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En un principio, con sinceridad, sólo me había atrevido a pensar que no encontraba lógica alguna, que no sabía o no sabíamos cómo explicarnos el hecho de que nuestro país corriera el riesgo de desintegrarse (pienso que aún está a punto de pasar) y hasta se pusiera en juego nuestra identidad. Pero de repente llegó la intuición (o quizás absurdamente) en algún momento me saltó la palabra “imaginación”, y alguien o algo me sopló en mi oído imaginal que la intención de crear, o de ver las cosas con los ojos de la imaginación (un ojo inverosímil, ¿será?) con frecuencia nos podía haber traído de la mano, y se me hizo que la imaginación que heredamos de los conquistadores españoles y de los negros africanos, y de la mezcla sanguínea que se nos ha venido acumulando en las venas (nuestra venas que sí están abiertas más que nunca hoy en día) y de la imaginación que nos da la condición de esta Isla en la que hemos vivido (siempre buscando la universalidad para salirnos del aislamiento), de alguna manera, han podido centrar la diversidad que somos, y que ello desde una perspectiva de herencia genética, histórica y antropológica era correcto. Y llegué a convencerme entonces de que en nosotros hay algún misterio neurofisiológico (ligado quizás con metafísica y parasicología) que habría que investigar; investigación que tendría que ser apoyada por una antropología física y cultural sustentada asimismo por los otros campos ya mencionados, pero fundamentalmente por lo más fantástico de la literatura: lo imaginal; lo que resulta ser muy bueno siempre que esté relacionado con esos anteriores aspectos del mundo físico.
Hablando de “mundo físico distorsionado” y de “fuerzas invisibles”, me atrevería a comentar que el primer gran espejismo o imagen falsa que se nos presentó fue la de la famosa entrevista que le hizo el corresponsal de The New York Times Herbert L. Matthews a Fidel Castro en la misma Sierra Maestra, en el año de 1957. En aquel tiempo se le había considerado muerto (a Castro), y el reportero Matthews —quien en su momento fue corresponsal de guerra en la invasión de Abisinia por la Italia fascista y durante la guerra civil española— no dudó en buscarlo en las montañas de la Sierra Maestra, y la foto de su entrevista junto a la firma de Castro, más el artículo publicado por un periódico de izquierda tan importante, reconociéndolo como el elegido para conducir la revolución en Cuba, crearon una atmósfera de magia (¿negra?) para el principio del mito. La imagen de la foto y el artículo impactaron y propiciaron un espaldarazo que se agigantó en los dos años siguientes. Búsquese el libro El hombre que inventó a Fidel Castro8, escrito por Anthony DePalma, y podrá constatarse que “ninguna mentira es más poderosa que los mitos, y ninguna verdad es más frágil que aquella que nadie quiere oír” (DePalma). La entrevista de Matthews a Castro es la antesala de un estruendoso mito en pleno siglo XX y de cómo se prepara el camino para que a partir de 1959 ya el propio FC y sus hombres se dieran cuenta de que al poder también se llegaba y se mantenía con imágenes… bueno, falsas, por supuesto.
Los acontecimientos internacionales alrededor de ese año de 1959, entre muchos, de alguna manera crearon un clima propicio para que esa generación triunfante, nucleada por FC, se sintiera poseída por un estímulo a no dudar hormonal. Sabrá Dios si la mezcla genética, o un accionar psicosomático en su perspectiva histórica, llegó a un tope, a un momento de climax, al “estado óptimo de una comunidad biológica, dadas las condiciones del ambiente” (como mismo define la palabra “climax” el Diccionario de la Real Academia). Condiciones del ambiente eran asimismo los eventos internacionales que cité en un trabajo que hice sobre la novela de Amir Valle, y que ahora reproduzco aquí en nota al margen9; eventos que influyeron y proyectaron una sobreexcitación, al mismo tiempo de desatar energías apasionadas y lograr fuerzas de atracción. En efecto, esa generación de barbudos y peludos liderados por una especie de actor a lo “Robin Hood” —hay que recordar que FC quiso ser personaje de Hollywood en sus tiempos de juventud, unos 18, 19 ó 20 años de edad-10 pudo haber empezado a influir en la actividad política, social y económica de Cuba, sin que nadie se diera cuenta de que los estremecimientos de la Isla formaban parte de acontecimientos sociales y generacionales en el mundo como la parte que le correspondía a Cuba en el cumplimiento de un ciclo histórico mundial. Y por ello se facilitó que esa generación entrara en el proceso de una imaginación colectiva en la que se irradió una imagen de gesta nunca vista, sino en otros antiguos momentos de la historia; lo que quiere decir que la historia de Cuba hay que volverla a escribir11.
