La memoria secreta de José Cereijo

Jorge de Arco

Antología personal

José Cereijo
Editorial Polibea, Madrid, 2012

 

Libros de José CereijoLa obra lírica de José Cereijo (Redondela, Pontevedra, 1957),  se inició en 1994 con la publicación de “Límites”. A éste volumen, le seguirían Las trampas del tiempo (1999), La amistad silenciosa de la luna, haikus”, (2003), y en 2007 “Música para sueños”. Además, en 2005, vio la luz un libro de relatos, “Apariencias”.

Poeta de creación despaciosa y plena de rigor, José Cereijo  dictó en su brevísima Poética las claves de su hacer: “Concibo mi poesía como una exploración y un descubrimiento (…) Intensidad, hondura y precisión son cualidades que me parecen ciertamente deseables”. Y podría añadirse, sin temor a equivocarse, que también la Belleza forma parte de su personal collage poético. Una Belleza que se conforma y confirma desde los perfiles de un lenguaje certero y de una temática que se adentra en el más puro clasicismo sin otra pretensión que la representación fiel de lo vivido, lo amado y lo perdido.

Ahora, una propicia “Antología Personal”, da cuenta de los títulos citados, y nos permite adentrarnos en su intimidad donde late la pasión por la palabra y un natural ejercicio del espíritu lírico.

Afirma Enrique García-Máiquez en su lúcido prefacio que “la sobriedad expresiva recoge e intensifica una sensibilidad interior que se agarra al último rescoldo de la vida y de la felicidad posible o que, en los peores momentos, ejerce la dignidad de la contención”. Y en verdad, que el cántico del vate gallego, se deja ganar por un lenguaje penetrante -ajeno al oropel o a la innecesaria pirueta- que facilita el fluir de un discurso que se abrocha con autenticidad al lector: “Amar, amar la vida/ sin esperanza alguna,/ sabiéndola tan frágil, y tan corta (…) Y despedirla luego, cuando raye/ en la colina el día/ que ya no será nuestro,/ con un último beso, mas dulce que los otros”-

La finitud del ser humano es tema recurrente en la trayectoria de Cereijo: Y en ella, y sobre ella, fija atento su verso y su mirada. En su poema “Testamento” -uno de los más emocionantes del conjunto-, escribe: “Este profundo azul del cielo en primavera,/ el canto de los pájaros, el rumor de los sueños,/ el amor de los libros, siempre correspondido,/ el silencio del alba,/ el de mi corazón, algunas veces,/ las horas que hacen dulce, secreta la memoria:/ es todo para ella./ Todo para la muerte, que me ha querido tanto”; y tanta desnuda verdad, no deja sino conmovido.

Con una dinámica versal muy bien acomodada, su decir se concreta en un verbo herido por la luz amante del pasado (“Que todo lo que lleves a los labios se llene de un sabor amargo, y póstumo”), por la hondura mística (“Guarda en su alma/ un lugar para Dios/, aunque no exista”), por el abrazo de lo que sabe a eternidad (“Lo permanente es algo sólo dado a  los dioses./ Y el amor, que renuncia a todo lo que ama/ para seguirlo amando, y es tal vez un don suyo”).

Los breves relatos aquí recogidos, son una nueva prueba, de su deseo de mantener el hilo lírico incluso al abordar la prosa, que viene envuelta en la llama de un cuidado y en constante tensión: “El arma” o “El beso”, serían evidentes ejemplos de ello.

Una compilación, en suma, que retrata a un excelente poeta, que enfrenta la complejidad de la Belleza al fulgor de la cotidianeidad y a la nostalgia del vivir.