La patria de la noche:
PM y Tres tristes tigres de Guillermo Cabrera Infante

Armando Valdés Zamora

 

Dos Patrias tengo yo: Cuba y la noche.
¿O son una las dos?
José Martí

 

Noche insular: jardines invisibles1

Estos versos de Martí, en una primera lectura, pueden ser considerados enigmáticos. Sin embargo, una vez leído el poema completo, uno discierne el origen romántico de los mismos: la noche aquí se asocia al dolor, a la oscuridad, al sentimiento de pérdida.

De alguna manera la noche se representa en su primaria acepción negativa, la opuesta a la luz, y adquiere así una connotación a la vez sentimental y moral. Según algunos, en este poema “su majestad el sol” alude al imperio español, la noche al luto de la isla ocupada.2

Se puede afirmar que  la identificación consciente o inconsciente de Cuba con un imaginario diurno es la base actual de la primera aproximación superficial a la isla. Esta imagen visual, que se ha ido imponiendo en las últimas décadas, corresponde a un doble deseo; uno exterior de abreviación útil y pragmática de la isla, y otro oficial e interno, promovido por las propias instituciones gubernamentales desde la década de los 90.

La apreciación regida por códigos más geográficos que existenciales, sirve de cómodo y reductor emblema de otros atributos culturales. Las sugestiones que se imponen en la imaginación del lenguaje una vez pronunciada la palabra Cuba en su doble sentido objetivo y subjetivo, se asocian siempre al día, la luz y el sol.

Sin embargo, una interpretación detallada de su escritura, nos revela la presencia de la noche como un espacio de alteridad del orden y del poder desde el principio mismo de la creación de su imagen para el mundo occidental.

Por otra parte, y salvo raras excepciones, si revisamos la lectura contemporánea de la literatura y la cultura cubanas, vemos reiterarse los estudios temáticos en los cuales, por ejemplo,  predominan nociones como la de generación. Para limitarnos al ejemplo de la literatura; su análisis se asocia a fechas de nacimiento, lugar de residencia de los escritores, y contextos reflejados, lo cual deja de lado la hipotética relevancia del propio texto y de sus significaciones. Mucho menos abundan los estudios que propongan una relación entre la imagen visual y la escritura literaria.3

En las páginas que siguen expongo a través de la representación cinematográfica y literaria de la noche, un aspecto poco abordado de la historia cultural cubana. No se trata de inventariar temáticamente la presencia de la noche en el imaginario cubano, sino de describir y relacionar dos maneras diferentes de representarla, y especular sobre la presencia de la imagen cinematográfica, en la formación discursiva del texto literario.

Más que la descripción de imágenes, o que la apropiación lingüística de ellas, me interesa interrogar las formas de una imaginación en un momento definidor de la cultura nacional cubana como fueron los años iniciales de la revolución. Trato de proponer la forma de representar una idea o apropiación de la realidad, en este caso a través del símbolo de la noche. En esta lectura valoro tanto las significaciones de la imagen visual, como la subjetividad y las intenciones de quienes la representan o, como Guillermo Cabrera Infante, la escriben.

En otras palabras, pretendo demostrar que tanto en el documental PM de 1961 como en la novela Tres tristes tigres de Guillermo Cabrera Infante (1965 y 1967),4 tras la representación de la noche, subyace la intención de legitimar una transgresión de códigos sociales marginales, y erigir un espacio verbal y visual en el interior del cual la creación artística evade las restricciones oficiales del poder.

Por otra parte, en este paralelismo no sólo se invierte la valorización tradicional de la visión diurna de Cuba, sino que es el cine quien actúa como fuente de la escritura novelesca y no lo contrario: PM es la génesis de la escritura de TTT, tanto de la intención de identificar la noche con la subversión libertaria del lenguaje y de la música, como con el exceso de las políticas de sus personajes.

PM (Pasado Meridiano) es la sutil y risueña oposición a un acróstico similar: PM (Patria o Muerte) y TTT es la tentativa de transcribir la oralidad musical y el ritmo de una noche que quiere remplazar el Venceremos por un sinónimo más vital y menos dramático, por la eliminación sutil de la confrontación: Viviremos.

Me auxilio en este trabajo, para  relacionar el documental y la novela, de las nociones de regímenes diurno y nocturno de Gilbert Durand. A partir de una perspectiva antropológica, Durand aborda las estructuras del imaginario y llama régimen a contenidos dinámicos de las imágenes.5

Según él, los símbolos nocturnos se pueden dividir en dos grupos. Uno constituido por la inversión, marcada por la caída o el descenso, y otro marcada por el regreso, en los cuales la noche aparece como promesa y antesala de la aurora.

