Categoría: Unos escriben

Marcial Gala. A modo de biografía


Marcial Gala (La Habana, Cuba, 1963). Cuentista, novelista y poeta. Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Egresado del Centro de Formación Literaria «Onelio Jorge Cardoso». Uno de los narradores incluidos por la crítica como miembro de la generación denominada «Novísimos» o «Narradores Cubanos del 90». Luego de pasar temporadas de su vida en La Habana, Santiago de Cuba y Cienfuegos, decide en 2015 residir en Buenos Aires, Argentina, desde donde escribe actualmente.

 

Libros publicados

  • Enemigo de los ángeles (cuentos, editorial Mecenas, Cuba, 1991)
  • El Juego que no cesa (cuentos, editorial Letras Cubanas, Cuba, 1993)
  • Dios y los locos (cuentos, editorial Mecenas, Cuba, 1995)
  • El hechizado (cuentos, editorial Mecenas, Cuba, 2002)
  • Sentada en su verde limón (novela, editorial Letras Cubanas, Cuba, 2004)
  • Moneda de a Centavo (poesía, editorial Mecenas, Cuba, 2010)
  • Es muy temprano (cuentos, editorial Letras Cubanas, Cuba, 2010)
  • La catedral de los negros (novela, editorial Letras Cubanas, Cuba, 2012 y 2015 – Alemania, 2019 y Estados Unidos, 2020)
  • Monasterio (novela, editorial Atmosfera literaria, España, 2013)
  • Un extraño pájaro de ala azul (poesía, Bokeh, Holanda, 2017)
  • Llámenme Casandra (novela, Alfaguara, Argentina, 2019)
  • Rocanrol (novela, Corregidor, Argentina, 2019)

 

Ha obtenido, entre otros, los siguientes premios:

  • Premio Nacional de Cuento, Talleres Literarios, 1990.
  • Premio Nacional Pinos Nuevos  1996 – Categoría «cuento» con El juego que no cesa.
  • Premio de la Ciudad de Cienfuegos 1997 – Categoría «cuento» con Dios y los locos.
  • Premio Nacional Sed de Belleza 1997 – Categoría «novela» con Perfume francés.
  • Premio Alejo Carpentier de novela 2012 con La catedral de los locos.
  • Premio Nacional de la Crítica 2012 con La catedral de los locos.
  • Premio Ñ Clarín de Novela 2018 con Intensos compromisos con la nada (publicada como Llámenme Casandra)

 

Además de cuentos publicados en revistas cubanas y de otros países, sus relatos han sido incluidos en Liminar (editorial Reina del Mar), Jóvenes cuentistas cubanos ante el 2000 (editorial Letras Cubanas), Aire de luz, cuentos cubanos del siglo XX (editorial Letras Cubanas), Perverso ojo cubano (editorial La Bohemia, Argentina), De Cuba te cuento (editorial Plaza Mayor, Puerto Rico), Con el aire en las orejas (editorial Mecenas), Palabras de sombra difícil (editoriales Abril y Letras cubanas), Escribas en el estadio (editorial Unicornio), y La isla en Negro (cuentos policiacos cubanos, editorial Abril).

Volver siempre al oscuro principio cuando no eras más que una pulguita en la cola de un perro que no conocías


Me siento privilegiado por haber visto nacer a este narrador, a quien hice pedazos sus primeros cuentos durante la estancia que pasé en Cienfuegos, su ciudad natal, durante los años de mi servicio social, de 1990 a 1992. Recuerdo que tanto el escritor Miguel Cañellas como yo, a quienes Marcial confiaba sus textos casi apenas terminada su escritura, decidimos “llevarlo tenso” porque su prosa era entonces descuidada, llena de ripios, pero había en sus historias la genialidad de los elegidos para escribir grandes obras. Nunca le confesamos nuestra estrategia hasta que decidió reunir algunos de aquellos textos (ya mejorados) en su primer libro Enemigo de los ángeles (1991). Recuerdo haber aprovechado nuestra participación en un evento en la ciudad de Santa Clara para decirle (en público, luego de escucharle leer uno de sus textos) que desde el inicio habíamos visto en él una capacidad para construir personajes impresionantemente visibles, vivos, sólidos psicológicamente e historias de una originalidad exquisita, y que por eso nos habíamos «ensañado» en obligarlo a entender que necesitaba concentrarse más en pulir su instrumento como escritor: el idioma. Aunque confieso que en ocasiones fui un poco cruel (como he hecho con otros jóvenes escritores cuando veo su talento, quizás porque otros, en mis inicios, así lo hicieron conmigo y he comprobado que esa receta funciona si eres un verdadero escritor), no me arrepiento de haberlo empujado de algún modo a que lograra esa excelencia narrativa que hoy tienen todos sus libros.

