Las obsesiones de Marco Tulio Aguilera

Sobre el libro de Poéticas y obsesiones, de Marco Tulio Aguilera Garramuño

Félix Luis Viera

No es frecuente hallarse con un novelista y cuentista, un “ficcionador” en fin —y de calibre—, que a la par lleve adelante una obra en el terreno propiamente de la teoría y que esta —la teoría— se enfoque a profundidad en las entretelas del oficio de la creación narrativa.

Marco Tulio Aguilera (MAT) es una de esas excepciones. Lo cual queda demostrado en Poéticas y obsesiones, de cuya tercera edición se ha encargado recientemente la Editorial Universidad de Antioquia en su colección Ensayos.

Me atrevo a mantener lo dicho en el párrafo anterior a pesar de que MTA advierta en la obra que nos ocupa: “… ni soy psicoanalista ni soy teórico de la literatura…”.

En este volumen —de 199 páginas y compuesto por 11 ensayos, que parten de conferencias dictadas por el autor en una y otra latitud, más un “Prólogo a vuelo de pájaro”, y que tiene como postre la narración de tres encuentros entre MTA y Gabriel García Márquez— el jalapeño-colombiano se luce al llevarnos, entre otros caminos, por el de “la creación y la mecánica del cuento”, el sentido y el efecto del erotismo en la narrativa o “El gran modelo”; este último justamente dedicado al erotismo como recurso literario en los libros de Marcel Proust, Henry Miller o Lawrence Durrell, todo vinculado con la obra del “alumno” MTA.  Sentencias para archivar aparecen en una y otra página de Poética…: “El erotismo es la magia al alcance de todos”, afirma el autor en “El gran modelo” y, como debe ser, pasa a demostrarlo o intentar demostrarlo.

Antes de continuar, transcribo un par de las notas que escribí en las márgenes del libro que comentamos: “Deben leerlo escritores ´netos´ y académicos; y los aspirantes a alguna de estas dos profesiones, o a ambas”. “En varias de sus páginas asistimos a un taller de creación del cuento y la novela”.

Al género cuento propiamente están dedicados cuatro de los textos de Poéticas…; al erotismo en la narrativa también cuatro y los otros tres versan sobre el arte de la novela, lo cual incluye el punto de vista de MTA acerca de su propia obra y asimismo, de manera perentoria, del estado de este género en México y otros países, sin que quede obviado el ánimo rijoso del autor.

 

Sobre el cuento

“La creación del cuento”.

MTA toma como modelos, fundamentalmente, a Jorge Luis Borges, Edgar Allan Poe, Julio Cortázar y José Revueltas para llevarnos por el camino de la concepción, desarrollo y “pulido” de la narración corta. (Uno extraña que no haya tomado de paradigma, además, a Horacio Quiroga.)

De momento, MTA se sale del cauce analítico que llevaba y lanza: “Quien no esté dispuesto a romper con lo que existe de frágil y soso; quien se pliegue a la autoridad de los imbéciles, que son quienes generalmente se ocupan de la política; quien se deja enterrar por las minucias cotidianas y sepulta en ellas su imaginación, no puede ser un buen cuentista”.

En este texto, MTA, además, hurga en el hecho de que cada cuento viene a ser algo así como un nuevo espécimen; es decir, que a partir de cierta dinámica ya concebida por el cuentista —tratada con certeza en el texto—, este, en cada una de sus piezas, promueve un hecho irrepetible.

De chanfle, el autor ataca a cierto modo de escribir muy parecido al llamado “realismo socialista” y avisa que “muchos cuentistas fracasan porque intentan demostrar tesis”.

Creo que MTA exagera cuando afirma que, aparte de los cuentistas que ha tomado para su estudio, sumados a unos diez más que relaciona, solo “hay quizás otros veinte”.

“La mecánica del cuento erótico”.

MTA vincula al cuento erótico una de las definiciones de Poe para la narración corta en general: “Toda excitación intensa debe ser breve”.

En este texto la mujer, como factor básico del erotismo, se halla muy bien despejado.

Por otra parte, MTA relaciona el amor con el erotismo; ardua tarea de conclusión imposible: como todo el que ha andado por estas vías, avanza, pero nunca llega.

“Un pájaro que cruza por el cielo del cuento”.

Uno de los modelos que toma el autor para desarrollar este texto es Antón Chéjov, y en alguna medida Edgar Allan Poe. Con varias creaciones y presupuestos estéticos de estos autores, relaciona MTA su cuento “Historia de un orificio”· El concepto  de epifanía, en su dimensión como éxtasis, eclosión más allá de un proceso mental ordinario, resulta otro de los apoyos del autor para plantear el chispazo, ese momento mágico que toma al cuentista cuando se halla a punto de llevar la historia que lo “atribula” al papel.

