Monólogo de una gran actriz

Acerca de Teresa María Rojas

Waldo González López
Fotos: Ulises Regueiro

Mucho antes de venir a Miami, en La Habana —por mi labor como profesor de Historia del Teatro Cubano y Universal, en la Escuela Nacional de Teatro (de la Escuela Nacional de Arte), y luego, mientras estudiaba en la Universidad, Licenciatura en Literatura Hispanoamericana, y ejerciendo la tarea de investigador y crítico teatral—, ya conocía algo de la feraz y útil existencia de esta notable actriz.

Así, al poco tiempo de llegar a la denominada Ciudad del Sol (a la que ansío la califiquen alguna vez como Ciudad de la Cultura o —mejor aún— del Teatro), por mi asiduo bregar por sus distintas compañías escénicas tras los constantes estrenos, gracias a una gentil invitación, pude asistir a una puesta en la que podría ver actuar (¡por fin!) a Teresa María Rojas.

Tal aconteció —a los pocos meses de residir en La Pequeña Habana, a unos pasos del night-club “Hoy como ayer”, donde entonces se estrenaba la comedia A 2:50 la Cuba Libre, del venezolano Ibrahim Guerra en cuyo elenco figuraba la gran intérprete.

La expectativa era mayor por la participación en la divertida pieza, de mis queridos ex alumnos de la Escuela Nacional de Teatro y destacados intérpretes Mauricio Rentería (quien dirigía la obra y nos había invitado a mi esposa Mayra y a mí) y su hermana Lili, que en la pieza desempeñaba el simpático papel de matrona, y a quien no veía actuar desde la recordada puesta Mariana, a cargo de Teatro Irrumpe, realizada por el fallecido maestro Roberto Blanco en el Teatro Mella.

En fin, tras este aparte y aporte al monólogo de la muy reconocida intérprete justamente laureada en más de una ocasión por su meritorio desempeño durante décadas como actriz y directora, profesora y poeta, aquí está ya, en su propia voz, mi admirada Teresa María:

Desde muy pequeñita, me  interesó la escena. Creo que desde que tuve noción de ser, ya era yo la mutación de la familia. El colegio y la buena memoria conspiraron a mi favor. Pienso que también debería que darle crédito a Martí, porque «Los zapaticos de rosa» me tentaron muy pronto; cuando ni siquiera sabía leer bien los recitaba, sin omitir un verso. Aquella fue la compañía más amada de mi infancia.

Comencé en el Teatro Universitario (a escondidas, y simulando otra edad) y casi de inmediato salté a la televisión y a Prometeo, con el director de escena Francisco Morín, a quien agradezco mi sólida formación actoral. Toda esa historia, con fotos, críticas, programas, y recortes de prensa, ahora están bien guardaditos en los archivos de la universidad de Miami.

Bien, pero un día antes de la Navidad de 1960, partí rumbo a Brasil, mas, cuando el avión hizo escala en Venezuela, decidimos quedarnos en Caracas, donde laboré casi dos años, con suerte, en Radio Caracas Televisión.

Algun tiempo después, salté a Miami, donde en aquel entonces se hacía lo admirable. Participé en alguna que otra obra; grabé, dos o tres novelas radiales en un estudio que estaba, justamente, en lo alto de La Torre de la Libertad. De tal modo, junto a otros artistas cubanos, fuimos iniciando este largo camino. Con Griselda Nogueras, dentro de un viejo garaje, comenzamos a enseñar. Pasé luego a las aulas del Miami Dade  College, y fue ahí donde nació Prometeo, bajo el aliento y cuidado del Dr. Eduardo Padrón, mi gran amigo.

¡Ah!, entre las cosas más hermosas que también conservo en la memoria, está mi estrecha colaboracion con el Teatro Avante, del que fui una de sus fundadoras. Mi trabajo en Prometeo del MDC no me daba tiempo para mucho más. Por 34 años, en cuerpo y alma, me dediqué a esa titánica tarea.

Si me preguntaran qué piezas prefiero por lo que me aportaron, confieso que de todas aprendí, a todas me entregué, pero la Luz Marina de Aire frío, de Virgilio Piñera, me devolvió la vida.

Y digo esto, porque para mí, la actuación entraña el reto de asumir los personajes, pues la actriz (o el actor) debe perderse en ellos, desaparecer completamente en ellos, igual que ocurre con el amor. Por ello, además, si me dan a escoger entre los medios (teatro, cine y tv) el preferido, sin dilación respondo: El teatro como cuna; la actriz (o el actor), donde quiera que sea.