Aquí se dio la invención de una imagen sin corresponderse con el sustento corpóreo que la realidad imponía, por lo que esa imagen no era tal, sino un espejismo; es decir, no hubo un proceso en el que se desarrollara la contemplación de valores universales como los derechos humanos, el reconocimiento del individuo, la necesidad de la privacidad y de la posesión de la propiedad privada, el trato justo a los prisioneros, como lo establecen las convenciones internacionales sobre las guerras, así como la capacidad del sentimiento humano hacia su propia unidad de raza, y la revalorización real de los derechos civiles para una atención especial al negro y a los problemas que lo asediaron siempre, el mejoramiento de una clase media, la búsqueda de una mayor y más fuerte industria auténtica del país y el reconocimiento de las instituciones que articulaban la nación. Al irse desgajando estos valores, imprescindibles y puntuales de necesidad para aquel momento de “triunfo revolucionario”, y para sus distintas etapas posteriores, al no retomarlos, se dio paso a una luz falsa (repito, la imaginación de un pueblo es positiva cuando está enlazada, fundida, a la realidad concreta de toda una gama específica de aspectos vivos y actuantes de la cultura nacional: costumbres, tradiciones, ansias de libertad, de justicia, de desarrollo empresarial, de diversidad armónica, de lógica necesidad política, histórica y social, entre muchas más). Una luz que pareció brillar mucho, no obstante en los dos primeros años se fue opacando, por desempeño del caudillo y su séquito que degeneraron el hecho histórico en una infame obra de teatro y en un juego de masacre, mientras que el pueblo la aceptó y participó en ella, incluso aplaudiendo. A mi juicio FC se fue transformando vertiginosamente de ser humano —con sus defectos y virtudes, y con una tarea de reivindicación— en un ente hacedor de trabas, con una falsa misión, trágica y grotesca, que en lo colectivo, así como en lo individual, pudo desatar las fuerzas brutales y ciegas de los peores instintos del hombre, del cubano en este caso; instintos que encontraron campo de cultivo en “unos cuantos”, bastantes, cantidad suficiente como para desarticular el país, aunque nunca en “todos los cubanos”, ni siquiera en la mayoría, aun cuando lo haya podido parecer. En realidad, FC impuso, organizó y colocó sobre el tapete de la Isla el embrollo, el trastorno, la perturbación, el desorden y la estupidez, hasta convertir a una mayoría del pueblo en una masa y sumirlos en un ámbito de sombras, que no sólo ha sido físico, sino además espiritual, en el que no sólo ha dominado el hambre, la pobreza, la falta de libertades de palabra y de movimiento, sino además la discriminación, el descreimiento, la desconfianza y otras peores irresponsabilidades del hombre como la lucha entre hermanos, padres e hijos y la prostitución de todo tipo para “sobrevivir”.
A partir de 1959 la situación general de la Isla se hizo pasión sin realidad; proliferó la ira, el odio, el escándalo, la ceguera y la venganza; una venganza desenfrenada e injustificada (fusilamientos y terror durante bastante tiempo, falta de justicia total en los juicios improvisados, etc.), hasta que el miedo amplió el absurdo, la tontería, que a su vez nubló las entendederas. La imaginación con que bajaron los barbudos no era válida, no era tal, sino un engaño, una suerte de juego de abalorios. Las imágenes que se fueron creando en el transcurso del tiempo resultaron absurdas, enajenantes y estupidizantes12.
