La polarización del 16

Antonio Cienfuegos

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Muchas cosas pasaron al final del 2016, muchos temas en la cara cortada del mundo que se entrelazan para mostrarnos un poco mejor la película completa de la historia: el Nobel de Dylan, Trump presidente y la muerte de Fidel. Hablar de estos tres fenómenos nos acercan a hablar de lo mismo, cada día nos aproximamos más al final inevitable e unívoco de la muerte del sujeto, de la muerte del individuo: la homogeneización de las masas.

Pero, ¿A qué me refiero con ver la película completa? ¿Por qué sólo somos capaces de divisar fenómenos como esos en su particularidad, sin articularlos? ¿Cómo y a dónde se mueve el mundo con estas y otras intersubjetividades?

Cómo yo lo veo e interpreto, estas alegorías que afectan al sistema-mundo, sólo tienen posible solución a partir de Marx visto por el crisol de Inmanuel Wallerstein, ya que vivimos en un borde de la cultura y las sociedades hoy día, dicho borde no puede ser dejado de lado, debemos analizarlo y reflexionar sobre él la mayor cantidad de veces posibles, desde análisis pueriles hasta análisis profusos y profundos, todo sirve, porque si dejamos que la historia nos avasalle el discontinum (de Benjamin) se repetirá una y otra vez, haciéndonos volver a cometer las mismas equivocaciones como sociedades, tanto en el sentido global y globalizante como en el local y particularizante.

Partiremos recordando a Marx, quien según Wallerstein encarna la rebelión suprema contra el pensamiento liberal burgués, con su antropología centrada en el concepto de naturaleza humana, sus imperativos categóricos kantianos, su creencia en la mejora lenta aunque inevitable de la condición humana, su preocupación por el individuo en busca de la libertad. Contra este conjunto de conceptos, Marx sugirió la existencia de múltiples realidades sociales, cada una de ellas dotadas de una estructura diferente y localizada en mundos distintos, cada uno de los cuales se definía por su modo de producción. (Wallerstein, 1991), estos modos de producción, a final de cuentas son los que determinan y autodeterminan a los pueblos, así como la construcción de sus sociedades en un continuum histórico o un discontinuum  ahistórico, pero entender esto como el elemento base para ver las diferencias entre las sociedades actuales y las pasadas es clave para la reflexión que estoy intentando enhebrar.

Ayer murió Fidel Castro, desde la caída del muro de Berlín y la Perestroika, el sistema-mundo había quedado expuesto al vencedor de la Guerra Fría, el sistema capitalista de consumo, el cual creó falsas libertades a la clase burguesa1, la cual piensa que su libertad reside en escoger entre Nike o Reebok, o escoger entre Batman o Spiderman, esa falsa libertad que está velada por el consumo, nos hizo pensar que, efectivamente, el comunismo, sea cual sea el régimen en turno: satlinismo, maoísmo, castrismo, sandinismo, privaba de las libertades “burguesas” de la capacidad de propiedad, en ese sentido no existen diferencias entre ambos regímenes, tanto el demócrata como el socialista atienden a la falta de libertad.

Pero para entender este fenómeno de la falsa burguesía, primero tenemos que ceñirnos a otra premisa de Wallerstein, sobre la polarización entre el burgués y el proletario que dice más o menos así: “si por burgués y proletario auténticos entendemos aquellos que viven de sus ingresos actuales, es decir, sin depender de ingresos procedentes de fuentes heredadas (capital, propiedades, privilegios, etc.), y hacemos la distinción entre aquellos (los burgueses) que viven de la plusvalía que los otros (los proletarios) crean, sin que intervengan en exceso los roles mixtos, podemos afirmar que a lo largo de los siglos ha ido aumentando el número de personas que se han situado inequívocadamente en una u otra categoría, y que esto es consecuencia de un proceso estructural que dista mucho de haber terminado.” (Wallerstein, 1991 p. 203), podemos darnos cuenta que fenómenos como el de Cuba efectivamente redujeron esta brecha histórica, brecha que se ha ido acrecentando como se puede ver, mientras más crece el índice demográfico más proletariado existe, no a la inversa, sin embargo no quiero que este ensayo parezca una defensa al régimen castrista, el cual es igual de condenable como loable, se encuentra en un discontinuum histórico que atiende a muchísimos fenómenos que van más allá del marxismo.

Fenómenos culturales que hay que saber leer sin lo visceral del momento, sin las pasiones a flor de piel. Los tres acontecimientos con que cerramos el 16 atienden a un mismo continuum histórico, la homogeneización del pensamiento mundial, a partir de la supresión del individuo, del sujeto histórico. La determinación del individuo y la autodeterminación de los pueblos es lo último que, como sociedades, nos humaniza, nos hace humanos demasiado humanos en el más puro sentido Nietzscheano, pero esta humanización está en su ocaso con el fin de la historia, con el fin del hombre, con el final de la modernidad, final del que ni siquiera el capitalismo se salvará.

