Historias recobradas

Francisco Alejandro Méndez

Francisco Méndez  Escobar (Guatemala 1907-1962)

Francisco Méndez Escobar (Guatemala 1907-1962)

Nacido en Joyabaj, municipio del departamento de El Quiché, Francisco Méndez Escobar es reconocido como uno de los más importantes narradores de Guatemala. Sus cuentos, publicados al principio en diarios nacionales, como El Imparcial, fueron escritos con una técnica narrativa innovadora, durante su producción. Por estas narraciones criollistas, una de las vanguardias latinoamericanas y en definitiva antecesoras del realismo mágico, deambula con personajes fantásticos, de las leyendas populares, campesinos, indígenas, originarios, algunos, de Xoy, nombre como se le conoce a Joyabaj. Su producción cuentística, hasta antes de estas Historias recobradas, fue reunida en Cuentos de Joyabaj, el cual, desde los años 80 hasta la fecha lleva cuatro ediciones.

La importancia de esta publicación radica en varios aspectos. El primero es en relación al “el descubrimiento” por parte de uno de sus hijos, de estos textos, ocultados en una caja, la cual pasó casi medio siglo sin que nadie supiera que contenía una valiosa producción de este narrador, pero también poeta y periodista guatemalteco.

Por otro lado, otra valiosa noticia para las letras guatemaltecas es que se encontró una novela, la cual, a diferencia de su obra anterior, es un texto urbano, en el cual dos protagonistas, una mujer y un hombre, son los ejes centrales de la acción. Una novela que contiene reflexiones sobre el matrimonio, la vida cotidiana a la que se enfrentan los dos recién casados y aspectos laborales y domésticos de cada quien. Un aspecto más es el descubrimiento de una colección de relatos cortos, algunos de ellos publicados en El Imparcial, extraviados entre papeles y los cuales no fueron incluidos para Cuentos de Joyabaj, debido a que no se conocía de ellos.

En estos relatos Méndez Escobar confirma su extraordinaria forma de narrar, de describir ciertos aspectos del ser humano, algunos producto de la magia del conocimiento popular, otros, reflexivos sobre la difícil condición humana del alma. El segundo relato sigue tras la novela, nos ofrece la fusión entre ficción y realidad. Es un reportaje con discursos ficticios o una ficción con rasgos periodísticos, pero siempre incluyendo el humor fino, la carcajada, como una forma de máscara que cubre un rostro lastimero. Su técnica narrativa, el juego del tiempo, las descripciones demuestran un oficio y un conocimiento, no solamente de las principales estrategias narrativas, sino del conocimiento de la tierra donde vivió. Destacaré también el uso del lenguaje coloquial, los parlamentos y las otras intervenciones de personajes, ofrecen una maravilla oral y lingüística. Podemos escuchar a los personajes. Con estos relatos podemos tener un registro del habla y los discursos de varias décadas del pasado siglo XX. Con esta obra en general, Méndez Escobar se confirma como uno de los grandes de la narrativa, no solamente guatemalteca, sino del área. Sus relatos están a la par de las narraciones de Juan Rulfo (México) y Sarrué (El Salvador) dos grandes cuentistas, reconocidos dentro del canon.

 

Aspectos de la vida de Méndez Escobar

Desde pequeño debió de trabajar para ayudar a la manutención de familia. Tomando en cuenta las condiciones en las que se encontraba la educación en ese entonces, cursó únicamente hasta sexto primaria. Increíblemente, años después se fundó en su pueblo el instituto que lleva su nombre. También la USAC le otorgaría el Emeritísimun1 en 1961, como reconocimiento a su aporte a la cultura nacional.

Su aporte en diversos aspectos de su producción, que va desde la literatura, especialmente lo preciso y puntual de su narrativa breve, su erudición poética y la pluma periodística, que dejó plasmada en el desaparecido diario El Imparcial. Pero sobre todo, también, su aporte humanístico, humildad y su consecuencia para los suyos y los demás.

Entre los oficios que realizó durante su vida fueron diversos, tanto del lado burocrático, como pragmático, ya que se desempeñó dentro de una oficina o conduciendo un camión, en contabilidad y en el periodismo. De allí en adelante y tomando en cuenta su interés y disciplina por la lectura, se convirtió en los siguientes años en un destacado escritor, de referencia necesaria para comprender el cuento y su evolución en Guatemala. Aunque se le conoció como un hombre sumamente trabajador, comenzó de contador en dos diarios de Quetzaltenango, donde luego publicó. Me refiero a La Tarde y La Idea; también lo hizo posteriormente en El Imparcial, hasta que llegó a ser Jefe de Redacción de dicho diario. Lamentablemente una temible enfermedad cortó de tajo su vida, pues a los apenas 52 años, elevó anclas de este mundo, el 11 de abril de 1962, tras padecer durante dos años de leucemia.

