Retos insuperables de hoy en la oposición y la sociedad civil cubanas

Las redes sociales se han convertido en escenario para darle visibilidad a la dura situación de nuestro pueblo, allá en Cuba. Pero también para analizar, con seriedad, muchos aspectos necesarios para entender la compleja realidad de nuestra isla.

Uno de los proyectos más interesantes es Métele Coco, un programa que conecta a cubanos residentes en todas partes del mundo con cubanos de la isla, dispuestos a intercambiar criterios sobre muchos ámbitos y conflictos de la realidad cubana actual. Ese intercambio se hace vía Whatsapp. Y fue una idea nacida del antropólogo cubano Carlos Infante, radicado en Holanda, por cierto, uno de los jóvenes intelectuales más lúcidos que conozco.

En la última de esas charlas virtuales, a partir de la propuesta de Carlos hablé sobre un tema que me preocupa mucho: los Retos actuales que sobrepasan a la sociedad civil y a la oposición cubanas.

¿Cuáles son esos retos?


Movimiento San Isidro.

PRIMERO

La Disparidad en el accionar estratégico de los diferentes sectores opositores (sean estos políticos o ciudadanos) ante una estrategia unificada de la dictadura para, por un lado, minimizar el efecto del disgusto opositor y social en sectores más amplios de la población (táctica de alcance nacional), mantener a raya a la oposición organizada (táctica de alcance nacional y extraterritorial donde se manifiesta la oposición de cubanos en la diáspora) y evitar que legalmente se consolide en los organismos internacionales el criterio de que el pueblo cubano se manifiesta contra el gobierno (táctica de alcance internacional).

RESULTADO: la oposición lanza palos de ciego contra el accionar organizado de la dictadura.


SEGUNDO:

Movimiento opositor 27 N.

Campaña de descrédito contra la oposición y sus líderes en la isla y la diáspora, sostenida en los medios masivos de información y en las instituciones oficiales… sumada al propio descrédito de la oposición, que no ha logrado establecer un programa efectivo de convencimiento de sectores más amplios del pueblo, pese a que más que nunca las condiciones objetivas de la vida económica, social y política en Cuba así lo permiten.

RESULTADO: Incapacidad de la oposición organizada y la sociedad civil de canalizar el cada vez mayor descontento social.


TERCERO:

Activistas de la oposición cubana.

Recursos excesivos del gobierno en fortalecer su estructura de represión nacional e internacionalmente vs falta de recursos de la oposición. Como algunos líderes en la isla lo han comentado, la salida al exterior de numerosos protagonistas de la oposición y sus campañas en otros países para luchar por Cuba ha provocado una desviación de los fondos de ayuda y hoy nos encontramos ante un hecho innegable: la oposición en la diáspora recibe casi el 90% de las ayudas económicas, entretanto ha disminuido escandalosamente la ayuda que reciben los opositores en activo dentro de la isla. RESULTADO:

1.- Imposibilidad de gestión más amplia para establecer proyectos sociales y políticos alternativos en la isla;

2.- Concesión a la dictadura del pretexto propagandístico de que la oposición fuera de la isla “no le interesa el pueblo, pues vive del sufrimiento del pueblo cubano”;

3.- Descrédito de la lucha cubana por la libertad en el exterior en organismos internacionales, que entienden que pese a los grandes recursos invertidos “para la libertad de Cuba” los cubanos no han logrado nada con esa ayuda.

4.- División aún más radical entre los sectores y grupos de oposición de la isla y la diáspora a causa de la desequilibrada distribución de las ayudas económicas.


CUARTO:

Luis Manuel Otero Alcántara, artista opositor cubano.

Caudillismo vs formación de canteras políticas en la oposición de la isla y el exilio, que deriva en el protagonismo excesivo de líderes y en la prolongación del concepto de la necesidad de un caudillo o mesías, en detrimento de crear una conciencia sobre el poder de la participación política democrática ampliada apoyada por la independencia de los poderes del Estado como fundamento de la sociedad democrática a la que debemos aspirar.

RESULTADO:

1.- Estancamiento del liderazgo de la oposición política.

2.- Eclosión y predominio del discurso de figuras mediáticas sin programa político de futuro, pero que esgrimen de modo abierto y con mucha inteligencia lo que el pueblo desea, que ganan protagonismo ante la falta de proyectos políticos y sociales que debían generar la oposición y la sociedad civil.

3.- Éxitos de la táctica de la policía política y de la dictadura de generar una oposición consentida, supuestos líderes reformistas y proyectos opositores reformistas dentro del socialismo (entendido este como el sistema de gobierno del castrismo). En suma: división y luchas entre la oposición y la sociedad civil opositora.   


QUINTO:

Anamelys Ramos, opositora cubana condenada al destierro.

Exilio voluntario o forzado de las principales figuras de la oposición política o líderes ciudadanos descontentos. Nos vemos ante la realidad innegable de que en Cuba siguen luchando los grupos líderes de la oposición tradicional (muchos de esos grupos penetrados por la policía política y con casi nula credibilidad entre la población), mientras que la inmensa mayoría de los numerosos líderes jóvenes surgidos de los movimientos San Isidro, 27N o del periodismo independiente y la oposición intelectual en internet, que representaron una enorme esperanza de cambio, no han logrado sobreponerse a la estrategia de presión y represión contra ellos y han decidido salir al exilio, donde algunos se mantienen activos y serios en la lucha por la libertad de Cuba, pero otros parecen más bien figurones mediáticos concentrados en exhibirse disfrutando “de las mieles del capitalismo” en las redes sociales.


SEXTO:

Encuentro de opositores con Obama durante su visita a Cuba, 2016.

Falta de cultura política en la oposición. Lo que se ve son acciones aisladas, unilaterales y personalistas contra la dictadura, y una casi absoluta ausencia de un programa político/social basado en cualquiera de las tendencias políticas existente en el mundo. Incluso aquellos grupos que se hacen llamar Partido Tal Cual, en su accionar propagandístico y activo hace evidente que no tienen mucha idea de lo que dicen representar.

RESULTADO: Limitaciones en el análisis de la realidad social en la isla. Por ejemplo: Cualquier análisis basado en cualquiera de las tendencias políticas existentes en el mundo arroja un hecho claro en las actuales circunstancias que atraviesa hoy la isla: los opositores cubanos deben aprovechar el descontento social y pasar de la acción política directa contra el gobierno a la lucha por imponer en sus radios de acción programas sociales de corto espectro (o de amplio espectro, si es posible) que atraigan la atención de los residentes en esas zonas y movilicen sus conciencias en el entendimiento de que no es el Estado/la dictadura la única salida a sus problemas.  


Y SEPTIMO:

Marcha del orgullo gay, Cuba. Foto: Yamil Lage / AFP.

—Divorcio entre oposición política y sociedad civil opositora. La experiencia histórica demuestra que, en el caso de los regímenes totalitarios, es esencial la estrecha vinculación de objetivos comunes entre estos dos sectores en dos rutas prioritarias: la movilización de la población para crear conciencia de la necesidad de su participación social en diversos proyectos (raciales, de igualdad sexual, de género, etc.) y el establecimiento de una estrategia común de cara a las estrategias del régimen en estos terrenos.

RESULTADO: los proyectos por la diversidad sexual, racial, de género, de defensa de los animales, etc…, de la sociedad civil resultan proyectos de accionar aislado, alcance limitado y protagonizados por muy pequeños sectores de la población, mayormente sin ninguna resonancia a nivel nacional e internacional, contrariamente a lo que sucede en esos mismos ámbitos con los proyectos presentados por las instituciones gubernamentales.

Colas en Cuba para sacar el pasaporte como primer paso para irse del país.

Después de la charla, la filóloga y socióloga Helen Ochoa, desde Cienfuegos, en Cuba, me hizo preguntas que respondí allí por escrito y que aquí reproduzco:


Por qué crees que actualmente sigue siendo el descredito de la oposición por parte del régimen una de las principales causas de la inviabilidad de la sociedad civil para unirse en un objetivo común contra la dictadura en Cuba?

Si un pueblo lleva 60 años engañado por el discurso político y ha dado pruebas de que ya no cree en el discurso político, la oposición debe proponer un discurso distinto, convincente, que demuestre en la práctica que lo que se propone no es más de lo mismo. No lo ha hecho. Eso desacredita a la oposición.

Si el gobierno ataca impunemente a la oposición y es sádicamente agudo en elegir las zonas débiles de la oposición y aprovechar el casi monopolio informativo y propagandístico, la oposición debe ponerse de acuerdo en su normal diversidad para encontrar vías de confrontar esos ataques. Lo ha hecho muy aisladamente y con el foco dirigido al mundo exterior, no a los cubanos de la isla, que es (o debería ser) su target principal. Eso desacredita a la oposición.

Si el pueblo ha descubierto que la vía más fácil es apartarse de la política y luchar la supervivencia, o huir de la isla, desconfiando por igual de la política oficialista y de la política opositora, la oposición debe conformar plataformas unificadas (o colaborativas) de derribar ese modo de pensar, de manera que ese sector poblacional se fije en la idea de que otro país es posible y que el país los necesita a ellos  (de hecho es el reto mayor que tienen los partidos políticos en las sociedades democráticas). Si la oposición no hace eso, entonces eso desacredita a la oposición.

Pregunta final en este sentido: si mañana mismo se cayera el régimen y la oposición continúa como hasta hoy en el quítate tú pa’ ponerme yo que hemos visto, ¿podría la oposición superar su descrédito actual e implementar el proyecto de país diverso, amplio y plural que necesita Cuba?


¿Qué papel le asigna a los influencers cubanos en la confrontación al discurso oficial interno y externo del régimen cubano?