 

Una noche dentro de la noche6

Como es sabido, PM es un documental de 14 minutos  hecho por encargo, para ser difundido en el espacio televisivo Lunes de Revolución, suplemento cultural del periódico Revolución, órgano del Movimiento 26 de julio. Lunes de Revolución  fue fundado el 23 de marzo de 1959 y hasta su clausura en noviembre de 1961 fue dirigido, precisamente, por GCI.

Varias versiones existen sobre el origen del documental, pero todas coinciden en estar relacionado con Lunes de Revolución y con su director. Es el semanario quien financia la producción de PM, y quien lo transmite en su programa de televisión sin que la recepción inicial presagie lo que vendría algunas semanas más tarde. Orlando Jiménez Leal, que en la época sólo tenía 19 años y que fuera co-realizador con Sabá Cabrera Infante, hermano de Gullermo, de PM, explica así la génesis de éste:

« Sabá Cabrera Infante, que trabajaba como editor, y yo, le enseñamos a Guillermo el escaso pietaje que había filmado y le propusimos que Lunes produjera, para su espacio de televisión, un corto que fuera un simple poema a la noche habanera, pero no a la más evidente, sino a la oculta. Se llamaría Pasado Meridiano o más sencillamente PM (…) PM era un planteamiento de rebeldía ».7

Cabe preguntarse, ¿cuál es el relato fílmico de PM? ¿Qué vemos en esa noche habanera? Como se puede comprobar de inmediato, los 14 minutos de PM son una sucesión de imágenes fragmentadas que mantienen su hilo conductor a través de la errancia de sus personajes del poblado de Regla, frente a la bahía de La Habana, hasta los bares del puerto, de ahí a Marianao, y a su regreso, al final de la noche a Regla. Néstor Almendros el conocido cineasta a quien GCI dedicara su libro de ensayos políticos Mea Cuba (“A Néstor Almendros, un español que supo ser cubano”8), fue el primer comentarista público de PM en la revista Bohemia, la más importante de Cuba en aquella época. De esta manera resume Almendros el argumento de PM:

(…) un pequeño filme (de unos quince minutos) que recoge fielmente toda la atmósfera de la vida nocturna de los bares populares de una gran ciudad. La cámara bisturí se traslada como un noctámbulo incansable de Regla, en la lancha del puerto de La Habana y a los cafés de Cuatro Caminos, para terminar en los timbirichis de la Playa de Marianao y de nuevo a Regla. El procedimiento no ha podido ser más simple: es el del cine espontáneo, el free cinema de tanto auge ahora en el mundo.9

Para conocer más sobre el estilo de la película y sus fuentes, el propio Orlando Jiménez Leal explica lo siguiente:

Influenciados por la escuela del documental inglés, el Free Cinema, habíamos visto una película titulada Primery, sobre Kennedy y las elecciones primarias del Partido Demócrata en los Estados Unidos. Pero, sin duda, lo que más nos influenció fue un documental de Néstor Almendros que se llamaba 58.59. Néstor había regresado a La Habana después del triunfo de la Revolución, y su film, hecho modestamente en Time Square durante la celebración del fin del año 1958, fue una gran inspiración para nosotros.10

La noche, la música, la espontaneidad de las imágenes y las secuencias fragmentos, son los índices de este breve vagabundeo festivo que termina poco antes del amanecer en el mismo punto de partida, frente a La Habana.

El viaje en una pequeña embarcación hacia La Habana, representa así un descenso nocturno a la ciudad. Tanto la noche, como la libertad de las secuencias filmadas sin guión previsto por una cámara oculta, se unen a un itinerario improvisado  que contorna la bahía, no se aleja del mar y no penetra en recientes barrios burgueses como el Vedado y Miramar.

El sonido de este documental son los diálogos superpuestos de personas que festejan y la música con la cual bailan. Al mostrar  cuerpos que celebran la transgresión de la fiesta, hacen de esta noche una vivencia que descarta tanto el descanso como el orden, y trata así de cumplir la intención de los realizadores, la de filmar la noche oculta; la transgresión (y la inversión) son dobles.

