El fino retrato de Cuba en Monasterio, de Marcial Gala

Sobre la novela Monasterio

Valle Díaz Gallego

Marcial Gala es un escritor cubano con un estilo verdaderamente original y que ha recibido multitud de premios a lo largo de su carrera. Hoy presentamos la reseña de su novela:, Monasterio, publicada recientemente por la editorial Atmósfera Literaria  autor que se encuadra dentro de la Nueva Novela Negra Cubana (NNNC). Una vez más, este sello editorial realizaba una valiente apuesta por la reinvención del género negro y por la originalidad más absoluta en los planteamientos de la narrativa de ficción. Aquellos que la compréis comprobaréis que es una obra que, como otras que ya os hemos reseñado anteriormente, ahonda en la profundidad psicológica de los personajes, en construir una atmósfera propia que atrape desde las primeras páginas al lector y en renovar planteamientos y situaciones, no solo para sacar el humor negro que la vida conlleva, sino para criticar con fina ironía las duras condiciones de vida de los más débiles.

La trama de Monasterio se apoya en dos ejes centrales. Por una parte, el desarrollo de una serie de asesinatos en serie que causan la más pura intranquilidad entre los habitantes de Cienfuegos (Cuba), población en la que se desarrolla la novela. Por otra parte, la inminente llegada del internacionalmente conocido grupo de rock Shadow que, sin embargo, no «Nos vemos envueltos en la investigación de unos macabros asesinatos y la búsqueda de un asesino en serie, goza de muy buena fama entre algunos habitantes -el rock es considerado por muchos como un género para homosexuales-. En cualquier caso, está claro que va a ser todo un acontecimiento en la ciudad para bien o para mal. Con estas variables Marcial Gala construye una historia llena de humor negro pero también de áspera crítica social, basándose en su capacidad de realizar retratos literarios perspicaces y afilados. Como es usual en la Nueva Novela Negra Cubana (NNNC), los acontecimientos de la trama son moldeados por el autor para construir con ellos una narración que transciende las barreras entre escritor y lector.

La mayor de las herramientas de las que goza Marcial Gala para articular un relato tan sorprendente es, como no podía ser de otra manera, la palabra. Siempre que leo un libro escritor por un autor/a latinoamericano/a me sorprende lo rica y curiosa que es la evolución de una lengua. Con esta novela, una vez más,  me ha resultado curioso encontrar al principio expresiones y vocabulario puramente cubano, cuyo significado deduzco del contexto; sin embargo poco a poco vas dejando de apreciar esa distancia y al final ni te das cuentas de las diferencias lingüísticas. Pero ello es solo el comienzo, porque la habilidad narrativa de Gala nos irá introduciendo, poco a poco, en la realidad de estos cubanos que se nos presentan como supervivientes,  pero llenos de vida y a la vez magníficamente literarios.

El escenario, Cuba, es otro de los puntos clave del relato. Aunque no lo desarrollemos aquí, la mayoría conocéis bien la difícil coyuntura cubana, sumergida en una dictadura durante generaciones y en una gestión poco eficaz del país (por otra parte bloqueado por completo hasta hace bien poco por el gigante norteamericano). La novela se desarrolla con naturalidad en la realidad social y cultural del régimen cubano, y los detalles de cómo funciona la sociedad se desgranan poco a poco en los pormenores de la narración. El lector solo necesitar dejar introducirse y dejar que la historia cale lentamente en su interior.

En estas circunstancias, como decíamos al principio, nos vemos envueltos en la investigación de unos macabros asesinatos y la búsqueda de un asesino en serie. Las pesquisas del protagonista, el capitán Adonis Monasterio permanece estancada desde hace meses, y recientemente se ha producido un nuevo crimen. Los cuerpos aparecen cada pocos meses, desmembrados y formado extrañas composiciones pseudoartísticas. Tras un año de investigación la policía continúa dando palos de ciego en busca de un metódico asesino con ínfulas de grandeza que mantiene a los investigadores en jaque.

La visita de la aclamada banda de rock Shadow hace indispensable acelerar el ritmo del caso, no solo para garantizar la seguridad de la población, sino para salvaguardar el nombre de toda una nación. Atrapar y encerrar al criminal se convierte en la prioridad de la Unidad, ya sean cuales sean las medidas que haya que adoptar para ello. Se decide aprovechar al máximo la oportunidad turística y propagandística que se esconde tras el comercio de la gira de los ingleses en la ciudad.

Sin embargo Monasterio, que en su vida como policía siempre ha destacado por su inteligencia y capacidad deductiva, no las tiene todas consigo. Los habitantes de Cienfuegos, cansados de unas fuerzas de seguridad y un régimen político opresor y corrupto, ven en el delincuente a un auténtico justiciero que se está encargando de limpiar la escoria de la localidad: traficantes de drogas, proxenetas y violadores de niños.

Pero no solo el pueblo obstaculiza la investigación. Para resolver el caso, con o sin el beneplácito de sus superiores, el ajado Capitán deberá enfrentarse, no solo a un frío y meticuloso descuartizador; el gordo Monasterio, Terminator, barril lleno de mierda seca, deberá enfrentarse a sus propios demonios personales, a sus obsesiones y trastornos alimentarios. Es esta otra característica que permite encuadrar esta novela en la línea de la Nueva Novela Negra Cubana, presentándose en la mayoría de obras de sus autores el profundo recorrido psicológico de la narración, que logra en muchas ocasiones establecer una relación directa entre la mente del personaje o narrador y el propio lector de la obra.

Nos encontramos con una historia procedimental salpicada de referencias artísticas, literarias y musicales. Una obra en la que se mezclan la sangre, y el desprecio por la vida humana con obras de Velázquez y DaVinci, aderezada con canciones de Nirvana y música reggaeton. Se trata de una obra verdaderamente original y curiosa que se aleja totalmente de los convencionalismos de la novela negra. De hecho, “Monasterio” está edificada sobre un personaje que nada tiene que ver con los protagonistas estereotipados que solemos encontrarnos en relatos y guiones policíacos.

Espero sinceramente que los medios sepan destacar la revolución de planteamientos que reivindica la Nueva Novela Negra Cubana, la cual persigue no solo entretener al lector sino también invitarle a reflexionar y a dar rienda suelta a las tribulaciones de su psicología más profunda. Marcial Gala es un autor premiado en diversas ocasiones que, con cada nueva obra, logra abrir nuevas fronteras de pensamiento en sus lectores los cuales, por cierto, no dejan de crecer en número. Es una obra que no os dejará indiferentes, escrita por un autor con un manejo excelente del humor y de la captación de la realidad humana.