Sigue jugando con mi corazón

Lo que uno quiere lo que otro quiere
Javier Vázquez Losada
UJA Editorial. Universidad de Jaén, 2023


Ironía  e ingenio son recursos ligados al ser humano y a la literatura desde los  clásicos grecolatinos. Valen como motivo extra de la trama, sea cual sea su condición y género, y como motrices implícitos o explícitos de la obra de arte. ¿Quiénes se nos vienen a la mente en estos casos? Al vuelo, Ulises, Estrepsíades, Furio, Hamlet, Alonso Quijano, don Pablos o Max Estrella.

Ironía e ingenio son recursos que agradece el lector porque le ayudan a la evasión inmediata, a recrearse en otro mundo donde cabe lo sutil, y adonde se entra sin ningún esfuerzo porque es el autor quien lleva de la mano al otro extremo de la rutina cotidiana que a mansalva nos ocupa.

Javier Vázquez Losada (Ourense, 1967) aplica esta receta a su ámbito de escritor más o menos escéptico e incrédulo. En Lo que uno quiere lo que otro quiere  (premio “Miguel Hernández” 2022 convocado por la Universidad de Jaén) asistimos al desarrollo de una poesía sutil, escueta y limpia. El título nos remite a la convivencia de dos personas (pudieran tratarse de hombre y mujer), a su manera de enfrentarse a la vida y confrontar los pensamientos de ambos. El mismo poeta señala que la portada del libro es sugeridora de la dificultad de esta interacción, supuestamente natural e instintiva, al estar separadas ambas siluetas por una franja, sinónimo de tirana, quede la paradoja expuesta.

En su manera de expresarse, el poeta usa matices apuntaladores de su libertad de expresión, distante del ritmo, de las figuras retóricas y de los metros convencionales. Su decir espontáneo de hombre trajinador de la realidad viva y directa, lo asume con un vocabulario que se instala en las coordenadas de lo jovial y burlón. En «La poesía es lo que es (aunque nos pese)» afirma: “Un poema tendría que ser como un videoclip/ hacer un poco el gilipollas/ montar en bici mirando a la cámara…/ meter a alguna tía buena/ con cualquier excusa/ hacer el chorra.» 

Los títulos de los poemas son sugeridores: «He trabajado mucho», «Así nos luce el pelo», «Sigue jugando con mi corazón», «Mis dos orejas escuchan» o «Anoche en algún garito». Así nos habla de «El sexo como condena» en su principio y en su final: «En la cama/ ella era mejor que ninguna otra/ de eso no tenía ninguna duda/ ni tampoco creo que la tuviesen mis vecinos/ ni nadie que pudiera oírme/ lástima…/ lástima digo/ haberme levantado de la cama.»

Vencedores del tiempo

Cuaderno de Italia
Santos Domínguez
La Isla de Siltolá. Sevilla, 2023


La inteligencia  tiembla con lo hermoso; contemplando lo hermoso, el ser humano se  siente necesario y confortable. Precisamente esto es lo que hace Santos Domínguez (Cáceres, 1955) en su Cuaderno de Italia: contempla lo digno de ser cantado y lo canta de modo alto y nítido. En este sentido, nuestro poeta goza de una técnica primorosa, de orfebrería, entiende su quehacer como el del artesano bíblico trabajador del oro y la plata.