El gusto por lo íntimo y por la inversión asocian estas imágenes a lo que Gilbert Durand nombra régimen nocturno de la imagen. La estructura de integración de personajes que incorporan a su vez con su presencia nuevas historias breves configuran la formación narrativa del filme. El rechazo a organizar premeditadamente el escenario y la cohesión lograda a través de una unión espontánea de los personajes y sus actuaciones dinámicas, el gusto por los detalles, provocan la dramatización festiva y cíclica que recibe al día: al final, y antes de amanecer, se pue de escuchar a Vicentico Valdés cantar “Una canción por la mañana”. De alguna manera el vocablo “mañana” en el título de la canción sugiere, en el plano temporal, una oposición a la noche que termina junto con el documental.

Guillermo Cabrera Infante, Orlando Jiménez Leal y Sabá Cabrera Infante. Foto tomada de Cubaencuentro.

Guillermo Cabrera Infante, Orlando Jiménez Leal y Sabá Cabrera Infante. Foto tomada de Cubaencuentro.

La recepción de PM es más conocida que el documental en sí mismo. Entre los intelectuales no hubo un entusiasmo excesivo, quizás con la excepción de Néstor Almendros que, en cierta medida, ve venir el peligro de parte de la oficialidad, y a la vez defiende a sus discípulos estéticos.

Juan Antonio García Borreo en su artículo, PM una de las películas que estremecieron a Cuba, cita algunos ejemplos de esta recepción:11

GCI: “PM fue una peliculita que no debió tener nunca mayor importancia que su exhibición por televisión en el programa de Lunes (…) la pequeña película nocturna

Heberto Padilla: “Aquel documental intrascendente, simple ejercicio de free cinema (una cámara oculta tratando de captar la espontaneidad de las reacciones humanas”

La insólita prohibición de la película, sería sólo el primer paso para imponer lo que se daría en llamar “Política cultural de la revolución cubana” y el cierre del semanario Lunes de revolución, la instauración de una rígida burocracia a la cabeza de las instituciones, y la partida al exilio de los protagonistas de aquellos hechos. En un documento titulado “Acuerdo del ICAIC sobre la prohibición del filme PM”, se puede leer:12

La Comisión de Estudio y Clasificación de Películas reunida en sesión ordinaria acordó, después de estudiar la citada película, prohibir su exhibición, por ofrecer una pintura parcial de la vida nocturna habanera, que empobrece, desfigura y desvirtúa la actitud que mantiene el pueblo cubano contra los ataques arteros de la contrarrevolución a las órdenes del imperialismo yanqui”.

Antonio José Ponte, en una lectura más contemporánea, especula de la siguiente manera en su libro La fiesta vigilada las causas que pudieron provocar la insólita prohibición de un documental a todas luces espontáneo y sin pretensiones políticas:

¿Qué lección sacar de sus imágenes? Ejercicio de free cinema, podría despertar en los espectadores la impresión de que un intento así era alcanzable fácilmente. Cualquier loco armado con una camarita lograría rematar eso y más. Se trataba de una empresa peligrosamente ligera, más aún si se le comparaba con la recién fundada industria cinematográfica. Constituía una potencial guerrilla fíilmica13

Si la dirección de la Revolución se había apropiado de la imagen ideal y solar del triunfo un 1ero de enero, no permitiría el libre albedrío de la noche y la fiesta. Habría que apropiarse de esa imagen por otros medios, y en el caso de GCI, uno de los más afectados por esas prohibiciones, sólo quedaba el juego literario y la salvación de una memoria festiva que él siempre situaría antes del amanecer del 1ero de enero de 1959.

 

La luz de una vela apagada14

La noche habaner, años 50s.

La noche habaner, años 50s.

Resulta un desafío  esbozar una lectura de una novela como TTT 50 años después de su publicación. Como puede imaginarse la bibliografía es abundante así como los puntos de vista desde las cuales puede leerse ese libro, sin contar con los azares de su escritura y de sus rediciones.

Me limito aquí a mostrar la relación entre la génesis de la novela y el documental PM a través de la visión y de la apropiación creativa que relacionan la noche habanera y sus significaciones y de lo que, sin dudas representa, la más grande experiencia del habla popular  en la literatura cubana.

GCI había publicado un libro de cuentos (Así en la paz como en la guerra, 1960) y otro de crónicas de cine (Un oficio del siglo XX, 1963) antes de TTT. Tanto en el título de esos dos libros, como en el seudónimo con el cual había firmado sus crónicas (Guillermo Caín), hay claves que podrían aclarar las causas el desdoblamiento del autor y de su visión de la creación literaria.