Es un papel muy peligroso, como todo lo que se mueve en la lucha política e ideológica a través de ese caos incontrolable de información que es internet y las redes sociales. Siendo sincero, soy muy pesimista. En los primeros tiempos, aquellos tiempos que comenzaron con la blogósfera opositora en Cuba y que se extendió luego en los medios periodísticos independientes, los influencers y su actividad en internet fue muy útil porque visibilizó internacionalmente la cara oscura del régimen. Hoy, con toda sinceridad, creo que han perdido el foco del objetivo principal de su labor, se han transformado en proyectos cargados de personalismos excluyentes del pensamiento ajeno… y hacen más daño que utilidad. Y es que si hubo un tiempo en que el trabajo de los influencers unió en la diversidad a los cubanos nacional e internacionalmente, ahora mismo lo que veo es un ruedo de individualidades que se atacan unos a otros ante cualquier pequeña disparidad de criterios o posición ante el régimen, provocando una división entre sus seguidores cubanos como nunca antes se había visto. Y encima de eso, se ha enraizado en el discurso de esos influencers, youtubers, instagramers, etc., una figura que había ido perdiendo fuerza en la sociedad cubana ante el descalabro de credibilidad de Fidel Castro y otras figuras históricas que encarnaban en la política ese fenómeno: el caudillismo. Si a eso le sumamos que más de uno de esos actores han convertido su accionar en un sello mercantil, con lo cual cualquier otro proyecto o idea se percibe como competencia, creo que todavía falta mucho por recorrer en el objetivo de contrarrestar el discurso oficial interno y externo del régimen (incluso hoy, que cada vez menos gente cree en ese discurso).


¿Cómo percibe el cambio en Cuba dado el escenario actual en lo interno y en el acontecer mundial?

Según la inopia social y el natural escapismo del pueblo cubano intentando sobrevivir en la isla o escapar de la isla; según el estado de la oposición tanto en la isla como en el exilio; según ese circo romano de influencias que existe en internet fuera de la isla, según la complicidad o aceptación tácita que recibe el régimen por parte de la opinión pública internacional y de los organismos internacionales, y según los acercamientos internacionales del régimen y sus estrategias económicas y financieras internacionales de los últimos años, Según yo lo veo uniendo todos esos elementos, el único cambio vendrá del régimen mismo y veremos en Cuba ese mismo capitalismo de Estado mafioso y militarista que vemos en la Rusia de Putin, con una política exterior al estilo de China y el mismo discurso internacional falsamente conciliador y mañoso del régimen de Vietnam.

La narrativa policial en Panamá: Apuntes para una historia

Indudablemente las preferencias son cosas de todas las épocas y sociedades.  La literatura en sus devenires no excluye esos aspectos.  Desde autores, editoriales, lectores, por supuesto han existido y existen los gustos, así como en otras facetas de las interrelaciones humanas.  En el ámbito de la prosa, sea en los géneros literarios de la novela o el cuento, las llamadas novelas policial y negra -al margen de cualquiera de las denominaciones que suelen utilizarse-, pese a que han sostenido su conglomerado de cultivadores y consumidores, todavía hoy, más de una ocasión se les ha pretendido rechazar su condición plenamente literaria.  Sin embargo, desde sus orígenes, escritores admirables y obras valiosas, constituyen todo un legado que enriquece.

En Panamá las referencias sobre una “literatura policial” producida por escritores nacionales, históricamente resultan escasas, pese a que, en las últimas décadas, despunta una mayor presencia o producción, sobre todo, a partir del siglo en curso.  Por muchos años, como en otros linderos, se les dio consideraciones de subgénero, de escritos a los cuales se le negaba la calificación de “literario”, apuntándoles los prejuicios de que implicaban lecturas fáciles, sin mayor requerimiento de un esfuerzo intelectual.  En los textos de historia literaria y con afanes antológicos, su mención o muestra aparenta nula; pienso en los icónicos libros Aspectos de la literatura novelesca en Panamá (1968), El cuento en Panamá (1950), La literatura panameña: origen y proceso (1972) del ensayista Rodrigo Miró, igual en las reflexiones del novelista Ramón H. Jurado dadas en Itinerario y rumbo de la novela panameña y en los esfuerzos de recopilaciones llevados a cabo por Enrique Jaramillo Levi, particularmente sobre la cuentística panameña. 

Ante tales y encomiables obras de memoria, construcción, divulgación, evaluaciones del quehacer histórico literario panameño, la narrativa policial, noir o negra, aparenta no tener desarrollo, así como no atrae sus atenciones, aunque desde mediados del siglo XX se publicaban obras de escritores nacionales que desde los géneros de la novela y del cuento, conllevaban matices y aproximaciones a una literatura policial, noir o negra en Panamá.


Precisando concepciones

Dashiell Hammett (Estados Unidos, 1894 – 1961). Autor mítico fundacional de la novela negra.

Por supuesto que existen exposiciones valiosas que ilustran sobre cómo se definen o pueden definirse, tanto la novela policial como la novela negra, las características, similitudes, diferencias que campean entre una ante otra, así como minuciosos recuentos sobre los orígenes y los por qué de las denominaciones, incluyendo aquellas que plasman o emplean las expresiones de detectivesca y noir.

Pese a que, en las delimitaciones conceptuales no es extraño que aparezcan interpretaciones contrapuestas, nos interesa sobre modo, apuntar que entre las múltiples interrelaciones de forma y fondo que pueden existir entre la novela policial y la novela negra, despunta el contraste del enfoque sobre cómo se desarrolla el dilema del misterio; en ambas, persisten dichos flujos de incógnitas, sin embargo, en la novela policial parece fundamental resolverlo, mientras en la novela negra, resolver el misterio no representa un aspecto medular.

Como ha podido observarse con anterioridad, emprendemos hablando de la narrativa, pues las referencias que se comparten apuntan hacia los géneros literarios de novela y cuento, así mismo, especificamos sobre una narrativa policial, primero, asumiendo la licencia de una acepción amplia -la cual para algunos puede ser cuestionable-, otorgándole una dimensión no excluyente de la narrativa negra o noir; segundo, tomando en consideración que la producción narrativa, sea policial, detectivesca, negra o noir por escritores nacionales de Panamá, aparenta no ser prolija.

Pero un abordaje primigenio sobre la narrativa policial panameña -en la amplitud del concepto formulado-, también implica discurrir sobre un camino de hipótesis, de lineamientos que pueden ser cotejados, ampliados, redelineados, compartidos y adversados.  Siendo así, las premisas siguientes, procuran dar el paso sobre la configuración de un contenido como objeto de estudio, de preocupaciones analíticas en torno a la comprensión y valoración de la literatura.


Primera premisa: acercamientos e influencias

Un grupo de obras escritas por autores panameños, desde mediados del siglo XX, reflejaban particularidades de la novela policial o negra; los rasgos del misterio, de la incógnita planteada desde el principio del texto, de la investigación, de la existencia de pistas descubriéndose y de las pistas falsas tendientes a la construcción de la intriga, reverberaban.  En realidad, muchos más dispositivos de la novela policiaca que de la novela negra, pero aún proyectados en tales condiciones, el rasgo de la crítica social y de la reproducción de las realidades de los bajos mundos, de la violencia, del lenguaje crudo, incluso tuvieron sus asomos en algunos de dichos textos.  A pesar de esos reflejos y expresiones, a ninguna de esas obras se les ha valorado bajo los esquemas de una narrativa policial ni negra, ni menos se les ha considerado muestras de dichas tendencias.

Rogelio Sinán (Panamá, 1902 – 1994)

En 1946 Rogelio Sinán (1902) -nombre literario de Bernardo Domínguez Alba, publica Todo un conflicto de sangre, un texto unas veces considerado novela corta, en otras un cuento.  Aparenta a lo largo de sus páginas una narración en donde afloran los prejuicios sociales, el racismo, la dualidad de nazi versus judío, la crítica hacia una alta sociedad o casta dominante nacional, los traumas sicológicos, pero desde las dos primeras oraciones del primer párrafo, denota el elemento de la incógnita, de ese misterio que busca atrapar al lector y que, si bien no es exclusivo de la narrativa policiaca, representa un componente substancial.

La narración aparenta emprender por el final, presentándose la incógnita, el misterio, cuando los hechos ya están dados, y a manera de flash back, incursiona hacia el pasado, para retomar la linealidad de la historia que se cuenta y que en el párrafo 5, todavía en los inicios de la obra, se enfatiza uno de los elementos de la novela policial, cuando adentra al análisis de hechos, al conocimiento de la historia dada, tal como se suele instrumentalizar en las novelas policiales clásicas.  Al cierre de la obra, sale a relucir el aspecto del crimen, la descripción de la herida, y el palpable esclarecimiento de la asesina, la comprensión de los por qué.

Para 1954, de nuevo Rogelio Sinán, presenta otro texto narrativo que al igual a la anterior, suele ser considerado, mayormente como un cuento, aunque algunas veces una novela corta.  La boina roja también plantea el asunto de una desaparición o de un crimen, el de la científica Linda Olsen que arriba a una de las islas de Océano Pacífico en el Archipiélago de Las Perlas, Panamá.  La estructura de la narración se asemeja a la antes referida, pues emprende a posteriori de los hechos dados, y en una especie de flash back entra al pasado, cuenta, narra entonces, el desarrollo de los acontecimientos, en donde retornan los prejuicios raciales, el tema del negro, el asunto de la presencia militar estadounidense en el territorio panameño, experimentos científicos secretos amparados por los Estados Unidos de América, traumas sicológicos, pero el esqueleto argumental, gira fundamentalmente sobre el misterio y las incógnitas en torno a la desaparición o el crimen de la personaje que hemos mencionado y que similar a las narrativas policiacas se esclarece en el desenvolvimiento del final.

Tristán Solarte (Panamá, 1924 – 2019).

Entre 1953-1954 el escritor Tristán Solarte -seudónimo del periodista Guillermo Sánchez Borbón-, nacido en 1925, obtiene el premio nacional de literatura en la sección novela con la obra El Ahogado.  Para 1957 su primera versión sale a luz pública y posteriormente en 1962, se presenta con una aparente versión corregida.  En el contexto nacional panameño, constituye el texto literario con mayores aristas, propias de la novela policial; el asesinato, la investigación, el descubrimiento de los hechos, la referencia directa de testigos, testimonios que aportan pistas falsas, ambiguas, y pistas tendientes a desentrañar las incógnitas, permean en sus páginas.  En efecto, el fantasma de Edgar Allan Poe merodea, a pesar de las descripciones de ese Caribe panameño que representa Bocas del Toro, y que, sin duda, son rememoraciones del autor sobre su sitio natal. 