Y así el juego devino fuego fatuo. Sí, claro que la figura del caudillo, del Jefe, le dio comienzo y forma a la gesta, con una inteligencia y habilidad abundantes para mantenerse en el poder, aún está en el poder, a pesar de ser un anciano moribundo con un cuerpo que ha llegado a convertirse en un excretor de sus propias palabras. Y este “secretor para ciegos” engañó a muchos, probablemente pudiéramos decir que a una mayoría, pero resulta que esta mayoría no pudo ser capaz de reconocer el engaño. Este es el primer pecado, lógico, porque el mundo está lleno de fraudes, y la política se esmera en ello, pero el problema radica en que, con el tiempo, cuando esa mayoría reconoció la mentira, no la pudo rechazar, y cedió ante los impulsos del miedo para seguir convirtiéndose más en masa cada día13. Y estoy hablando de la supuesta mayoría, y no de un buen número de cubanos que sí se opuso y sufrió los desmanes del régimen, desde un principio y que aún, actualmente, hay tantos que lo sufren en cárceles y el exilio. Para mí, las personas, que han padecido la prisión, la tortura y la injusticia del castrismo, son merecedores de la más alta admiración y el más profundo respeto. Además, hago la aclaración de que en la medida en que el proceso se agudizaba y radicalizaba negativamente, muchos también han venido despertando y, de una forma u otra, se han separado del régimen. Ello también es un valor a reconocer, porque en definitiva todos tenemos derecho a equivocarnos y a rectificar (palabras de una perogrullada, pero que son necesarias de recalcar en estos momentos, con el fin de que no quede duda de que la posibilidad de la salvación es la reconciliación). Sin embargo, es inadmisible que a estas alturas de la vida, un buen número de intelectuales en la Isla aún esté buscando un discurso y armando un rompecabezas de conceptualizaciones para defender lo indefendible y tratar de otorgarle un rango intelectual a un grupo de cuatreros que se robó la nación. El engendro del marxismo-leninismo-stalinismo-castrismo nunca se justificó y nunca, y menos hoy en día, tiene vuelta de hoja; jamás ha tenido sustentación. En este sentido, no hay más que decir, sólo que se robaron el país y lo convirtieron en un potrero (que por cierto, no es el de don Pío, sino el de los Castro).
La condición de masa es como si la hubieran vivido (unos cuantos de los que se fueron) o aún la vivieran (otros muchos que están en la Isla) como legiones de ciegos desandando por calles rodeadas de ruinas, o fueran fantasmas deambulando por las cloacas y los albañales inmundos de ciudades en una ínsula, que además está llena de túneles con el propósito de degradar más, al pensar (ellos, el Gobierno) que algún día llevarían a los “moldeables” a la convivencia de los topos. Hay que recordar que en Cuba lo absurdo es un sistema coherente. De aquí una pregunta loca, como de ficción, como de arrebato especulativo: ¿Para qué entonces La Habana tiene alrededor de 33 kilómetros de túneles (con el cuento de la invasión), o es que, en el momento que se decida, llevarían a los cubanos bajo tierra, reconstruirían las ruinas de arriba y dejarían la superficie con el fin de que vivan y paseen los extranjeros? Esta pregunta podría ser el tema de una novela. Lo es. Ya la escribí… ¿O serán en realidad los túneles que nos servirían de tumbas después de llevar a cabo el suicidio de Numancia frente al “Escipión estadounidense”? (aunque a decir verdad, la tenaz resistencia ha sido la que han mantenido muchos cubanos ante el bloqueo del régimen, como los mejores numantinos). Cualquier día la superficie de Centro Habana, del Vedado o de la Habana Vieja se puede derrumbar, puesto que imagino que los cimientos deben estar bien resquebrajados. No dudo que los túneles en consecuencia recibirían toneladas de escombros y se convertirían en tumbas populares. Pero algunos lidercillos hablarían de la reconstrucción, dirían, “reconstruiremos la capital por encima de nuestros muertos”, y muchos zombis aplaudirían de nuevo al Excretor moribundo, cuando este les diga en sus “raflexiones” (de Rafles, “el ladrón de las manos de seda”) que el culpable fue el Imperio. Y seguirían haciendo nuevos túneles, para que la gente baje a los sótanos y cumpla con sus destinos de topos… ¿Sería así la misma sensación de ir detrás del Flautista de Hamelin, que los va metiendo poco apoco en cada uno de esos huecos del infierno?
