Categoría: Unos escriben

Los fantasmas siempre ganan la partida


El lector que escribe un diario lee Sentada en su verde limón, de Marcial Gala. La lee a continuación de La Catedral de los Muertos. En la Argentina se han editado en el orden inverso al que fueron publicadas originalmente en Cuba. Por eso, el lector que escribe un diario lee para atrás, lee Sentada en su verde limón teniendo La Catedral. . . en la cabeza. Y, como ya escribió en la entrada anterior, la música le sigue dando vueltas en su cabeza, aunque esa música suene distinta. Leer más…

La catedral de los negros


Una literatura en transformación

Cuando Marcial Gala obtiene el Premio Alejo Carpentier de Novela en 2012 por La Catedral de los Negros ya venía realizando una intensa experiencia de escritura en Cienfuegos, ciudad de su residencia, pero también venía siendo parte de una red de publicaciones que, desde las provincias, fue asediando la plaza editorial tradicionalmente establecida en La Habana. Pequeñas editoras desde ciudades distantes entre sí fueron dando señales, por lo menos a partir de los años ochenta aunque con mayor asiduidad hacia los noventa y el fin de siglo, de la presencia cada vez más extendida de una literatura abierta al cambio y a la tematización de problemas que la sociedad cubana conocía pero de los que casi no se hablaba de manera pública. Las carencias hasta de lo más elemental y los mil recursos del ingenio y la desesperación, el deterioro de las relaciones familiares tradicionales y la dispersión provocada por el exilio y los cimbronazos de las guerras en África, entre otros factores, pusieron al desnudo un descalabro que la crisis ilumina con crudeza: privilegios frente a injusticias, negociados y abusos de poder, ruinas materiales y morales, marginalización de amplios sectores de la sociedad con todas sus secuelas. Leer más…

Narrativa afrocubana del nuevo siglo (fragmento)

Mayor fortuna tuvo Marcial Gala (La Habana, 1963), quien con La Catedral de los Negros (2012), se alzó con los premios Alejo Carpentier y de la Crítica Cubana, dos más que merecidos galardones con lo que hasta este momento es sin duda la más lograda novela del autor. Texto poliédrico de múltiples aristas en ocasiones contradictorias, está basado en un entendimiento relativista y polifónico de una realidad en la que la verdad no existe. A través de breves textos (de entre unas pocas líneas a tres páginas), relatados por testigos y participantes en los hechos, en la novela se narra el problemático e inconcluso intento, a lo largo de veinte años, de construcción de un templo de la Iglesia Sacramental de Cristo Redivivo en Punta Gotica, “un barrio de negros olvidados y blancos desamparados” (44) en Camagüey. Leer más…

Rocanrol

Ya no estaba prohibido escuchar rock. Ya en esa época uno podía andar con un longplay bajo el brazo que dijera Kansas o Queen sin que alguien pusiera el grito en el cielo y avisara a la policía para que te arrestaran por divisionismo ideológico, pero en el ejército era otra cosa. El cantante oficial del ejército era el Puma. Su tema Dueño de ti, dueño de nadie se escuchaba  mucho más que el himno nacional (14).

-Me encanta hacerme el loco –le dijo Peter Kiss al Pepillo, que acababa de darle sus veinte vueltas diarias a la pista y que ahora, sentado también en el césped lo escuchaba, aún con el corazón palpitante (15). Leer más…

Conversación en la catedral

La literatura cubana, y en general la caribeña, viene cobrando fuerza y es revalorizada por la crítica en los últimos años. Si faltaba un peldaño más para confirmar esta realidad, la publicación de La Catedral de los Negros, de Marcial Gala, llama la atención por la construcción de un mundo y un lenguaje de voces radicalmente original, combinando fantasía y realismo y una atrapante familia de personajes deformes. Leer más…

