Categoría: En primera persona

María Julia Casanova y el teatro cubano


María Julia Casanova (La Habana, Cuba, 1916 - Miami;Estados Unidos, 2004).

María Julia Casanova (La Habana, Cuba, 1916 – Miami;Estados Unidos, 2004).

Desde muy joven, he pensado que me moriría sobre un escenario.

María Julia Casanova

 

La recordada teatrista María Julia Casanova dejaría un brillante legado en la escena de La Habana (donde naciera en 1916) y Miami, como en la de México y otros ámbitos, gracias a su invariable pasión por el teatro y la cultura en general, pues también se desempeñaría como dramaturga, guionista, diseñadora, guitarista (el gran concertista español Andrés Segovia presidiría el tribunal que la graduó, luego la felicitó y firmó su titulo), traductora al español, adaptadora de piezas escénicas…

De tal suerte, en el 2000, cuatro años antes de abandonar este mundo —que nunca fue para ella ancho y ajeno—, durante la presentación de su valioso volumen Mi vida en el teatro, reiteraría a sus colegas y discípulos uno de los principios mantenidos por ella durante su fecunda existencia: «Les pido que no se aparten nunca del teatro. Aunque tengamos momentos de menor entusiasmo por parte del público, no lo perdamos nosotros. El teatro tiene que seguir».

Además, en el subtítulo del excelente libro, reiteraría el canon que fue para ella la escena: «El Teatro como culto y profesión. Autobiografía de una teatrista en Cuba y en el exilio».

 

En el principio y siempre: amor a las tablas

María Julia sentiría una intensa afición por el teatro desde los cinco años, cuando gracias a su abuela lo conociera y, desde entonces, quedara deslumbrada. A partir de ese momento, los fines de semana la inteligente abuela llevaría a la niña a disfrutar estrenos y reposiciones del arte que definiría su existencia, pues a la escena dedicaría toda su vida.

Muy temprano, inicia la primera enseñanza en la capital cubana. A los ocho años escribió su primera pieza en tres actos y en verso, que también “dirigí yo misma en la pérgola del jardín de los vecinos de enfrente, interpretada por siete u ocho chiquillos del barrio y con la concurrencia de sus respectivos familiares”, tal narra en su biografia Mi vida en el teatro, donde también narra: “A los siete años, ya dibujaba al crayón y les pintaba sus retratos a los artistas con sorprendente acierto, a cambio de que me regalaran una foto autografiada.”

A los estudios primarios en La Habana, le seguirían, en Canadá, los realizados en el colegio de monjas Mount St. Vincent, adonde la enviaría su madre [Matilde], quien igualmente había estudiado allí.

 

Inicio de una brillante carrera

En 1941, comienza su carrera de autora radial. Escribió para este medio la serie “La impostora”, transmitida por la importante emisora CMQ. Solo dos años más tarde concibe su primera comedia musical, cuyas partituras crea su amiga Olga de Blanck, compositora e hija del notable pianista holandés Hubert de Blanck: Vivimos hoy, estrenada en el Auditorium. Después vendrían: Rendez-vouz para tres, Año bisiesto y Hotel Tropicana, cuyo estreno en Buenos Aires y Montevideo, estuvo a cargo de la compañía de los actores mexicanos Mapy y Fernando Cortés, con el título: La duquesa faltó a la cita.

 

En México

En 1945, con sus colegas y amigas Olga de Blanck y Teté Colllazo, productora de sus espectáculos, viajaría a la patria de Benito Juárez, donde integrara, entre 1944 y 1948, el Teatro Estudiantil Autónomo, presidido por Xavier Rojas (“hoy el mejor director de teatro de México”, diría de él) con quien haría grandes migas y al que reconociera en su libro del siguiente modo: “De él y con su ejemplo, aprendí en aquellos cinco años todo lo que sé de dirección teatral.”

Asimismo, expresa otra valiosa praxis vivida en la tierra de recordadas actrices y valiosos actores, revelada en su minuciosa autobiografía:

La escuela del drama del Teatro de Bellas Artes era dirigida entonces por Fernando Torres Laphan, que era nuestro vecino y mejor amigo. Tener a Fernando de vecino era como tener un padre al lado, siempre atento a  nuestras menores necesitadas.

En México, escribiría el guion del filme Encadenada, como diversos programas para la importante emisora radial XEW; mas, “muy a pesar mío, tuve que regresar a Cuba y dejar atrás todo aquello que tanto disfrutaba y a los amigos y compañeros que tanto quería”.

Como posterior despedida del país que la acogiera, confesaría, agradecida, al final del capítulo azteca de su libro: “Amé a México como una segunda patria.”

 

Más triunfos en La Habana

En la capital otra experiencia no menor sería dirigir la pieza Una mujer para dos, del famoso dramaturgo norteamericano Noel Coward, para el grupo ADAD. Asimismo, escribió y adaptó libretos para radio y TV.

Pero hay más: María Julia integraría el colectivo de experimentadas colaboradoras de Olga de Blanck, al fundarse, en 1955, la sala-teatro del Conservatorio “Hubert de Blanck”, donde realizara, en 1956, las escenografías de las óperas: La Medium, El telefono, Gianni Schicchi y La oca de El Cairo. Al año siguiente, a solicitud de Pro-Arte Musical, preparó en el Auditorium, los decorados de otros dos títulos operáticos: El rapto de Lucrecia y Angélique.

Caricatura de María Julia Casanova.

Caricatura de María Julia Casanova.

Mas, destaca, en particular, un notable evento para el que sería elegida, entre varias aspirantes, con el fin de conformar el programa, crear el proyecto escénico y dirigir las representaciones de “El Día de la Canción Cubana”, que se celebraba cada año con el “Concurso de la Canción Cubana”, notable antecedente de varios Festivales, creados en la Isla, tras 1959.