El miedo impuesto y aceptado; el miedo físico y psíquico ha hecho que se crea en un espejismo y ha deparado una interrupción de cincuenta años que amenaza con extenderse. Lo que esta vez —después de este proceso indescriptible—, desde un punto de vista de degradación antropológica, si no sucede una real transición a la democracia y a la libertad, sí podría ser fatal para nuestra futura articulación como nación, porque incluso la misma fórmula transcultural de la espiral, resquebrajada y detenida en su paso del tiempo, podría deteriorarse en extremos hasta conformar un movimiento en retroceso, perdurable, y degenerar hasta tocar fondo. De esta manera se puede crear la monstruosidad de un androide eterno o, al menos, un zombi de otros cincuenta años… Aunque, para decir verdad, desde una perspectiva de nación, lo que nos ha sucedido ha venido tomando ya el perfil de un posible y… ¿pequeño?… holocausto más.
Notas del artículo:
1.- En julio de 2008, no se sabe por qué magia de dólares inteligentes han aparecido en el programa de televisión María Elvira Live, de Mega TV, una serie de videos sobre determinados personajes militares realizando sus libertinas andanzas en Angola; francachelas que no guardan una justa conducta con lo que estaban pasando los combatientes cubanos en medio de la selva y de una guerra absurda que no era la de ellos. De inmediato vemos que la imagen de una “Revolución redentora” se cambia por la imagen de una entidad hipócrita e infernal. ¿Cómo es posible que por encima del sufrimiento de un pueblo hambriento, carente de la más elemental ración de subsistencia, de libertad de expresión y de movimiento, este pueblo haya sido sumido en un racismo peor que el de las épocas anteriores y en una discriminación como jamás el cubano había soñado? (ya se tocó este tema en el capítulo III) ¿Cómo es posible que el caos, la anarquía, la promiscuidad, la turbiedad, la confusión y la vorágine de la Isla hayan podido mantenerse controladas por él y sus “señores de la guerra” durante cincuenta años y más?
2.- Consúltese el artículo de Jesús Hernández Cuéllar: “El inútil encanto del antinorteamericanismo”, en Contacto, Los Ángeles, Estados Unidos, http://www.contactomagazine.com/antinorteamericanismo.htm; entre tantos. Tema que por su importancia actual, principalmente después de los ataques terroristas a las Torres Gemelas de Nueva York, del 11 de septiembre de 2001, ha alcanzado una enorme vigencia bibliográfica. Consúltese además al periodista Andrés Oppenheimer en su columna crítica de El Nuevo Herald, “Estados Unidos en la era post Bush”, publicado on line el domingo 23 de noviembre de 2008; hacer clic en http://www.elnuevoherald.com/172/story/327326.html.
3.- Consúltese a Plinio Apuleyo Mendoza, Carlos Alberto Montaner y Álvaro Vargas Llosa [con la presentación de Mario Vargas Llosa]: El manual del perfecto idiota latinoamericano, Plaza & Janés, 1997; o El regreso del idiota, México, Random House Mondadori, 2007.
4.- Consúltese a Rafael Rojas: Isla sin fin. Contribución a la crítica del nacionalismo cubano, Miami, Ediciones Universal, 1998, pp. 32-33, 39.