Soy lector de Santos Domínguez desde que publicase Tres retratos del frío (2005), premio “Jaime Gil de Biedma”, uno de sus muchos y prestigiosos galardones recibidos. Por eso, puedo afirmar que hay una emoción muy justa, muy precisa, en el vocabulario general de su obra El imaginario y los motivos presentes en este Cuaderno le facilitan su labor: el vate va de  un lado a otro del país tan historiado y tan profuso en artes y geografías distintas, y nos ofrece su homenaje. Señala Marcela Filippi en su prefacio que «este libro inspirará en el lector visiones de belleza». En efecto, Domínguez se recrea en una suerte de alegría contenida y sutil a la hora de tratar la magnificencia y la delicadeza de las cosas, incluso se retrata en ellas. ¡Cuánta paradoja encierra el denominar cosa a uno de los motivos que básicamente ha dignificado y signado al ser humano! El arte por el arte, la verdad indiscutible que encierra.  Dejemos de lado la moral y la religión que muchas  veces subvierten y concentrémonos en las maravillas naturales y en las que el hombre ha creado con su genio y su esfuerzo. Arriba  el instante de centrarse en lo grande y en lo mínimo a partir del corazón y sus sensaciones. Así, el poeta nos dice de su modo de ver y presentir el «Panteón de Agripa» o el «Templo de Isis»; también nos cuenta del tuffatore que se zambulle en las aguas de la Costa Amalfitana y del tramonto en Ponte Vecchio, donde se entromete entre las sombras de otras sombras cuando el contraluz, con las nubes de hielo, recorta sobre el perfil del puente; e igualmente vislumbra a los batalladores milenarios en «Ponte Rotto»: «Cruzaron por allí los que volvían/ vencedores del tiempo y de la guerra»; en fin, nos recuerda que siempre  amanece el mar desde un sueño de peces.

Cuaderno de Italia es un libro lúcido y cautivante, que nos hace proclives al goce de la poesía. 

Poemas para los parias de la tierra

Los nadies
William Alexander González Guevara
Ediciones Hiperión. Madrid, 2023


El primer poemario del joven poeta nicaragüense William Alexander González Guevara, afincado en España, que obtuvo el Premio de Poesía Joven Antonio Carvajal, está dedicado a los “nadies”, a los desposeídos, también llamados los parias de la tierra, por sus versos desfilan empleadas de hogar, pandilleros, repartidores de comida o manteros (vendedores ambulantes), o sea, a los migrantes que cobran vida y voz en las 80 páginas divididas en un prefacio donde declara su estado de extranjero, seguido de Reencuentro, El iris extranjero, Los nadies, Cronoterapia y un epílogo lleno de nostalgia por la patria lejana.

En el suplemento literario Babelia de El País se ha escrito: “Lejos de rebelarse contra esa condición subalterna, el autor la esgrime como desafiante seña de identidad en un libro que puede leerse al tiempo como la crónica de un inmigrante en la periferia de Madrid y como un coming-of-age que recoge el tránsito de la adolescencia a la primera madurez”. De esta manera el país del autor desaparece en los recuerdos o incluido en el paradigma de ese gran poeta Rubén Darío. Los versos de William González Guevara son cantos de la lucha de los nadies que luchan por salir adelante, que no viven, al contrario, malviven y subsisten.

En la primera parte es el niño nostálgico que le rinde homenaje a los profesores del colegio y la reivindicación por la educación pública y gratuita. Entro al colegio por primera vez, / seré el nuevo extranjero de la clase. / No tengo amigos. No conozco a nadie. / Un profesor me dice: / Anda, nicaragüense como Rubén Darío. y la reivindicación de la educación gratuita. En El iris extranjero y Los nadies asoman extranjeros y diversas naciones que ejercen oficios poco reconocidos y mal pagados, así en los versos, golpe a golpe, desfilan empleadas de hogar, pandilleros, repartidores de comida a domicilio o vendedores del top manta conforman ese ejército que “Emigrando se nos pasa la vida”.

Finalmente, en Cronoterapia y en Epílogo trae a colación otras ausencias, como la despedida amorosa, la orfandad, el silencio de Dios y se aferra a la palabra como remedio para no “morir de lejanía”. El jurado del Premio de Poesía Joven “Antonio Carvajal” ha resaltado su «poesía de raigambre lírica, musicalmente heredera de la de su compatriota Rubén Darío, arraigada en la realidad social contemporánea, que el autor conoce muy de cerca: emigración, pobreza, desarraigo, marginación, trabas burocráticas, trabajo duro, el mundo real, con sus urgencias y necesidades acuciantes y universales, que no parece preocupar ni interesar a otros poetas de su edad». Y ha calificado la obra ganadora como un libro que nombra «a quienes otros llaman Menas, y lo hace con tanta verdad como belleza». Este sería pues el principal acierto de Los nadies que convierte a su autor como el segundo latinoamericano en ganar el Premio Antonio Carvajal desde 1997 cuando lo ganó el argentino Andrés Neuman.

