No hay verdad más profunda que la vida

Sobre el poemario Esta momentánea eternidad. Poesía reunida (2005 – 2016), de Raquel Lanseros

Jorge de Arco

Esta momentánea eternidad. Poesía reunida (2005 – 2016)
Raquel Lanseros
Visor Poesía. Madrid, 2016

 

raquel-lanseros-librariopoesia-otrolunes44Sabido es que la materia del corazón, por su carácter íntimo, es más propicia para ser sentida que para ser explicada. Por ende, el amor ha sido, es y será, pilar temático de la poesía, mientras que para otras artes como la filosofía, la ciencia…, los símbolos y los mitos han intentando poner algo de entendimiento a todo aquello que linde con lo afectivo.

Nuestra querida Santa Teresa ya clamó siglo atrás: “No temo al infierno por sus penas, sino porque es un sitio donde no se ama”; y bien sabía ya la monja abulense que de no haber sido por el devoto ímpetu amatorio que la guió, nada de lo que alcanzó habría sido posible.

Y traigo a colación esta reflexión, tras la grata lectura de Esta momentánea eternidad; o lo que es lo mismo, la poesía reunida de Raquel Lanseros, que abarca los cinco poemarios editados hasta ahora por la autora jerezana – Leyendas del Promontorio (2005), Diario de un destello (2006), Los ojos de la niebla (2008)  Croniria (2009) y Las pequeñas espinas son pequeñas (2013)-, además de algunos textos inéditos o aparecidos en publicaciones dispersas.

“El impulso animoso de reunir en este volumen toda la poesía que he escrito en los últimos once años (…) parte de un hondo amor por la poesía para desembocar en un recorrido de gran intensidad emocional por la existencia propia, hasta el momento presente”, anota Raquel Lanseros en el aclaratorio prefacio que ella misma firma. Ese noble sentimiento, en el que insiste poco después -“Se ama la poesía de ese modo incesante e innegociable en que se ama la vida”-, es, a su vez, el núcleo y motor que avivan estos versos que se enroscan al par de un aliento nostálgico, vívido, que impregna todo cuanto de pasado cabe en el presente.

Memoria, sí, de un tiempo con aroma a paraíso fugado, pero con sabor también a incierto futuro, a latidora actualidad: “Vivir es un presente inacabado/ un suave sinsentido consintiendo./ El recuerdo del fuego cuando es fuego/ ya no es tizón ni brasa ni rescoldo./ Saber que llega una segunda fecha/ y no concebir más que la primera”.

Ordenado de manera cronológico, el volumen da cuenta de la evolución lírica y humana de Raquel Lanseros. “La persona que escribió mis primeros versos ya no soy yo exactamente, aunque esté contenida en mí”, escribe en el citado prefacio. Y el lector, en efecto, irá descubriendo como el yo lírico de la autora ha crecido y madurado, como ha ampliado su mirada y su carácter reflexivo, hasta llegar a conformar un personal y cómplice universo que dialoga con la inagotable búsqueda de su verdad ulterior: “Si pudiera algún día huir de mí,/. plantaría la semilla de un álamo en mi vientre./ Mi álamo de cuerpo entero, en pie de mediodía,/ avanza campo abierto por valles de combate”, confiesa en su poema “Ensayo general de otro horizonte”.

El dominio formal y verbal de su decir, el hábil mapa con que traza su rítmico discurso, la diversidad temática que abrochan los territorios del ayer, los inciertos vaivenes de la vida, los protagonistas familiares que ya no están, las ficciones y realidades que han dibujado su cotidiana identidad, además, de la fértil trasparencia que derrama su lenguaje desvestido y puro, hacen de estas páginas una amena y sugeridora compilación, plena de amor. Y de vida: “Sé que tengo sentido porque vivo/ y sé que no hay dolor ni menoscabo/ que puedan inmolar esta fortuna/ de ser en el presente, de existir,/ de sentirme el orfebre del instante (…) Ante el placer de respirar me postro./ No hay verdad más profunda que la vida”.