De tal suerte, dirigiría varias ediciones del gustado evento que —creado por el Ministerio de Educación, durante el gobierno de Ramón Grau San Martín— se celebraba con una gran función de gala en el teatro Audiorium, dirigida durante siete años por María Julia, quien detallaría: “Era este el espectáculo de mayor dimensión que se había producido en Cuba jamás. Dado que estaba financiado por el gobierno, tenía un presupuesto de miles de dólares y todas las facilidades posibles”.

Asimismo, uno de aquellos años, fue al Concurso de villancicos cubanos, al que Olga y ella enviarían anónimamente el titulado “Guíame a Belén”, por el que merecerían el primer premio, grabado por la gran cantante lírica Martha Pérez.

Con justa satisfacción, María Julia detalla, en su libro, la calidad de los renombrados cantantes participantes en la Fiesta de la Canción Cubana: Martha Pérez, Esther Borja, Maruja González, Sara Escarpenter, Celia Cruz, Rita Montaner, Jose Le Matt, René Cabel y Guillermo Portabales, como los más prestigiosos Tríos: las Hermanas Martí y las Hermanas Márquez, como el de Servando Díaz. En ocasiones, invitaban a figuras internacionales, como Pedro Vargas

En la primera Fiesta de la Canción Cubana dirigida por ella, ejecutarían al piano sus creaciones dos grandes de entonces y siempre: Ernesto Lecuona y María Cervantes, hija de otro grande del piano, el virtuoso ejecutante y compositor: Ignacio Cervantes.

 

–***–

Todo lo que yo he vivido me ha servido en alguna forma para aplicarlo despues en el teatro.

María Julia Casanova

 

Escenógrafa y más

La actriz cubana Lola Vilar.

La actriz cubana Lola Vilar.

A su inicial labor de escenógrafa en “Hubert de Blanck”, sumaría sus dotes de diseñadora de luces, directora artística, traductora al español y adaptadora de piezas escénicas. Su importante labor como realizadora en este coliseo (que sería incluida en la Historia del Teatro Cubano por este crítico, en sus clases de esta materia en la Escuela Nacional de Teatro, de la Escuela Nacional de Arte) descollaría con su mayor triunfo al presentar su versión libre de Mujeres, comedia de la norteamericana Clare Boothe, a la que adicionara canciones de Olga de Blanck.

Estrenada el once de diciembre de 1958, con la codirección de Cuqui Ponce de León, esta permanecería en cartelera durante un año y tres meses, y su elenco contaría con los desempeños de la siempre recordada cantante y actriz María de los Ángeles Santana, Nena Acevedo, Raquel de Olmedo, Lola Vilar, Manela Bustamante (la recordada “Cachucha” del programa humorístico: “Cachucha y Ramón”) y otras importantes actrices de la época. Considerada la mejor escenografa de entonces, recibiria en 1957, el Premio Tablado y en 1958, el de la Agrupación de Actores Teatrales y Cinematograficos (ARTYC), por Mujeres y La dama de las camelias.

 

También en el cine

En el cine, igualmente resaltaría con los argumentos de los filmes: Encadenada (1947, México, Dir. Víctor de Urruchúa), Una gitana en La Habana (1950, Cuba. Dir. Juan José Martínez Casado y Raúl Medina) y Bella, la salvaje (1953, Cuba, Dir. Raúl Medina, a partir de la novela La dama salvaje, de Enrique Suárez de Deza).

Escribió, además los guiones técnicos de Siete muerte a plazo fijo (1950, Cuba, Dir Manolo Alonso) y Frente al pecado de ayer (1954, coproducción cubano-mexicana, Dir. Juan J. Ortega, con libreto basado en la novela homónima de María Teresa de la Cruz Muñoz).

 

Gran labor en el exilio

Con la gran cantante lírica cubana Martha Pérez (a la derecha) y otros colegas en los días de la Compañía Pro.Arte Grateli.

Con la gran cantante lírica cubana Martha Pérez (a la derecha) y otros colegas en los días de la Compañía Pro.Arte Grateli.

En 1960, vendría al exilio de Miami, donde comenzaría a laborar en la radioemisora “La Voz de los Estados Unidos de América”, como escritora y productora de programas. En el siguiente decenio redactaría artículos para diferentes revistas, al tiempo que dirigía comedias musicales y obras dramáticas con la Compañía Pro-Arte Grateli.

Por aquel tiempo fundó, con el coreógrafo Armando Navarro y el empresario Roberto Minagorri, la Sala Teatro de la Danza, donde estrenara Corona de amor y muerte, del destacado dramaturgo hispano  Alejandro Casona. Igualmente, diseñaría los planos para la construcción del Teatro Avante en 1980 —para el que diseñara decorados—, como también asumiría la dirección artística del Teatro de Bellas Artes, donde presentara obras originales, como Lucy y La reina enamorada.

María Julia Casanova fallecería en Miami, el once de septiembre de 2004, a los 89 años, no sin antes, en el 2000, publicar, por las prestigiosas Ediciones Universal, su libro Mi vida en el teatro, en el que narra sus experiencias artísticas en Cuba, Miami, México y otros ámbitos.

 

Directora teatral

Su labor como autora y directora es vasta en Miami, como antes lo fuera en La Habana. Entre sus puestas, cuentan:

EN MIAMI:

 

EN LA HABANA:

 

[…] conocí el extraño placer del desdoblamiento dramático:
salirse de sí misma y descubrir las inflexiones, los gestos, las reacciones
y las vibraciones internas de personaje inventado por el autor.
Adivinar. Intuir. Y finalmente, incorporarlo a sí misma y vivirlo
.

María Julia Casanova