PLAZA ELÍPTICA

A los inmigrantes ilegales de la plaza

Escondidos en una esquina buscan
migas de pan reseco. Los escucho
igual que el canto undísono del pájaro.
Sostienen que desean trabajar,
seguramente los contraten horas
para la construcción de pisos, dúplex,
chalés en las afueras de Madrid.
A veces, les regalo una taza de café
giran y giran la cuchara como
si en ese ínfimo remolino de la taza
morase su futuro impenetrable.
Al mutismo se enfrenta el inmigrante,
al transcurrir senderos de penuria,
al dolor que generan los kilómetros.
El inmigrante evita morir de lejanía.

Aguardando que me lleves

Al hilván que traza la luna
María Jesús Fuentes
Hiperión. Madrid, 2023

Casi una decena de poemarios componen la obra lírica de María Jesús Fuentes. Desde sus inicios, su verso se ha mantenido al filo de una mirada permanentemente escrutadora, en donde sobresale un imbricado inventario de  anhelos presentes, de conquistas pasadas, de inquietantes símbolos…, que redirigen su voz hacia el mañana.

Ahora, con este hilván que traza la luna y sus palabras, establece una original propuesta de la cual extrae una común indagación de contrarios. De ellas y ello, beben y se alimentan estas páginas, y “es fácil percibir en cada uno de estos textos, en cada historia, todo un apasionado sentir”, tal y como anota en su prefacio Miguel Losada.

Romeo y Julieta, Penélope y Ulises, Oscar Wilde y Alfred, Elizabetha y Drácula, Otelo y Desdémona…, protagonizan, frente a frente, un lírico diálogo en el que ambos despliegan sus crepúsculos, sus recuerdos, sus miedos, sus mundos o sus anhelos. Con un verso tamizado por una significativa delicadeza, María Jesús Fuentes se sabe dadora de una voz ajena, si propia y cómplice, pues sus poemas susurran todo aquello que pueda llegar a cartografiar lo humano. Y, así, se pronuncia Dulcinea: “¿Qué ve en mí, mi señor? (…) A mí, que, sin ninguna primavera bajo las faldas,/ siento ahora que soy una nube en el cielo”. En tanto, Don Quijote responde: “Estoy dispuesto a enamorarme (…) Honraré su nombre en la batalla/ y cuando regrese con la victoria del justo/ encontraré el orgullo en sus ojos”.

Él y Ella, Muñeca y Muñeco, Jane y Tarzán, la Margarita de la Dama de las Camelias y Armand Duval…, van añadiéndose a este compendio de protagonistas cuyos territorios se saben y se sienten cercanos. Porque la autora malacitana celebra con su palabra lo que la batalla del amor y el corazón se torna duración, materia romántica, hebra de gozo y, alguna vez, desdicha.

En suma, un poemario de sobrios acentos, envuelto en el aroma de un decir que clama y reclama el lugar exacto para la luz desnuda, para el oportuno beso, para el motín de la carne: “Me desprendo del liguero, del corpiño,/ desabrocho los corchetes del corsé/ esperándote/ aguardando que me lleves algún día./ Porque sé que puedes”.

Volverás con las nubes

Cuaderno de la lluvia
Carlos Doñamayor
Erato. Poesía. Madrid, 2023


Tras la aparición el pasado año de Soledad sin cielo, ve la luz Cuaderno de la lluvia, de Carlos Doñamayor. Al hilo de su anterior entrega, dejé escrito que sus versos se tornaban clarividentes en su mensaje, sugestivos en su luminosidad, pues sabiamente anudaba la desnudez de su costumbre a un discurso emotivo, doliente y solidario.

Ahora, en este Cuaderno que me ocupa, su voz se reagrupa en torno a la unidad temática de los poemas. Y, así, la creación lírica conjuga con exactitud  con la experiencia humana del conjunto. Porque, al par de estas páginas, se aviva la naturaleza del tiempo, de la muerte, del silencio, de la dicha, del desolvido…, y se renombran la perplejidad del asombro, la coyuntura del amor, el milagro del agua: “Llueve lo preciso para  considerar/ resuelto el dédalo,/ trocados los vestigios y su ornato/ en el escenario de la nada,/ y se abre una fuente benévola/ que acaricia y entibia las voces,/ que renueva el lenguaje y los sonidos”.