Aún de tal modo, forzar su encajonamiento dentro de los parámetros de una novela policial, conlleva riesgos valorativos y de posibles desaciertos.  En similar sentido, mucho menos encuadra en el esquema de una novela negra o noir.  Sin embargo, no deja de representar la obra literaria nacional, en donde mayormente despuntan algunas de las particularidades propias de una novela policial, quizás por esa compartimentación de dos partes básicas en donde refiera a unos apuntes y a los testigos o diferentes testimonios y que refuerzan la certeza de un proceso penal, de una indudable investigación -tipo judicial- en ciernes sobre un crimen.

Que pueden constituir aproximaciones, reflejo de influencias de algunos aspectos de la novela policial, en efecto.


Segunda premisa: otro precedente      

En las décadas de 1950, 1960, 1970, 1980, aparecieron escritos que narraban sobre la vida delincuencial y las hazañas de un muchacho proveniente de los estratos más humildes de la ciudad de Panamá, ciertamente describían un bajo mundo, reflejaba una violencia, y la trama giraba en gran medida sobre la persecución policial contra dicho personaje, hasta que por fin termina muerto a tiros.  Tales recuentos estaban basados en aquella persona que había existido entre 1899 y 1923, y al margen de lo que era realidad y de lo que era ficción, basta sostener que, en cada una de esas publicaciones, ciertamente se mezclaba la verdad con la imaginación.  Pese a que he escuchado que algunas veces se escribía a varias manos, el nombre del periodista Agustín Jurado resalta en la autoría, es más, en todos los capítulos que hemos podido recopilar, ver y leer, aparece como único autor de John Peter Williams: el Robin Hood Panameño.

Por lo general constituía una publicación por series, cada sección o capítulo aparecía en los diferentes números de las revistas o periódicos en donde quedaban plasmados.  Los periódicos La Hora, Crítica, El Siglo y la revista Más divulgaron esa historia, y más de una vez, se trataba de los mismos escritos, corregidos, modificados en algunos aspectos, ampliados, o transcritos literalmente.  No obstante, hasta la fecha no se cuenta con un texto que los haya recopilado y ofrezca una visión integral de esa historia que quizás sin pretenderlo, manifiesta matices de un relato policial, lo denota el hilo conductor de la narración que gira sobre la persecución del delincuente, la intriga sobre la concreción de su captura, las pistas, las informaciones, la preexistencia del crimen o delito, el desenlace, el manejo de las incógnitas, el hecho de la muerte violenta que se aplican.  Dichos vaivenes se desenvuelven en espacios sociales de pobreza, marginalidad, de bajo mundo, de sobrevivencia, complicidades que de una u otra manera recrean un perfil de una parte de la ciudad panameña a principio del siglo XX.

Tuve la fortuna de conocer y platicar varias veces con el periodista Agustín Jurado y por ello conocí de sus frustraciones literarias, pero leía, gustaba de aquellas historias de narrativa policial de Edgar Allan Poe, de Arthur Conan Doyle, de las impresiones que le causaba el icónico personaje de Sherlock Holmes, y de algunas creaciones de Agatha Christie, incluso poseía referentes sobre Raymond Chandler y Dashiell Hammet, en otras palabras, no se hallaba al margen ni desconocía aquellos clásicos de la novela policial y de la novela negra.

Sin embargo, parece ser que en la elaboración de dichos capítulos y de dichas narraciones, lo menos ideado fue la construcción de una narrativa policial.  Bastaba el cumplimiento de una faena periodística, el llenado de un espacio y de un segmento que atrajo lectores y produjo convencidos de que aquellas ficciones a una totalidad eran veraces.  Quizás si pudiera contarse con una versión integral de dicha historia -como ya he sugerido- publicada de manera intermitente y fragmentaria, podría valorarse de modo más vasto, una de manifestación interesante de relato policiaco.    


Premisa sobre aficiones

Ciertamente ha persistido una simpatía hacia la novela policial y la novela negra en Panamá, aun cuando se le haya subvalorado o ignorado y desde antes, a los esfuerzos actuales que se hacen para concentrar a su público lector, cultivadores y promociones.  Existe un semblante de masas que consume dichas narraciones con ahínco -antes y ahora-, sobre todo producciones de textos cuyos autores, por lo general son extranjeros, obras que alcanzan categorías de popularidad, de reconocimiento cualitativamente legitimo o sobredimensionado. 

En este esquema de producción y consumo, las expresiones de una posible narrativa panameña, es decir de obras y autores nacionales, rondan en la disyuntiva, por un lado, de las pautas del mercadeo, de las orientaciones de las grandes editoriales y, por otra parte, el desenvolvimiento de una cautela que resiste a las promociones mediáticas y sopesa criterios de aportes narrativos, estilísticos, conceptuales en la narración.  En ambas direcciones hemos visto narradores y textos.  Por supuesto que entre ambos parámetros -los cuales no son exclusivos de este país, pues se reproducen en otras esferas- la novela policial y la novela negra ha generado y está originando obras encomiables, autores talentosos. 

En los últimos años he topado por ejemplo Perder es cosa de método del novelista colombiano Santiago Gamboa, novelas del salvadoreño Horacio Castellano Moya; en Cuba, desde las novelas de Leonardo Padura, Amir Valle con Las puertas de la noche, Rafael Grillo con sus aportes Asesinos Ilustrados e Historia del Abecedario, Lorenzo Lunar autor de El barrio en llamas, Pedro Pablo Gutiérrez en Nuestro GG en La Habana, por solo referir algunos textos literarios de autores latinoamericanos que me han impactado.

En nuestro país, tal como consta con los precedentes anotados -y de seguro otros-, se ha cultivado sobre temas donde la violencia, la criminalidad salen a flote, pero el abordaje de esos componentes, per se, en nada concretan la existencia de una novela, cuento, relato policial o de literatura noir.  Los dispositivos de las averiguaciones, indagaciones, investigaciones con matices detectivescos, policiacos, judiciales, pueden verse como instrumentos en obras que, aun así, sería un desacierto endilgarlas como expresiones de una narrativa policial panameña, salvo las excepciones que existen y merecen valoraciones apartes a estas notas.

A pesar de semejantes contrastes, perdura esa simpatía que se denota en los festejos de un Festival Negro -que conlleva varios años de llevarse a cabo- y de una premiación que lleva el seudónimo del periodista y escritor Guillermo Sánchez Borbón, hechos que indudablemente abonan a un desenvolvimiento más vasto de novela policial y novela negra gestada por escritores nacionales y que procuran concurrir a esa masa de simpatizantes, cultivadores, al intercambio de percepciones, criterios, de respaldos, promociones, descubrimientos e incentivos.


Itinerarios posibles

La incipiente narrativa policial en Panamá insoslayable de los elementos del crimen, la muerte, el asesino, la investigación, las pistas, las incógnitas, las develaciones, puede recrear con sentido crítico o no, contextos sociales, históricos, implicaciones sicológicas, enriquecer el clásico esquema tanto de la novela policial como de la novela negra, adentrarse también a esos esquemas que algunos han denominado “neopolicial” como variantes de renovaciones, en donde la novela policial y la novela negra también son formuladoras de críticas sociales, adentran a la violencia del Estado, a la delincuencia organizada, a la delincuencia de cuello blanco, a la corrupción de las capas gobernantes y dominantes, indudablemente puede mirar hacia las entrañas de la sociedad, su pasado, su presente, hacia su gente, y ello no conlleva encasillamientos formales, ni localistas que limiten los procesos creativos.

El desarrollo de un espacio y de una presencia de la narrativa policial panameña, por supuesto puede andar circunscrito a los mismos factores que aquejan a la literatura en general; la escasez de incentivos, de políticas editoriales, de talleres destinados al estudio de los trasfondos de la novela policial y de la novela noir o negra, de la banalidad y las tantas caras del esnobismo.  Pero la senda no sólo depende de las condiciones materiales, que no pueden obviarse; la comprensión de los rasgos, de las lecciones legadas sobre los orígenes, la evolución, las singularidades entre “lo policial” y “lo noir”, entre las tendencias anglosajones, europeas, latinoamericanas y de otras latitudes, juegan roles esenciales. 

Entre las aproximaciones y una narrativa policial propiamente dicha, ronda el panorama panameño.  En cuanto al primer campo, es decir, el de las aproximaciones, no basta el abordaje de un crimen, de un asesinato, no basta el tratamiento de la violencia para considerarse novela policial o una novela noir.  El desatino en el desarrollo del argumento, la perdida el hilo conductor de la historia, la vacuidad en la construcción de los personajes, el manejo ligero del discurso narrativos, los reveses en las maniobras del tiempo, la voz del narrador de la novela no diferenciada de la voz del autor, entre otros rasgos, pululan, y en algunos casos, complican el logro de la obra, la cual pese a la retahíla de páginas que se acumulan, no encarnan en el género de la novela en general.


Ojeada sobre cuatro expresiones

Rafael Pernet y Morales

Dentro de la incipiente narrativa policial panameña propiamente dicha, ya destacan voces y obras.  Cuatro escritores como muestras -y no los únicos- para estas inferencias contribuyen a delinear otros aspectos, de verdad encomiables.  El escritor Rafael Pernet y Morales, originario de la ciudad atlántica de Colón, nacido en 1943, médico de profesión, titulado en la Universidad de Salamanca, España, establecido en la caribeña provincia de Bocas del Toro.  En la década de 1970-1980, publica sus primeras novelas imbuidas de un realismo mágico, Loma ardiente y vestida de sol (1974) y Estas manos son para caminar (1977), que lo convierten en uno de los novelistas nacionales más representativos.  En el 2008 sale a luz pública la obra El indio sin ombligo, y que fue merecedora el Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró un año antes, cuyo jurado procedió a calificarla como “una novela policiaca de ciencia ficción”. 

En efecto, construye el argumento a partes de la muerte de un aborigen, cuyo cuerpo llega sin ombligo a la morgue, originando un curioso proceso investigativo llevado a cabo por un detective de la antigua Policía Técnica Judicial de Panamá, apoyado por un biólogo y un vendedor de enciclopedias, planteando tramas e intrigas que deambulan entre lo absurdo para esclarecer el por qué de la desaparición del ombligo, y con ello las develaciones de las causas de esa muerte, mezclando un lenguaje coloquial, a veces culto, de tono irónico, burlesco, una narración desde diferentes puntos de vistas, entre ocasiones incorporando matices de ese realismo mágico que aflora en sus anteriores novelas.  A la realidad se perciben tonalidades de la novela policial y de la novela negra que se entretejen, que afloran entre las curiosas averiguaciones, el planteo hiperbólico en torno a las pistas, posibilidades, la violencia, las incredulidades.

