Otro lunes. Revista Hispanoamericana de Cultura. Septiembre 2008. Antilde;o dos. Número cuatro

Logotipo de La revista Otro lunes
Datos de la revista, febrero 2009, año 3, número 06
otrolunes.com >> Sumario >> Este Lunes

Ni tan pocos, ni tan tontos

Ernesto Morales

Página 1

Pienso en JMG Le Clézio, rutilante Premio Nobel de Literatura 2008, con una sensación hueca, difícil de explicar. De igual manera que si ataran mi brazo a un polígrafo y pronunciaran un vocablo swahili, no expreso pulsación alguna cuando escucho hablar del francés tan comentado por estos días, o cuando veo en la red su publicitada foto de dandy libresco.

A pesar de que la noticia de su nombramiento como showman de la literatura mundial ha sido publicada en la mayoría de los medios nacionales, para los cubanos esta noticia posee en la práctica la misma relevancia que la destitución de un funcionario de provincia en la región Vasca.

No sabemos de quién se trata. Tenemos la boca sin palabras. No conseguimos aprobar o desaprobar la decisión, porque leer hoy a los grandes escritores contemporáneos, desde Cuba, se parece mucho a un ejercicio de subversión: necesitas pedirlo a quienes nunca han vivido en la Isla, o a quienes ya no lo hacen. Pero como esta solicitud solo puedes hacerla luego de intuir que existe un JMG Le Clézio con excelentes novelas, aunque todavía no detente el máximo galardón de las letras, la noticia de su distinción nos ha tomado con la suficiente sorpresa como para entregarnos a un silencio que aprobaría el viejo proverbio criollo: “en boca cerrada, no entran moscas”.

Sin embargo, voy con una perogrullada: el cinismo existe. La burla irónica, también. Y dentro de esta mi Isla de los Milagros tenemos a un periodista serio que a ratos, entre diatriba y diatriba “anti-americanista”, entre oda y oda a lo Made in Cuba, practica el humor periodístico, y se hace llamar Pedro de la Hoz.

Resulta que uno de sus recientes panfletos, publicado en el diario Granma en sus dos ediciones (impresa y digital), se hace llamar “JMG Le Clézio: ¿una búsqueda imposible?”, y aborda de manera medianamente consistente la literatura del “francés famoso” más desconocido por el cubano lector de a pie.

Hace nuestro periodista gala de sus conocimientos sobre esta obra. Alaba a veces, define otras, cuestiona incluso con un verbo ríspido la visión colonizadora de Le Clézio, ante la mirada tibia de un lector que solo alcanza a preguntarse: ¿es preciso pertenecer a su casta para acceder a esta clase de literatura?

Parece que sí. Veamos.

La industria del libro en Cuba huele a grilletes herrumbrosos. Sirve para mantenernos dentro de las fronteras fijadas por una oficialidad que, obvio, también decide qué debemos leer y qué no.

No hay que llamarse a engaños: lo que se publica hoy en el país posee un aval decididamente ideológico. Si su autor proviene de la izquierda, es decir, si milita en esta “facción” de márgenes a veces confundibles, entonces es buena literatura, publicable y ventilable por los cuatro vientos de la nación. Quien lo dude, que rastree en periódicos y noticias televisivas de hace un par de años el show nacional en que fue convertido el Premio Rómulo Gallegos ganado en 2005 por Isaac Rosa con “El Vano Ayer”, y posteriormente la visita de este andaluz a la patria de Martí.

Por el contrario, si viene de la derecha (ah, Vargas Llosa) o de esa sección inclasificable que se empeña en hacer lo suyo con las letras sin dedicarle un libelo desaprobador a nuestro gobierno, pero tampoco sin sumársele, entonces es literatura prescindible. No es necesario publicarla.

En ocasiones son sus propios autores, es cierto, los que niegan sus derechos a las instituciones cubanas, pero otras, las más, es la palabra de quienes las dirigen el cartabón con el que se limita qué sí, y qué no. La mejor manera de ilustrar esto, es citar ciertas palabras del funcionario Iroel Sánchez (presidente del Instituto Cubano del Libro) durante una reciente reunión en Casa de las Américas en la que alguien “osó” cuestionar lo que poblaba nuestras librerías. La respuesta del funcionario fue esta: él publicaría en Cuba a Pedro Juan Gutiérrez cuando en España publicaran, por ejemplo, a Cintio Vitier...