5.- “La naturaleza utópica de la República martiana reside, desde la perspectiva instrumental, en su indefinición económica. Es posible reconstruir idealmente la afanosa política social que Martí reservaba para el gobierno republicano. Es posible, incluso, imaginar la República como una democracia laica de partidos, representación bicameral, división de poderes y ejército profesional. Pero es imposible representarse el tentativo sistema económico del régimen proyectado. Sobre cuestiones de propiedad, Martí parecía seguir a Henry George en la idea de una posesión natural de los bienes por parte de la nación y trasmitida al Estado y a los particulares, en formas pequeñas de tenencias privadas. En cuanto a fuentes de riqueza y prioridades productivas, lo poco que habló fue en términos de un trasnochado agrarismo fisiocrático. No hay en Martí referencias suficientes para precisar su posición sobre mercado interno, comercio exterior, estrategias financieras, reproducción del capital nacional y fomento público. La dimensión económica de la República martiana es, pues, un misterio y como tal ha ejercido un efecto desorientador sobre las ideologías intransigentes de nuestro siglo, en particular sobre la ideología revolucionaria de 1959” (Isla sin fin, pp. 41-42).
6.- Dice Rojas: “Figueras, Garrigó, Márquez Sterling, Ortiz, Mañach y Gay Calbó articularon una representación negativa de la cubanidad que contrastaba con la tradición ética de la teleología insular. Martí se refería al cubano como un <pueblo de mente contemporánea y superior capacidad> y auguraba para Cuba un porvenir de gloria. [Pero] estos intelectuales de la primera República consideraban, en cambio, a la criatura cubana escasamente dotada para el comercio, la industria y la democracia y grotescamente proclive al ocio, el vicio, la arrogancia, el juego, el despilfarro, el robo, la anarquía y la dictadura (Isla sin fin, pp. 42-43).
7.- Consúltese su cronología en Cubaliteraria, en el link http://www.cubaliteraria.com/autor/virgilio_pinnera/cronologia.html. Asimismo, véase a Juan Bonilla: “Las Afueras. Virgilio Piñera y la carne”, en mundolibro.com [http://www.elmundo.es/elmundolibro/2000/11/14/anticuario/974233080.html]; también a Vladimiro Rivas Iturralde: “Virgilio Piñera, ¿desterrado del Caribe?”, en Revista de la Universidad de México (UNAM), en el link http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/4207/pdfs/43-49.pdf; entre muchos autores que en libros o internet han analizado sus obras.
8.- Consúltese a: Anthony DePalma: El hombre que inventó a Fidel Castro [búsquese en Internet: http://www.google.com/search?sourceid=navclient&ie=UTF-8&rls=GGLR,GGLR:2005-52,GGLR:en&q=El+hombre+que+invent%c3%b3+a+Fidel+Castro+]
9.- Acontecimientos mundiales de la década de los años 60.- Ya en un anterior trabajo sobre la novela de Amir Valle, titulada Las palabras y los muertos, Premio Internacional Mario Vargas Llosa, Universidad de Murcia, España, Seix Barral, 2007 (consúltese mi ensayo: “Facundo Sombra y la intimidad de Fidel Castro”, en Contacto Magazine: www.contactomagazine.com; también el mismo trabajo, pero bajo el título “Fidel ha muerto”, se publicó en Otro Lunes, Revista Hispanoamericana de Cultura, en su página web: www.otrolunes.com; y fue reproducido en otras revistas en la web, como Cuba Nuestra y Cañasanta), en este trabajo, repito, sugerí un tanto algo de ello y di una lista de unos cuantos acontecimientos internacionales que tuvieron que ver en la importancia de esa mitad de siglo. No obstante, aquí amplío la lista:
- El triunfo de la Revolución Cubana con una nueva generación en el poder
- En la música, el rock and roll, Elvis Presley, los Beattles, los Rolly Stone y el fenómeno de la Nueva Trova que empezó a formarse en Cuba
- Los baby boomers en la economía y la sociedad estadounidense
- La conquista de la Luna por astronautas de Estados Unidos
- El primer satélite puesto en órbita por la URSS
- El surgimiento de los hippies y la revolución sexual
- El “milagro” de la economía japonesa
- El Mayo del 68, como detonación social
- La invasión de Bahía de Cochinos en Cuba
- La Crisis de Octubre (Cuba, Estados Unidos y la URSS)
- El comienzo de la Guerra de Viet Nam
- El surgimiento de los focos guerrilleros en América Latina alentados por Cuba
- Bolivia, la muerte del Che Guevara y el comienzo de su mito
10.- “Fidel Castro trató de triunfar en Hollywood.- Trece años antes de convertirse en el dictador de Cuba, el líder revolucionario inició una breve carrera como galán latino, en la que le dio tiempo a interpretar pequeños papeles en tres musicales: Escuela de sirenas, Bathing beauty y Holiday in Mexico. El presidente cubano es un reconocido cinéfilo. Lo que muy pocos saben es que de joven tuvo una efímera carrera como actor de reparto en el cine musical de Hollywood”. [Tomado de la Internet; página Quo. [http://www.quo.orange.es/quo/reportajes/4616_1.html]; o escribir en el buscador de Google: “Cuando Fidel Castro quiso ser actor de Hollywood”, y puede aparecer esta y otra información].
11.- Buena parte de nuestra historia, en realidad, habría que reescribirla y revalorizarla, como probablemente han realizado otros pueblos, desde una perspectiva lo más objetiva e imparcial posible, mediante un intento descriptivo; es decir, los hechos cómo se produjeron, sin ideologización ni política alguna, para poder garantizar que los procesos constitutivos de la identidad sean, al menos, los más cercanos a la realidad; y que la historia otorgue así un reflejo fiel de la autenticidad del ser. Es cierto que todo suceso histórico, por muy transparente que se haya presentado, necesita a posteriori de su análisis. Pero ya aquí la deducción podría ser a través de un análisis consensual, bien concreto, realizado, digamos, por una Gran Comisión Histórica que se instituya y que no posea prejuicio ni partidismo alguno; o si acaso, que entregue criterios resultantes de una votación por consenso.
No considero que en las primeras etapas que tendrá Cuba en un futuro, después de un cambio; quiero decir, de una transición verdadera hacia la democracia, la recuperación de la historia tenga que caer dentro de las nuevas corrientes que pudieran existir en estos momentos en los diversos estudios de la historiografía mundial. Cuba requeriría, para recomenzar, de una epistemología histórica que se ajuste a la búsqueda de una verdad de los eventos ocurridos, y que se pueda hurgar, casi descriptivamente como mencioné, en lo que se tergiversó.
