Steinway & Sons
Arístides Vega Chapú
Atmósfera Literaria, Madrid, 2012
La editorial madrileña Atmósfera Literaria recién acaba de anunciar la salida de una cuidada y atractiva edición de la última novela escrita por Arístides Vega Chapú (Santa Clara, 1962) un cubano que pese a tener un sitio en la lírica de su país en los últimos años se ha reafirmado como un excelente narrador.
Singular, como la rosa de Jericó que crece en los desiertos de Siria; elegante y conmovedora, como el piano de cola al que remite su título; así resulta Steinway & Sons del ya universal Arístides Vega Chapú. Sin embargo, a riesgo de ganarme la desconfianza del lector prejuicioso, sumaré otro adjetivo: divertida. Dicha característica, aunque más propia de la novela decimonónica, trasciende aquí la mera acumulación de hechos risibles y los vanos efectismos del folletín. Divertida es porque desacraliza las absurdas nociones que imperan en las culturas occidental y oriental. En ese sentido, Arístides ofrece el mejor ejemplo al tratar cuestiones como religión y sexualidad dentro de la tradición árabe. Así pues, lo inusual de sus personajes, con sus acciones no menos inusuales, nos habla en realidad de la tolerancia, de la libertad y de la plenitud, negadas al hombre solamente por el hombre mismo. Desde la Bernhardt, que dormía en un sarcófago, hasta su bisnieta Zoila Kaput, quien hizo instalar una bañera en la saleta para recibir metida en el agua a las visitas, pueblan estas páginas los seres más pintorescos: Petrus Giaburt, «capaz de atender y satisfacer hasta dieciséis damas en un día»; la baronesa Elsa von Freytag Loringhoven, quien sabía «las abismales diferencias entre las culturas china, laosiana, indonesa y japonesa» y había hecho el amor «con hombres, mujeres y animales»; el Moro, quien preparaba «remedios naturales para todo tipo de disfunción sexual, fuera impotencia o eyaculación precoz o cualquier otro de los muchos trastornos que pueden aniquilar a un hombre»; el Indio y sus cuatro esposas: la depiladora, la partera, la escribana y la embelecadora; la dueña de un circo y su amante el domador de leones, que gustaban de tener sexo junto a las fieras; el triángulo amoroso de una china, un negro y una enana sin brazos; Peggy Stam y su novio somalí; el ciego afinador de piano, apodado «Oídos de oro»; Mary Wels, «la cuarta y última esposa de Hemingway»; y no podían faltar, por supuesto, verdaderos mitos de la música que Arístides reverencia: el Bola, Rita Montaner, Esther Borja, María Teresa Vera, Caturla, Lecuona… Justamente, si ya Mozart ejecutó sus Divertimentos, una novela tan musical como esta es el gran divertimento de Vega Chapú. No me atrevería a clasificarla, porque como toda obra maestra vuelve en si misma a fundar el género: novela psicológica, novela de viaje, novela poética, novela simbólica… participa de cada una y sobre ellas se eleva. Con Steinway & Sons, Arístides ha sido fiel a la definición dada por Henry James: «Una novela es una impresión personal de la vida.», así como a la que sostiene Virginia Woolf: « ¡Qué extraño es el vivir! No se sabe nunca hacia dónde se va, ni qué es lo que realmente se desea (…) La novela es un buceo en todo lo infinitamente extraña que es la condición humana.» De un autor como Vega Chapú, nunca esperen menos.