Ariel Barría Alvarado (Panamá, 1959 – 2021)

En el año 2006, es decir dos años antes a la novela de Pernet y Morales, el escritor Ariel Barría Alvarado, publica La casa que habitamos.  Proveniente de la provincia de Chiriquí, colindante con la república de Costa Rica, Barría, profesor universitario, nace en 1959 y fallece en el 2021.  Merecedor en múltiples ocasiones del premio nacional de literatura Ricardo Miró en las secciones de novela y cuento.  Innegablemente en dicha obra, incorpora elementos de la novela policial, los signos de una muerte, el suspenso, la siembra de pistas, las develaciones, entrecruzados con la persistencia del humor, y que giran a lo largo del argumento consistente en el descubrimiento del cadáver de una desconocida por parte del personaje crucial que representa una figura pública dentro de su residencia.  Hay una alegoría al hedonismo desenfrenado, a los dilemas de la hipocresía social, la corrupción, las ambiciones, la complicidad, las envidias, la incidencia de los medios frente a la visión de las cosas, la valoración del qué dirán, no obstante, en el desarrollo del argumento, se toma distancia de una prototípica novela policial.                                 

Osvaldo Reyes

En el caso del narrador Osvaldo Reyes, a diferencia de los dos novelistas mencionados, se configura un autor nacional que opta de pleno por la novela policial y novela negra.  Médico originario de la ciudad de Panamá, nacido en 1971.  Muestra un amplio repertorio de textos, entre los cuales destacan novelas y cuentos que se dan a conocer a partir del año 2011 cuando publica su primera obra El efecto Maquiavelo en donde plasma una estructura y prosa influenciada por la narrativa de Agatha Christie y que servirán de base para la construcción de sus posteriores creaciones.  Desde dicha fecha, en un promedio de diez años, ha publicado diez textos novelescos y tres libros de colecciones de cuentos.  Crímenes, muertes, detectives, médicos, psicólogos, misterios, se desarrollan al pie de la letra en los esquemas básicos de una novela policial.  No sería arriesgado sostener que transpira esta corriente novelesca, ya sea en el mercadeo de sus libros, en sus comentarios tendientes a la divulgación de una narrativa policial panameña.  En general despuntan en los argumentos de sus textos, el desarrollo lineal, profuso algunas veces de diálogos directos, la configuración de personajes, juegan sus roles dentro el crimen o el misterio que debe develarse, el discurso narrativo, elemental para cerrarle las puertas a las lecturas sin complicaciones.

Ramón Francisco Jurado

Por su lado, Ramón Francisco Jurado, también originario de la ciudad de Panamá, nace en el año de 1979.  Conocemos tres de sus obras.  En Veritas liberabit (2009) y La Niebla (2005), destaca el dilema del misterio, la necesidad de su desentrañamiento, sin que ello implique la investigación de un asesinato en particular, el suspenso.  Deambulan particularidades tanto de la novela policial como de la novela negra; no será tanto la violencia física, la delincuencia común, la delincuencia organizada, sino aquella violencia emocional, síquica, a veces imperceptible, el miedo, el heroísmo, la sobrevivencia.  Pero será, sobre todo, en su siguiente obra Mirada siniestra (2002) en donde la narrativa policial panameña da un paso cualitativo en firme.  Un asesino como protagonista, un criminal en serie, que derrocha violencia, desencadena misterio, incógnitas, sus develaciones, el manejo de las pistas, de la puesta de personajes creíbles, de prosa audaz.


Derivaciones

Entre los escritores vistos, a pesar de sus diferencias cronológicas, de las fechas en que nacen, tomando como punto de partida, a Rogelio Sinán (1902), Tristán Solarte (1925), y sus obras publicadas en los años 1946, 1954 y 1957, sobresale el interés por la novela policial y la novela negra, la presencia de herramientas prototípicas de estas modalidades en textos u obras de otros contenidos y puede sostenerse que alrededor de la mitad del siglo XX, emprende una aproximación hacia la narrativa policial y sus instrumentos característicos. 

De similar modo puede observarse que, a partir del año 2000 en adelante, la narrativa policial panameña, tiende a crecer, cuantitativamente y de manera cualitativa.  Las creaciones de Pernet y Morales, Barría, Reyes, Jurado, no serán las únicas publicadas, ya sea por esfuerzos propios, coediciones, o como resultado de premiaciones. 

No obstante, más de un texto que intenta incursionar en la narrativa policial y negra en Panamá, revela en algunos casos, despreocupaciones en el manejo del lenguaje, de técnicas narrativas, de la diferenciación entre la voz del narrador, las voces de los personajes y la voz del autor, pero son aspectos subsanables, y en lo cual pueden ejercer roles correctivos, el estudio teórico de la narración literaria, la lectura, la escritura, sus revisiones mesuradas, los talleres, los procesos retroalimentativos que generan los festivales, los eventos -sin esnobismos ni banalidades- que se adentran en la promoción de la novela policial y de la novela negra, así como las experiencias precedentes, las experiencias de narradores locales y foráneos.

A través del espejo (IX): Mamá cumple cien años

Carlos Saura (España, 1932 – 2023)

Introducción

La reciente muerte del director de cine español Carlos Saura (1932-2023), sería motivo más que suficiente para la inserción de otro de sus filmes icónicos en la actual serie de artículos del cine de la era franquista.

Mamá cumple cien años (1979) fue una de las películas más populares del director y que más premios recibió como los del del Festival de Cine de San Sebastián 1979, la nominación del Oscar de la Academia de Hollywood a Mejor Película Extranjera y los premios individuales en la 35 emisión del Premio del Círculo de Escritores a Mejor Película, Mejor Actriz a Rafaela Aparicio y Mejor Fotografía a Teo Escamilla 1.

Mamá… es un filme polisémico en su concepción y factura que conecta dentro de la cinematografía de Saura con su precedente “Ana y los lobos” (1972) y puede ser visto y analizado en diferentes niveles de interpretación.

Comedia

Como género es una comedia que hace reír a los espectadores y con una cierta complejidad dramática los hace pensar. Sobre todo, cuando el presente se interrumpe y queda en suspenso y su lugar lo ocupa una suerte de nostalgia proustiana por le temps perdu -la era franquista- con la cual Saura suele teñir a sus filmes de un rosa pálido que evoca los fantasmas grises de la guerra civil (1936-1939) presentes por generaciones en la conciencia colectiva e individual del pueblo español.

En resumen, entre los filmes Ana y los lobos (1972) y Mamá cumple cien años (1979), media en política la transición entre el fin de la era franquista y el inicio del tiempo de la democracia y en términos de género cinematográfico el cambio que va del drama a la comedia

Autoreferencia

Para la crítica especializada Mamá… resulta un filme autorreferencial, esto es, Saura, como en un espejo, se ve en pantalla a sí mismo.  Y si Mamá… en lugar de filme fuera un libro, como autor-director, Saura se “entrecomillaría” y se “citaría a sí mismo” al pie de página en dilatadas secuencias de la película, unas veces como flas-back de los personajes y otras como parodia de filmes anteriores.     

¿Cuál filme le sirvió de modelo autorreferencial para componer Mamá cumple cien años?

La respuesta es Ana y los lobos, una película en la que la arqueología cinematográfica de Saura se sitúa siete años estratigráficos (1972) por debajo de la realización de Mamá… (1979), de la cual es, en cierta forma, una secuela o extensión cinematográfica que emplea a los mismos técnicos, actores y locaciones y utiliza segmentos cinematográficos que repiten y/o refieren cuadro a cuadro secuencias utilizadas con anterioridad2.

Intertextualidad & Surrealismo

Mamá… también es, siguiendo las teorías del filósofo ruso-soviético Mijaíl Bajtín (1895-1975) en sus escritos sobre la poética de Rabelais y Dostoevsky, una prueba de intertextualidad y dialogismo, de influencia y enriquecimiento mutuo entre diferentes autores y narrativas.

En este caso, la relación maestro-discípulo, se establece entre Carlos Saura y Luis Buñuel -a quien el primero consideraba su maestro- en el empleo visual de la narrativa del surrealismo en el cine3.

Entre muchos ejemplos posibles de esta fructífera influencia, seleccionamos uno de los más logrados de Mamá…, la secuencia en la cual accidentalmente Antonio derrama un vaso de agua sobre la mesita de noche y las gotas al caer terminan por inundar un zapato colocado al pie del lecho.

Esta situación visual, entre absurda y surrealista, sin que medien palabras, sería el equivalente gráfico de la definición de cabecera del surrealismo que da el Conde Lautréamont: “el encuentro fortuito de un paraguas con una máquina de coser en una mesa de disección”.     

Plot

Rafaela Aparicio (España, 1906 – 1996)

La anécdota sobre la cual se hilvana la trama de 95 minutos de duración es muy simple y por momentos guarda algún tipo de semejanza con uno de los filmes insignia de Buñuel (El ángel exterminador, 1962): la abuela matriarca (actriz Rafaela Aparicio) va a cumplir cien años y todos los miembros de la familia se trasladan a la finca para congratularla.

A la antigua casona familiar llegan los dos hijos, Fernando (actor Fernando Fernán Gómez) y Juan (actor José Vivó), con su esposa Luchy (actriz Rosario Soriano) y sus hijas-nietas Natalia (actriz Amparo Muñoz) y Carlota (actriz Ángeles Torres).

También llega la pareja que forman Ana (actriz Geraldine Chaplin), la antigua institutriz inglesa y Antonio, su marido argentino (actor Norman Briski).

A la cita sólo falta José, el más pequeño de los hijos, que murió hace unos años.

Todos los hijos han sido convocados a una singular fiesta de cumpleaños que tendrá lugar en la mansión solariega de la familia. Todos  esperan que la anciana muera pronto para parcelar la finca, construir una urbanización y salir de la ruina. Pero, la anciana madre, aunque enferma en cama, se niega a testamentar y repite el motto: no cederá un palmo de tierra de la finca ni una pulgada de la mansión.

