Tres Poemas

Poesía

Hugo de Mendoza

Piscina sirenaria

 

Al parecer
Con su limpia densidad
La piscina atrae a las muchachas.

Sentadas   Hunden sus tobillos.

En un grito caluroso
De un ambiente primavera
Talvez comience el alborotar de nadadoras.

Una pequeña     -Apenas con diez años-

Se acerca al zafírico vitral.

Su trenza de materna artesanía
Es un lirio
Que hace táctil el matiz radiante.

La niña viene con sandalias     Salta
Y al caer a la sábana turquesa
Estalla una pirotecnia de cristales;
Añicos de marinos astros
Festividad toda en el pecho del agua.

Yo le miro.     Ríe mucho.
Cual infantil sirena
Nada en el rectángulo del mar.     Canta.
Su canto es la transparencia más fina.

En su nado silencioso
Como cuando se oculta una medusa
La travesura es mojar a las jovenzuelas.

Quiere diluir sus maquillajes
Hacerlas niñas
Que sientan aletas verdes     Rojas
Que al sumergirse
El hundimiento sea un pliego
De naturaleza viva.

Las adolescentes en cólera
Rabian un lenguaje torpe.

Frunciendo el ceño la niña     Se aleja.

Sólo el agua le acompaña
Sólo el agua le simpatiza.

Y en un consuelo
La piscina crea una artificial marea.

Su ensoñación es reconvertirse en sirena.

La pequeña     Flota dentro de azulejos.

Entonces se precipitan las muchachas.

Arrojan sus peinetas
Sus espejos.
Recordando que alguna vez
Soñaron ser sirenas.

 

Milagro a través de la escritura

Tú que fuiste polen en jardines de los muertos
Regresas a la escritura que sembré por esperarte.

Ahora en el blanco la clorofila se detiene
Para que avances en ilusiones otra danza.

Te pido que descalza traces una línea
Asumas todos tus aromas
En la fiesta de Noviembre no funeral.

Tan amplios sus pétalos crecen
Que reciben con agrado el espiral de las abejas.

Bailemos sobre un ilusorio mineral
Sobre semillas infinitas del lenguaje.

Sepamos que el sueño es voluntad de la escritura
Sepamos que somos irreales en el jardín   Que bien
Teje sus raíces en las bardas del colegio.

Bendigamos los instantes de la no muerte
Las altas revelaciones de nuestra danza
Que no conocen la palabra Fallecer.

 

 

INTRODUCCIÓN ACUÁTICA

Tu hábito es la libertad del cisne.

 

Deslizante
Tus alas extienden lo ya reflejado
En la entera longitud de lo marino.

Te muestras en lagos
ACASO MARES DE ANTIGUAS ERAS
Tu nado es entre direcciones   Brújulas
Un índice donde el lector
Te reconoce con una fe de agua.

Te diré algo:

En estos mis próximos naufragios
Notaré tu gesto siempre en la líquida alborada.

Todas las páginas serán amanecidas
Presencias de barcos en este siglo.

Todo fue   Será
Una familiaridad con las corrientes
Sus olas
En el milagro del tifón y su colapso
Hecha letra en las costas de papel.

ACUÁTICA:

Con más siglos en la marina transparencia
Ya regresas con los nados todos y desvelo
Al mismo cauce de mi tinta.

 

Del Autor

Hugo de Mendoza
(Guadalajara, 1976) Poeta y editor. Ha publicado el poemario Danzarina y Danzar del agua. Ha sido publicado en diarios y revistas de divulgación cultural, y participado en diversos eventos literarios, entre los que destacan Feria del libro del Zócalo y Feria del libro del Palacio de Minería. Fundador del colectivo Literajen. Actualmente dirige la revista literaria “el golem”.