Anota el propio autor en su prefacio, que “la lluvia se comporta en poesía como un recordatorio tenaz que se expande e incendia la inquietud de los ojos. Y, desde ese fuego que nace en la mirada y contempla cuanto gira en derredor, van surgiendo luminarias, metáforas, sorprendentes imágenes que remiten a un espacio íntimo, si común para el lector. Cada poema va convirtiéndose en una pequeña ventana desde la que observar la dicha y la desolación, la calma y la tormenta que experimenta el ser humano: “No es la lluvia lo que importa,/ sino el tiempo trepador a este lado de los cristales/ que nunca retrocede”

 Dividido en cinco apartados, “Lluvia en la palabra” “Lluvia ceñida a los umbrales”, “Lluvia al otro lado” “Rituales de lluvia” y “Epílogo”, el volumen convoca la unívoca revelación de una realidad cercana, de una atmósfera reveladora de cuanto custodia el alma. Símbolo de renacimiento y purificación, la lluvia se hace,  aquí y ahora, cómplice en esa dicotomía que surge del vigor y la mansedumbre del verbo. El mismo, con el que Carlos Doñamayor define, corrige y construye la verdad de un decir que cala y empapa el corazón: ”Al final del camino/ la lluvia será sueño,/ sueño tibio y mudo/ en un cielo sordo,/  y tú estarás ahí,/ volverás con las nubes”.

La línea del destino de Alexander J. Bermúdez

La línea del destino
Alexander J. Bermúdez
Editorial Tecnológica, Panamá, 2021


La Editorial de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP) presentó en su auditorio principal el libro de cuentos La línea del destino, obra ganadora del Concurso Nacional de Literatura José María Sánchez, versión 2021, cuyo autor es el periodista y escritor Alexander J. Bermúdez.

Durante la ceremonia, los escritores Luis Fuentes Montenegro y Pedro Crenes Castro, ganador múltiple del Premio Ricardo Miró, hicieron sendos análisis de la obra presentada, sobre la cual destacaron sus méritos narrativos, su lenguaje cinematográfico y la construcción moderna de los siete cuentos que la componen, destacando, entre los demás, los cuentos «¿Quién mató a Bartolomé Hamsa?» y el que da nombre al libro, «La línea del destino».

Sobre el cuento «¿Quién mató a Bartolomé Hamsa?, ambos escritores reconocieron la novedad literaria que representa, en su composición, el manejo del tiempo narrativo y un despliegue maravilloso de técnica, en donde el pasado entra en el presente y lo transforma, convirtiéndose en una historia ágil, que da la impresión de estar ocurriendo ante los ojos del lector.

Crenes Castro, opinó que ese cuento debería ser antologado en un futuro próximo, mientras que el periodista especializado en boxeo, Daniel Alonso, quien hizo de conductor de la entrevista y la presentación del autor ante el público concurrente, manifestó la notable habilidad del escritor de construir en un breve texto un personaje memorable y entrañable.

“Se nota la pluma de un periodista versátil, con responsabilidad de la construcción del lenguaje para el lector”, opinó Fuentes Montenegro. “Demuestra a un escritor que tiene oficio, que se ha forjado en la teoría”, agregó el también abogado y poeta.

El libro de cuentos, de unas 60 páginas, además, fue escogido como el “libro del mes”, por el grupo cultural Siembra de Lectores, espacio promovido por la escritora Rose Marie Tapia, quien lo presentó en su actividad mensual Noche Millenium ante una audiencia de más de cuatro mil personas conectadas en Panamá, España, Argentina, Colombia y otros, a través de diversas plataformas como Youtube, Facebook, Instagram y Zoom.

Una cubanísima novela mundo

La otra historia de Joel Merlín
Manuel Gayol Mecías
Ilíada Ediciones, 2022


Llevo tiempo intentando hablar de esta novela: La otra historia de Joel Merlín, del cubano Manuel gayol Mecías. Y mi demora se debe a que hay libros que son muy difíciles de resumir ante los ojos de un lector.