Caín, seudónimo formado a partir de sus dos apellidos con el cual Guillermo trata de burlar la censura batistiana a uno de sus cuentos,15 alude en este caso de forma inconsciente al mito bíblico. Mientras él se identifica con Caín, el hermano menor  Alberto Sabá, pintor y realizador de PM que, después de esta película, nunca más hiciera cine, viene a ser Abel. El título de paz y guerra, justica el origen de los textos que lo conforman: la supuesta paz es la revolución, y la guerra, la época de Batista. Sólo que, con el tiempo, y teniendo en cuenta lo sucedido, las significaciones pueden alternarse.

El título del libro sobre cine, sitúa este arte en la modernidad, y confirma por la escritura, la presencia permanente de este arte que es, con la música, el más familiar de todos en la cultura popular cubana. Es necesario recordar que en sus otros dos libros de cine (Arcadia todas las noches y Cine o sardina) se puede leer también tanto la introspección en la noche (ficticia y real) que significa para él infante difunto ir al cine y ver las películas, con la presencia silenciosa a su lado de su hermano Sabá. En la contratapa de Cine o sardina aparece esta confesión:

Nunca fui nada de Cain. Ni siquiera Abel Gance para este Napoleón crítico. Pero hay otra versión de su nacimiento dada por Casiodoro de Reina. Dijo Reina: « y dio a luz a su hermano Abel ».

Esta revelación genética no es apta para mayores porque fue el cine el que dio a luz a Caín. Fueron los hermanos Lumière, Caín y Abel del cinematógrafo, los que dieron luz al cine y al siglo.16

Se puede interpretar que la génesis del interés por arte es compartido con el hermano con quien GCI descubre el cine. Si fue Sabá quien hizo PM, fue Guillermo quien la escribió en TTT. Lo cierto es que GCI al comentar la película PM alternaba, en un espejeo y en un desdoblamiento típicos de su escritura, la denominación de « peliculita » con la confesión de haber sido la fuente de sus TTT :

oí que había muerto Freddy, una gran cantante de boleros que era del pueblo, pero no popular. Entonces supe que podía realizar algo que me preocupaba desde que prohibieron el documental, que ocupaba mis ocios y mis noches como una obsesión casi clínica: hacer PM. por otros medios – los únicos que me eran asequibles eran los medios literarios. Así surgió TTT, del cine y de la música popular, pero aunque hay muchos que han querido llevar si no el libro por lo menos sus fragmentos al cine…no creo que TTT tenga que convertirse en cine. ¿Para qué? Ya lo fue antes de ser libro y se titula P.M.17

Por otra parte, en un breve “Aviso del autor” a la primera edición de TTT el autor advierte:

Ciertas novelas de horror y de intriga llevan la indicación, muchas veces apócrifa, de que no deben leerse de noche. Tres Tristes Tigres, o TTT si lo prefieren, tendría que cruzar una banda sobre la cubierta que diga: Debe leerse de noche, porque el libro es una celebración de la noche tropical (…) Esta noche insular y urbana, habanera en una palabra, es la protagonista de ese libro que leerán o que han leído. Todas las noches narradas quieren fundirse o se funden en la sola, larga y reveladora noche de TTT, que al final comienza a amanecer, lenta y reveladora.18

Desde su propio título se sugiere el juego con la lengua (trabalenguas) en que se convertirá la lectura del texto.19 La música y la noche vendrán a completar las bases sobre las cuales se erige lo que constituye una visión del arte y la literatura cubanas, de su cultura, que según GCI debe desacralizarse por su ligereza, con el humor, la ironía y el choteo:

Me reí.

-¿Te ríes? Es el signo de Cuba. Aquí siempre tiene uno que dar a las verdades un aire de boutade para que sean aceptadas”. (“Bachata”)

En muchos de sus pasajes, la escritura de TTT se propone rescatar no sólo la presencia de la música nocturna y sus anónimos iconos, sino también la dicción y la oralidad del habla. El gran reto en este caso es de qué manera escribir una historia que fusione estas imágenes: “La escritura no es más que un intento de atrapar la voz humana al vuelo, como aquel que dice…algunas páginas de debe oír mejor que se leen, y no sería mala idea leerlas en voz alta”.20

Más que personajes quienes pueblan la novela son voces o canciones, muchas veces reproducidas por cintas magnetofónicas que tratan de copiarse con sus errores más fonéticos que ortográficos al texto. Estas caóticas galerías de voces, como el propio GCI las denominara, se superponen a manera de viñetas que funcionan como ecos de un discurso que pierde al lector y dispersa los narradores.