No obstante lo anterior, el colombiano-jalapeño se va al extremo contrario cuando establece que “Otros cuentos nacen de la molienda y remolienda de una idea o de un tema”.

Algo que se le debe agradecer a “Un pájaro que cruza…” es su aporte en cuanto a la vieja polémica que aborda o trata de abordar: la diferencia entre cuento y relato.

Por las tantas variables que considera y por lo novedoso de ciertas propuestas, este quizás sea el mejor ensayo de Poéticas y obsesiones.

“¿De dónde salen los cuentos?”.

Aquí se destaca, en cuanto al relato breve, el don, el hecho más allá de la conciencia, la magia, el famoso pajarito que le susurra el texto al poeta.

MTA relaciona lo antes dicho con varios de sus cuentos, poniendo el énfasis en el magnífico “Cantar de niñas”, “Arrepiéntete pecador” u “Olor a macho”.

El ensayista aprovecha el tema escogido en esta oportunidad, para, de una vez, ya que andamos por ese camino, automitificarse relativamente.

 

Acerca del arte de la novela

“La novela: seda entre las manos”.

Este título se aviene perfectamente con el enfoque desde el cual avanza el autor en este ensayo; que parte de una conferencia dictada en el ya lejano 23 de abril de 1999 en la Universidad Nacional de Colombia.

“Seda entre las manos” porque este género se caracteriza por lo azogado de cualquier definición, porque la novela, más que el cuento y el poema, constituirá siempre esta eterna pregunta: ¿qué será?

MTA comienza el texto refiriéndose a tu primera novela —publicada cuando él tenía solo 24 años de edad— y a la repercusión que esta tuvo en ciertos sectores de Centro y Suramérica.

Uno de los elementos que el autor aborda en este texto es eso que algunos llaman estructura, otros armazón y otros más diseño de la novela.

Asimismo, en esta línea se toma al personaje Californio el Simple —una creación de MTA— para hurgar en la creación de los entes novelísticos.

En mi opinión, este ensayo es el más atemperado de Poéticas… El autor razona con una serenidad que tantas veces le es negada.

“Personajes de las más diversas características; dominados por los instintos básicos: el hambre, la ´pulsión sexual y el amor´ son características de Paraísos hostiles”, novela que sirve de apoyatura al autor para desplegar sus opiniones en cuanto al quehacer en el género.

En el párrafo anterior se constata que MTA, de nuevo, separa los conceptos amor y sexo.

Este es uno de los ensayos en los cuales quien escribe incursiona en su hacer como escritor; o sea, aporta datos de su biografía de creador para llegar a las conclusiones que expone.

La honestidad, la beligerancia que caracteriza al autor de Historia de todas las cosas, campea en estas líneas.

También cierta vanagloria: “La acusación de que soy un escritor de pornografía me ha perseguido”.

“La novela no es la historia de mi vida, sino la historia de mis fantasías, de mis lecturas, de mis trabajos para escribir, publicar y sobrevivir”, proclama MTA al referirse a una de sus novelas, pero que, bien mirado, aplica también para una buena porción de su obra y la de otros autores evocados en “Seda entre las manos”; donde reza: “ya no concibo el amor como una búsqueda sino como un encuentro”.

“Mi reino por un caballo. El arte de la novela”

“Hay tantas respuestas a la pregunta qué es una novela, como novelas verdaderamente importantes existen”.

Mucho trigo hallamos en esta pieza de Poéticas… MTA parte de que “El novelista edita la realidad, la digiere, la procesa, la transforma…”.

Si no hubiese partido de esta premisa, no hubiese llegado a aproximaciones de notable importancia como las que aparecen en esta propuesta del libro.

“Una novela es un ciclo cerrado, una forma definida, una percepción del mundo y, quiérase o no, una concepción del mundo”.

“Oficio de Caín”

“Escribir una novela es un acto de soberbia”. Así comienza este texto cuya base es una ponencia presentada en el Segundo Congreso Nacional de la Novela Mexicana, celebrado hace ya 24 años.

Precisamente, en estas líneas sobresale la “soberbia” y —conferencia al fin y al cabo— el tono oral más que en otras páginas del volumen.

Es en “Oficio de Caín” donde más cerca cuza MTA las lindes hasta llegar a lo más parecido a un taller de creación narrativa en nueve páginas.

Se agradece la aguda diferenciación planteada entre la propuesta de la novela y la del cine.

Como han pasado 24 años, creo que debemos reconsiderar algunas de las bondades que se aluden en cuanto a las posibilidades del novelista en México: “México es un buen país para los novelistas”.

 

El erotismo como recurso en la narrativa

 Sexus: las variedades de la carne”

Una de las novelas insignias de Henry Miller queda expuesta en este texto que, de nuevo, incursiona en el diferendo amor-sexo.