De parte de los parientes todo es fingida apariencia, tras la aceptación de participar en el festejo se oculta el homicidio como forma viable de quitarse de encima a una vieja que ya dura demasiado -¡100 años!- y una vez que muera repartirse la propiedad y convertir a la vieja mansión familiar en un moderno complejo multi habitacional que les permita salir de la ruina en la que viven como “ricos venidos a menos” en la era postfranquista.

Locaciones

El filme abre con una larga secuencia que muestra como en un documental de National Geography la sucesión de valles y llanos de la serranía a la altura de Torredolones, un municipio de las afueras de Madrid en el que está enclavada la finca Pendolero -rebautizada en el filme como La Jara- que fue la locación elegida por Saura para ambos filmes: Ana y los lobos (1972) y Mamá cumple cien años (1979). 

Tras mostrar el paisaje idílico en el que se enmarca el filme, la cámara se centra en la majestuosa casona solariega de dos plantas, con terrazas y balcones y finalmente se detiene en el patio delantero que alberga la tumba de José (actor José Ma. Prada por casualidad fallecido durante el rodaje) y la anciana madre que, ante la lápida, se lamenta de la desaparición tres años antes de su querido hijo más joven4

Todo el tiempo que dura el introito o prólogo al filme, la banda sonora la ocupa la música de altos decibeles del pasodoble El 2 de mayo, del compositor Federico Chueca, una melodía de exaltación espiritual que tan pronto podría servir de contexto musical a una corrida de toros en la Plaza de Pamplona, una procesión de viacrucis de Semana Santa en Sevilla o un desfile militar en la base de Torrejón.

Sobra decir, las tres actividades enunciadas, son muy propias a la vez de la tradición secular española y de la era franquista en agonía a mediados de los setenta.  

La matriarca y la sagrada familia

La mayor parte de la trama la ocupan enredos familiares que tienen lugar entre los hijos, las esposas, las hijas-nietas y la pareja de extranjeros de Ana y Antonio. Pero, aunque muchas veces no esté presente, es la figura de la anciana matriarca la que gobierna la escena y dicta la pauta a seguir.

Por el momento, pese a rivalidades en el seno familiar y conspiraciones en torno a ella, mantener unida a la familia los pocos días que faltan para el cumpleaños número cien, cuyo primer requisito para los asistentes, será que ninguno debe felicitarla antes de las siete de la noche, hora en que se supone hará su entrada triunfal5.

Los hijos de la matriarca

Del lado de los hijos, tras morir José, el hijo mimado de la matriarca que adoraba la vida militar y se complacía en coleccionar trajes, medallas, pistolas y sables, en fin, toda la parafernalia del culto franquista a la entrega devota del hombre al estado español, sobreviven Juan y Fernando, cuyas personalidades no pueden ser más antagónicas y ambos, como el fallecido José, tienen en común las inhibiciones sexuales, misoginia y represiones propias de la educación y la moral de la era de Franco basadas en el lema Dios, Patria y Familia.

Juan se presenta como un empresario de relativo éxito que trata de adaptarse a los nuevos tiempos de democracia política y sindicalismo libertario de la etapa postfranquista. Del trío de hermanos, es el que mejor representa el rol del “buen burgués”. Le gusta la “buena mesa”, el vino, las mujeres, tiene amantes que justifica por la frigidez de su esposa Luchy, viste a la moda, adopta un tono displicente, distante y escéptico frente a los problemas de la familia y tiene un vicio secreto: la práctica de un voyeurismo desenfrenado, aunque a veces las víctimas del ojo ubicuo de Juan oculto detrás de puertas de alcobas, ventanas de salones y cerraduras de baños sean miembros de su familia.         

Por su parte, Fernando, que en el filme Ana y los lobos (1972) había hecho voto de clausura, llevaba vida de anacoreta como los místicos españoles a lo San Juan de la Cruz y vivía encerrado en una cueva sumido en prácticas mentales de levitación corporal y disquisiciones sobre el sentido de la vida a lo Calderón de la Barca en “La vida es sueño”, ha cambiado su estilo de vida.

Abandonó la cueva y se mudó a la casona señorial y pasa el tiempo ocupado en remontar vuelo de verdad -no mediante la mente como en la cueva- por medio de una cometa de colores cálidos que cada día inútilmente trata de hacer despegar con él a bordo y siempre termina por encallar en un precipicio que se abre al fondo del patio delantero de la vivienda.

Sutil metáfora de Saura deslizada en las imágenes de flas-back del pasado de enclaustramiento en la cueva y de flas-forward del presente de fallido aviador amateur: antes, encerrado entre las cuatro paredes de la cueva, anhelaba el cielo que no podía ver; ahora, desde  la libertad que supone vivir al aire libre, al intentar alcanzar el cielo con el vuelo de la cometa, como en la fábula de Ícaro, el cielo se aleja y lo ve cada vez más alto e inalcanzable y termina la peripecia de aviador con los huesos quebrados, tras la caída en picada, en el fondo lodoso de un barranco.       

En resumen, Fernando no ha cambiado su proceder en los siete años que median entre uno y otro filme: sigue “en las nubes”, sumido en su “mundo ideal”, lo mismo si habita en una cueva que a la intemperie.

Las nietas de la matriarca

Grosso modo representan dos caras de una misma moneda: la de la primera generación que al arribar a la adolescencia encara la transición política española del franquismo a la democracia.

Mientras Carlota parece seguir guardando las convenciones y se apega al lado de la tradición, su hermana Natalia es puro Avant Garde: viste blusas y T-shirts sin sostén debajo, no se inhibe al desnudarse delante de otros, tiene su cuarto decorado con objetos antiguos y lámparas art-noveau de principio de siglo XX y su cama tiene palio y tules encima como las alcobas de los reyes y fuma marihuana (porros). 

En esencia, es una combinación de liberalismo y decadencia que va bien de tono con “el destape” político y “la movida” de la moral que se produjo en la España de la transición de los setenta tras casi medio siglo (1936-1976) de autoritarismo franquista en lo político y velo y pandereta en la moral6.

En una larga secuencia memorable por su explosiva carga de erotismo, Natalia a medianoche, la víspera del cumpleaños de la abuela, invita a Antonio, el marido argentino de Ana, su antigua institutriz inglesa, a entrar en su habitación.

Una vez dentro, lo seduce por la vía de compartir con él cigarrillos de marihuana (porros) y una suerte de striptease con la bata de seda que lleva  puesta sin ropa interior debajo al conjuro repetido sí/no mientras abre y cierra el frente de la bata y se aproxima a Antonio, de pie y mudo en medio de la alcoba.

La matriarca y la intitutriz

Si tuviéramos que ofrecer un ranking de las actuaciones femeninas en Mamá cumple cien años, ubicaría en primer puesto a Rafaela Aparicio por el “tremendismo” de su actuación”. 

La matriarca sufre de continuos ataques de epilepsia que la llevan al borde de la muerte y solo logra rebasarlos cuando le atraviesan una cuchara en medio de la boca y le arrojan en la lengua gotas de medicina.

La actuación de Rafaela Aparicio, puro gestos y gritos, “se crece” en los momentos de crisis epiléptica y sobreactúa de forma “esperpéntica” en el mejor estilo de Valle-Inclán o “carnavalesca” como en la teoría crítica de Bajtín.

Así también ocurre cuando habla a los miembros de la familia y les da consejos, como a su hijo Fernando, el anacoreta, al cual le dice “se busque una mujer bien caliente” para que se le quiten sus manías de monje eremita.   

Las sucesivas crisis de epilepsia son empleadas por Saura como elementos más cómicos que patéticos y van marcando diferentes clímax a lo largo de la narrativa del filme hasta llegar al momento cumbre que ocurrirá durante el festejo del cumpleaños número cien de la matriarca programado por ella para comenzar a las siete de la noche del día siguiente.

En el segundo lugar del ranking estaría el personaje de Ana, la institutriz inglesa, interpretada por Geraldine Chaplin.

Ana es una vez más, metafóricamente, la extranjera que, con sus actitudes liberales diferentes a la intolerancia de la tradición hispánica, introduce el pecado, la permisibilidad y la corrupción dentro del cerrado orden de una familia burguesa tradicional de España.

Una España hipócrita, fascista, reprimida y falsamente religiosa que hará de ella un fetiche objeto del deseo de tres hermanos sicópatas que no se detendrán en sus acciones hasta asesinarla como ocurre al final del filme Ana y los lobos (1972).

Pero, como ya advertimos al principio, la Ana de Mamá cumple cien años es un ser “redivivo” por la magia del lente de Saura. Como inocente oveja, vuelve al redil de los lobos, en realidad una familia de la burguesía española venida a menos en el ocaso del franquismo que esconde bajo una apariencia ética de buenas costumbres, la anormalidad y las sicopatologías de un pasado franquista desfasado.  

Ana, ahora, en lugar de introducir la corrupción en la moral y en la política de la familia, es más bien un ente pasivo, una testigo de su anterior proceder como institutriz de unas niñas españolas que se limita a mirar nostálgica a las personas y a las locaciones de sus años de juventud en la finca La Jara.

Y solo se torna agresiva su conducta y rompe con su aparente pasividad cuando descubre la infidelidad de su marido Antonio con Natalia, la niña que siete años antes educara como institutriz y ahora, de adolescente, compite con ella sexualmente y le roba a su hombre. 

Visualmente dentro del filme, Saura resuelve cinematográficamente la situación en una larga secuencia, tras regresar Antonio culpable al dormitorio tras pasar la noche con Amalia, advierte que Ana ha tirado al piso las ropas y ha escapado.

Se asoma al balcón de la terraza y ve a Ana que huye deprisa por el patio de la casona y a gritos le advierte del peligro que corre pues el campo está virtualmente “minado” con cepos para atrapar conejos.

Pero el aviso llega tarde y Ana, real y metafóricamente, “cae en la trampa”.…

Mamá cumple cien años

Llegamos finalmente a la fiesta de cumpleaños para la cual Saura nos tiene reservado como plato principal del menú el descenso desde el Olimpo de la casona de La Jara de la matriarca.

Para bajar del reinado de la gloria en el que vive como una diosa, la matriarca no emplea como es de suponer una escalera ni un elevador, sino un raro artefacto digno de la invención de Leonardo da Vinci que puede ser a la vez silla de inválido, sofá de mirar la tele, columpio de parque de recreación infantil, trapecio de circo, poltrona de presidente o trono de emperatriz.

