"El escritor Jorge Guasp inventa mundos en los cuales intenta salvarle la vida al Jorge Guasp ser humano"

Entrevista con el escritor argentino Jorge Guasp

Por Amir Valle


Jorge Guasp nació en Buenos Aires. Es Técnico Forestal (Argentina) y Máster en Gestión Ambiental (España), y ha trabajado en gestión de bosques y conservación de la naturaleza. Realizó cursos sobre escritura creativa, y ha editado en España los libros ¿Dónde está mi Felicidad? (2012), El Huemul (2015), Sabiduría Natural (2016), y Ni Blanco, ni Negro (2021), en los que aborda aspectos sociales bajo la perspectiva de la relación del hombre con la naturaleza.

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Imaginemos que tienes que hablarle de Jorge Guasp a un potencial lector, definiendo quién es, en lo personal y en lo literario. Es decir, ¿quién es Jorge Guasp, el ser humano, y quién es Jorge Guasp, el escritor?

Como ser humano, soy una persona que valora cada vez más las cosas simples, y que procura huir del gentío y de las grandes ciudades (aunque, por trabajo, vivo en una ciudad); necesito estar en contacto frecuente con la naturaleza, y me gusta moverme a pie o en bicicleta. También me encanta viajar a otros países, aunque por razones económicas cada vez me resulta más difícil. Disfruto de la lectura y de la escritura, y muy especialmente del silencio. Vivo en pareja; pero también me gusta mucho estar solo. Cada vez me atraen menos los centros comerciales; en general compro lo estrictamente necesario, y solo voy al supermercado porque no he conseguido sobrevivir sin comer a diario.

Como escritor, soy un reflejo de esos valores. Creo que una escritura simple no es necesariamente superficial, sino que está despojada de elementos superfluos (y esto coincide con mi valor de tener solo aquellos bienes que de verdad necesito). Amo el silencio y me cuesta leer o redactar con música o con gente alrededor. Escribo bastante sobre la naturaleza porque es lo que estudié, el tema en el que trabajo y el ambiente del que disfruto (aunque también disfruto de un museo, o de un edificio histórico, por supuesto). Últimamente me he interesado más que antes en la política y su relación con la literatura, y he incluido algunos aspectos políticos en mis obras.

El escritor Jorge Guasp y la persona se dan la mano en el momento de decidir si un manuscrito está listo, o no; cuando hay que enviar una obra a editoriales, encontrar tiempo para escribir, o luchar contra la sensación de que un manuscrito está estancado, no cuaja, o navega a la deriva. Por último, creo que el escritor Jorge Guasp inventa mundos en los cuales intenta salvarle la vida al Jorge Guasp ser humano, que con frecuencia se siente frustrado, y pierde el sentido de lo que hace, o el rumbo que se había propuesto.

 

Descubrir que uno quiere escribir es, a veces, proceso; a veces, estallido. ¿Cómo fue, y en qué circunstancias, que descubriste que querías y podías escribir algo que no fuera una lista de tareas de la vida cotidiana, algo que podría llamarse literatura?

Me crie en medio del monte, en una villa de unas doscientas almas de las sierras de Córdoba, Argentina. Nuestra calefacción era a leña: yo cruzaba la calle, y derribaba árboles que crecían a pocos metros de la casa. No había escuelas en el lugar, por lo que para cursar la primaria y secundaria tuve que viajar a diario. La situación familiar era difícil, y yo no tenía amigos en el lugar. Mi padre era alcohólico y violento; hacía trabajos esporádicos y cambiaba de actividades todo el tiempo, o dejaba de trabajar para inventar cosas. El dinero no nos alcanzaba para vivir, a pesar de que mi madre ayudaba en todo lo que podía y acompañaba la deriva laboral y la conducta inestable de mi padre.

En esta situación, mis tablas de salvación fueron siempre la naturaleza y la escritura: huía de mi casa y caminaba en medio del monte hasta quedar extenuado, o me sumergía en el río; y cuando estaba en casa, me refugiaba en algún rincón y escribía en un cuaderno, en el que inventaba mundos ficticios para evadirme de mi realidad cotidiana. Esto explica, quizás, que con el correr de los años haya decidido formarme en temas relacionados con la naturaleza, y utilizarla también como contexto literario en mis obras.

Esa suerte de escritura catártica terminó cuando entré en la universidad, y desde entonces no volví a escribir, salvo algunos cuentos esporádicos. Pasaron muchos años. Y fue en un parque nacional de la Patagonia (Los Alerces, hoy Patrimonio de la Humanidad), mientras vivía en una villa de unas cincuenta personas, similar a la de mi niñez, donde vi un animal que me forzó a escribir una historia: El Huemul.

