El sueño luminoso

Sobre Vir Heroicus Sublimis, de Manuel Padorno

Jorge de Arco


Vir Heroicus Sublimis
Manuel Padorno

Fundación Jorge Guillén. Valladolid, 2020

 

En la figura de Manuel Padorno (1933, Santa Cruz de Tenerife – 2002, Madrid), se aunaron varias actividades: ensayista, editor, gestor cultural…, pero sobre todo, la de pintor y poeta. De ambas, se nutrió para vertebrar una obra original y atractiva y sobre ambas dejó escrito: “El motivo principal tanto de mi pintura como de mi poesía, desde siempre, es desvelar el mundo exterior, e ir penetrando y fijando una nueva lectura del mundo, lo que yo llamo el `afuera´, fundamentado principalmente en el tema de la luz y el mar”.

La reciente aparición de Vir Heroicus Sublimis nos acerca su renovado decir, su original manera de conjugar un singular universo. En su liminar, el propio Padorno aclara que el título de su libro procede de un cuadro del pintor norteamericano Barnet Newman y añade que el conjunto de estos nueve cantos es un homenaje “a la cultura occidental contemporánea”. En ellos, el vate isleño se sumerge en una quietud sonora, en un boscaje envolvente, en una cromática bruma que deriva, en muchas ocasiones, en un lenguaje de acentos crípticos, perpetuos, que enlazan con las deshoras de su acontecer: “¿Tuve todos los siglos que vivía?/ Yo sí que me lo creo desde siempre,/ Siglos me he visto envejecer, me siento. (…) He visto ya la muerte, la de todos./ He contemplado ya la luz vacía”.

Cada poema va sumándose y consumándose en la fabulada perplejidad de una existencia desposeída, limitada al destino que confiere la propia humanidad. Desde la feral rutina de la existencia, Manuel Padorno nos invita con su palabra a mirar de frente al propio tic-tac de la vida, ese que nos restringe y nos acaba, y nos sume, tantas veces, en su trampa. Con tono interrogativo, mas de sublime aceptación, el poeta, al cabo,  se busca y se asume, se vive y se alumbra cobijado en su mensaje íntimo: “Escribo mientras sueño todavía./ El sueño luminoso sola luz”.