
Antonia García Prieto ha escrito sobre Alex Cuchilla:
Siendo el dibujo la columna vertebral del realismo, no es extraño que este se considere como punto de partida para una obra plástica, ya que proporciona el trazo y la línea que definirán las formas para el surgimiento de la obra de arte.
La creación como forma de expresión tiene diferentes vertientes en el discurso plástico, para cuchilla el sujeto y el objeto convergen para conjugar el verbo de lo real. Cuchilla plasma una narrativa compleja didáctica a fin de vislumbrar las posibilidades infinitas de lo humano.
La figura humana con su fluidez de movimiento intencionalmente estático y precisión lineal y muscular, se guarda el privilegio de mito y espíritu manteniendo con exclusividad el papel de protagonista. Lo cúbico y lineal tanto en sus formas como en enmarcados; y lo material, objetos de la vida cotidiana que el incorpora en sus pinturas, brinda la contraparte que entablan una relación personalizada entre la intuición subjetiva con lo externo.
Por todo lo anterior Cuchilla agita nuestra conciencia con una técnica depurada y sencilla, mezclando la candidez y la espontaneidad de los infantes frente al agotamiento moral del ser humano, hendido en una urbe corrupta y rutinaria; y estancado en un ritmo vertiginoso y hostil que nos impide anhelar un mundo mejor.
Los paisajes urbanos son el reflejo del desconcierto humano, de la desidia y la corrupción física y moral a la que estamos sometidos diariamente. Los niños simbolizan el ímpetu entusiasta y sincero que nos ayudarían a alcanzar la felicidad y a mejorar nuestro entorno social. Son las fragmentaciones de esperanzas que se esconden detrás de las sonrisas y los gestos francos de los personajes de Cuchilla.
Y para ampliar sobre el arte de este pintor, Gregorio Vigil-Escalera lo entrevista:
Tu obra tiene una significación inicial muy evidente ¿pero sus claves parecen ocultarse?
En muchas de mis series, caigo sin percatarme en una obra muy narrativa en la parte estética de mis personajes y a pequeñas historias o crónicas en el discurso.
El símbolo siempre es para mí un satélite que rodea la historia y la fortalece, haciendo un entramado que en ocasiones quizá cuesta relacionar y descifrar.
Para mí el problema histórico que mi país tiene en cuanto a identidad, nacionalismo, , violencia, éxodos, pobreza, etc., han perfilado que mis personajes se conviertan en narradores de esos temas, y los símbolos son en parte esos mismos temas llevados a una síntesis creo que como mis huellas digitales, (nacen en una expo llamada sobre la historia de la dermis y se quedan conmigo por esa búsqueda identitaria). El tablero de ajedrez como la ciudad y cada personaje como una pieza, además de ser un deporte cerebral, anclo esas ideas a mis personajes en sus cabezas por medio de esgrafiados, esto en la serie fragmentaciones urbanas.
El tablero también se quedó conmigo. La ciudad, que por cierto pasé casi 14 años anclado a ella hasta hace poco, la comencé a dejar fuera en algunas piezas. El símbolo es tan importante para mí ya que la lectura que se le puede hacer es infinita y me permite retroalimentarme, además se asoma a la parte intima, psicológica de mis personajes y quizá de mí.
El Salvador, país al que perteneces, entraña desequilibrios y turbulencias que es difícil atrapar en tus trabajos, ¿cuál es la razón?
Al contrario esas situaciones han generado muchas de mis series, como “urbanicidio”, la gran urbe, asfalto, fragmentaciones urbanas, entre otras, y nacen de ese desequilibrio y turbulento país en el que vivo.
Creo yo soy parte de ese caldo de cultivo ya que vivo en una zona peligrosa, y he vivido en carne propia muchas cosas difíciles como una guerra civil de 12 años, la muerte de mi hermano mayor por el ejército, la emigración de mis otros hermanos por la crisis económica, ahora en el presente ver morir a amigos por las pandillas, etc.
Hace años cuando comencé con la serie “urbanicidio” trabajé en una pieza clave, el Ángel caído, y después telarañas que trataban por primera vez el fenómeno de las pandillas o maras, eso fue en el 2005 hace 11 años haciendo una premonición de los que nos pasaría.
Ahora continúo trabajando esa temática, por cierto la aislé de lo demás desde la técnica, pirograbado y pistola industrial de calor, soporte, madera, y lo realicé con toda la mala intención de marcar, quemar, herir la superficie y usar una herramienta a la que se considera artesanal como lo es la del pirograbador, sobre material reciclado en ocasiones. Ahora el tema lo toco de forma más prudente ya que es peligroso, y lo muevo en Guatemala y no aquí , los personajes ya no son jóvenes ahora son niños, y los símbolos son diferentes, como la bala, la bomba, las maquinas, el tatú, el trabuco(arma hechiza) etc.
