La configuración de tus obras guarda cierta afinidad con las vidrieras. ¿Es así?
Mi obra se ha basado a través del tiempo en el deseo y la experimentación. Siempre han estado presentes. Esta última etapa por la que ando hoy la suelo llamar «Expresionismo Bridge» (Expresionismo Puente) por estar involucrada con muchos de los movimientos artísticos, al no poder encasillarlo, ubicarlo en una línea específica.
No necesariamente ha estado ligado a las vidrieras, ni nunca lo he pensado así, pero sí, tienen muchos puntos de similitud.
Mientras el artista esté en gozo, esté en disfrute de la creación, es seña que está en el camino correcto.
Esto me hace recordar algo que mi querido padre me decía regularmente: «el resultado final es lo que importa».
Mi padre fue Profesor-Instructor de Artes Plásticas, y murió en el 2005.
¿Tu concepción estilística es que el contenido quede realzado por esa cobertura plástica?
Ésta es una pregunta interesante. Trato de mantener una unidad estilística en mi obra, y a través de los años he laborado en casi todas las vertientes de las artes plásticas, así es que entonces he llegado a una etapa de mi vida que me ha tocado vivir entre experiencias en lo personal y profesional, azarosas o premeditadas, y he tratado de realizar una función y representar las vivencias en el Canvas manteniendo el estilo, pero constantemente, como le comenté anteriormente, experimentando y enriqueciendo técnicamente y simbólicamente la obra.
Tu sentido cromático es una culminación muy elaborada inicialmente y después se convierte en una sangría opulenta y de infinitos matices. ¿Es propio de una evolución buscada?
Es propio de mi búsqueda. La experimentación contínua es el paréntesis que encierra mi obra. Cada día dedico más de 10 a 12 horas pintando y estas vivencias detrás del caballete son experiencias para la próxima sección. Pinto desde niño, aún conservo algunas cosas que hacía y hay símbolos que me han seguido toda la vida. Trato de incorporar elementos, matices, es mi constante. Matizar y crear un color, o más bien, buscar entre la liga de pigmentos un color determinado es el suspiro de cada pincelada.
Las temáticas tiene un aire barroco incardinado por el color y hasta el tacto tropical. ¿Son debido a tus orígenes?
Debido a mis orígenes podría ser; pero mi obra no ha sido empeño de un día, se ha formado con los años y sintetiza un amplio proceso. Siempre me gusto la técnica de la Vanguardia Cubana, pero también el desdibujo de la fuerza y expresión de la Vanguardia europea del siglo 19 y 20: Picasso, Gris, Matisse, mis pintores favoritos. Las Vanguardias fueron movimientos que propusieron alternativas renovadoras o revolucionarias dentro del ámbito estético de mi obra.
¿Qué nos puedes decir del estado de las artes visuales en tu nación natal?
De Cuba, la pintura cubana la respeto mucho. Nací en San Antonio de los Baños, cuna de grandes artistas que hoy cuelgan en las paredes de museos y colecciones de las más importantes del mundo. Mi padre era pintor, desde niño asistía a eventos, exposiciones. A la pintura cubana le tengo mucho amor por muchas razones y me ubico en momentos muy críticos que vivimos sobre los años 90 y los creadores seguían con sus obras experimentando, innovando, creando nuevas formas de creación…, algo hermoso digno, la carencia de materiales era cada vez más escasa y, sin embargo, la fuerza de la obra aumentaba más cada vez.
¿Qué presentimientos te quedan por plasmar en tu pintura de cara al futuro?
Primero que todo te diré que me baso en la vida para pintar: vivencias, historias, tengo muchos símbolos que me siguen a través de los años; tengo mucho en mente para plasmar. Creo que el tiempo no me alcanzará para todo lo que tengo en mi mente.