La primera dificultad es que Manuel Gayol Mecías jamás ha escrito una palabra fácil, jamás ha creado un mundo sencillo, como suele abundar en la literatura cubana de las últimas décadas. Estamos en presencia de uno de los escritores más originales de nuestras letras. Algo que, por cierto, me comentó nuestro amigo común, el gran novelista cubano Guillermo Vidal, cuando yo había leído apenas un solo cuento de Gayol: “La noche del Gran Godo”, si no recuerdo mal publicado en un Anuario de Narrativa, allá en Cuba. “Gayol no se parece a nadie escribiendo, es único, y es el mejor fabulador que conozco”, me dijo esa vez Guillermo Vidal. Así que apenas tuve la oportunidad de encontrarlo en nuestros exilios aproveché para leerme todo lo que escribe.

Y lo reitero, ya con conocimiento de causa: si una vez escribí que su libro de ensayos Cuba: el ser diverso y la isla imaginada es una obra de imprescindible consulta para todo el que desee entender el complejo “asunto cubano”…, su obra narrativa está a la altura de la mejor literatura escrita por cubanos en el siglo XX y lo que va del XXI. En varios análisis me he referido a él como una “rara avis”… obra tras obra ha ido configurando un estilo personalísimo, una cosmogonía muy particular, una simbología diferenciada que alcanza su cumbre en esta novela.

Mientras leía este libro sentí ese hálito universal de los más grandes creadores de atmósferas de la literatura universal: pienso en el Thomas Mann de La montaña mágica, en el Bulgakow de El Maestro y Margarita, en el Cortázar de Rayuela… y, curiosamente, muchísimo más mi mente iba a ese mundo ficcional creado en sus libros por mi querido maestro, el gran novelista José Soler Puig, especialmente con esa maravilla que es la novela Un mundo de cosas.

En esta novela, igual que en Un mundo de cosas, nos zambullimos en la historia de un viaje que es la vida del protagonista, sí, pero es también nuestra vida. Gayol, al construir a Joel Merlín en su saga novelada Crónicas Marjianas, pero en particular aquí, va colando fragmentos de su propia vida, de la experiencia vital de algunos personajes muy reconocibles de “lo cubano”, pero también de la vida de muchos cubanos que lo leemos y nos sentimos identificados con esos sucesos, anécdotas, cartas, que vamos descubriendo como marcas propias. Porque Cuba está en esta novela, calada en un cincel magistral que se mueve desde las escenas en la isla hasta la escenas en el exilio, que abarcan desde los recuerdos más íntimos de Joel, Marja, o cualquiera de ese amplísimo teatro de personajes que desfilan en estas páginas… hasta los asuntos más públicos y dolorosos y del horror como el asesinato por las autoridades cubanas de aquellos cubanos que quisieron escapar de la isla en el remolcador 13 de marzo, en 1994… Una sensibilidad especial que se esparce gota a gota a través de un sinfín de historias, personajes, confluencias espirituales y carnales que se amalgaman en la búsqueda esencial del sentido de la existencia de este Joel Merlin, que se me antoja una exquisita parábola de esa búsqueda existencial, de esa persecución desesperada de la salvación que el cuerpo de nuestra nación persigue desde hace ya muchos años.    

Esta es una novela, dirían algunos, de alto vuelo: Gayol es un hombre de cultura, un ser de esos que ya casi no existen, capaces de explicar las cotidianidades más burdas, esas que asolan el panorama de la vida de los cubanos en la isla y la diáspora, con un elevado nivel de racionalidad, humanismo, espiritualidad… en el cual queda evidente su enciclopédica formación… y en esta novela, al impacto visible en la historia misma que causan las lecturas netamente literarias, se suma la mirada incisiva de quien conoce profundamente los recovecos más intrincados de la filosofía universal (algo que, por cierto, podemos leer en la también profusa obra ensayística de este autor)… Y ese macromundo de interferencias del pensamiento universal, herramienta que escasos escritores dominan, otorgan un plus de excelencia al universo ficcional creado por Gayol en La otra historia de Joel Merlín.