Sin dudas es la sucesión de los capítulos denominados « Ella cantaba boleros », donde mejor se fusionan la noche, la música y el cine, entre otras cosas, porque son narrados por el fotógrafo Codac, a la vez deformación fonética de Alberto Korda, modelo del personaje y de la marca de cámaras fotográficas Kodac. La narración se lee como el retrato fílmico de esta cantante desconocida que anima las noches después de trabajar como doméstica.

Se puede así describir una simetría que articule la estructura de las historias musicales y los juegos verbales del libro a través de sus personajes. Roberto González Echavarría ha descrito de la manera siguiente ese contrapunteo :

Estrella no es el único enigma en Tres Tristes Tigres, su contrapartida es Bustrófedon, el personaje cuya capacidad para desmantelar y rehacer el lenguaje es admirada e imitada por los demás. Bustrofedón, que no aparece nunca en la novela, ha sido captado en cinta magnetofónica por Arsenio (…)

Si Estrella está en contacto con las fuentes misteriosas del lenguaje, con el logos como melos –música anterior a la articulación-, Bustrófedon encarna la actividad diferenciadora que organiza el lenguaje.21

En « Bachata », el capítulo final de TTT se anuncia el final del libro y con él de la última noche antes de la llegada de la revolución. Este extenso capítulo se acostumbra interpretar como la despedida de una Habana que en su recorrido circular en coche, a toda velocidad, recuerda las visiones de PM.22

Arsenio Cué y Silvestre, lamentan la ausencia de Bustrofedón y de Codac y disertan sobre la música y la literatura. Tras la confusión entre Bach y Vivaldi que escuchan en el radio del descapotable, se llega al amanecer y al silencio: la música termina con la noche. Es entonces que se vuelve al alba, se sale de la noche como espacio de libertad e improvisación.

Guillermo Cabrera Infante fotografiado por Orlando Jiménez Leal. Foto tomada del blog de Zoé Valdéz.

Guillermo Cabrera Infante fotografiado por Orlando Jiménez Leal. Foto tomada del blog de Zoé Valdéz.

Gilbert Durand otorga a la lentitud un rasgo definidor del descenso de las imágenes nocturnas que, tomando como base el Himno a la noche de Novalis se ha dado en llamar “Complejo de Novalis”, y llega a identificarse con la copulación.23

La extensión de la “Bachata” mientras se pasea en automóvil por La Habana, puede identificarse con la lentitud de la lectura y de la acción propia al régimen nocturno de las imágenes.  La noche, como símbolo del inconsciente, se asocia también a la reminiscencia.

El escritor que trata de restituir desde Bruselas y Madrid, la luz perdida de esa vela ahora apagada que para él fuera La Habana, incitado por las imágenes de “una peliculita”, hace de la noche no sólo el espacio de la catarsis de su imaginación, sino también de la despedida de una época para él desaparecida al amanecer. Como en el bolero del Vicentico Valdés de PM, la “Bachata”, y toda la novela termina con la llegada de un amanecer que aparenta ser el de la revolución y el 1 ero de enero de 1959.

La apropiación de la noche y su escritura como catarsis, entendida ésta como una pulsión basada en la ilusión,24 con un empleo del lenguaje que integra sus variaciones de registros del habla  y  superpone capas de voces a veces confundidas; son los hallazgos que GCI aporta a la imaginación literaria cubana. La estructura de textos superpuestos a manera de secuencias constituye el bricolaje interno del mundo que trata de adecuarse a los registros infinitos del lenguaje. Si la apropiación de la noche urbana al ritmo de la música (de voces o boleros) constituye el espacio interior canónico inaugurado por TTT, la historia intelectual de esa adecuación, constituye un paradigma de muchas zonas de la escritura literaria cubana.

Ni las sucesivas rescrituras de un libro que al principio se titulara Vista del amanecer en el Trópico,  ni el viaje y la retención en La Habana durante cuatro meses del autor en 1965 que diera lugar a su libro póstumo Mapa dibujado para un espía (2013), hicieron que GCI cambiara su percepción de la ciudad, la visión de una literatura que hizo de la noche, su otra patria.

Bibliografía

L’âge d’or du cinéma cubain 1959-1969, Ramón Suárez, réal ; Emmanuel Vincenot, Diego Ascencio, Paris, Centre national de la cinématographie et de l’image animée, 2013.

Agramonte, Arturo, Cronología del cine cubano, La Habana, Ed. ICAIC, 1966.