Lo interesante del caso es que España puede quedarse sin conocer a Cintio, que en honor a la verdad, demasiada falta no le hace. Yo mismo duermo en paz respetándole sin conocer su obra al dedillo. Pero resulta que Pedro Juan vive en la Habana, y nosotros debemos mandar a pedir sus libros (aunque en mi caso no sea su literatura de mi preferencia) a la Madre Patria Española.  

Pero también podemos hablar de grilletes con herrumbre desde otra óptica.

Reunir el grueso de lo que se ha publicado en Cuba en los últimos años, principalmente lo que sale a la luz durante la Feria Internacional del Libro, es sentir bajo el tobillo las cadenas arraigadas a un clasicismo en ocasiones sobrevalorado; pero incluso hablando de obras verdaderamente monumentales, evidencia una sólida y triste realidad: a expensas de lo que se encuentra en las librerías, en los estantes de biblioteca, en los centros de investigación, el lector de esta tierra tiene el ancla atascada en un pasado bastante remoto.

Los cubanos que leemos literatura hasta dormidos, muy poco o nada sabemos de las jóvenes promesas de nuestro tiempo. Seguimos escuchando los nombres de los mismos autores que recogían los libros de texto de nuestra secundaria como si de mártires bíblicos se tratara, o sea, como si únicamente su palabra fuera digna de crédito. Y lo peor del caso: a veces, se trata de próceres sin demasiados milagros en su currículum.

Apenas un ejemplo: Ramón Meza parece ser un adelantado escritor de best-sellers criollos que desde su mil novecientos tantos no pudo haber imaginado el tamaño de su persistencia en este siglo XXI. Si me informaran que la intención de nuestra industria es situar un ejemplar de su novela “Mi tío el empleado” en cada hogar donde haya un estante para libros, entendería yo finalmente la insistencia de su reimpresión en Cuba.

Preguntarle al ávido lector cubano por nombres ya reconocidos en el universo actual de las letras, esos que dentro de treinta años recibirán los Nobel de Le Clézio y Doris Lessing, los Cervantes de Vargas Llosa y Sergio Pitol; preguntarle al lector cubano por los premiados de Planeta, de Alfaguara, lo mismo para debatir con él sobre la mercancía a veces ligera que estos comercializan, que para compartir las prosas fascinantes descubiertas gracias a sus colecciones, es constatar hasta qué punto estamos aislados en este verde caimán.

Acá, quienes soñamos literariamente, optamos por que de vez en vez el amigo residente en Europa, el familiar que vive en Miami, recuerde que no solo de pan y remesas vive el hombre, y nos mande el libro del que todos hablan menos los cubanos, o incluso, el clásico contemporáneo jamás publicado en Cuba porque su autor (Carlos Fuentes, Milan Kundera, Jorge Edwards, Guillermo Cabrera Infante, y por supuesto, el Vargas Llosa ya citado) no es de los huéspedes ilustres en mi país tropical.

Es por ello que no puedo entender al colega Pedro de la Hoz en su artículo de cuello y corbata sobre Jean-Marie Gustave Le Clézio. No entiendo a qué viene su prensa especializada, restregándole en el rostro al lector cubano una supuesta erudición-información a la que casi nadie, salvo los de su especie, tiene acceso detrás de estos muros invisibles.

Acá, los que leemos literatura, que a pesar de los pesares no somos ni tan pocos ni tan tontos, preferiríamos por parte de los medios de prensa, cuando menos, un contenido respeto hacia esta “insoportable circunstancia de agua por todas partes” en la que de muchas formas estamos sumidos.


Ernesto Morales Licea

(Bayamo, Cuba, 1984) Periodista, narrador. Licenciado en Periodismo en la Universidad de Oriente, Santiago de Cuba, 2008. Graduado del Centro de Formación Literaria “Onelio Jorge Cardoso” de Ciudad de La Habana en el año 2005. Ha recibido, entre otros, el Premio Nacional de Cuento “Tristán de Jesús Medina” (2006), y el Premio Nacional “Vértice 2008”, a la mejor obra escrita en no más de 20 líneas. Cuentos suyos aparecen publicados en las antologías de premiados “Vida laboral y otros minicuentos” y “La irreverencia”. Actualmente se desempeña como periodista cultural en la Emisora Provincial de Granma, Radio Bayamo, y como guionista de programas cinematográficos en esta misma ciudad.

