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Conocí a Lorenzo Silva en el estreno de la película La flaqueza del bolchevique, basada en una novela suya. Me pareció una persona estupenda, y a partir de ahí me sumergí en la lectura de sus novelas, que son un prodigio de construcción, inventiva y pulcritud estilística. Lorenzo cuenta historias a la manera de los grandes narradores decimonónicos, que son quienes fijaron ad aeternum las reglas del género novelesco, pero no renuncia a la originalidad ni a la creación de un espacio narrativo personal e intransferible, tan suyo como la media sonrisa que lo caracteriza y con la que va por el mundo regalando generosidad y hombría de bien a partes iguales. Tiene algo más de cuarenta años y más de treinta opera magna a las espaldas. Me gusta ser su amigo.
(Madrid, 1950) Doctor en Filología Clásica, es Profesor de Investigación del CSIC. Como poeta, ha obtenido, entre otros premios, el de la Crítica, el Teresa de Ávila y el Premio de las Letras de la Comunidad de Madrid. Su último libro: La vida en llamas (Visor, 2006). Está preparando su nueva entrega poética: El reino blanco (Visor, 2009).
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Uriel
Quesada
Con el tiempo y la experiencia he desarrollado cierta habilidad para percibir el momento en que asuntos de género se intersecan con formas de poder, especialmente si en ese cruce saltan chispas de discriminación u homofobia.
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Amir
Valle
Me mira y me dice que su padre murió creyendo que los tiempos de Hitler fueron mejores. Un disparate, piensa ella, y yo me digo, sin comentárselo, que es mucho más que un disparate, casi como una blasfemia, o un crimen. Su padre, confiesa, es uno de esos muchos alemanes y personas de otras partes del mundo que pretenden desconocer el holocausto nazi.
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Alejandra
Costamagna
La compañía catalana del Teatro Lliure acaba de estrenar en Chile 2666, basada en la monumental novela póstuma de Roberto Bolaño. ¿Qué hacer con las 1125 páginas del libro? ¿Cómo resumir las cientos de microhistorias contenidas en las cinco partes de la novela? ¿Cómo trasmitir la perfección que a ratos alcanzan los fragmentos [...]
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Elidio la torre
lagares
Esta novela celebra la muerte y los muertos —y un cadáver es un cadáver es un cadáver— como una inevitabilidad de la vida. Aquí todo caduca: los sueños, la realidad, el amor, el sexo, la vida y los actos.
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Edmundo
Paz Soldán
La filósofa Hélène Cixious intentó capturar la esencia de Lispector a través de comparaciones: "Si Kafka fuera una mujer; si Rilke fuera una escritora brasileña judía nacida en Ucrania; si Rimbaud hubiera sido una madre, y hubiera llegado a cumplir cincuenta años, si Heidegger hubiera sido capaz de dejar de ser alemán… En este ambiente escribe Lispector".
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Ladislao
Aguado
Mi país no existe. Existe, eso sí, una isla llamada Cuba y avecindada en las aguas poco clementes del Mar Caribe. Por lo demás, cualquier trámite no pasa de ser un asunto más entre la geografía y yo.
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León
de la Hoz
Sí, el mundo está de cabeza y en tiempos de crisis —¡santa palabra!— los gobiernos, ya sean de izquierda o derecha, amparan su incapacidad en lo políticamente correcto y demagógico que es "lo social". Sin ir más lejos y salvando las distancias Franco lo hizo en España. En Cuba eso es un dogma y también todo está de cabeza, sólo que desde hace tiempo...