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Los valores de la Encinidad


Eduard Encina (1973 - 2017).

Eduard Encina (1973 – 2017).

Los pueblos necesitan valores en los que sostenerse para recorrer el presente y tener una visión lo más clara posible de su destino. Los mismos se desarrollan en la individualidad del ser humano. No existen, si no hay motivaciones personales, valoraciones, si no se sienten en lo profundo del yo, si no se lucha por conquistarlos, socializarlos, hacerlos parte viva de grupos sociales a los que somos afines. Por eso tiene razón Fernando González Rey cuando afirma:

Los valores son todos los motivos que se constituyen, se configuran, en el proceso de socialización del hombre, o sea, todas las relaciones humanas potencialmente constituyen valores.1

Eduard Encina nos legó valores que tienen una vigencia extraordinaria; valores que deben formar parte de la joven vanguardia artística y literaria del oriente de Cuba. A ellos llamo encinidad. Los mismos deben potenciarse desde la resistencia y lo alternativo, en los procesos de socialización de intelectuales y artistas de pueblos como Baire y Contramaestre, por mencionar sus dos territorios de fe más cercanos. ¿Dónde encontrar esos valores que conforman la encinidad?

Al no existir una biografía intelectual publicada nos adentramos en todas sus entrevistas escritas, creemos que en ellas está el pensamiento más robusto de la encinidad, expresado coherentemente por el propio Eduard. Para comprenderlo como un proceso en su justa evolución, proponemos la siguiente periodización, sobre la base de los datos que ofrecen sus diez entrevistas publicadas.

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Comunicarme desde y hacia las palabras


El grupo literario Café Bonaparte es noticia en los medios de comunicación cubanos, desde que algunos de sus miembros lograron importantes premios en eventos literarios de la Isla, como el Calendario, Cuba Soneto y muchos otros que dinamitan el quehacer creativo de los jóvenes.

Conversar con Eduard Encina Ramírez, uno de sus membros y fundador del grupo, sobre su percepción de la poesía en la década de 1990, es imprescindible para el que quiera conocer de primera mano como un escritor de provincias en Cuba se representa este proceso.

Eduard Encina (Baire, 1973) tiene la virtud de llevar la palabra a sitios inimaginables, tal vez por eso no teme a vivir en las llamadas “márgenes” de los círculos centralizados que se ubican en La Habana, capital de Cuba. Por la calidad de su obra tiene seguidores en todo el país y se ha hecho merecedor de premios nacionales, entre ellos el Calendario, de la Asociación Hermanos Saíz, en dos ocasiones con los libros «El silencio de los peces» (Literatura para niños), «Golpes bajos» (Poesía) y la Beca Prometeo de la revista La Gaceta de Cuba con el libro «Lecturas de Patmos«.

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En Santiago pasan cosas


Recientemente Eduard Encina (Baire, 1973) obtuvo la Beca «Prometeo» de La Gaceta de Cuba con parte de su libro Lecturas de Patmos. Antes había publicado: De ángel y perverso, El perdón del agua, Golpes bajos y El silencio de los peces y obtenido, entre otros, el Premio «Calendario» en poesía y poesía para niños, y el Premio de cuento «César Galeano». Conversar con Eduard siempre conlleva a la polémica, a la valoración de algún hecho, fenómeno o libro.

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Lectura de Patmos se aleja de tus discursos poéticos anteriores…

Es un libro que se ha escrito con lentitud, en el asma de las palabras. El título es un referente teológico, porque de eso se trata: la vida en el espíritu. Lo importante no es lo que acontece fuera, sino lo que está dentro del hombre, el peso de las cosas buscando un lugar que las signifique. Tal vez por eso lo escribí en pequeñas prosas, a veces con el tono existencial de quien descubrió los límites al mismo tiempo que perdió la noción de futuridad. No es un libro que intente cambiar nada. Yo escribo para salvarme, no para salvar a nadie. Ahí está lo que he sufrido, lo que he vivido en estos años hermosos y terribles.

¿Cuál es tu visión sobre la poesía actual en Santiago?

