
Eduard Encina (1973 – 2017).
Los pueblos necesitan valores en los que sostenerse para recorrer el presente y tener una visión lo más clara posible de su destino. Los mismos se desarrollan en la individualidad del ser humano. No existen, si no hay motivaciones personales, valoraciones, si no se sienten en lo profundo del yo, si no se lucha por conquistarlos, socializarlos, hacerlos parte viva de grupos sociales a los que somos afines. Por eso tiene razón Fernando González Rey cuando afirma:
Los valores son todos los motivos que se constituyen, se configuran, en el proceso de socialización del hombre, o sea, todas las relaciones humanas potencialmente constituyen valores.1
Eduard Encina nos legó valores que tienen una vigencia extraordinaria; valores que deben formar parte de la joven vanguardia artística y literaria del oriente de Cuba. A ellos llamo encinidad. Los mismos deben potenciarse desde la resistencia y lo alternativo, en los procesos de socialización de intelectuales y artistas de pueblos como Baire y Contramaestre, por mencionar sus dos territorios de fe más cercanos. ¿Dónde encontrar esos valores que conforman la encinidad?
Al no existir una biografía intelectual publicada nos adentramos en todas sus entrevistas escritas, creemos que en ellas está el pensamiento más robusto de la encinidad, expresado coherentemente por el propio Eduard. Para comprenderlo como un proceso en su justa evolución, proponemos la siguiente periodización, sobre la base de los datos que ofrecen sus diez entrevistas publicadas.


