Como deux machina del teatro griego, el artefacto permite que la matriarca descienda lentamente desde el techo de la casona enmarcada en una atmósfera de claroscuro del interior de la mansión que hace aún más llamativo y rutilante el descenso a la tierra.     

Antes, en la penumbra de la habitación, tendida en el lecho de enferma crónica de epilepsia, la matriarca ha diseñado el contrataque que le permitirá sobrevivir al intento de homicidio que contra ella trama la mayor parte de la familia.

Cuenta con la colaboración de Ana, a quien ha confiado el plan de envenenamiento urdido por sus enemigos en el momento en que le de el ataque de epilepsia y en lugar de verter en su garganta las gotas providenciales del elíxir de la vida, le den a tomar la pócima envenenada que acabará con su vida y les permitirá apropiarse de la finca y la casona solariega sin interferencias de su parte.

La matriarca le ha pedido a Ana que se adelante a las intenciones del enemigo y en el instante en que ella comience a boquear como pez asfixiado fuera del agua por el repentino ataque de epilepsia, le dé a beber las gotas curativas verdaderas y no las falsas del envenenamiento.

Ana cumple con la misión asignada y salva a la matriarca…

Happy end

El resto de la fiesta transcurre de forma tradicional con torta de cumpleaños con cien velitas, música y baile que disuelven las contradicciones familiares en una especie de happy end a la española.

No solo se echa al olvido el plan de asesinato de la matriarca sino la rivalidad de celos surgida entre la joven y libertina Natalia y su ex institutriz, la humillada esposa Ana. En un gesto de reconciliación inesperado, Natalia saca a bailar a Ana y ambas mujeres, mirándose intensamente a los ojos, con los brazos extendidos, gestos de manos y sevillanas entonadas al aire, dan por finalizado el conflicto emotivo-amoroso-generacional-político-moral surgido entre ambas y una vez más, tras de la cámara, Saura vuelve a sonreír7.

La literatura alemana de los migrantes (IV)

La población árabe alemana viene a ser el segundo grupo de migrantes después de la comunidad turca. La mayoría de los árabes son refugiados debido a los conflictos en el Medio Oriente. Como preámbulo se puede contar que la primera migrante árabe fue la princesa de Zanzíbar Emily Ruete (1844-1924), originalmente Salama bint Said. Al quedar embarazada de su vecino alemán Heinrich Ruete fugó hacia Alemania, aquí ella se convirtió al cristianismo y se casó con él. Para explicar a sus hijos sus orígenes escribió Memorias de una princesa de Zanzíbar (2004).

Adel Karasholi

Solo voy a mencionar a los principales escritores árabes que escriben en árabe, inglés o alemán y que echaron raíces en la tierra de Goethe. Empezaré por el poeta kurdo-sirio Adel Karasholi (1936). Cuando en 1959 la Unión de Escritores Árabes fuera prohibida partió al exilio. En 1961 se instala en Leipzig y con su trabajo literario intenta tender puentes entre la cultura de Occidente y Oriente. Entre sus libros mencionaremos: Wie Seide aus Damaskus / Como seda de Damasco (1968) Umarmung der Meridiane / Abrazo del meridiano (1978), Brecht in arabischer Sicht (1982), en Wenn Damaskus nicht wäre / Si no fuera por Damasco (1992) el poeta sirio demuestra que el hogar no es un lugar geográficamente localizable, sino una estructura mental que solo puede experimentarse a través del lenguaje y en el poemario Also sprach Abdulla / Así habló Abdulla (1995), Abdulla no es Zatatustra. Los poemas más largos se entremezclan con astillas metafóricas que encajan como arabescos para formar una unidad filosófica, una experiencia de vida que comparte con muchos “caminantes” entre mundos y culturas.

El marroquí Mustafa al-Hajaj es considerado como uno de los primeros autores árabes en Alemania. Su libro de relatos Vom Affen, der ein Visum sucht und andere Gastarbeitergeschichten / De monos en busca de visa y otras historias de trabajadores migrantes, aparece en 1969. Pero su libro más interesante, según la crítica, Mustaphas Geschichten aus dem Morgen- und Abendland / Relatos de Mustaha de Oriente y Occidente, se publicó en 1987.

Abbas Khider

Abbas Khider (1973) nació en Irak. Entre 1993 hasta 1995 fue torturado en una prisión hasta que en 1996 logra huir para refugiarse en Jordania y Libia. El 2000 recibe asilo en Alemania. En 2003 publicó Massaker im Hausgarten / Masacre en el jardín de la casa, luego Sind deine Auge blau? / ¿Son azules tus ojos? (2004), Die Orangen des Präsidenten / Las naranjas del presidente (2011), trata, entre otras cosas, como se defiende a través de la risa la propia soberanía casi rota bajo la tortura y la desesperanza. Sin embargo, su novela Ohrfeige / Bofetada (2016) ya no trata de dictaduras, sino sobre lo negativo de las democracias, esas sensaciones que soportan los refugiados al vivir atrapados por el miedo continuo a la deportación. Deutsch für alle. Das Endgültige Lehrbuch / Alemán para todos. El definitivo libro de texto, donde nos cuenta de estudiantes de la lengua alemana y sus familias, de expatriados, inmigrantes y enamorados multilingües. El autor logra provocar una visión satírica de la sociedad alemana. En su nueva novela Der Erinnerungsfälscher / El falsificador de la memoria (2022) relata el viaje de un refugiado en Berlín hacia el lecho de muerte de su madre en Bagdad.

Hussein Bin Hamza es un poeta kurdo-sirio que reside en Hannover desde el 2017. Estudió economía y en Beirut trabajó como redactor y crítico en periódicos libaneses sobre arte y literatura. Su primer poemario en árabe fue Ein Mann, der in Sonntagskleidung schläf / El hombre que dormía vestido con ropa dominical (1987/2018). En Alemania empezó a escribir sobre la soledad y el exilio. Por su poemario Ich spreche von Blau, nicht vom Meer / Hablo del azul, no del mar (2020) que se lee como una oración suplicante y resume todos los horrores de la expulsión, la fuga y la falta de vivienda, un dolor al que no podemos ser indiferentes.

Najem Wali

El novelista iraquí Najem Wali (1956) estudió literatura en Bagdad. Al finalizar sus estudios en 1978 fue reclutado para el servicio militar, el cual se renueva al estallar la guerra entre Irak en 1980, falsificando su documentación logra desertar y llegó a Hamburgo, luego de una estancia en España, reside en Berlín desde el 2006. Algunos de sus libros: Der Krieg im Vergnügunsviertel / Guerra en el barrio del placer (1989), Hier in dieser fernen Stadt / Aquí en esta ciudad lejana (1990) Ein Ort Namens Kumait / Un lugar llamado Kumait(1997), Reise in das Herz des Feindes: Ein Iraker in Israel / Viaje al corazón del enemigo: Un iraquí en Israel (2009), Engel des Südens / Ángel del sur (2011), Bagdad Marlboro (2014), Saras Stunde / La hora de sara (2018) Soad und das Militär / Soad y los militares (2021).

Fadhil al-Azzawi

El escritor, traductor y periodista iraquí Fadhil al-Azzawi (1940) vive desde 1977 en Berlín. Publicó el poemario Auf einem magischen Fest / En un mágico festival (1998). En su novela Der letzte der Engel / El último de los ángeles (2014) la risa diabólica, el humor desesperado, la ironía sutil y la comedia estridente son los medios creativos que resuenan como un arma afilada al reflexionar sobre la desgarrada sociedad iraquí. La narradora iraquí Salima Salih (1942) estudió derecho en Bagdad y periodismo en Leipzig. Ha publicado relatos, novelas y artículos: The Year of Cancer / Das Jahr des Krebses (2017) y la colección de historias The Transformations / Die Transformationen (1974). Hussain al-Mozany (1954) periodista y novelista iraquí llegó a Münster en 1980 y luego se trasladó a Berlín donde murió el 2016. Fue traductor al árabe de Grass y Musil. Entre sus obras destacan Der Marschländer / El marismeño (1999), Mansur oder Der Duft des Abendlandes / Mansur o la fragancia de Occidente (2002) donde se cuentan absurdos y grotescos aspectos que la vida nos tiene reservados, especialmente a personas expuestas a condiciones políticas que la obligan a huir, a emigrar para sobrevivir, Das Geständnis des Fleischhauers / La confesión del carnicero (2007) y Parallelwelten / Mundos paralelos (2011). La obra de al-Mozany no puede ser pasado por alto, por lo menos para aquellos que están seriamente interesados en la literatura poscolonial en Alemania.

Fuad Rifka

El poeta, traductor y filósofo sirio-libanés Fuad Rifka (1930-2011) vivió en Tübingen desde 1965. Tradujo al árabe a Hölderlin, Rainer María Rilke, Georg Trakl, Novalis y Goethe. Publicó los poemarios Die Reihe der Tage ein einziger Tag / La serie de los días un día (2006), Das Tal der Rituale / El valle de los rituales (2005), Tagebuch eines Holzsammlers / Diario de un leñador (1990).

Suleman Taufig (1953) fascinado por Europa vino a Alemania en 1971 para estudiar filosofía. Desde 1986 vive en Aachen. Ha publicado prosa, poesía y ensayo, además ha traducido a muchos autores árabes al alemán, así como a otro tanto de autores alemanes al árabe. También escribe literatura infantil. Entre sus libros destacan Wir sind fremd, wir gehen fremd / Somos extraños, somos infieles (1978). Zu Gast bei den Entwickelten / De visita a los desarrollados (1985), Das Schweigen der Sprache / El silencio del lenguaje (1988), Mondtheater / Teatro de la Luna (2001), Was weißt du von mir / Qué sabes de mí (2004), Oh wie schön ist Fliegen / Ay, que bonito es volar (2006), Hier Wohnt die Stille / Aquí vive el silencio (2009), Café Dunya. Ein Tag in Damaskus / Café Dunya. Un día en Damasco (2015), Fremde Welt, Gedichte mit SW Bilder und Grafik von Johanns Traub / Mundo extraño, poesía con fotos y gráficos en B/N de Johanns Traub (2019), Josef hat Geburtstag / José tiene cumpleaños (2020) y es responsable de las antologías: Arabische Erzählungen / Cuentos árabes (2004), Neue Arabische Lyrik / Nueva poesía árabe (2004), Frauen in der arabischen Welt / Mujeres en el mundo árabe (2004). Dinge, die andere nicht sehen: 20 Lyrikerinnen aus dem arabischen Raum / Cosas que otros no ven: 20 poetas árabes (2006).