Entre otros aspectos de su vida, su bondad para con muchas personas, artistas y escritores lo acompañó siempre.  Se supo que mensualmente entregaba cierta cantidad de dinero a unas ancianas que vivían en el barrio. Ellas nunca supieron quién les dejaba el dinero, hasta que Méndez falleció. También de su falta de pericia para manejar, en casa relataban que le costaba darle vuelta al timón. Siempre decía la siguiente frase “Yo no soy de la era de la máquina”. Como provenía de un lejano municipio, siempre se maravillaba con los medios grandes de transporte. La primera vez que vio el tren en Quetzaltenango se le paró el pelo y definió al Caballo de Acero como “una bestia negra”. En cuanto a su vida social, una vez cuando, con traje y corbata se subió a bailar sobre una mesa, durante una fiesta y cantaba a pesar de no tener oído y descender de una familia de músicos. Ocurre que su abuelo, Pedro Méndez, pertenecía a una familia de músicos provenientes de Vigo, España y que se asentaron en tierras joyabatecas. Por otro lado, también conocí del “temor” que sentía por su esposa, Elvira Dávila Posadas. Con esa mujer de pequeña estatura, lunares precisos y un garbo colonial, quien padecía del corazón y del ácido úrico vivió el mayor tiempo de su vida. Ella falleció en 1982, todavía recordando con una sonrisa la presencia de su compañero en casa.

Hace muchos años visité a Leonor Paz y Paz, quien postrada en su silla de ruedas y recordando su amistad con Paco Méndez, me relató muchas de las anécdotas de un viaje de casi un año que realizó con otros siete guatemaltecos, entre ellos Francisco Méndez, Julio Valladares Castillo, abogado; el político Francisco Villagrán Kramer, el escultor Dagoberto Vásquez Sánchez, José Méndez Zebadúa, el primer ingeniero químico de Guatemala. Ese viaje se realizó a principio de los 60 y tuvo como destino la Unión Soviética, China y otros países de la entonces conocida Cortina de Hierro, lugar que, debido a la campaña negra, se decía que allí se comían a los niños2

El recordado y desaparecido maestro Marco Augusto Quiroa un discípulo de Paco Méndez, traía siempre a colación lo generoso que había sido Méndez cuando él le mostró algunos de sus relatos.

Más adelante también supe de las actividades sociales y periodísticas en las que se involucró mi abuelo, especialmente en su empeño por que se creara la Asociación de Periodistas de Guatemala, APG, de la que fue presindente. También fundó el Círculo Literario de Guatemala, entre otras instituciones.

 

Producción literaria

Además de ganar algunos premios en los Juegos Florales de Quetzaltenango3 y ver publicados sus cuentos y poemas en varias revistas y en libros con un modesto tiraje4, Méndez nunca tuvo la oportunidad de ver sus cuentos o su poesía en un libro completo. La primera edición de Cuentos de Joyabaj se hizo realidad en los talleres de la Tipografía Nacional, en 1984. Durante esa época el también fallecido, Juan Fernando Cifuentes, dirigió la edición que tiene una Introducción de René Leiva, un Prólogo de Francisco Morales Santos; la carátula estuvo a cargo de Quiroa.

Leiva señala algunos aspectos relacionados con las características de los cuentos. Lo ubica como un escritor que combina, cito: lo “tradicional-costumbrista con las corrientes surgidas desde principios de siglo. Con Méndez, el cuento criollo llega a un grado de eminencia sólo comparable a episodios clásicos de Asturias, Monteforte Toledo o Samayoa Chinchilla5”.

Por su parte, Morales Santos realiza un recorrido de la vida de Méndez y destaca que: “Francisco Méndez, hombre con plena conciencia de su tarea intelectual, ha sido uno de los valores cuyo aporte a la cultura nacional merece amplios estudios”.

Años después han surgido dos ediciones más de Cuentos de Joyabaj, ambas publicadas por el Ministerio de Cultura y Deportes, la segunda, en 1988 y la tercera, en  2007, la cuale lleva está ilustrada en su portada por un cuadro de Osaye. La cuarta edición es de la Tipografía Nacional, publicada en el 2010.