En Santiago pasan cosas. Es la causalidad, la poesía permanece. Hace poco leí un artículo de Manzano referente a la literatura y la vida literaria. Hay quien se dedica a tocar los címbalos de la bohemia y se olvida de escribir, o lo que es peor: de leer. Entonces el tiempo les pasa el serpentín y ya sabes, no dialogan con su época, hacen tanto ruido que no la pueden oír. Después de nada le sirven las poses ni las farándulas ¿y su obra dónde está? Es terrible. Sin embargo, pasan cosas.

Ahora mismo en Cuba coexisten sospechosamente varias generaciones y poéticas. Santiago no está exento de ello. No sé si eso será bueno. No hay espíritu de rebeldía, demasiado silencio. Nadie se ocupa de la poesía, en la revista Sic apenas una reseña, una nota de presentación. Nadie ataca. Nadie defiende. NADIE no existe. Eso no quiere decir que la poesía tenga estertores, hay unos cuantos jóvenes con propuestas inquietantes, que hacen de estos días un respiradero.

Vivimos un momento de expectativa, porque he notado el interés por mantener espacios como Prosa Nostra o la Casa del Alibi que le han robado el show a la Casa Heredia, dolorosamente dormida, como un objeto museable, como una postalita de la ciudad donde cierta vez nació un poeta. Tengo confianza en lo que viene, porque esta promoción (si puede llamársele así) participa de la vida literaria y escriben y leen y se restriegan en la cara sus poéticas y se ganan concursos, aunque estos no legitimen la obra de ningún autor, pero cuando el río suena… pasan cosas, pasarán.

El poema es bumerang, no flecha


Nunca imagine poder ser parte del Grupo Literario Café Bonaparte, un grupo de amigos piensan la literatura como forma de vida, una generación formada en la resistencia cultural, al pulso del machete, de las palabras y el vivir en una zona de la Isla tan alejada de las circuitos provinciales. Menos imagine que llegaría a conocer al poeta e intelectual Eduard Encina, ya con una obra muy destacable dentro y fuera del país para entonces. Pero ocurrió, gracias a la poesía y al destino.

Pude fraguarme en el horno poético del Café Bonaparte, un ring donde el combate por la buena literatura se vuelve un reto exquisito y, claro, recibí buenas trompadas críticas de los escritores del grupo, pero ahí está la cuestión, aceptarlas con humildad y siendo autocríticos, como nos enseñó el mambí.  Poco a poco me fui introduciendo en esa especie de Curso Délfico donde me entregaban libros y luego me hacían preguntas para ver cómo había canalizado la lectura. Recuerdo que dentro de los intercambios siempre se hacía hincapié en el hecho de que lo más importante no es libro en sí, más bien se trata de la lectura, “la influencia que este modo de relación con el libro tenga en ti”. Todo se volvía un acontecer lezamiano en esta cofradía de amigos e intelectuales. En ese descursar, comencé a participar de Jornadas literarias como el Orígenes y el Tierra Adentro donde siempre Eduard me presentaba como joven escritor, y fue así que conocí a excelentes escritores y amigos.   Después con el tiempo y las lecturas se me ocurrió poner un reto al Grupo Literario, elaboré un cuestionario que cada uno debía responder. Las respuestas del mambí dejaron una impresión profunda en mí descubrí una cosmovisión poética muy bien definida, todo un tratado sobre el poema y el poeta. Aquí les dejo esta pequeña entrevista.

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A salvo con las palabras


Eduard Encina forma parte de un núcleo de autores que encuentra su vocación de manera accidental, quizás como una gracia naturalista del nacido en Baire, producto del intelectual y mambí. Pujilista de iniciación, fue su carácter dinámico y translaticio el que le posibilitó la conversión y combinación de la fuerza de su brazo en/con la de su archivo imaginario. Y la pluma, el medio predestinado no para plasmar huellas transitorias en la defensa vulnerada de un contrario, sino perennes en la vida de un sinnúmero de lectores. Él es de las raras mezclas que demuestra la químicamente impura composición de las personas y disfruta la influencia de una musa de singular pegada: la literatura.

