Un nuevo nombre en la novela negra cubana

Asesinato en el bosque de La Habana
Rigoberto Menéndez Paredes
Editorial, Atlantis, España, 2023


Una de las mejores sensaciones que se vive cuando se lee es descubrir nuevos escritores. Quienes me conocen saben que desde muy joven, cuando todavía yo mismo era un principiante en el mundo de las letras, me dediqué a leer cientos de manuscritos de mis amigos y de todo aquel escritor joven que se me atravesara en el camino. Así pude elaborar lo que algunos llamaron el mapa de una generación en varios de mis artículos y en un par de mis libros de ensayos. Así tuve el privilegio de preparar antologías con nombres de desconocidos que años después serían considerados nombres imprescindibles de las letras cubanas. Un ejemplo que recuerdo con mucho cariño, es mi antología El ojo de la noche, donde publiqué por primera vez en sus vidas cuentos de escritoras que hoy están a la cabeza de la narrativa escrita por mujeres en Cuba y en la diáspora.

Esa misma sensación de descubridor me acaba de pasar con este libro: Asesinato en el Bosque de La Habana, del historiador y antropólogo Rigoberto Menéndez Paredes, a quien conocí en Cuba cuando dirigía el Museo Casa de los Árabes en La Habana Vieja y con quien siempre tuve largas charlas sobre el mundo árabe en el cual yo me había especializado como periodista. Un mundo que, por cierto, es el escenario de trasfondo en el que se mueven los personajes de esta obra.

Es una excelente novela negra. Y es su primera novela, pero es de una calidad admirable y, dentro del género, una apuesta más que interesante por la diferencia que ofrece al actual escenario del género en la isla. Ha publicado esta novela estando incluso fuera de todos los circuitos literarios tradicionales, sin los apoyos que usualmente reciben otros autores. Y es un nombre, en definitiva, que no circula en ninguna de los grupos, tendencias, escuelas, que tanto abundan en el mundo promocional de las letras cubanas- Me alegra entonces decir que he descubierto un nuevo nombre y, claro está, me alegra que ese nuevo nombre sea el de un viejo amigo.

A partir del descubrimiento del cadáver decapitado de un inmigrante en el Bosque de La Habana, en la Cuba próspera, pero desigual y convulsa políticamente de finales de la década del 40, el detective privado Marcelo Gorayev, antiguo miembro del cuerpo de investigadores de la policía habanera, se zambulle en el escenario de la diversidad económica y comercial de la capital, especialmente en aquellos negocios vinculados a los inmigrantes árabes o “turcos”, como se les llamaba a muchos aunque no fueran turcos, y va descubriendo hilos secretos de pudrición social que se cuelan en el mundo empresarial habanero, en el ámbito sórdido de los prostíbulos  de Centro Habana y La Habana Vieja, en la simulación de glamour de las clases altas vinculadas a la política, en el poder subterráneo, pero poderosamente corruptor de la nomenclatura militar en el tráfico de todos tipo de productos, sanos, insanos e incluso humanos.

Pero ojo: aunque esta novela se va bien atrás, a una Cuba que muchos han convertido en una caricatura, en especial porque han seguido la propaganda de la Revolución Cuba cuando hablaba del “La Habana como prostíbulo de las américas» y de una nación totalmente podrida y perdida… pese a eso… una de las virtudes de Asesinato en el bosque de La Habana es que no hay tales estereotipos: Rigoberto Menéndez Paredes, sabe de lo que habla porque es historiador, conoce la verdadera cara oscura de esa Habana y la verdadera cara luminosa de esa Habana… no le hace el juego a ninguna propaganda ni ideología política y habla de una Cuba compleja, problemática, desigual, con corrupción, prostitución, desempleo, violencia, pero también habla de esa otra Cuba orgullosa de su historia, luminosa, consciente y en estado de lucha por mejorar dentro de la democracia los problemas del país, entre ellos la corrupción, la prostitución, el desempleo, la violencia.

El detective Marcelo, en contrapunto sentimental con la prostituta Pantorrillas Dulces, mostrará el entorno humanísimo de una ciudad que, pese a todas esas penumbras de la sociedad, pese a todas las injusticias, se empeña en defender los valores éticos y la solidaridad humana que, para orgullo de los cubanos, se convirtió en uno de los sellos de identidad de nuestra gente. La fraternidad, la fidelidad, el honrar la palabra empeñada, el amor, aunque fueran vapuleados cada día por los enormes conflictos económicos, sociales y políticos de la época, brillaban con una luz propia entre tanta tiniebla. Ese es el ambiente, la atmósfera que se percibe muy certeramente descrita en esos escenarios del mundo marginal y comercial habanero donde el detective se empeñará en descubrir al que decapitó a ese paisano suyo.

Con todos los elementos de una novela negra: intriga, pesquisas, amenazas, peligro, bocas selladas por el miedo, enigmas que surgen como las malas yerbas en todas partes donde el detective hurga, a los aciertos de esta novela hay que sumar el que me parece más interesante: la construcción de un protagonista sólido, creíble psicológicamente, inolvidable. Uno de esos personajes que se recuerdan mucho tiempo después de haber cerrado la última página del libro. Debo decir que este autor muestra en estas páginas ser un gran creador de personajes, pues al protagonista le siguen otras figuras construidas con mano muy precisa, desde el inspector Ortiz que pone en manos de Marcelo Gorayev este caso hasta esa dulce y medrosa doña Filena, casera del detective que se convierte en una figura leitmotiv dentro de la trama y el final de la novela.

Finalmente es admirable el nivel de trabajo con el idioma: la narración de acciones muy precisa, la dialogación vívida y justa de lo necesario para no dejar escapar pistas, la descripción minuciosa o sutil cuando es necesario. Una conjunción que nos trasmite la sensación de estar viendo lo que leemos, como sucede en los mejores libros de este género. Asesinato en el bosque de La Habana, de Rigoberto Menéndez Paredes, entra ya sin ninguna duda en la lista de las más notables novelas del género negro en Cuba.