En 1975, la Editorial Universitaria de la USAC publicó Poesía de Francisco Méndez. Para esa edición fue César Brañas, quien escribió un texto de introducción titulado “Retorno y perduración de Francisco Méndez”, en el que profundiza en su poesía. Ubica la poesía entre el posmodernismo y la llegada de las vanguardias. En cuanto a la temática, señala que:

“En su objetividad, que no se rompe con el estallido rotundo del yo ni por la presencia, hoy repudiada, del corazón y el ensueño, se asienta con el señorío la naturaleza americana, cruza el indio —mineral, vegetal, sonámbulo— que en manos de la generación siguiente se convertirá en mito, en tópico, trascendido el folclor y explotado en su útil calidad de bandera de la rebelión social que sacudirá a América6”.

 

Existen algunas tesis, estudios y publicaciones sobre la obra de Francisco Méndez, algunas no se han dado a conocer, pero otras, ya son objeto de estudio y de debate, como la de Marco Antonio Flores, Dante Liano, Francisco Albizúrez Palma y Catalina Barrios y Barrios y la que fue estudiada generacionalmente por Juan Fernando Cifuentes: Los Tepeus, Generación d 1930.

Precisamente, destacados autores pertenecieron a Los Tepeus, entre ellos: Angelina Acuña, Manuel José Arce, Alaíde Foppa, Manuel Galich, Pepe Hernández Cobos, Augusto Meneses, Mario Monteforte Toledo, Virgilio Rodríguez Macal, entre otros.

La narrativa de Méndez Escobar irrumpió con una nueva fuerza literaria en varios aspectos: un discurso indigenista y muy local, específicamente con el área quiché; sus textos también poseen una fuerte carga de la oralidad: las leyendas, los mitos, el saber popular, son algunas de las fuentes de sus relatos. Los distintos narradores que utiliza y su capacidad para combinarlos.


[1] Recuerdo haber visto colgado de la pared, enmarcado y escrito a máquina el discurso que escribió cuando recibió el reconocimiento. Entre las palabras hermosas que Méndez dice, destaco: Yo soy de un lugar en el que el lema Id y enseñar a todos llegue a los que, como yo nos quedamos a extramuros de la Universidad (…) Todo el mundo intenta trascender, hasta el barrendero hace de su escoba un asidero en el cosmos.

[2] Cuando regresó del viaje, vía Panamá, el entonces ministro de Gobernación ordenó que le recogieran el pasaporte. Luego fue interrogado en esa sede y cuestionado de si se había trasformado en comunista debido a tanto tiempo que estuvo por esos lugares. Las respuestas de Paco Méndez a la estupidez burocrática fueron una serie de columnas de sus viajes a las que tituló “Cabeza de viento” y que publicó en El Imparcial.

[3] Obtuvo el primer premio en los Juegos Nacionales de Noviembre y primero y segundo lugar en el Certamen de ciencias, artes y letras “15 de Septiembre”.

[4] En 1935 publicó su primer poemario Los dedos en el barro. Al año siguiente, su novela corta Vida de Artemio Lorenzo, en 1938, en coautoría con Antonio Morales Nadler Romances de tierra verde y en 1951, también en poesía Seis nocturnos.

[5] Francisco Méndez. Cuentos de Joyabaj. (Guatemala: Tipografía Nacional): 1984.

[6] Francisco Méndez. Poesía de Francisco Méndez. (Guatemala: Editorial Universitaria): 1975.

Notas del artículo

  1. Recuerdo haber visto colgado de la pared, enmarcado y escrito a máquina el discurso que escribió cuando recibió el reconocimiento. Entre las palabras hermosas que Méndez dice, destaco: Yo soy de un lugar en el que el lema Id y enseñar a todos llegue a los que, como yo nos quedamos a extramuros de la Universidad (…) Todo el mundo intenta trascender, hasta el barrendero hace de su escoba un asidero en el cosmos.
  2. Cuando regresó del viaje, vía Panamá, el entonces ministro de Gobernación ordenó que le recogieran el pasaporte. Luego fue interrogado en esa sede y cuestionado de si se había trasformado en comunista debido a tanto tiempo que estuvo por esos lugares. Las respuestas de Paco Méndez a la estupidez burocrática fueron una serie de columnas de sus viajes a las que tituló “Cabeza de viento” y que publicó en El Imparcial.
  3. Obtuvo el primer premio en los Juegos Nacionales de Noviembre y primero y segundo lugar en el Certamen de ciencias, artes y letras “15 de Septiembre”.
  4. En 1935 publicó su primer poemario Los dedos en el barro. Al año siguiente, su novela corta Vida de Artemio Lorenzo, en 1938, en coautoría con Antonio Morales Nadler Romances de tierra verde y en 1951, también en poesía Seis nocturnos.
  5. Francisco Méndez. Cuentos de Joyabaj. (Guatemala: Tipografía Nacional): 1984.
  6. Francisco Méndez. Poesía de Francisco Méndez. (Guatemala: Editorial Universitaria): 1975.