Almendros, Néstor, “Pasado Meridiano”, Bohemia, 21 de mayo de 1961.

_______________, “A los dictadores suele gustarles el cine”, El Miami Herald, martes 21 de abril de 1988.

Berrocal, Sergio, Fidel Castro y la diplomacia del cine, Paris, Publibook, 2003.

Cabrera Infante, Guillermo, Así en la paz como en la guerra, La Habana, Ediciones R, 1960.

_____________________Tres Tristes Tigres, Caracas, Ayacucho, 1967.

_____________________Mea Cuba, Barcelona, Plaza Janés, 1992.

_____________________, Cine o sardina, Alfaguara, 1997.

_____________________, Obras Completas, III, Galaxia Gutemberg, 2016.

Canel, Fauto, “Orlando Jiménez Leal y el affaire PM”, Linden Magazine, 6, No. 2-3 abril-Sept.,1987.

Coloquio con Orlando Jiménez Leal sobre PM (1961): https://www.youtube.com/watch?v=Ixb4ESvPgXI

« Le cinéma cubain : identité et regards de l’intérieur », VOIX OFF No. 8, Sandra Hernández et Emmanuel Vincenot, eds, Université de Nantes, 2006.

Cruz, Juan, “Cuando el comandante mandó parar. Entrevista a Orlando Jiménez Leal”, El País, 3 de marzo de 2011: http://elpais.com/diario/2011/03/03/cultura/1299106801_850215.html

Diaz, Duanel, “PM: sueño y pesadilla”, Encuentro de la cultura cubana, 2 de junio de 2006.

El caso PM. 14 minutos que duran medio siglo, (Orlando Jiménez Leal y Manuel Zayas, edts), Madrid, Colibrí, 2012.

Lázaro, Felipe,“Una siniestra e interminable película”, Diario de Cuba, 16 de marzo de 2013: http://www.diariodecuba.com/de-leer/1363399783_986.html

Luis, William, Lunes de revolución. Literatura y cultura en los primeros años de la revolución cubana, Madrid, Verbum, 2003.

Machover, Jacobo,,La memoria frente al poder. Escritores cubanos del exilio: Guillermo Cabrera Infante, Severo Sarduy, Reinaldo Arenas. Universitat de Valencia, 2001.

Kutasy, Mercedes, Interrogando imágenes: lo visual y lo verbal en la narrativa breve de Virgilio Piñera y Guillermo Cabrera Infante, Universidad de Murcia, 2016.

Durand, Gilbert, Les structures anthropologiques de l’imaginaire, Paris, Dunod, 1997.

Jiménez Leal, Orlando, « Guillermo pasado el meridiano », Encuentro de la cultura cubana, 37/38, Madrid, 2005.

__________________, Guillermo Cabrera Infante, Victorino Polo (ed.), Ediciones de Cultura Hispánica, Semana de Autor, Madrid, 1998

Ponte, Antonio José, La fiesta vigilada, Barcelona, Anagrama, 2007, p. 106.

Rodríguez Monegal, Emir, « Guillermo Cabrera Infante », El arte de narrar, Caracas, Monte Ávila, 1977.

García Borreo, Juan Antonio, “PM, una de las películas que estremecieron a Cuba”, p. 53 66, Le cinema cubain:identité et regards de l’intérieur, CRINI, Nantes, 2006.

Starobinski, Jean, « Jalons pour une histoire du concept d’imagination », La relation critique, Gallimard, 2001.

