
S. Morillo es, en palabras del crítico Juan J. Vegas Molina: «Un hombre que hace, un hombre que tiene tiempo, un tiempo muy peculiar, eso es Pedro. Los segundos, los minutos del crono no son tales en su alma, que en ella son hilos de tensión y color que le impelen a crear su obra, ese despiadado ser que algún día vivirá sin Pedro por mucho que él nunca pueda ni ser él ni vivir sin ella. Yo, que no entiendo nada de arte, veo en esa obra dolores y alegrías, mujeres, hombres y bestias triturados por unas afiladas hoces de color que los tajan y disimulan bajo los trazos más visibles del lienzo. La crueldad de la muerte, la incógnita de la vida, el misterio de un rostro que se transforma de lienzo en lienzo, y todo ello ocultándose sibilinamente bajo las formas amables de una guitarra, un texto imposible de descifrar, las gráciles caderas femeninas, el seno materno, o brotando del bramido de un corcel». Leer más…