Aquí se hurga con buen tino en la condición machista de Miller, quien “trata como objeto a las mujeres” y, afirma MTA que buena parte de la creación de Miller no es siquiera literatura realista, sino más bien, “una especie de sexo-ficción”. Esta definición clasifica entre lo más destacado de este ensayo; será por eso que resulta en alguna medida recurrente a lo largo de sus 17 páginas.

Apunto que, tomando como base lo expuesto en estas páginas, el cinismo, la indolencia que MTA cita —y muy bien desenmascara— en la obra de Miller, se encuentra también en la suya propia.

“Erotismo y sentido de la poesía en Lolita

Sobre esta novela de la que tanto se ha hablado y que en su tiempo fuese un acontecimiento —si bien coincido en que, en buena medida, resulta un pretexto para contar una tour por EE UU— debido sobre todo a su transgresión, MTA nos avisa sobre algo que existe no solo a nivel de amantes, sino en sentido general en esta vida: “El erotismo en el que hay un verdugo y una víctima, un culpable y un inocente, un corrupto y un puro, en síntesis, una injusticia que se ejerce, es de un gran atractivo extremado (las cursivas son mías), lo cual resulta la clave, digamos, del atractivo fundamental de esta novela.

En este texto, MTA argumenta un neologismo de su cosecha: nínfulas; las chicas que se hallan en la pubertad o inaugurando la  adolescencia.

 

“El gran modelo” (notas sobre el erotismo y la literatura)

“Amor y erotismo (…) han movido los actos del ser humano”, aparece en las primeras líneas de este texto.

Como en otras piezas de Poética… MTA reconoce su deuda con otros autores.  En este caso los recurrentes Proust, Miller, Durrell y Lawrence.

Esta es un conferencia dictada en octubre de 1996 y en ella el autor, obseso al fin y al cabo de la pasión erótica, incursiona en variantes de ciertas aseveraciones antes proclamadas —y que proclamaría posteriormente—.

Se establece una analogía entre la construcción de una casa y la de una novela.  Analogía sin dudas bien pensada —y con constancia— por el autor.

Un punto interesante de esta pieza: “Ahora en general los escritores buscan la originalidad en la claridad, no en la confusión. Los novelistas persiguen con ahínco el paraíso perdido de la relación cercana con el lector”. ¿Será?

 

“Escenas de amor, eros y pornos en la obra de García Márquez”

En estas líneas se asume la violencia en cuanto a la asunción del sexo que caracteriza la obra del Nobel colombiano.

El basamento fundamental de este texto podemos hallarlo en esta frase: “El sexo es un consuelo que uno tiene cuando no le alcanza el amor”. Sobre esta sentencia, aclara MTA: “Otra de las frases célebres en las que se desnudan las ocultas convicciones del personaje suena también a confesión cínica y a justificación de la impotencia”.

Escribe asimismo el autor en este pasaje: “Que la obra  de GGM exuda machismo, no hay dudas; pero también hembrismo: hay mujeres duras, implacables, tozudas, entusiastas y hasta excesivas en el amor y el sexo”.

De nuevo quedan separados los conceptos Amor y Sexo.

Y que el “hembrismo” sea lo que anuncia, MTA, sería motivo para un estudio aparte.

Poéticas y obsesiones cierra con 48 páginas dedicadas a los encuentros que sostuvo Marco Tulio Aguilera con su compatriota premio Nobel, Gabriel García Márquez. Si bien estos tres textos ya han aparecido en otras publicaciones, resultan un colofón perfecto para este libro en el cual MTA nos muestra la teoría que ha ido adquiriendo a lo largo de su fecunda vida como “ficcionador”.

Del Autor

Félix Luis Viera
(Santa Clara, Cuba, 1945). Poeta, cuentista y novelista. Es considerado uno de los autores clásicos de la literatura cubana. Ha publicado numerosos libros en los géneros de poesía, cuento y novela. Su libro de cuentos Las llamas en el Cielo es considerado un clásico en su país. Sus creaciones han sido traducidas a varios idiomas y se han publicado en antologías en Cuba y otros países. En su país natal recibió varios reconocimientos por su trabajo en favor de la cultura. En 2010, Félix Luis Viera publicó en México El corazón del rey, novela ya considerada otro clásico del género en la isla, que incursiona en la década de 1960, cuando en Cuba se establecía la llamada revolución socialista, y que expone el mundo marginal de esa época. Ese mismo año dio a la luz el poemario La patria es una naranja (Ediciones Iduna, Miami), publicado posteriormente en Italia por ediciones Il Flogio y merecedor de uno de los Premios “Latina en Versos”, otorgados en aquel país. Su obra más reciente es la novela Traicioneras (2016). Es ciudadano mexicano por naturalización. Actualmente reside en Miami.