Notas del artículo

  1. Título de un poema de José Lezama Lima  del poemario Enemigo rumor de 1941.
  2. “Dos patrias tengo yo: Cuba y la noche. ¿O son una las dos? No bien retira Su majestad el sol, con largos velos Y un clavel en la mano, silenciosa Cuba cual viuda triste me aparece. ¡Yo sé cuál es ese clavel sangriento Que en la mano le tiembla! Está vacío Mi pecho, destrozado está y vacío En donde estaba el corazón. Ya es hora De empezar a morir. La noche es buena”, José Martí, “Dos patrias”, Flores del destierro (1878-11895) p. 8 http://www.biblioteca.eest1salli.edu.ar/assets/mart%C3%AD,-jos%C3%A9---flores-del-destierro.pdf
  3. Ver: Mercedes Kutasy, Interrogando imágenes: lo visual y lo verbal en la narrativa breve de Virgilio Piñera y Guillermo Cabrera Infante, Universidad de Murcia, 2016.
  4. En lo adelante utilizo la abreviatura TTT por la novela y GCI por el escritor. La novela fue Premio Biblioteca Breve en 1964 con el título de Vista del amanecer en el Trópico, y además de cambiar de título, tuvo transformaciones sustanciales entre la edición de 1965 y la de 1967 que se considera definitiva y sin los cortes de la censura franquista de la edición príncipe.
  5. Gilbert Durand, Les structures anthropologiques de l’imaginaire, Paris, Dunod, 1997.
  6. Virgilio Piñera en su poema « En el Gato tuerto », dedicado a un club habanero que aparece en la novela Tres Tristes Tigres, escribe: “En el Gato Tuerto/hay una noche dentro de la noche,/con una luna que sale para algunos,/un sol que brilla para otros/y un gallo que canta para todos”, Virgilio Piñera, La isla en peso, La Habana, Ediciones Unión, 2011, p. 111.
  7. Orlando Jiménez Leal, « Guillermo pasado el meridiano », Encuentro de la cultura cubana, 37/38, Madrid, 2005, p. 253.
  8. Guillermo Cabrera Infante, Mea Cuba, Barcelona, Plaza Janés, 1992.
  9. Néstor Almendros, “Pasado Meridiano”, Bohemia, 21 de mayo de 1961, p.80. También sobre el mismo tema, ver del propio Almendros, ”A los dictadores suele gustarles el cine”, El Miami Herald, martes 21 de abril de 1988. Felipe Lázaro en una reseña al libro, El caso PM. 14 minutos que duran medio siglo, recopilación de artículos sobre PM de Orlando Jiménez Leal y Manuel Zayas, Madrid, Colibrí, 2012, cita un fragmento de la novela Calembours de César Leante donde se describe el recorrido de un supuesto personaje de PM: "un individuo vive en Regla y viene a divertirse a La Habana un sábado por la noche. Se toma una cerveza o un ron en algún bar de la Avenida del Puerto, se da una vuelta por el Prado y luego coge una guagua para venir a la playa de Marianao. Aquí se mete en el Coney Island, se pone a ver bailar junto a las parejas de Mi Bohío, juega al tiro al blanco y por fin viene aquí, al Chori, donde pasa el resto de la noche. Esta sería la secuencia más larga y la aprovecharía para filmar al Chori: tocando sus botellas, sus sartenes, sacando la lengua y tirándole trompetillas al público, en fin, trataría de captar todo el ambiente que hay aquí. La película terminaría con el individuo regresando a Regla en la lancha que se aleja por la bahía ya casi amaneciendo": http://www.diariodecuba.com/de-leer/1363399783_986.html
  10. “Orlando Jiménez Leal”, Guillermo Cabrera Infante, Victorino Polo (ed.), Ediciones de Cultura Hispánica, Semana de Autor, Madrid, 1998, p. 80. En Youtube se puede escuchar un extenso testimonio de Jiménez Leal sobre PM: https://www.youtube.com/watch?v=Ixb4ESvPgXI. En el minuto 50 se narra una anécdota sobre el origen del título: PM sería la abreviación de Positivo Maestro, una inscripción que acostumbraba hacer Jiménez Leal  en el rollo de las película de 16mm.”Ponle ese mismo título”, cuenta, la habría sugerido Néstor Almendros. También ver; Juan Cruz, “Cuando el comandante mandó parar. Entrevista a Orlando Jiménez Leal”, El País, 3 de marzo de 2011: http://elpais.com/diario/2011/03/03/cultura/1299106801_850215.html
  11. Juan Antonio García Borreo, “PM, una de las películas que estremecieron a Cuba”, p. 53 66, Le cinema cubain:identité et regards de l’intérieur, CRINI, Nantes, 2006.
  12. El documento oficial de la censura  se puede consultar aquí : https://manuelzayas.wordpress.com/2016/04/15/el-estreno-de-julio-garcia-espinosa-como-censor-cinematografico/
  13. Antonio José Ponte, La fiesta vigilada, Barcelona, Anagrama, 2007, p. 106.
  14. Tres Tristes Tigres: “Y trató de imaginar cómo se vería la luz de una vela cuando está apagada”.