El huemul es un ciervo en peligro de extinción. Quedan solo unos dos mil ejemplares entre Argentina y Chile. Tuve el privilegio de ver uno, con su cría. En cuanto lo tuve enfrente, envidié su libertad y pensé: ¿qué pasaría si este bello animal perdiera su libertad, se convirtiera en una mascota y relegara sus sueños? Así nació El Huemul, que demoró muchos años en editarse, vio la luz en España y luego se reeditó bajo el título de Mi Bella Jaula de Oro.

 

Primera novela de Jorge Guasp.

Nacer en Argentina y pretender ser escritor es, dirían algunos, un reto descomunal, al tratarse de un país que ha dado a las letras universales grandes escritores en todos los géneros. ¿Cómo ha sido ese reto en tu caso? ¿Te ha limitado? ¿Te ha impulsado a lanzarte de cabeza al ruedo y probar suerte?

Nunca pensé que escribir en Argentina fuera un reto, o una limitación por comparación con nuestros grandes escritores. Si hubiera pretendido ser otro Borges, sin duda no me habría atrevido a escribir siquiera una línea. Pero jamás pensé en ello. Creo que la comparación con el fútbol es pertinente: si un jugador argentino de fútbol profesional se comparara con Maradona o con Messi, seguramente se sentiría frustrado y no patearía nunca más una pelota. Pero la trayectoria de Maradona y de Messi no le impide a ese jugador hacer su propia carrera y superarse a sí mismo, que en definitiva me parece lo más importante. Los genios no abundan; el resto debe conformarse con ser la mejor versión de sí mismo.

En este reto de escribir siendo argentino, vivo la paradoja de que todos mis libros se han editado en Europa, y hasta ahora no he conseguido que una editorial argentina se interese por un manuscrito mío. En este sentido, editar en Argentina es, quizá, un desafío pendiente; aunque tal vez deba resignarme a que «nadie es profeta en su tierra».

 

Varios de tus libros pertenecen a lo que se puede considerar como no ficción, especialmente en el terreno de la relación analítica del hombre con la naturaleza. Háblanos de esa experiencia como autor.

He escrito dos libros que son una suerte de ensayo, y ambos se editaron en España. ¿Dónde está mi Felicidad? es mi primer libro editado. Jamás pensé en escribirlo, y menos en editarlo en España (muy poco tiempo después de haberlo concluido). Es un libro sobre espiritualidad no religiosa, en el que hago referencia constante a la naturaleza. En la obra postulo que, por encima de nuestros pensamientos y conductas, todos tenemos una esencia espiritual, que está en contacto directo con la Fuente (Dios, la energía universal, o como cada uno quiera llamarle).

Las ciudades son obras del pensamiento humano. La naturaleza, en cambio, se crea a sí misma espontáneamente, y hay en ella una conexión energética entre los seres y elementos que la componen. Como ya señalé, considero que la naturaleza me ayudó a sanar buena parte de mis heridas emocionales. Y creo que, cuando nos conectamos íntimamente con nuestro entorno natural (y con lo que él representa), encontramos la paz y permitimos que surja nuestra esencia espiritual.  En mi opinión, la naturaleza también nos permite discernir entre lo esencial y lo superfluo: el agua y los alimentos provienen de la naturaleza, y no es posible (al menos por ahora) fabricarlos artificialmente.

El otro libro de no ficción es Sabiduría Natural, cuyo subtítulo (Aprendizajes de Vida extraídos de la Naturaleza) identifica a la naturaleza como fuente de enseñanzas. Algunos de estos aprendizajes, que corresponden a los capítulos del libro, son: la naturaleza persigue la salud, sin preocuparse por verse bien; la naturaleza nos desafía, nos iguala y pone de manifiesto nuestro potencial físico; la naturaleza como espejo en el cual mirarnos; la naturaleza nos muestra la diferencia entre la gratificación y el placer; el contacto con la naturaleza implica comprar experiencias, en lugar de bienes.

 

Pero también escribes ficción. ¿Es El peso de la fama tu primera novela? Qué otras obras de ficción has escrito, aunque no hayan sido publicadas.

