Escondido detrás de una barba y unas gafas, Pedro es, a la vez, delicadeza y fuerza. Un hombre pequeño y dulce que podría parecer frágil, con su hilo de voz susurrante, pero que tiene una fuerza interior y creadora desbordante.
Sorprende siempre con su obra de gran personalidad y autenticidad, aunque yo no puedo hablar de su calidad artística. Eso corresponde a los expertos. Yo sólo puedo hablar desde mi subjetividad, a través de las emociones que me producen sus trabajos y su persona. Y desde ahí, creo también que su obra produce admiración en todo aquel que la contempla y la disfruta, en el aficionado al arte que reconoce un trabajo detallista, laborioso, y en cualquier persona sensible a quien conmueve trasladando sus universos, unas veces oníricos y otras, más pegados a lo mundano. Y cuando te acercas a la personalidad cautivadora de su autor, definitivamente, caes rendido.
Rosa M- Peinado Reillo
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Tu condición de artista autodidacta ¿te ha supuesto una libertad más grande?
Sí, el hecho de ser autodidacta me da libertad infinita; para mí es la liberación, el no tener en cuenta ciertas normas académicas me da frescura y fuerza para la realización de mi trabajo.
Tu obra es inclasificable. ¿Cómo has podido conseguirlo?
Yo no he hecho nada especial para conseguirlo; cada persona somos diferentes, tenemos emociones y sentimientos distintos, al igual que las huellas dactilares. Quizás en el arte afloren más.
Como hombre de La Mancha ¿en qué sentido su orografía te ha influido?
Hay quien dice que las personas son de donde viven, no de donde nacen. Nací en Pedro Muñoz, pueblo manchego, donde viví hasta los veinte años, de lo cual a día de hoy me siento orgulloso; pero en mi interior me siento ciudadano del mundo; aderezado con ese condimento manchego que tenemos los pedroteños; por su puesto la influencia manchega deja huella en mi obra.
¿Consideras que en toda una vida dedicada al arte como la tuya siempre te queda algo por hacer?
Sí, el inconformismo es una de mis cuentas pendientes; al igual que me cuesta dar por terminada una obra, quedan muchas en proyecto, la imaginación va más deprisa que la realización.
¿Cómo explicas tu pasión y vocación por el arte?
Mi vocación por el arte creo que no tiene una explicación específica, se trata de sentimientos que sin saber la razón, en cierta manera te conduce haciéndote disfrutar plenamente.
Eres un creador que encuentras en el medio ambiente un cúmulo de inspiraciones y refugios. ¿Tus trabajos son simbólicos en tal sentido?
La naturaleza y el medio ambiente es algo que los humanos no seriamos capaces de agotar aunque multiplicáramos los años de nuestras vidas; cada día es una paleta multicolor, cada segundo tonalidades distintas y formas diferentes. Ocurre a menudo que una simple piedra, y digo lo de simple por quitarle importancia pero en realidad tiene mucha, cada día que la miras encuentras rasgos diferentes.
En mis trabajos intento plasmar ideas en estado puro, según me llegan. Como dato curioso puedo decir que en ocasiones me siento incapaz de reflejarlas en la obra, porque mi estado de sensibilidad no me lo permite; sin embargo cuando pasa un tiempo esos símbolos en algunas ocasiones se repiten y mi estado de sensibilidad los admite y el resultado es satisfactorio para mí.
El medio ambiente y el entorno son manantiales de símbolos que refrescan la inspiración.
Por último, ¿qué me puedes decir sobre tu obra en el futuro?
No puedo decir mucho sobre la obra en el futuro ya que nuestro futuro no lo podemos predecir; pero espero poder seguir trabajando muchos años más para poder dejar un legado numeroso, a pesar de que sé que no podre terminar todos mis proyectos.