Quizas por mi amor y plena dedicación a la escena, se me confirió, en el XXVII Festival Internacional de Teatro Hispano, la distinción «Vida de Dedicación a las Artes Escénicas», en virtud —según aseveró mi amigo Mario Ernesto Sánchez, notable actor y director— de «su dedicación no solo a desarrollar su talento y practicar su profesión de poeta y actriz, sino al programa biligüe de drama que fundó con Prometeo en el Miami Dade College–Wolfson Campus. A través de tres décadas, ha formado a varias generaciones de teatristas [me incluyo], que ahora llenan los escenarios de Miami. Y en esta oportunidad, cuando el Festival le ofrece un homenaje al teatro latino, lo más lógico y justo es que ella fuera la seleccionada». Por supuesto, tal galardón o reconocimiento, lo recibí agradecida y con un montón de besos.

Claro que en mi formación como actriz, tuvo que ver el siempre recordado Francisco Morín, «mentor» mío, tal lo nombré en la entrevista de mi colega Olga Connor («Teresa María Rojas, una vida dedicada al teatro» (el Nuevo Herald, 12/julio/2012). Justamente, mi amable colega y amigo Morín,  me dedicaría su importante volumen (publicado por el decisivo Juan Manuel Salvat en su Editorial Universal, lamentablemente desaparecida) Por amor al arte. Memorias de un teatrista cubano 1940-1970, y en su dedicatoria, añadiria las hermosas palabras siguientes: «A Teresa María Rojas, mi alma gemela, hallada en la mágica Teatrilandia». Por su maestrazgo y bonhomía, no dudo en afirmar que Morín fue un gran formador, que es lo que necesita la escena: formadores.

En aquella entrevista de mi amiga Olga Connor, afirmé lo que creo es para mí canónico: “El teatro pertenece a los grandes poetas. No es posible separar a uno del otro” […] “Los objetivos quizás difieran en que la poesía es un acto de intimidad, y el teatro, un striptease colectivo de la poesía”. Y esto lo sostuve y sostengo porque he podido conjugar la creación escénica con la literaria, enteramente desde la poesía. Por ello, aunque amo ambas expresiones, si me viera obligada a escoger una, la elegida sería La Poesía, que es, para mí, Dios.

 

Algunos lauros recibidos

-Premio a una “Vida de Dedicación a las Artes Escénicas”, en la inauguración del XXVII Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami, 2012.

-Premio Baco por su trayectoria artística, en la primera edición del Festival de Teatro Local TEMFest 2010.

-Profesora Emérita del Miami Dade College.

 

Obras en las que ha actuado

  • A 2:50 la Cuba Libre, de Ibrahim Guerra (2012).
  • Ana en el Trópico de Nilo Cruz, Ofelia (2005)
  • Electra Garrigó (1987)
  • Mimí y Fifí en el Orinoco, Mimí (1986)
  • Los monstruos sagrados de Jean Cocteau, Esther (1983-84)
  • Un tranvía llamado Deseo, de Tennesseee Williams, Blanche (1982
  • Aire frío, de Virgilio Piñera, Luz Marina Romaguera (1982)
  • La encantadora familia Bliss, Judy, La Madre (1977)
  • Flores de papel, Eva (1975)
  • Quinto cielo a la derecha, Esposa (1974)
  • Descalzos en el parque de Neil Simon, Jane (1974)
  • Zoologico de Cristal, de Tennessee Williams, Laura (1973)
  • Doña Diabla, Cándida, (1972)
  • Bus Stop y Alta política, de William Inge (1969)
  • La llama viva, de John Steinbeck
  • Delito en la Isla de las Cabras, de Ugo Betti
  • Antigona, de Jean Anouilh, Antígona
  • La fiebre del heno, de Noël Coward, Judy

En 1958 representaría a Cuba en el Primer Festival de Teatro Iberoamericano, celebrado en México.

 

Filmografía

(2014)

  • Demente criminal (TV series) Osiris Sandoval

(2006)

  • Con dos tacones (TV series)
  • Lo que tenga que ser…
  • El Comisario (TV series)
  • Mejor no saber
  • Sabor a traición

(2002)

  • Welcome to America

(1996)

  • Azúcar amarga

(1990)

  • El magnate (TV series)

(1989)

  • Cat Chaser
  • Nightmare Beach

(1986)

  • Charley Hannah (TV movie)
  • Invasion U.S.A.