Y para ser bien claro con mi reflexión, yo no defiendo el régimen castrista, sería muy ciego si hiciera eso, yo no creo que Bob Dylan sea mal poeta, y por supuesto tampoco creo que el triunfo de Trump haya sido lo menos peor, sin embargo, poner en juego estos sucesos para saber qué significan realmente, para intentar conocer el impacto que generarán en los próximos años, es muy importante.

Comienzo reflexionando acerca del premio Nobel a un músico, este acto parte por homogeneizar las artes, por derribar, a partir del discurso de la posmodernidad (Vattimo, Lyotard, Zizek), los géneros artísticos, esto provoca una “otra” homogeneización del pensamiento, hagamos arte, ya no hagamos literatura, música, danza, escultura, pintura, arquitectura, sólo hagamos arte, todo es susceptible de ser considerado poesía, partiendo que toda el arte tiene una base de poiesis creadora en su principio.

Por otro lado, el advenimiento de un presidente como Trump también ayudará a la hiperglobalización, ayudará a que E.U. retome el camino perdido como empresa, Trump volverá los mercados homogéneos para que E.U. pueda sacar ventaja, ventaja que actualmente había perdido, ése es el real peligro de Trump, la homgeniezación de los mercados a partir de los libres comercios, el ario en el tope del mundo, como el guía de los demás pueblos que no podemos decidir con autonomía.

Por último, la muerte de Fidel se entiende como la muerte de un ícono, sobre el cual recaían las maldiciones y las alabanzas por igual, yo defiendo ese sistema creado por los cubanos, sobre todo porque defiendo la base de las diferencias humanas, al final Fidel representaba la otra cara de la moneda del mundo actual, en tanto sistema económico, así como el mundo árabe representa la otra moneda del mundo occidental, en tanto sistema religioso-cultural. Ese es el sentido en el que defiendo el sistema legado por cuba al mundo, no a todas las demás atrocidades que se cometieron en la isla que, dicho sea de paso, nunca serán más de las que se comenten en cualquier régimen democrático del mundo, la pobreza y la muerte, la miseria y la hambruna global siguen siendo la peor dictadura que enfrenta la humanidad, pero más terrible es que no podamos ver la película completa, ahí radica el triunfo del sistema-mundo capitalista, ahí radica el verdadero triunfo de la burguesía y la verdadera derrota del proletariado: la polarización del mundo empieza en nuestra ceguera para ver la totalidad de esta película llamada historia.

Bibliografía

BALIBAR, Etienne y WALLERSTEIN, Emmanuel (1991); Raza, nación y clase, Siglo XXI, México.

Notas del artículo

  1. Entiéndase clase burguesa como la práctica con cierto nivel de ingresos —con una posición acomodada—, lo cual suponía posibilidades tanto de consumo (estilo de vida) como de inversión (capital). (p. 213)

Del Autor

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Antonio Cienfuegos
San Salvador, 1981. Escritor salvadoreño-mexicano, de niño vivió en San Salvador una breve temporada y luego fue a radicar a México debido a la diáspora causada por la guerrilla. Actualmente se encuentra estudiando un Magister en Sociología en la Universidad Alberto Hurtado de la Ciudad de Santiago de Chile donde reside hace tres años. Ha publicado la plaquette Otra versión de vos (Public Pervert, Chiapas, 2013), el poemario Otra versión de vos (subVersiva, Honduras, 2014), y la plaquette Talegario (Proyecto Editorial La Chifurnia, San Salvador, 2016), también escribió el prólogo de la Muestra de Poesía Árabe, El Canto de los Moros (Taberna editores 2015);  ha aparecido en algunas antologías (Doscientos años de poesía mexicana; La luz que va dando nombre  y Carruaje de pájaros), y en varias revistas (Alforja, 2004; Cultura de Veracruz, 2005; Casa del Tiempo, UAM, 2009). ha participado en varios festivales y encuentros de poesía en México y Latinoamérica como Encuentro de poetas latinoamericanos “Estoy afuera” 2005 (Ciudad de México), Primer encuentro de poetas jóvenes de Latinoamérica El vértigo de los aires  2007 (Ciudad de México), V Festival de Poesía de Puebla 2008 (Puebla, México) Carruaje de pájaros 2010 (Chiapas, México), Festival Mesoamericano de las Culturas y las Artes 2012 (Tapachula, México), Encuentro nacional de poetas jóvenes Morelia 2013 (Michoacán, México), Último Festival de Poesía Latinoamericana en Chile, Poquita Fe 2014 (Santiago de Chile, Chile). Es colaborador de varias revistas y suplementos de México como  Suplemento Cultural Rayuela (Chiapas), coordinador de la revista latinoamericana de literatura www.carajo.cl (Chile), corresponsal de la revista de Al Jazeera http://www.alaraby.co.uk/ (Qatar), y columnista/colaborador permanente de la Revista Hispanoamericana de Cultura www.otrolunes.com (España).  En el año 2016 funda y codirige el proyecto Editorial Carajo  en Chile.