El ojo de la usura

Sobre Epístola dialéctica, de Juan Ojeda

Jorge de Arco

Epístola dialéctica
Juan Ojeda
Editorial Suma

 

El 2003 anduve por Huamanga (Ayacucho), y conocí allá a Hermógenes Janampa, quien en los años 60 había sido ilustrador de la revista limeña Piélago, donde participó un importante grupo de poetas peruanos, como Hildebrando Pérez Grande, Juan Cristóbal, Julio Nelson, Rosina Valcárcel y, entre ellos, el chimbotano Juan Ojeda.

Conocer a Janampa sirvió para que me obsequiara los originales mecanografiados de “Epístola dialéctica”, extenso y último poema escrito por Ojeda meses antes de su muerte. Según versión de Janampa, Ojeda hizo cuatro ejemplares de este texto, los otros tres, de acuerdo con lo que entendí, están en poder de Juan Cristóbal, Hildebrando Pérez y Benjamín Torres Salcedo, entrañables amigos del poeta.

Contar con este ejemplar es un lujo, es sentir que parte del espíritu de Ojeda vive conmigo, y más aún cuando mi curiosidad me lleva a notar que la versión que poseo tiene un añadido de puño y letra hecho por el propio autor en la última página. Me explico: el poema en general está compuesto por tercetos y en dos partes (I y II); la primera parte tiene 24 tercetos y un verso libre; y la segunda, 13 tercetos. Es decir, 37 tercetos en total. Pues bien, si en el segundo y tercer verso del trigésimo tercer terceto Ojeda escribió “Luego ensangrentaban el Estadio o merodeaban / En las calles con gestos desganados…”, con el añadido de puño y letra debería leerse: “Luego ensangrentaban el mundo como un Estadio o merodeaban / En las calles con gestos desganados…”. Sobre esta base, resulta válido acotar que las tres ediciones individuales que se han hecho de este poema (la última es de marzo de 2014, a cargo de Editorial Summa y Cielo Abierto Ediciones) no llevan tal añadidura y habría que ver en adelante la conveniencia de hacerlo.

Decía líneas arriba que este es el último poema conocido de Ojeda porque, si bien es cierto se publicó por primera vez en 1997 dentro de la colección Papel de Viento, por Arteidea Editores (con una introducción testimonial de Juan Cristóbal), se debe tomar en cuenta la inscripción al final del poema: “Nov. de 1973 – Abr. de 1974”. De lo cual se colige que el poeta lo inició faltando un año para su muerte (acaecida el 11 de noviembre de 1974), y lo terminó siete meses antes.

Con apenas 30 años de existencia (vino al mundo un 27 de marzo de 1944), Ojeda ha logrado un importante lugar entre los poetas peruanos de su generación (la del 60). En vida, publicó apenas tres plaquettes: Ardiente sombra (1963), donde aparece solo el poema del mismo nombre, dedicado a Javier Heraud; Elogio de los navegantes (1966), poema con el que obtuvo la Primera Mención Honrosa en el célebre certamen trujillano “El Poeta Joven del Perú”; y Eleusis (1972), en la colección de poesía Gárgola, donde se encuentran, aparte del texto que da nombre a la publicación y una “Poética” en la que el autor explica aspectos de su estro, las composiciones “La noche”, “Soliloquio” “Historia rústica” y “Elogio de la infancia”, poemas estos que constituirán luego parte de su Arte de navegar (1996), volumen póstumo y verdadero libro de culto entre los seguidores de este chimbotano que alcanzó encumbrados niveles artísticos.

Pero, volviendo a Epístola dialéctica, ¿qué de especial trae este poema? Debemos destacar, primero, la dedicatoria (“A Salvador Allende, Homme vivant / A las 20,000 personas asesinadas en Chile”), que constituye un registro de la coyuntura política chilena de 1973, es decir el golpe de estado cometido por el militar Augusto Pinochet al presidente socialista Allende; golpe que, entre sus consecuencias, produjo uno de los más terribles genocidios en el país sureño; asimismo, la rotundidad de la antidedicatoria: “Contra el fascismo latinoamericano”. Particularidades ambas que muestran una expresa posición política por parte del poeta, la cual no aparecía en sus anteriores libros de forma tan evidente, lo que trae como corolario un segundo aspecto: el que dicha posición ayuda a que el contenido del poema sea de una diáfana interpretación.

