Campos de Castilla
Antonio Machado
Para Antonio Machado Soria fue un encuentro privilegiado, un venturoso azar que lúcidamente supo transformar en realidad y certidumbre líricas. A buen seguro que, aquel profesor de francés que desembarcara en 1907 en esa tierra “árida y fría”, no imaginaba su posterior idilio con una ciudad castellana “¡tan bella!, bajo la luna”.
Y es esta, en verdad, una de las mayores virtudes de Campos de Castilla, el libro con el que Machado pudo soñar -bien abiertos sus ojos- y al que entregó lo mejor de su producción poética. Leer más…



