Dos acercamientos artísticos

Gregorio Vigil-Escalera
Asociaciones Española y Madrileña de Críticos de Arte (AECA/AMCA)

¡Qué premio! Me lo perdí

George Dickie argumentaba que “una obra de arte es todo aquel artefacto, artificio, hecho, al que una o varias personas que actúan en nombre de cierta institución social (el mundo del arte) le confieren el estatuto de candidato a la apreciación”. Son ellas, en definitiva, las que le dedican una interpretación filosófica o crítica para, independientemente de su supuesta índole artística, convertirlo en arte.

No es nada nuevo porque me dirán que alguien tiene que hacer ese trabajo, alguien tiene que proclamar que el arte no es más que lo que se dice que es. Y si no hay esa justificación, pues al cubo de la basura o al cementerio del olvido.

Así es como la francesa Orlan, que se pasa la vida sometiéndose a cirugía plástica, obtuvo un rotundo éxito, además de causar un gran escándalo, con la performance que protagonizó en la FIAC de París de 1977, cuando portando un torso femenino de cartón como si fuese una máquina tragaperras, esperaba el momento en  que un afortunado/a introdujese una moneda de cinco francos en la ranura para ofrecerle un beso boca a boca y lengua a lengua.  Algunos hasta se quejaban de que, ya puestos, tendría que haber más, mucho más.

Si estuviésemos entre los que dictaminan en representación de ese mundillo, la conclusión a la que llegaríamos es que en tal performance se plantea, simplificando el mensaje, una denuncia sobre la manipulación del cuerpo reducido a objeto y sujeto de transacción, el desprecio a la condición femenina y también al arte contemporáneo por ser asuntos de compra y venta.

Quizá haya otras formas de enfocarlo y plasmarlo, pero, reconozcámoslo, no tan ingeniosas y variopintas, tan lúdicas y veleidosas. ¿Qué no es más que una pose y llamada de atención que será relegada? Bueno, una más.  Recuerdo que alguien habló de que en la historia del arte, el comodín sexual por lo general se utiliza principalmente como un arma. Vale, pero que no dispare.

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Nos han querido dejar plantando ideas en un mausoleo

En los años 70 del pasado siglo un grupo de jóvenes artistas emergentes estaban obsesionados con la transgresión sistemática, con la revolución en la forma y en el fondo del arte, con hacer tabla rasa y dar ocasión a una nueva era en la sociedad y en la vida.

A tal situación se llegaría, según ellos, sustituyendo la naturaleza física de la obra de arte por el concepto, por la idea. Había ya demasiados objetos artísticos, sobraban y había que eliminarlos. Por lo tanto, bastaba con plasmar cada proyecto en un texto, prescindiendo de la ejecución entendida como una operación mecánica. La tesis era muy sencilla de explicar: el hacer de los artistas es conceptual, no material.

De todos modos, no es que hubiesen inventado algo, pues ya en su día el francés Cocteau, a la pregunta ¿Qué salvaría del Louvre en un incendio?, contestó: “el fuego”. Lo que coincide más o menos con lo propugnado por Kaprow: el vaciamiento y destrucción de todos los museos –se imaginarán, por supuesto donde irían a terminar las obras que contienen-, excepto algunos que quedaría como mausoleos.

De haberse cumplido tales designios, se nos hubiese acabado lo visual, la mirada, la interrelación entre el mundo visivo y la sensibilidad individual y colectiva, todo aquello que, en definitiva, constituye una plataforma cultural imprescindible. En cierto modo, nos causarían una progresiva ceguera.

No obstante, para los que no se conforman y prefieren el fuego, pueden representar, en un impresionante performance, la calcinación museística y la percepción teórica de los escombros. Si bien creo que lo que tienen en mente es un plan que va más allá del concepto: se trata de que el espectador participe llevándose gratuitamente una porción de los restos abrasados para enmarcarlos en su casa. ¡Menudo chollo!

Del Autor

Gregorio Vigil-Escalera
Oviedo, Asturias, 1950. Reside en Madrid y es Licenciado en Derecho. Colabora en la sección de cultura de noticias digital y en la revista de arte Latin American Art.Autor de un pintor habanero conjugador de la luz y la penumbra (dedicado a Humberto Viñas) y la Universalidad del rapsoda sobre Felipe Alarcón Echenique. También es el creador de los blogs Goyo-Vigil Blogspot y Goyo-Vigil Wordpress, así como de la presentación de Catálogos de diversos artistas. También es miembro de la Asociación Española de Críticos de Arte (AECA). En 2013 publicó la obra El camino es el arte y en 2014 No hagan preguntas de arte en la España de hoy.