Mi primera novela es El Huemul. Tengo inédita una novela que escribí hace muchos años. El personaje central es un hombre que está internado en la sala de salud mental de un hospital de un pueblo (yo pasé por esa experiencia, debido a una profunda depresión), y que, cuando abandona el hospital, pronostica hechos que finalmente suceden; se convierte en un líder social que transforma por completo la sociedad, y logra objetivos que despiertan la envidia de los políticos. Pero al mismo tiempo, comete ciertos desatinos, y las autoridades del pueblo se preguntan: ¿se trata de un loco o de un genio? ¿Debería volver al hospital por su demencia, o merece una oportunidad de enseñar cómo logró la transformación social? ¿Quién tiene la verdad sobre esta extraña persona?

 

El peso de la fama es un cuestionamiento muy humano a los límites que la sociedad pone a sus individuos, en particular a la mujer. ¿Podrías explicar a nuestros lectores de qué trata esta novela, sin dar demasiadas pistas de la trama, claro?

La protagonista se convierte de improviso en una famosa modelo, y muy pronto se vuelve obesa. Entonces se pregunta si su sobrepeso es una suerte de castigo por haberse vuelto famosa sin esfuerzo, una señal de que debe abandonar el modelaje, o algún otro mensaje enigmático. Tanto ella como los médicos ignoran el motivo de su obesidad; pero los medios de comunicación urden conjeturas en torno a su situación, y condenan a la protagonista por haber descuidado su cuerpo. Algunos de sus fans la tratan como a una enferma, y se apiadan de ella; otros, en cambio, la critican por juzgarla irresponsable.

La novela pone de manifiesto la presión que ejerce la sociedad sobre la apariencia física de las mujeres, en especial sobre aquellas que son figuras públicas, y muestra la fragilidad del éxito basado en la belleza corporal. Pero también aborda (o, modestamente, pretende hacerlo) las limitaciones de la medicina y de la psicología, la irresponsabilidad de los medios de comunicación, la autoridad que brinda la fama (un famoso puede dar consejos sobre cualquier tema), el síndrome del impostor (Nadia cree que su fama es un sueño, del que despertará en cualquier momento), la búsqueda de significado a través del trabajo, la vocación, la noción de meritocracia, la banalidad del mundo de la moda, la interpretación del concepto de libertad, y el sentido personal que cada uno le asigna al dinero, entre otros temas.

 

La fama, el mundo del arte, los bajos instintos humanos son cuestionados en esta novela como taras de esa especie superior que llamamos “ser humano”, lo cual podría vincularse también a las reflexiones que sobre el equilibrio entre la naturaleza y las especies haces en otras de tus obras. ¿En qué sentido, entonces, El Peso de la Fama, está emparentada o se distancia de esa mirada tuya sobre la realidad social y humana que habitamos?

Creo que la novela está emparentada con el tema. En el caso de El Peso de la Fama, el equilibrio no se da entre la naturaleza y las especies sino entre el personaje y su entorno. Pero, en esencia, se trata del mismo equilibrio. Un animal caza solo para comer; en eso consiste su equilibrio con el entorno. Si ese animal se obsesionara con cazar por gula o por el mero placer de matar, tanto él mismo como su entorno perderían la armonía. Y esto le sucede a la protagonista: se obsesiona por su cuerpo, por su fama, por las repercusiones de su vida; y en esa obsesión pierde el equilibrio, pero ignora en qué consiste la armonía en esa etapa de su vida, y no sabe cómo recuperarla.

 

¿En qué nuevos proyectos anda ahora mismo Jorge Guasp?  

En 2020, el gobierno de Argentina intervino e intentó expropiar una empresa agroexportadora. Ese mismo año se produjo la ocupación del campo de un ex Ministro del gobierno de Macri. Ambas intentonas resultaron estériles. Estos dos casos fueron tan notorios y emblemáticos, que cedí a la tentación de escribir una novela política (que acabo de terminar) sobre el intento de expropiación de una empresa ganadera ficticia. Es una obra sin mayores pretensiones literarias, que aborda el tema desde cierta teatralidad, y bajo una perspectiva grotesca y tragicómica, que aspira a mostrar el contrapunto entre dos posiciones políticamente antagónicas.

Mi próximo proyecto (que retomaré después de haberlo abandonado) también tendrá un sesgo político. Tiene relación con la idea de que el Estado nos cuida y lucha por la igualdad, cuando en realidad, al menos en Argentina, a menudo atenta contra la libertad y promueve la desigualdad y la desprotección de la población. En esta ocasión volveré a la naturaleza para abordar este tema desde la perspectiva de un animal salvaje, al que el Estado captura con el supuesto propósito de cuidarlo. También en este caso, como en El Huemul, la historia está inspirada en mi participación en ese evento de “rescate”; pero prefiero no anticipar de qué especie se trata, ni cómo fue tratada.