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La poesía trabaja con lo imposible


Cada vez que Eduard aparece, tiene algo que contar. Es un espíritu, un alambre vivo, un poeta. Trae la palabra de Cuba adentro, como un risco,  como un trino. Su selección Manigua  acaba de acreditarse el Premio de Poesía de La Gaceta.  No podía ser otro el nombre…

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Nos ha tocado un tiempo hermoso y terrible


Eduard Encina (1973 - 2017).

Eduard Encina (1973 – 2017).

Eduard Encina (Baire, 1973) es uno de esos escritores que llevan la literatura en la sangre. Tiene la virtud de llevar la palabra a sitios inimaginables, tal vez por eso no le teme a vivir en las llamadas “márgenes” de los círculos centralizados, es decir, de La Habana. Sin embargo, por la calidad de su obra tiene seguidores en varios sitios del país y se ha hecho merecedor de varios premios nacionales, entre ellos el Calendario, de la Asociación Hermanos Saíz, en dos ocasiones con los libros El silencio de los peces (Literatura para niños) y Golpes bajos (Poesía). Hombre que fusiona las artes plásticas con el verso ríspido y punzante, tiene ante sí la posibilidad de sobrevivir gracias al talento y la perseverancia.

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De su vida y obra – Instantes

Eduard Encina, a modo de biografía


Eduard Encina Ramírez (Baire, Santiago de Cuba, Cuba, 1973 – 2017). Poeta, Narrador y Pintor. Licenciado en Educación Artística por la Universidad de Ciencias Pedagógicas de Santiago de Cuba. Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y Miembro de Honor de la Asociación Hermanos Saiz (AHS).   Fue presidente de la AHS por muchos años, creando eventos literarios importantes dentro del país como la Jornada Literaria Tierra Adentro, y la Jornada Literaria Orígenes las que coordino y dirigió hasta su fallecimiento. Durante este periodo consiguió que esta organización de artistas (AHS) fuera reconocida como una de las mejores del país, y la mejor de la provincia Santiago de Cuba. Tras cesar su membresía y dirección de la AHS paso a formar parte del consejo ampliado de la Dirección nacional de Cultura, de ese periodo aún se recuerda su valiente defensa al grupo de raperos contestatarios, Los Aldeanos. Entre sus libros de poesía se encuentran: De ángel y perverso, El Perdón del agua (Edic. Santiago 2000, 2004), Plaquet Oficio del Cordero, décima, Ediciones Imago, AHS, Golpes Bajos (Editorial Abril, 2004), Lecturas de Patmos (Editorial Oriente, 2011) y Lupus (Ediciones Loynaz, 2016), Estructura del Silencio (Ediciones La Luz, 2017) y Manigua (Ediciones Áncoras, 2018).

Escribió y publicó para niños los cuadernos El silencio de los Peces (poesía, Editorial Abril, 2004), Las Caravanas (cuentos, Ediciones Caserón, 2013) y la noveleta  Ñámpiti (Ediciones Sed de Belleza, 2012).

Egresado del VI Curso de Técnicas narrativas del Centro de formación literaria Onelio Jorge Cardoso.

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Poetas y suicidio


No quedará en la noche una estrella.
No quedará la noche.
Moriré y conmigo la suma
del intolerable universo.
Borraré las pirámides, las medallas,
los continentes y las caras.
Borraré la acumulación del pasado.
Haré polvo la historia, polvo el polvo.
Estoy mirando el último poniente.
Oigo el último pájaro.
Lego la nada a nadie.

El suicida.  Jorge Luis Borges

 

El poema que acaban de leer en el epígrafe fue escrito en primera persona por Jorge Luis Borges, y nos permite ver en toda su majestuosidad la palabra poética Borgiana, Borges se ornamenta como el más sagaz actor que personifica un suicida. Son versos persuasivos y como todo lo suyo, tienen dimensión universal. Es una carta suicida impecable, bella y elegante. La carta que todo aspirante a asesino de sí mismo quisiera haber escrito evadiendo el prosaico y vulgar: no se culpe a nadie de mi muerte. Leer más…