De apariencia apocalíptica como casi la generalidad de su poesía, Epístola dialéctica tiene el cariz singular de aludir a los detrimentos causados por el capitalismo desde diversos aspectos, el más claro, el cometido por el libertinaje mercantilista y los absurdos de este. Así, a lo largo del poema hallamos versos como: “hastiados / Por el ruido pútrido de los mercaderes de la Historia”, “y las vastas ciudades / Engordan sus almacenes con mercaderías deshechas”, “Solo resuenan murmullos pétreos, solo desiertas cenizas // Que escarban sus vanas mercancías en un mundo yermo”, “¿Qué alegría labra –hórrida niebla– el ojo de la usura?”. Un capitalismo que, para el poeta, brinda solo una ilusión de progreso poniendo para ello las reglas a su favor: “Y grandes sueños fulgen en la cabeza vacía de los contaminados / Pregonando una luz irreal, elevando las arcas inertes / De los mercaderes…”, “…y nutren sus túmulos de venta // Con edictos nuevos, con voces argentadas en predios suntuosos”.

Otra característica de peso es la presencia del mar y la navegación (junto a sus elementos constitutivos) como signos de metaforización; lo cual ocurre también en “Elogio de los navegantes” y en algunos poemas representativos del libro Arte de navegar. Me refiero básicamente a la que es conocida como su versión completa, publicada el año 2000; en esta, encontramos poemas donde las referencias marinas son evidentes inclusive desde el mismo título: “Stultifera navis”, “La noche marítima”, “Osario marítimo”, “Mar órfico”, todo un homenaje a los orígenes porteños del poeta.

Pero volviendo a Epístola dialéctica, los referentes marinos hallados en él son diversos: “Intentando descifrar los sueños que arroja el mar // En las playas huecas, y oprimiendo unos fragmentos inútiles”, “En las bahías blancas por la claridad viciosa del mediodía / Los pescadores retiran sus redes rotas, puedes ver en sus rostros / La fatiga de navegaciones sin rumbo”, “El mar pervierte sus labradas aguas arremolinando fucos / Y los navegantes destruyen las embarcaciones, alistan sus garfios / para sostener el aire quebrado”, “Los navegantes destruyen las embarcaciones y abominan del mar”, “Y así navegamos, guarecidos en la noche desflecada / Así deambulamos en los puertos comidos por la sanguaza marina”, etc.

Tales particularidades de contenido se refuerzan muy bien con aspectos adyacentes como: los estragos de la naturaleza: “Los ríos se desploman infecundos y escarban la piedra / Hasta que un lodo muy triste arrasa los campos”; la ruina del quehacer literario: “Y en las casas de la palabra cuelgan ramos de sombra”; o el menoscabo de las propias manifestaciones del pueblo: “Donde una manada de soldados ebrios eructa / Sobre el hermoso libro de las Costumbres Populares”. Todo esto, en un marco de desolación representado por “tierra despojada”, “signos de destrucción”, “rebaños muertos”, “navegaciones sin rumbo”, “luz hueca”, “fuego temible”, “dominios depredados”, etc., imágenes que imponen un signo distintivo en este poema que, pese a su forma clásica (tercetos), en las manos persuasivas de Ojeda se convierte en un acto audaz, consiguiendo así que llegue a hermanarse con sus mejores entregas y crezca el interés por una obra que es materia de estudio ya entre importantes agentes de la tradición lírica peruana.

 

————————

Ricardo Ayllón (Chimbote, Perú, 1969). Es profesional en Derecho y Ciencia Política por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, de Lima. En poesía ha publicado: Almacén de invierno, Des/nudos, A la sombra de todos los espejos y Un poco de aire en una impura. En narrativa, es autor de los volúmenes de crónicas y cuentos: Monólogos para Leonardo, Baladas del Ornitorrinco e Imberbes. Su poesía y narrativa aparecen en los libros: Veinte cadáveres exquisitos. Poetas peruanos del 90; Poesía peruana contemporánea. Antología de La tortuga ecuestre; 21 poetas peruanos, de Miguel Ildefonso; Out of Many One de la revista Harvest International; 21 poetas del XXI (+ 7). Generación del 90; La pluma y la ley. Abogados y jueces en la narrativa peruana; Nacimos para perder. Simplemente cuentos; Perú. Mural de palabras, así como en la antología binacional peruano-ecuatoriana El desafío de lo imaginario. Ha sido premiado con el Primer Puesto en el certamen “El Poeta Joven de Chimbote” del INC y Comisión de Semana Cívica de Chimbote (1993), Segundo Puesto en los Juegos Florales Nacionales de Poesía de la Municipalidad Provincial de Huaraz (1997), Primer Puesto en el Concurso Nacional de Narrativa “Tercera Cuentatón de Lima” (2004) y Primer Puesto en el Premio Altazor de Novela Infantil (2014). Ha hecho la maestría de Literatura Peruana y Latinoamericana por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.