Cuba, el escape de la isla, el choque con España, la nostalgia por el pasado, las incertidumbres sobre el futuro, las cadenas familiares, el caleidoscopio de ciertas etapas de la vida observadas desde las cartas intercambiadas entre los personajes… un mundo de cosas, como en la novela de José Soler Puig, analizadas además desde una espiritualidad singular en todas y cada una de esas vidas que el protagonista tendrá que vivir: la del ser humano que siente que no puede quedarse detenido, que no puede dejar detener su historia…

Una excelente novela, una novela mundo, una obra cubanísima pero también de aliento universal… Y aunque creo haber develado ya algunos secretos de este libro, algunos momentos esenciales… solo añadiré el reto de pedirles que la lean y busquen algo esencial: ¿quién cuenta esta historia? Ese es otro detalle que hace grande y única La otra historia de Joel Merlín… Leer novelas de esta excelencia siempre es un enriquecimiento.    

Memorias de un cambio de esencia en un país

La intensa vida
Zoé Valdés
Editorial Almuzara, 2022

La intensa vida, de la escritora cubana Zoé Valdés me ha obligado a lanzar mi memoria a ciertos momentos de esa Cuba que Zoé y yo compartimos, allá, en los cada vez menos recordados años de la década del 90. Y, al menos en mi caso, cuando un libro me obliga a esas zambullidas memoriosas, cuando un libro me obliga a repensar o revisitar ciertas zonas de mi vida, ciertos momentos de la historia de nuestra isla, ciertos recovecos del mundillo intelectual o incluso ciertas zonas tórridas de ese circo romano que es “lo cubano”, me atrevo a jurar que se trata de un libro que va a ser de necesaria lectura para muchas personas.

Nunca le he contado a Zoé Valdés que quizás yo sea uno de los poquísimos lectores de uno de sus poemarios muchos años antes de que se publicara. Y debo aclarar que no leí ese libro porque Zoé me lo diera. No recuerdo ahora mismo en qué año sucedió, pero alguien que no puedo mencionar porque aún trabaja allá en Cuba en una importante institución cultural, un amigo común de Zoé y mío, me pasó uno de los ejemplares que ella había mandado a un premio. No logro precisar muchos detalles de aquella conversación en el Palacio del Segundo Cabo, pero mi amigo me dijo: este libro va a dar mucho que hablar, aprovecha que nos pasaron esa copia y léelo rápido. Sí me queda claro que el libro no había ganado el premio, como suele suceder en Cuba, “por razones extraliterarias relacionadas con la autora”. Quienes conozcan la obra poética de Zoé sabrán que me refiero a su excelente poemario Vagón para fumadores, y que el premio que no ganó fue el Premio Casa de las Américas. No lo ganó, pero me consta que durante semanas, copias de ese libro estuvieron pasando de mano en mano de los funcionarios culturales cubanos, y que fue la comidilla malsana de unos cuantos comisarios culturales. Lo vi con mis propios ojos.

Leí luego Sangre azul, su primera novela, y me pareció demasiado etérea, así que seguí quedándome con la Zoé poeta hasta que tuve en mis manos La nada cotidiana… Algunos en Cuba recordarán que en un Encuentro de la Crítica en el Palacio del Segundo Cabo, cuando algunos se ensañaban en lo que llamaban “literatura de obcenidades de la Zoéz Valdéz”… comenté algo que entonces muchos tildaron de desconocimiento literario: en aquel momento, 1997, aseguré que las novelas de Zoé La nada cotidiana y Te di la vida entera sencillamente estaban reflejando un proceso de degradación del habla del cubano, una caída hacia la marginalidad de los valores tradicionales del modo en que hablábamos los cubanos… algo que entonces llamé marginalización del idioma… Y hoy, cuando veo ese balbuceo cargado de malas palabras, esa vulgaridad expresiva, y la agresividad verbal para discutir incluso los asuntos menos conflictivos que son ficha del día a día en la Cuba de hoy, sigo pensando que Zoé supo ver anticipadamente en aquella realidad de los noventas ese drástico cambio antropológico.