Google Custom Search
Tamaño de letra:

Imagen de portada:

"Caricatura"

Hernán Vidal - HERVI

Sumario

Este Lunes

Antecedentes de la homofobia cubana contemporánea

Emilio Bejel

Doscientos años de Argentina

Guillermo Orsi

Ni tan pocos, ni tan tontos

Ernesto Morales

Cuba-1959: el castrador espejismo de la nada

Manuel Gayol Mecías

Crónica de una muerte anunciada: Roque Dalton frente a la Historia

Luis Pérez-Simón

El socialismo en cuestión: anti-utopía en Otra vez el mar y El asalto de Reinaldo Arenas

Jesús J. Barquet

Vasto y golpeado abanico de la «gaycidad»

Eduardo Monteverde

Otro lunes Conversa

Con Iván Thays

Un escritor peruano llamado Iván Thays

Con Alberto Salcedo

Más allá de las verdades oficiales

Con Ángel Santiesteban PRATS

Somos el vehículo, la mano, el nombre que representa una lucha cultural

Punto de mira

Las pequeñas editoriales alternativas en el mercado del libro en lengua hispana

RICARDO ORTEGA

ROBERTO AMPUERO

RAÚL TÁPANES

ESTHER ANDRADI

TERESA DOVALPAGE

ALVARO CASTILLO GRANADA

YANITZIA CANETTI

CARLOS SALEM

ÁNGEL ALONSO DOLZ

NAHUM MONTT

SINDO PACHECO

DANILO MANERA

ALEJANDRO AGUILAR

FRANCISCO ALEJANDRO MÉNDEZ

LUIS FAYAD

JUAN RAMÓN BIEDMA

ARTURO GARCÍA ABRAJÁN

SEBASTIEN RUTES

EDUARDO PARRA RAMÍREZ

PABLO MAZO

Cuarto de visita

Poesía Inglesa

Carlos López Beltrán y Pedro Serrano

I’r Hen Iaith A’i Chaneuon

Ian Duhig

Matrushka

Elizabeth Garrett

Recuerdos desde una ciudad extranjera

Lavinia Greenlaw

Desconocidos

Alan Jenkins

La llamada del apóstol Mateo

James Lasdun

Táctica

Sarah Maguire

Unos escriben

Lorenzo Silva

Otros miran

Hernán Vidal - HERVI

En la misma orilla

De mis memorias

José Lorenzo Fuentes

Escenas del paraíso

Relato

David Torres

Queso y ron

Relato

Esther Andradi

Poemas

Frank Castell

Bosquejos de El Emperador

José Gabriel Ceballos

Poemas

Raúl Tápanes López

CUBA PERFORMANCES me recuerda al mundo: Sobre el documental Cuba Performances, de Elvira Rodríguez Puerto

Mares Marrero

Recycle

Notas sobre (hacia) el boom II: los maestros de la nueva novela

Emir Rodríguez Monegal

El fascismo eterno

Umberto Eco

De lunes a lunes

Nuevo libro de nuestro columnista Uriel Quesada

Escritor mexicano Eduardo Parra Ramírez gana el Premio Juan Rulfo para Primera Novela 2008

Hacia el Centenario de José Lezama Lima

Una nueva lista de excelencias editoriales en la editorial Terranova

Propuesta para una Sociedad Participativa

Biblioteca de Otro lunes

Otras voces Hispanas

A CARGO DE LUIS RAFAEL

Jesús Díaz y sus "años duros"

José Gabriel Ceballos: Variaciones argentinas

Cintio Vitier y Lo cubano en la poesía

Juan Ramón Biedma: Voyeur de la miseria humana

Librario

De cuando Pablo Neruda plagió a Miguel Ángel Macau

Álvaro Castillo Granada

La Tabla (Reseña II)

Armando de Armas

Ladrón de sueños

Bernardo Fernández - BEF

Matar y guardar la ropa

Carlos Salem

Cuba: contrapuntos de cultura, historia y sociedad

Francisco A. Scarano y Margarita Zamora

La ventana doméstica

Juan Carlos Valls

Horror al vacío

Osvaldo Navarro

 

Skype MeT!
Otro lunes. Revista Digital. Tlf: +34 644 469 467. info@otrolunes.com