(1961)

  • Cinco destinos (TV series)
  • La fracasada (TV series)

 

Poemarios publicados

  • Señal en el agua (1968)
  • Raíz en el desierto (1971)
  • La casa de agua (1977)
  • Campo oscuro (1979)
  • Capilla ardiente (1981)
  • Pozo de sed (2004)
  • Los días cercanos (2013) Eriginal Books

En la mencionada entrevista con Olga Connor, confesaría la también destacada poeta: «Comencé a pensar en verso antes de pensar en escribir” […] “Mi mentor fue Alberto Baeza Flores”.

 

Otros datos

Teresa María Rojas (La Habana, Cuba). Destacada poeta, profesora, actriz y directora teatral cubana, ha incursionado en la escena, la telenovela y el cine.

Su fecunda labor en las tablas ha sido ampliamente reconocida en Cuba, Ecuador, República Dominicana, México, Venezuela, Estados Unidos y España.

Huérfana de madre debido a su temprana muerte por la tuberculosis, se graduó en la Universidad de La Habana en 1957 y estudió teatro en la Sala Prometeo en la Habana con Francisco Morín. Comenzó en el Teatro Universitario y, casi de inmediato, pasó a la televisión. Emigrada de Cuba en 1960, primero a Venezuela, donde trabajó en Radio Caracas Televisión y luego, en 1963 se establecería en Miami. Sobre su arribo a Miami, expresaría:

«En aquel entonces se hacía lo admirable. Participé en alguna que otra obra; grabé, dos o tres novelas radiales en un estudio que estaba, justamente, en lo alto de La Torre de la Libertad. Junto a otros artistas cubanos, fuimos iniciando este largo camino. Con Griselda Nogueras, dentro de un viejo garaje, comenzamos a enseñar. De allí pasé a las aulas del Miami Dade College, y fue ahí donde nació Prometeo».

A partir de 1972 comenzó como profesora de teatro en el Miami-Dade College (MDC). También destacada directora de Prometeo, un grupo teatral bilingüe en el MDC, ha producido, dirigido y actuado en más de 90 obras como directora artística del grupo. En 1981 interpretó la ya mítica Luz Marina Romaguera en la clásica obra Aire frío, del dramaturgo, poeta y narrador cubano cubano Virgilio Piñera, dirigida por Eduardo Corbé.

Del Autor

Waldo González López

Waldo González López
(Puerto Padre, Las Tunas, Cuba. 1946) Poeta cubano, ensayista, crítico literario y teatral, antólogo y periodista cultural. Graduado de Teatro en la Escuela Nacional de Arte (1971) y Licenciado en Literatura Hispanoamericana, Universidad de La Habana (1979). Hasta el 2011, cuando abandonó la Isla para venir a residir a Miami, integró la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), en sus Asociaciones de Poesía, Literatura para Niños y Teatro.

Laboró en la Escuela Nacional de Arte (donde impartió clases de Historia de la Literatura para Niños y Jóvenes, en la Cátedra de Teatro para niños fundada por él y la actriz y directora escénica María Elena Espinosa, y de Historia del Teatro Universal y del Teatro Cubano, también creó el Archivo de Dramaturgia).

Entre 1990 y 2010, fue periodista cultural de las revistas Bohemia, Mujeres y Muchacha y colaboró con las especializadas Casa de las Américas, Unión, La Gaceta de Cuba, Universidad de La Habana y Biblioteca Nacional José Martí. Recibió importantes reconocimientos por su labor escrituraria y periodística, como, entre otros: Mención del Concurso Plural (México, 1990) por su poemario Salvaje nostalgia; Premio “13 de Marzo” (1976), de la Universidad de La Habana, por su poemario para niños Poemas y canciones y varias Menciones en los Concursos «Ismaelillo», de la UNEAC y «La Edad de Oro», de la Editorial Gente Nueva. En la Isla, publicó una quincena de poemarios, un volumen de ensayo, dos de crítica literaria y otro de crónicas, así como diversas antologías de poesía y poesía para niños, décima y décima para niños, cuento y teatro. Colaboró con publicaciones extranjeras con ensayos, artículos, crónicas y poemas. Sus versos han sido traducidos al inglés y francés y publicados en revistas de EUA y Francia, así como ha publicado poemarios en México y Colombia, y un volumen de ensayos sobre lectura y literatura en Ecuador.