Los años han pasado, los premios literarios le han llovido, el éxito parece ser ya parte de su vida literaria e intelectual, y aunque estuvimos casi 15 años sin vernos (yo me había asentado en Berlín desde el 2006 y él había quedado en Cuba hasta que hace unos pocos años decidió vivir a caballo entre Buenos Aires y Cienfuegos) nuestro encuentro en Alemania me hizo comprobar que Marcial había pegado un enorme estirón (mide 1.80, pero no es ese el salto al que me refiero): ante mí, aunque en el mismo corpachón que yo conocí exactamente 20 años atrás, se encontraba un escritor que, quizás sin darse cuenta, estaba rodeado de la mítica de los grandes, hablaba como los grandes y, lo más importante, seguía sintiendo por la amistad y por sus amigos el mismo respeto reverente; es decir, seguía siendo además humanamente grande. De nuestras charlas mientras yo le mostraba algunos sitios emblemáticos de Berlín nació la idea de esta entrevista en la que Marcial suelta su inmensa capacidad de fabulación y llega incluso a hablar de anécdotas que vivimos juntos como si no fuera yo el que hiciera esta entrevista. Así es él: un fabulador por excelencia.

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Marcial Gala. Dossier

 

Marcial Gala es, nadie se atrevería a dudarlo al leer sus libros, uno de los narradores cubanos más originales de las últimas décadas. Su singular obra narrativa, conformada por cuentos y novelas de altísima calidad que ya comienza a gozar del reconocimiento internacional, se diferencia mucho de lo que normalmente se escribe en la isla, y junto a escritores como Guillermo Vidal, Sindo Pacheco, Ena Lucía Portela, Ronaldo Menéndez, Alejandro Aguilar, Félix Luis Viera, Antonio Álvarez Gil, Pedro de Jesús y Jorge Ángel Pérez, conforma lo que algunos criticos hemos llamado «los raros» de la novelística cubana actual. Al respecto, en el artículo «Narrativa cubana: algunos raros», publicado en el primer número de la revista dominicana AULA, de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, escribí lo siguiente:

En los últimos años, el protagonismo de los raros corresponde al cienfueguero Marcial Gala, actualmente asentado en Buenos Aires. (…) Su estilo, sórdido, oscuro, descarnado, profundamente crítico hacia los grandes dilemas humanos en los que las circunstancias históricas hunden a las personas (a los cubanos en este caso), desde la pertenencia del dolor compartido hacen una incisión intelectual en los más controvertidos traumas de la Cuba que le ha tocado vivir: el problema del negro; la intolerancia política, racial y sexual; la marginalidad como medio de vida; la promiscuidad social como fuente de graves daños morales de la sociedad; el influjo de la doble moral en el comportamiento cotidiano… empaquetada toda esa fenoménica en un lenguaje violento, seco, preciso en sus términos y con una visualidad en verdad subyugante. Baste leer los cuentos de Dios y los locos (2002) o las novelas Sentada en su verde limón (2004), Monasterio (2013, apasionante e inusual novela policial llena de humor negro, ironía y crítica social) y la que considero otra joya de las letras cubanas: La catedral de los negros (2012).

OtroLunes, entonces, agradece a Marcial Gala le gentileza y colaboración para que una parte de su obra sea mostrada en las páginas de este dossier.

Amir Valle
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