Juan Pedro Aparicio es conocido sobre todo como escritor. De estilo clásico, entre un casticismo refinado y una elegancia anglosajona, su español es diáfano y grave, donde el sentido del humor se alterna con una preocupación con categoría filosófica. Todos esperamos su próxima gran novela.
Juan Pedro Aparicio ha demostrado recientemente una nueva pericia, su faceta de cineasta, término que señala aquel artífice que transita el llamado séptimo arte desde distintos lugares. En el documental “León, cuna del parlamentarismo” (conocido también como “La cuna del parlamentarismo”) ha recorrido la gestación completa de una muy notable obra fílmica. Ha sido autor del proyecto, artífice del guión, supervisor del montaje definitivo, e incluso presentador o conductor del jugoso documental sobre el ayer y el hoy de su muy querido León.
Quien ha tenido el privilegio de trabajar con él ha comprobado cómo el escritor bisoño en su nueva lid era un auténtico hombre de cine, por la claridad y lucidez de su idea previa y el acierto a la hora de decretar su plasmación en imágenes.
Juan Pedro ha conocido también las fatigas, e incluso miserias, del cine en su cruda dimensión práctica, lo que no le debería desanimar, como cineasta auténtico, a la hora de emprender nuevos proyectos.
Desde aquí, como admirado colaborador suyo, le animo a ello.