12.- Algunos ejemplos de imágenes falsas, propagandísticas, con las que se ha intentado lavar la mente (y se han distorsionado muchas) de los cubanos, durante el proceso de la llamada Revolución:
- Listos para Vencer (LPV) [Educación física en las escuelas; obligatorio]
- Fisminutos [cinco minutos de ejercicios en la mejor tradición de la China de Mao Tse Tung]
- Todo cubano debe saber tirar y tirar bien
- La conciencia es el mejor libro de moral que tenemos
- Este país no podría ser sometido ni conquistado
- Es la Revolución victoria eterna
- Cuba contra el terrorismo y contra la guerra
- Es posible avanzar en nuestro sueño de justicia, humanismo y solidaridad (Fidel)
- Nuestras armas: las conciencias y las ideas
- El genio está en las masas. El genio es masivo (Fidel)
- Seguimos adelante victoriosamente (Fidel)
- Se está en víspera de un mundo nuevo (tomado de José Martí)
- Hacia un amanecer de victorias
- Unidos lucharemos, unidos venceremos
- Camilo, aquí está tu pueblo
- El socialismo es la ciencia del ejemplo
- Patria o muerte
- Socialismo o muerte
- Al socialismo le debemos todo lo que somos hoy
- Las ideas ganarán siempre la batalla
- Haga cada uno su parte de deber, y nadie podrá vencernos
- A la Revolución no hay quien la detenga
- Con rumbo firme, adelante
- Revolución es unidad, es independencia
- Un mundo mejor es posible
- Sólo vencen los que luchan y resisten
- Toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo
- Gloria eterna a los mártires
- El Partido al frente de las masas en la incesante batalla de las ideas
- Vamos a crear riqueza con la conciencia y no conciencia con la riqueza
Consúltese también la particular cronología de los eventos importantes de la Revolución ofrecida por Enrisco en su trabajo “La Revolución cubana: medio siglo de éxitos y camisetas”, en Encuentro en la red, 1 de enero de 2009; ello implica la necesidad de centrar también la mirada en el tema de la distorsión imaginativa del cubano; hacer clic en: http://www.cubaencuentro.com/es/cuba/articulos/la-revolucion-cubana-medio-siglo-de-exitos-y-camisetas-143543.
13.- Un individuo, al unirse a un conglomerado humano en manifestación pública, con toda probabilidad pierde su decisión democrática si está en un país totalitario; pierde la estructura y esencia lógicas de sus ideas. En efecto, no hay nada más antidemocrático y falso en estos tipos de sistemas cerrados que las protestas o manifestaciones masivas. No así en los países democráticos, donde se usa este recurso como si fuera, contrariamente, una muestra de la democracia. En realidad, hay diferencias bien marcadas: el caso es que en un país democrático, la masa en la calle debe expresarse pacíficamente contra el poder establecido o los intereses contrarios de compañías, empresas, etc. Y al mostrarse de manera pacífica no se le puede tocar por parte de la policía, sino que se le debe respetar y ayudar en la organización del acto público. Mientras que en los países totalitarios, la masividad de la gente a favor del Gobierno siempre atenta contra la inteligencia, la cordura y el espíritu humano del propio integrante de esa masa. Si el individuo, por el miedo que le inculcan, acepta unirse a ese conjunto de gente, que ya está dirigido y programado, pues no puede hacer otra cosa que actuar como un zombi. Y es lo que ocurre en los países con gobiernos y dictaduras totalmente cerradas.
Por supuesto que en los países democráticos, la masa también puede ser manipulada, pero más tarde o más temprano se detecta esa manipulación, y de alguna manera se neutraliza; al menos, hay mecanismos para ello. De todas maneras es de considerar que muchas veces los sindicatos o las instituciones que convocan a sus miembros y a la gente en general a participar de sus actos masivos, si no hay oscuros intereses detrás y cuentan con fundamentos bien claros y hasta sencillos con los cuales luchar, es entonces que la manifestación masiva y las huelgas se pueden convertir en formidables recursos para obtener conquistas laborales, sociales y políticas importantes. Y esto es base y fuerza de la democracia.
Por su parte, en los países comunistas, fascistas, stalinistas, la masa engendra miedo y viceversa: el miedo convierte a la gente en un pedazo de masa, en un ser agresivo no pensante, movido por instintos, que por perder su espíritu de individualidad, pasa a actuar como un muerto vivo, un robot programado por el miedo.
(Cuba, 1945) Es un escritor y periodista cubano radicado en la ciudad de Corona, California; premio de cuento de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) 1992 y premio asimismo del Concurso Internacional de Cuento Enrique Labrador Ruiz 2003, del Circulo de Cultura Panamericano de Nueva York, entre otros galardones. Ha publicado varios libros en Cuba. Trabajó por más de 12 años como editor de estilo, editor de cambios y editor propiamente en el periódico La Opinión de Los Ángeles, California. Este ensayo presentado aquí es un capítulo extraído del libro inédito Cuba-1959. El ser diverso y la Isla Imaginada.