La multiplicidad de Virgilio Piñera

Por Luis Rafael

Virgilio PiñeraEl narrador, el dramaturgo, el poeta, el ensayista Virgilio Piñera (1912- 1979) para sus contemporáneos destacaba sobre todo por ser un intelectual inconforme, polemista, ingenioso. Participó en la aventura de Orígenes y luego protagonizó el cisma que dio fin a esta publicación y enemistó a varios de sus colaboradores. Junto al traductor y coeditor de Orígenes, José Rodríguez Feo, Virgilio fundó la revista Ciclón, donde aparecerían encendidos trabajos ¾como una crítica de Jorge Luis Borges a su maestro José Ortega y Gasset y fragmentos de los textos pornográficos del Marqués de Sade.  Cierto que ni como narrador ni como dramaturgo ni como poeta ni como ensayista tiene Piñera una obra coherente, “concentrada” (como diría él mismo al evaluar a los poetas cubanos del XIX), pero en cada uno de estos géneros dejó una huella notable de renovador.

La literatura piñeriana es irregular por sus vaivenes de calidad, sin embargo presenta hitos que la hacen no solo notable y antologable sino incluso renovadora. Particularmente en el caso de su poesía textos como “La Isla en peso” o “Vida de Flora”, reconstruyen el coloquialismo acercándolo a lo que luego sería la “antipoesía”, con una propuesta prosaísta que sustenta su discurso existencial y de raíz identitaria. En su teatro es iconoclasta y revoluciona la dramaturgia cubana, dentro de la cual destaca por sus aportes. Obras como “Electra Garrigó” y “Dos Viejos Pánicos” han nutrido lo mejor de la producción escénica contemporánea. Su narrativa es notable por la preocupación filosófica y el deseo de evasión de la realidad circundante, que lo conducen a las líneas del fantástico y del absurdo. Su carácter trasgresor y las lecturas de los existencialistas franceses y de la obra Frank Kafka, fundamentalmente, desembocan en relatos de gran novedad temática. Con fino humor, a veces cinismo e ironía, actualizan el absurdo kafkaiano en la creación de ambientes y situaciones que mucho deben a la realidad y al contexto cubano de Piñera. Su carácter negador, contradictor de lo canónico, incluso de lo cubano más canónico, marca la originalidad de su obra crítico-ensayística, dispersa en periódicos y revistas de Hispanoamérica.

Sucede que más allá de las historias personales, de las anécdotas —reales o atribuidas— Virgilio Piñera es un escritor múltiple, que deseó experimentarlo todo y en cada género dinamitaba estructuras acuñando su estética. Con independencia del arte en que se desenvuelva, siempre es Piñera, el Piñera inconforme, polemista, ingenioso. Su impronta boga sobre sus letras, señala una senda y abre un modo de sentir lo cubano desde la disidencia, la duda y la negación. Anclado en la Isla resistió a la censura de la mediocridad. Casi diez años después de su muerte en el olvido cómplice, una nueva generación de autores cubanos descubrió su literatura y rescató al Virgilio Piñera polémico y múltiple, negador, contradictor y cubano como su germinadora obra.