Cuban writer Marcial Gala receives his English-language debut

The Black Cathedral was first published in 2012: it’s the third of Marcial Gala’s five novels to date, and the first to be translated into English. The award-winning Cuban writer lives part of the time in Cienfuegos, the coastal city where this book is set. In Gala’s many-voiced tale, Cienfuegos is a provincial capital harboring mundane material aspirations, ingrained racial divisions, and serious artistic longings in competition with religious urges. It is also a place of extreme violence. The cathedral of the title remains an unfinished edifice planned by one Arturo Stuart, a zealous and despotic black preacher who arrives in town with his family, to general amazement. “Too much furniture for someone moving into a neighborhood like this,” remarks the novel’s first narrator, Maribel García Medina. “This can’t be good,” says the second, known as Guts. The Stuart sons, David King and Samuel Prince, appear enigmatic to the locals: Is the first “a total nutjob,” and the second “a fairy”? The daughter, Johannes, is already an artist, and later she will provide a neat précis of Gala’s seamlessly fragmented narrative style. Leer más…

A Fortress to Faith — or Faith’s Undoing?

A “virtuous” structure, according to John Ruskin, must “act well, and do the things it was intended to do in the best way.” It must “speak well, and say the things it was intended to say in the best words.” It must also “look well, and please us by its presence, whatever it has to do or say.”

The cathedral at the heart of Marcial Gala’s new novel does precisely none of these things, but, then again, virtue was never really on the mind of its visionary founder. Arturo Stuart, a Sacramentalist preacher, kicks off the action by moving his family to the Cuban city of Cienfuegos, where he’s been called by God to erect a fortress to his faith. Leer más…

Memento 1 (señales sobre escrituras)



De pronto, una mañana en la que —para no variar— hay avisos de huracanes sobre la isla, el crítico se levanta y revisa la caja de los libros aplazados. Esa operación, revisar y escoger, le toma tan sólo un minuto, o dos. Tiempo atrás había tenido que sentarse y examinar, con mucho aplomo y total concentración, y además en medio de la prisa, un buen número de textos que cayeron en el olvido momentáneo. En su olvido, que es una especie de dilación. Libros diferidos por la inmediatez y sus remolinos. Precisamente los textos que se amontonan en la caja con la infinita paciencia de los objetos, pero también con la sesgada inquietud de las cosas que poseen una singular animación. Leer más…

Levántate, Casandra

El Nacional, 3 octubre, 2019

 

La ruptura con el statu quo es lo que persigue Marcial Gala en su novela «Llamame, Casandra» / Oncubanews

“Casi todos aquellos jóvenes que desfilaban ante la Plaza de la Revolución aplaudiendo a Fidel Castro,
casi todos aquellos soldados que, rifle en mano, marchaban con aquellas caras marciales, después de
los desfiles, iban a acurrucarse en nuestros cuartos y, allí, desnudos, mostraban su autenticidad”.

 Reinaldo Arenas, Antes que anochezca

 

Se sabe que la gran aspiración del totalitarismo es sistémica: hacer del Estado una maquinaria eficiente y controlada, que se repita a sí misma con la menor cantidad posible de pérdidas, fugas e inexactitudes. Una metáfora siniestra que aplica en los campos de lo económico, lo político y lo social, y en esto último en diversos aspectos de la vida cotidiana, entre ellos la sexualidad. Hace mucho que Foucault dejó en evidencia el control que los poderes ejercen sobre el sexo y la reproducción, en lo que el historiador francés entendió como biopolítica. Y según esos estándares, lo otro, lo raro, lo queer, carece de lugar en la sociedad excepto en emplazamientos de disciplinamiento del cuerpo: manicomios, cárceles o clínicas que prometen reformar, revertir o “curar”, entre otras cosas, la homosexualidad. Leer más…

Marcial Gala en charla con Ñ


Hay libros a los que la enunciación de su asunto o su argumento no les hace justicia: son acaso los mejores, donde late una verdad subjetiva que no se reduce a un puñado de aciertos formales. Libros en los que el despliegue de una trama más o menos lograda va cruzado en cada uno de sus puntos por la intensidad vertical de una voz que los hace únicos, de una visión poética que vuelve a poner el mundo a vibrar. Es el caso de la historia presentada con el título llámenme Casandra, tercera novela de Marcial Gala –escritor nacido en Cienfuegos, Cuba, e instalado desde hace tres años en la Argentina–, con la que hace pocos días ganó el Premio Ñ-Ciudad de Buenos Aires.

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