Rafik Schami

El narrador en el exilio, Rafik Schami (Damasco, 1946) emigró a Alemania en 1971, estudió química y eligió escribir en alemán ante el veto que sufrían sus obras en el mundo árabe. Su obra está traducida a varios idiomas y entre ellas: Narradores de la noche (1990), El honesto mentiroso (1992), Viaje entre la noche y la mañana (1996), Milad (1997), Las mil y una noches de Goethe (2000), La sonrisa de la Luna (2002), No es un papagayo (2005), El lado oscuro del amor (2013) / Die dunkle Seite der Liebe (2004) la novela empieza en la década de los sesenta en Damasco cuando el joven Farid conoce a la hermosa e inteligente Rana. La atracción mutua es irresistible, pero, para su desgracia, pertenecen a familias cristianas que se odian a muerte: los Mushtak, católicos, y los Shahin, de tradición greco-ortodoxa. La suerte de los amantes a lo largo de varias décadas concita una nutrida galería de personajes difíciles de olvidar. Sofía o el origen de todas las historias (2016) se inicia con un refrán árabe: La paciencia y el humor son dos camellos con los que se puede atravesar cualquier desierto, y Cómo le quité a papá el miedo a los extranjeros (2019).

Rasha Abba

Ahora presento a Rasha Abbas (1984), escritora y periodista nacida en Latakia/Siria que reside desde el 2015 en Berlín. En sus historias combina el sueño y el hiperrealismo con una estética punk. Su primera colección de relatos cortos Adam Hates television / Adam odia la televisión, fue premiada en el Festival de la Capital de la Cultura Árabe de Damasco. En 2016 dio a conocer la colección de relatos Die Erfindung der deutschen Grammatik /La invención del alemán, y su relato navideño Ein einsammes rotes Coca-Cola-Glas / Un solitario vaso rojo de Coca-Cola. También ha sido traducido al alemán un conjunto de relatos cortos Das Essenzielle / Lo esencial. Abbas escribe guiones de cine y trabaja actualmente en una novela inspirada en la historia de su familia.

Muhammad Al-Asfar

Finalmente hablemos brevemente de Mohamad Alasfar (Muhammad Al-Asfar) un escritor libio nacido en 1960. Actualmente vive en Alemania a raíz de las circunstancias de la guerra que vive Libia desde hace años. Según la contratapa de su libro La increíble historia de la imposible caza y captura de la alegría (2012) se lee que fue profesor de árabe y jugador de fútbol. Sus dos primeros poemarios aparecieron en 1999. Enseguida publicó las novelas Piedra de Rosetta y piedra de flor, Me conduce una estrella, El ombligo del mundo, La miel de la gente / Honey of the people, Salt / Sal y El ministerio de sueños / Ministry of Dreams. Algunas de sus obras han sido traducidas al inglés, español y francés. Su historia, La historia de un calcetín, convertida en cortometraje, ganó el premio a la innovación en el Festival de Cine de El Cairo para Cortometrajes en 2013. Recientemente apareció el volumen Los revolucionarios libios: Testimonios y otros escritos que cuenta los acontecimientos políticos de la “primavera árabe” en su país.

Junto a Abbas Khider, Shirku Fatuh y Salim Alafenisch autor de Die acht Frauen meines Großvaters / Las ocho esposas de mi abuelo (1994) y Das Kamel mit dem Nasenring / El camello con el anillo en la nariz (1995), encontramos a Ryak Alabied con su poemario Garten der Begierde / Jardín de los deseos (1996), a Jusuf Naoum y sus novelas Das Ultimatum des Bey / El ultimátum de Bey (1995) y Nura (1996), al palestino Ghazi Abdel-Qadir que ha publicado Abdallah und ich / Abdallah y yo (1991), Mustafa mit dem Bauchladen / Mustafá con la bandeja (1993) y Das Geschenk von Großmutter Sara / El regalo de la abuela Sara (1999) y a Rafik Schami, entre muchos otros, los más destacados autores árabes que vivieron o viven en Alemania.

Khalid Al-Maaly

Gracias a la iniciativa del refugiado Muhannad se creó la biblioteca “Entre nosotros”. Al huir de Alepo, la ciudad donde estudiaba literatura inglesa, tuvo que abandonar la biblioteca que había construido a lo largo de los años. En Alemania conoció a Ines Kappert, una académica literaria y editora de periódicos en Berlín, a quien le preguntó sobre una biblioteca donde pueda encontrar literatura escrita en su idioma nativo. Ines no tuvo respuesta. Entonces, juntos se propusieron instalar un espacio para la cultura árabe. Así, en el último piso de un antiguo hotel funciona la biblioteca antes mencionada que es también un espacio para charlas y lecturas de autores de la escena berlinesa. Entre las muchas editoriales que fomentan la publicación de literatura y ensayo árabes, se encuentra en Colonia una de las mejores editoriales Al-Kamel-Verlag dirigida por el poeta iraquí Khalid Al-Maaly quien tiene proyectado publicar a Nietzsche, Kant y Baudelaire, porque las traducciones al árabe que existen no son suficientes.

Divagaciones y reflexiones sobre arte

Con el arte uno puede hasta divagar

La cuestión entre formas y significados se mantiene vigente aunque las disimulemos bajo capas de retórica doctrinal y filosófica. Y a través de este dilema y su discurso se pone de manifiesto la verdadera naturaleza cambiante del arte, que es la de hacer perceptible el mundo.

Si por una parte esté el ver, mirar, contemplar, observar y percibir, por la otra se encuentra el hacer pensar -sin imágenes es casi imposible el pensamiento-, actuar, reflexionar, descubrir, entender, discernir e interpretar. Que con ello aparecen contradicciones claras entre la creación y su traducción reveladora, es evidente. Tanto como si divagando sobre Budapest estuviese describiendo el desierto del Sahara.

Salvador Dalí: «Face of war», 1941.

Pero es que este punto hay que abordarlo partiendo del significado del arte, de su carácter absolutamente, espiritual, etéreo, simbólico, poético, porque de lo que se trata -en tal apreciación parece haber una total coincidencia- es de dar una visión profunda y completa de la realidad, no en su apariencia sino en su esencia, si bien este tipo de proclamas ya ni siquiera son extras de comedias de salón.

Después, en un paso más adelante, se presentan interrogaciones, disyuntivas, opciones, como es el de tomar la imaginación como un estímulo para la transmisión sensible e inteligente, o incluso, tal como pensaba Susan Sontag, una manera de ponerse en contacto con nuestra propia locura.

En los surrealistas hubo una exploración del inconsciente individual y colectivo -tampoco es que lo descubrieran, ya estaba ahí- a través de mitologías y culturas, de imágenes y primigenias y arquetipales, y ahora en cierto modo todos los somos. En los concretos la cuadriculación y división del mundo horizontal y verticalmente llegó hasta una abstracción que reivindicó la acción de la disolución de la forma en el color. Es en ese momento cuando se produciría la liberación del hombre a través de una iluminación y apertura de la visión. Pues ni fumando llega.

El colofón, por tanto, no podría ser otro que el que el arte se convirtiese en una realidad que formase parte de nuestra vida, estuviese al servicio de nuestro desarrollo espiritual, constituyese un sistema generador de formas  y no dejase de faltarle el aire y la libre respiración, y no acomodarse en una especie de avillanamiento y travestimiento (Nietszche).


William Blake me acusó de todo

Wiiliam Blake: «The_Song_of_Los», 1795.

William Blake se subía todos los días a los espacios de sus visiones -especialmente durante la noche y la madrugada- y solamente bajaba de ellos para comer y leer sobre platonismo, neoplatonismo, misticismo, hermetismo, gnosticismo, esoterismo, etc. Él se creía todo espíritu y el mensajero de Dios que no dudaba en bajarse al infierno. Despreciaba lo material y desoía a aquellos que le susurraban que la materia guardaba secretos y los revelaba, como lo demuestra el hecho de que sea el propio artista el que tiene la capacidad de obtener de ella el empuje de aquellos descubrimientos que pasarían después a constituir la base y fundamento de su obra.

Pero su mensaje fraguó sólo en parte, porque son las corrientes artísticas posteriores a él las que propugnaron -y todavía lo hacen- el diálogo de los creadores con los poderes de la materia -la misma que utiliza-, dándole presencia y participación, con independencia de la influencia del entorno cultural, social y físico que les rodea.

¿Son, pues, los materiales los que abren la inspiración del autor? Cierto, si bien Blake dejó señalado que la inspiración es espontánea y que junto a la ejecución de la obra conforman el mismo procedimiento.   

Para Jung, los artistas visionarios como William Blake se encuentran en contacto con la dimensión nocturna de la vida, ya que en sus obras se vivifican los sueños, los miedos nocturnos y los siniestros presagios de las tinieblas del espíritu.

Por consiguiente, sea materia y/o espíritu, el artista ha de actuar, como conclusión probada, como un cauce de comunicación con el mundo espiritual que él ha conocido, concebido y proyectado. Así es como el arte se ofrece tal que una dimensión de la existencia, bien que su vocación sea siempre ir más allá  de un infinito que exige una búsqueda permanente al no ser toda creación definitiva.

¿Resulta, entonces, necesaria la contemplación y visión estéticas para descubrir los territorios más auténticos de la existencia humana? 


H de hereje e híbrido

Ernst Beyeler (Alemania, 1921 – 2010) / Jean Dubuffet (Francia, 1901 – 1985)

Bastó solamente el que haya utilizado las palabras de Jean Dubuffet, relativas a que hay que procurar no echar a perder la frescura ni agotar la capacidad de recepción del espíritu, o las de Ernst Beyeler, referentes a que los grandes artistas dicen algo nuevo, profundo y simple siempre de manera muy sencilla y alejada del intelectualismo de la historia del arte, para que todos los agentes del mundillo del arte me expulsaran después de haberme marcado en la frente la letra “H”.