Menciono estos recuerdos porque La intensa vida tiene mucho que ver con ese cambio, en este caso, en lo que fue cambiando en la propia Zoé Valdés mientras la propia realidad cubana cambiaba tan escandalosamente. La aplastante sinceridad de esas dos novelas, el modo de asumir el libertinaje individual como rebeldía contra las imposiciones sociales, estuvo en aquellas novelas y está aquí… pero esta vez con un distanciamiento que le permite ponernos delante también lo que de hermoso y entrañable hubo en aquella época. La transición entre la muchachita despistada que, sin embargo, era más despierta que los varones de su edad como para atreverse a retarlos, y la joven que se vinculó al mundo de la cultura ocurren en un escenario convulso y en transformación continua: la decadencia de la revolución cubana, una decadencia que provocaría rupturas en todas las generaciones de cubanos que vivieron ese proceso social. También en Zoé Valdés, un espíritu sensible que, como ella misma confiesa, escribía un diario para intentar ser feliz y escapar de la dura vida, alguien que recuerda con nostalgia la pluma que le regaló su abuela para que escribiera lo que le diera la gana.

Este es un libro donde Zoé muestra la lucha que tuvo lugar en su propia formación intelectual y como escritora entre la alta cultura que ella devoraba vorazmente para cultivar su espíritu y esa marginalia social agresiva, inculta, pero llena de enseñanzas de vida esenciales en la que transcurrió su vida cubana. Ya sea por lo que despierta una llamada que la escritora hace a Cuba, ya sea en la rememoración de alguna anécdota familiar, ya sea en el comentario irónico sobre muchas de las discutibles aristas del acontecer nacional, ya sea en las confesiones que ella hace sobre las esencias de varias de sus más reconocidas obras, Cuba, mirada desde el exilio, en este libro, se nos presenta en su compleja diversidad, en sus entornos contradictorios, en sus innegables vergüenzas… Y hay aquí, además, un contrapunteo sutil entre los retos de haber sido borrada de la cultura por los comisarios culturales, y esos otros retos que ha enfrentado en muchos ámbitos desde que tuvo que salir al exilio.

Cuestionamientos a ciertos personajes de nuestra historia, sociedad y cultura…, destellos memoriosos de la cotidianidad cubana…, preguntas sobre la responsabilidad que tenemos en esa desgracia que ella llama Cagonia…, incisiones irónicas sobre el comportamiento de opositores y figuras de las muy bien cotizadas guerritas cubanas en internet…, reflexiones sobre el impacto de la cultura universal en su estilo…, homenajes a cubanos dignos…, acercamientos afilados al daño antropológico en los cubanos de la isla y el exilio provocados por la llamada Revolución Cubana…  En resumen, un libro controversial, como debe ser todo buen libro.

La reconstrucción de la torre

La torre de las serpientes
Ulises Gamonal Guevara
Editorial Ambar y Pukamurus, Lima, 2021


El volumen de cuentos que aparecen ahora con el sugestivo título de La torre de las serpientes fue publicado en 1993, pero ahora sale remozado, corregido y aumentado, con un espíritu lozano y vigente resaltando el paisaje andino-amazónico, la cosmovisión, la identidad, la oralidad y las vivencias de la cultura nativa que va sucumbiendo frente al avance de la globalización. La voz de los relatos se convierte en esa fuerza inmaterial, incomprensible por las nuevas generaciones que, ganadas por el materialismo y las tentaciones del pragmatismo impregnado por la economía neoliberal en la sociedad, no sienten ni aprecian la cultura ancestral que los rodea.

La historia La torre de las serpientes que da título al conjunto de relatos es narrada por el viejo Eloy y da vida a un mundo plagado de serpientes, por la noche duerme bajo la sombra de un árbol de higos desde cuyas ramas salen voces y cantos raros. Al día siguiente llega a un poblado fantasma, cuyas casuchas se van diluyendo; de aquí escapa elevando rezos a las vacas y al Señor cautivo de Ayabaca; por los alrededores también suena música de otros tiempos y arengas horrorosas y, conforme avanza, extrañas voces le dan órdenes, ¿Serán las voces que provienen desde La torre de las serpientes? Le sigue la historia «De la próxima no te escapas» con la amenaza de la muerte y en «La Prisionera» se refiere a la fuga de una cárcel y sus avatares, en «El Niño que se negó» pone de manifiesto lo nefasto de ciertos juegos virtuales, en «Otile vs. Zyl» da cuenta de un matrimonio y cumpleaños que toman cuerpo en las pictografías rupestres semejantes a las Faical o San Patricio.