  15. “Balada de plomo y yerro” (1951) “describe el mundo el gansterismo criollo como las películas del oeste describen la vida de la frontera y la planicie: por medio de la peripecia brutal. El cuento ganó al autor un premio especial: fue detenido, encarcelado y multado por la policía y los tribunales de Batista, cuando se publicó en octubre de 1952, Guillermo Cabrera Infante, Así en la paz como en la guerra, La Habana, Ediciones R, 1960, Prefacio”, p. 10. Al no renovarse su residencia en España por los servicios de inmigración de Franco, debido a la publicación en Lunes de Revolución de escritores españoles antifranquistas, Cabrera Infante sería víctima por tercera vez de igual número de dictaduras: de la batistiana, la castrista, y de la de Franco. Ver la explicación sobre el seudónimo Caín en Emir Rodríguez Monegal, « Guillermo Cabrera Infante », El arte de narrar, Caracas, Monte Ávila, 1977, pag. 69. Caín está compuesto por las dos primeras sílabas de cada uno de sus apellidos: CA-IN.
  16. Guillermo Cabrera Infante, Cine o sardina,  Alfaguara, 1997. Al explicar la anécdota que da origen al título, GCI vuelve a incluir a su hermano: “En mi pueblo, cuando éramos niños, mi madre nos preguntaba a mi hermano y a mí si preferíamos ir al cine o a comer con una frases festiva: ‘¿Cine o sardina’? Nunca escogimos la sardina”.
  17. Emir Rodríguez Monegal, « Guillermo Cabrera Infante », El arte de narrar, Caracas, Monte Ávila, 1977, p. 62-63: “Estando un día haciendo guardia de milicia en una entrada lateral del periódico Revolución, a los dos o tres días de enterarme de la muerte de Freddy, comencé sentado frente al buró de chequeo a escribir –cosa muy curiosa porque nunca lo hago- a mano el primer relato de “Ella cantaba boleros”. Este relato fue publicado en uno de los últimos libros de Lunes , junto con otros fragmentos de novelas o poemas en un número llamado “Obras en construcción” (…) El libro en ese entonces tenía un título terriblemente pretencioso, terriblemente “poético” entre comillas. Se llamaba La noche es un hueco sin borde. Y ese es el verdadero comienzo de este libro que m’as tarde publicó Seix Barral con el título de Tres Tristes Tigres”.
  18. Guillermo Cabrera Infante, “ Aviso al lector”, Obras Completas, III, Galaxia Gutemberg, 2016, p. 9.
  19. “Tres tristes tigres tragaban trigo en un trigal en tres tristes trastos. En tres tristes trastos, tragaban trigo en un trigal, tres tristes tigres”.
  20. GCI, “Advertencia”, TTT, Caracas, Biblioteca Ayacucho, 1967. Todas las citas de TTT provienen de esta edición.
  21. Roberto González Echevarría, La voz de los maestros, Madrid, Verbum, 2001, p. 228.
  22. Emir Rodríguez Monegal op.cit, p. 53-54, al entrevistar al autor de TTT apunta lo siguiente sobre la novela: “(…) quería subrayar apenas esto: un tema humano general –la noche, la fiesta, los jóvenes que salen en busca de aventuras en un perímetro muy reducido y muy concreto del mundo, pero que a la vez repite y multiplica lo que se hace en todas partes de este vasto mundo y en todas las épocas- eso está en el centro de tu novela y le da esa validez universal de la que hablábamos. Luego, hay además otro hecho que subraya esa misma universalidad, que es todo un sistema de referencias que van desde lo literario a lo musical, pasando por lo cinematográfico, y que son muy de esta época, y que, por tanto, encuentran eco en toda América Latina. Tu presentas en la novela pequeños cuadros, pequeños episodios, que están escritos a la manera de la narración contemporánea, ya sea en la literatura o en el cine”.
  23. Gilbert Durand, op. cit, p. 228.
  24. Jean Starobinski, « Jalons pour une histoire du concept d’imagination », La relation critique, Gallimard, 2001, p. 212 

Del Autor

Armando Valdés Zamora
(La Habana, Cuba, 1964) Ha publicado el poemario Libertad del silencio, Ediciones Trazos de Cuba, París, 1996, y la novela Las vacaciones de Hegel, Madrid, 2000, que resultó finalista del Premio Felipe Trigo, publicada en Francia como Les vacances de Hegel, donde fue finalista del Premio a la mejor primera novela en Francia. Doctorado por la Universidad de la Sorbona en 2003 con una tesis sobre José Lezama Lima, es Profesor Titular de la Universidad Paris Este y de la Escuela Superior de Gestion (ESG) de París. También es autor de decenas de artículos y ensayos sobre la literatura cubana publicados en Cuba, Europa y Estados Unidos. La editorial Bokeh acaba de publicar su libro La siesta de los dioses.