Creí que con ese castigo quedaba todo resuelto y yo machacado, pero, para mi sorpresa y asombro, me ofrecieron la oportunidad de volver al redil si dejaba que me injertasen un rabo en el culo y me vistiesen con una capa amarilla pintada –adivinen a quién se le habría ocurrido tal crueldad-, en la que figuraban unos diablos rojos empujando a las almas de los herejes al infierno con unas largas horquillas.

Naturalmente me resigné a no oponer resistencia y a dar mi conformidad a esta endiablada –nunca mejor dicho- y bondadosa oferta, visto que los presupuestos de partida y llegada de esta secta –la única que sabe de arte- tienen unos cerrojos de seguridad a prueba de inocentes, ingenuos, pobres y creyentes de buena fe.

No hay más alternativas, si estás fuera lo estás para siempre, porque así son las cosas y las reglas que impusieron, aunque, por lo menos, protesté por el hecho de que, dada mi estrenada y peculiar belleza, no encargasen el hacerme un mísero retrato.     


Estoy sin nada

Flavia Rainone

¡Qué difícil es partir de la nada y que esa nada sea auténtica! Somos hijos cada vez más perdidos de un complejo mundo de situaciones, circunstancias, realidades, locuras y factores diversos. Los poderes y capacidades humanas sólo llegan a añadir, sumar, agregar, reformar, lo que no pasa de ser aparente o incluso, en el mejor de los caos, sustancial. Abundando en ello, apunta El-Salahi, que tal empresa sería además imposible sin ser conscientes de nosotros mismos en el entorno cultural al que pertenecemos y sin conocer en su disparidad, ideas, tradiciones, sueños, legados, ambiciones y experiencias.

Por eso asistimos a redescubrimientos y reencuentros actualmente a través de la aparición simultánea de abstractos -neo y post-, neoconstructivistas, neofigurativos, neo y postimpresionistas, neoexpresionistas, neopopistas, neodadaístas, neofuturistas y así hasta la invención de los masones recitando misereres y deshojando flores.  Algunos se manifiestan en contra debido a las supuestas contradicciones que tal fenómeno conlleva, otros, por el contrario, alegan que se trata de un signo de la disimilitud de expresiones en nuestra época. Y tampoco hay que molestarse tampoco por la declaración de Giacometti de que esta manía de expresarse sea del mismo orden que el vuelo de las moscas alrededor del globo de una lámpara apagada al amanecer.

Tanto en unos casos como en otros hemos de partir de la base de nuestras carencias, vacíos e impotencias a la hora de describir y analizar las complejidades y contradicciones del ejercicio del arte, si bien es posible que no tengamos que preocuparnos de ello más  adelante, pues para la enorme mayoría de la gente las controversias sobre las finalidades sociales, morales o meramente estéticas en el mismo, son inútiles y están fuera de lugar, en cuanto por su parte lo llamado arte es el cine, los juguetes, el sexo, los carteles, la comida, la televisión, los objetos publicitarios y todo aquello que precisamente no se ajusta o no se considera apriorísticamente como tal.


¿Esto es un museo o me he equivocado?

Cálmate, Michel Leiris, no se puede exagerar tanto. Que museos de pintura y escultura –vamos, todos- sean teatros de ocultas lubricidades es pasarse de rosca, entre otras cosas porque nunca las he presenciado en mis numerosas visitas a los mismos. Y aún sí fuese verdad no me sentiría escandalizado.

Lo que sí es cierto y escandaloso es que se acabó el silencio, la paz, la contemplación pormenorizada, la reflexión y el disfrute. Claro que esto debe ser por mis inclinaciones burguesas innatas. Porque señalar que acabo de experimentar tales oquedades no parece artísticamente correcto. Y no es ni la milésima vez que me ha sucedido.

Imagínense que nada más entrar les embiste un cochecito de bebé – ¡pues sí que uno de los dos es precoz! -, después les pisan, a continuación, se ponen delante mirándoles y no les dejan ver –se suponía que eso era por lo que estaban allí-, si se mueven ustedes también ellos, les pasan por delante constantemente, les empujan o chocan cuando por fin han conseguido un buen sitio (si les meten mano mejor se callan); y si se ponen a la cola les tirarán las gafas o el bolso, y le mirarán como si fuese un imbécil. Ya puestos, presenté una denuncia por no disponer de un punto de venta de palomitas, pipas y caramelos. No me extraña por eso que Jean Clair, ante esta masificación, haya escrito que como buenos masoquistas vamos a los museos para medirnos ante el vacío o la nada.

Entonces ¿qué es lo que acontece? Pues simplemente que todos los pensionistas – ¡con la cantidad de excursiones que pueden hacer! – además de escolares, turistas y mamás con rorros, los han tomado masivamente con ínfulas de invasores y conquistadores. Y no les digo nada cuando van en grupo y con guía, en ese caso sí que hay que aplicarse para tratar de buscar, ante el rosario de la aurora que se forma, un hueco o rendirse y dejarlo por imposible.

No se trata ahora de llegar a ese dilema del arte contemporáneo o de cualquier otro, del que habla Castro Flórez, referente al deseo de abarcar imágenes y valores que hablen a un amplio público, sino de preguntarse: ¿Sabrán lo que miran y lo comprenderán? ¿Tienen sensibilidad e información para hacer posible la transmisión del significado? Pues claro, me contestan, si es muy fácil, sólo tiene que fijarse, si a esas imágenes únicamente les falta hablar. Sí, ya, y hasta bailan la jota, no te fastidia.  Me convenzo de que es así como puedo entenderlo, pero como soy más lento y zote, a mí tiene que llegarme con calma, sosiego y conocimiento. Raro que es uno.

La conclusión no puede ser otra que requerir que haya otra organización más racional y acorde con la función y finalidad de tal institución, que no es la de un centro de ocio corriente y moliente. Por lo tanto, han de adoptarse medidas conducentes a devolver al museo la auténtica misión que ha de tener: aquella en la que el arte se exprese en condiciones en que pueda ser percibido, examinado y experimentado en toda su plenitud. Porque por mucho que píen los posmodernos de los posmodernos van a seguir existiendo, sin ninguna duda.

Sobre la protección de la creación y el artista en Cuba

¿Qué autoridad es la que tememos que vaya a asfixiar nuestro espíritu creador? ¿Qué compañeros del Consejo Nacional de Cultura?

Fidel Castro Ruz: Palabras a los intelectuales, 30 de junio de 1961

El proyecto emancipatorio de la Revolución[1]apenas tardó en ocuparse del ámbito de la cultura artística y literaria. Resueltas unas cuantas cuestiones esenciales ―la declaración del carácter socialista del nuevo estado fundado en Cuba, como elemento cardinal de tal proceso ―, el incidente provocado por la censura del documental PM ofreció al gobierno la ocasión para verse las caras con los intelectuales.

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Voz y voces en la novela de Paul Auster

Poco antes de terminar el último párrafo de la novela Moon Palace o El Palacio de la Luna (1989), concluí que toda esa historia narrada por el personaje Marco Stanley Fogg, a lo largo de siete capítulos, proclamaba constantemente ese necesario afán por comprenderse quién a ciencia cierta era.  Desde las explicaciones sobre las vicisitudes y el pasado de su tío Víctor hasta las recreaciones de la vida de un Salomón Barber que termina siendo su padre, ese continuo ir narrativo hacia el ayer, me hacía considerar como probable, un planteamiento de fondo, dado por el propio autor Paul Auster, sobre la importancia de conocerse uno mismo, a partir de las interrelaciones no sólo en el campo físico-geográfico, sino en el entorno interhumano-emocional e intersubjetivo.

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De estética, dignidad y arte

Soy incapaz de acabar esta historia

Kenneth Clark (Gran Bretaña, 1903 – 1983)

Las señales visivas no se multiplican, pero cuando lo hacen, siempre de manera imprevisible, es en el momento que la propia verdad del artista queda inscrita en la obra en toda su significación y magnitud.

Tal fenómeno queda claro si nos atenemos a la observación de Kenneth Clark respecto a que las experiencias visuales de los autores no sólo controlan, en gran medida, nuestra imaginación, sino también nuestras percepciones directas.

Añadamos a ello que el hombre ha necesitado instintivamente desde el inicio imágenes para hacer accesible su modo de vida y pensamiento. Primero fue el arte, y después vinieron la revelación y la ciencia. A través de este proceso es como el conocimiento ha aprendido a sustentarse a sí mismo para seguir comprendiendo e innovando.

Cierto es que esa transmisión de verdades de las que el arte es sujeto creador y depositario, dada su identidad e idiosincrasia, no puede expresarse más que en la forma que le es propia. Por lo tanto, son verdades, aunque sean mentiras, reveladas simbólica y definitivamente.

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A través del espejo VIII: La escopeta nacional

Luis García Berlanga (España, 1921 – 2010)

No es casual que hayamos elegido para continuar la saga de los filmes españoles críticos de la dictadura franquista (1936-1976) a La escopeta nacional, del ícono del cine español de posguerra civil Luis G. Berlanga y el no menos ilustre Rafael Azcona1, aclamados por la crítica y el público, respectivamente, como imprescindibles director y guionista españoles de todos los tiempos.

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Cuba: utopía desmerengada o la ex-utopía

Jean Paul Sartré, Simone de Beauvoir y Fidel Castro – Ciénaga de Zapata, Cuba, 1960.

“Un mapamundi que no incluya Utopía ni siquiera merece un vistazo”

Oscar Wilde

“Nuestro destino nunca es un lugar, sino una nueva forma de ver las cosas”

Henry Miller

Jean Paul Sartre en su visita a la gran isla del Caribe durante los 60’s, halló un eco existencialista de la gloriosa revolución francesa. Encontró que la libertad escaseaba en aquel momento, pero eso se podía obviar porque Cuba era entonces una plaza sitiada, donde disensión es traición.  Cuando llegaran a la sociedad prometida, ya serían libres. Igualdad si abundaba (casi todos reptaban orgullosamente en la pobreza) y la fraternidad la encontró por toneladas porque los cubanos son buenos anfitriones. No se sabe si llegó a conocer que a algunos visitantes con afinidades ideológicas, se les ofrece un tour especialmente diseñado, con facilidad para acceder a muchachas y jovencitos necesitados y accesibles. Los compañeros de causa son atendidos con explicaciones entre tragos, sabanas y a la vez le mataban el hambre a algún siervo de la gleba local, que en retribución se esmeraba en explicar la felicidad que le provoca su apartheid.

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