En resumen, Ulises Gamonal, en las once historias cortas que forman parte del libro de cuentos La torre de las serpientes nos transmite el patrimonio cultural de los pueblos fronterizos entre los Andes y la Amazonía contados con un lenguaje vivo, resuelto, para poner en evidencia los misterios, los mitos y leyendas de esa región, y para compartir con nosotros su forma peculiar de observar el mundo de sus ancestros.

Un thriller de intriga, sexo y corrupción

Los hombres que mataron la primavera
Omar Aliaga Loje
Infolectura, Perú, 2022


El periodista Omar Aliaga Loje se aventura con su primera novela Los hombres que mataron la primavera por los escabrosos caminos de la política y la corrupción, el crimen organizado en las altas esferas de las autoridades que rigen los destinos de la región del llamado “sólido norte” del Perú. Dos jóvenes periodistas, Mauricio Paz y Candy Monteverde, fieles a informar con la verdad se proponen investigar al policía que la ciudadanía de Trujillo, la ciudad de la eterna primavera, lo ha encumbrado a la categoría de héroe por haber logrado el orden y la seguridad en la ciudad. El jefe policial al mando de un equipo de subalternos ha desmantelado y descabezado a bandas criminales organizadas, sus métodos que rayan también en la criminalidad los hicieron sospechosos ante los ojos de la pareja de periodistas, quienes en las calles se alimentan de voces acusatorias, todo esto los obliga a realizar sus propias investigaciones.

El director de la editorial Infolectura ha calificado la novela, al momento de ser presentada, como “un thriller de lleno de intriga, política, sexo y corrupción”. Por su lado, el autor Omar Aliaga la considera “una novela de largo aliento que le tomó escribirla algo más de dos años” y sería “una historia que retrata en cierta forma a Trujillo de los años recientes, en un periodo de cambios, de apertura comercial, en que el crimen se vuelve galopante y la corrupción se institucionaliza. Una época de héroes y víctimas que se confunden e intercambian roles”. A caballo entre la crónica y la ficción sería una novela cuyos personajes y sucesos relatados podrían ser asociados a hechos reales que sucedieron en Trujillo, pero se advierte al inicio del libro que la “realidad que pueda identificar en sus páginas son sólo eso: retazos en los que se teje una historia con personajes y hechos de ficción creados exclusivamente por el autor”.

La crítica considera que “Omar Aliaga debuta en la novela con una prosa sólida, envolvente, forjada en el vértigo de las salas de redacción”. Además “lo hace con una de las historias más emocionantes y enigmáticas que se han escrito alguna vez en el norte peruano” (Charlie Becerra). Y le toca a la pareja de periodistas desentrañar la relación que existiría entre la corrupción de una empresa constructora brasileña, el robo en la casa de un ministro y la matanza de presuntos criminales en la ciudad de Trujillo, durante el segundo gobierno aprista entre el 2006 y el 2011. Mauricio y Candy experimentaron en carne propia que para conocer la verdad muchas veces hay que sumergirse en las miasmas del oprobio, de la deshonra, que era necesario enfrentar “poderes invisibles o poner en tela de juicio a los principios”, y sólo el amor se constituye en su tabla de salvación ante la deshonra. Sin duda “la ficción se teje con retazos de realidad” y “Omar Aliaga lo demuestra con creces en esta novela que” cuya lectura nos mantendrá con todos los sentidos alertas desde la primera hasta la última página.

Omar Aliaga, es periodista y actualmente editor general de Diario Correo en La Libertad. Ha publicado los libros de no ficción Crimen y testigos. Historias reales contadas desde Trujillo (2019) y Virus. Historias de la pandemia en el norte del Perú (2021). Se desempeña también como docente de la facultad de Comunicaciones en la Universidad Privada del Norte.