Ahora en el presente trabajo mucho mas en paz y quizá porque mi espíritu no se quebranta, y sueño que esto cambiará, también toco el otro lado de la moneda y por momentos respiro con esos nuevos personajes positivos, espirituales y mágicos como lo son mis niños y jóvenes en esos nuevos escenarios, casi surrealistas, los cuales me renuevan y me dan ese contrapunto para poder seguir pintando y disfrutando lo que hago , ya que eso me permite poder moverme en diferentes escenarios y temas ya que la mayoría de la series todavía no las he terminado, incluso el año pasado comencé a trabajar más con el color y mas intuitivo con una nueva serie peces de ciudad, la cual también me ha dejado muchas satisfacciones en el sentido de catarsis, vomitar muchas cosas reprimidas y por primera vez abandonar el realismo. Trato de trabajar de forma simultánea algunas de estas series para sentir que me renuevo y comienzo de nuevo.
¿Dónde inscribes el origen de tu plástica?
Mi memoria es de siempre, desde niño, con los cómics, caricaturas de tv, yo no estudié artes sino que contaduría pública en mi bachillerato y en la universidad comencé con periodismo, año 1991, pero siempre dibujando de forma autodidacta, trabajando de zapatero, serigrafía y estampador por algunos años, hasta lanzarme a estudiar artes en 1993 y dejar a medias la carrera de periodismo. Me tardé muchísimos años ya que a veces no me inscribía en materias por falta de dinero o por trabajar en alguna exposición, o solo inscribía una materia, en fin se me hizo catedral, doctorado y maestría mi licenciatura, ya que me tardé casi 15 años.
Irónicamente di clases por 5 años en esa universidad más adelante.
Pero 1999 fue clave ya que por una beca estuve un año en México bajo la tutoría del maestro Arturo Rivera, y eso me movió el tapete.
Hay como un sentido binario en tu concepción plástica: una humanidad doliente y una fantasmagoría etérea y luminosa. ¿Por qué esa dualidad?
Creo que ya toqué algo de eso anteriormente, es mi forma de sobrellevar mi realidad y si ese contrapunto me mantiene a flote en mi espíritu creativo, me ha funcionado para no caer en una total negatividad o en una total evasión a mi realidad, creo estoy manejando la pintura como mi vida en un punto medio y no dejándome llevar por los extremos, ahora yo tengo mucha felicidad en mi vida por dos niñas, una de cuatro años y otra de dos y medio, además de mi esposa, eso ha pesado mucho en mi trabajo y actitud espiritual.
¿Qué nos puedes decir del estado de las artes visuales en tu nación?
A pesar de ser uno de los países más pequeños, con una mínima incidencia en el ámbito internacional de las artes, creo que estamos trabajando muy bien en las diferentes expresiones contemporáneas y visuales de Centro América, y creo que una de las razones es que seamos tan chiquitos, que nos ha tocado tomarnos literalmente el mercado centroamericano, por la misma crisis, y como decimos por acá en la rebusca. Muchos de mis colegas trabajan con muchas galerías internacionales en EEUU, Suramérica y Centroamérica, son muy pocos los que han logrado llegar a Europa de forma permanente.
Y los artistas emergentes vienen empujando fuerte, y saben que esto es muy difícil sobre todo en esta parte del mundo.
¿Qué presentimientos te quedan por plasmar en tu pintura de cara al futuro?
¡Uy!, tengo muchas cosas que quiero contar, series completas por pintar, y estoy seguro que la vida no me dará tanto tiempo para trabajarlas, por ejemplo tengo dos series que hace ya 10 años no he podido trabajar, una es la historia de los exiliados, representados por Adán y Eva, y contextualizados en diferentes escenarios actuales de guerra y sobreabundancia, llevando con ellos todo el mundo interno de sus crisis, alegrías, tragedias, amores desamores, etc., otra es trabajar ciudades monumentales, (hace 4 años mandé a fabricar una caja de luz de dos metros y medio para hacer serigrafía monumental y trabajar esas ciudades fantasmagóricas con personajes en las penumbras, donde por primera vez el protagonista será la ciudad y no el personaje, continuar peces de ciudad, y otras nuevas series, en fin creo que tengo la suerte que me he movido en diferentes mundos en estos años y esto me ha permitido que el público, el coleccionista, no me etiqueten y me atrapen, y aunque en occisiones los movientes entre una serie y otra son pequeños y lentos , con el pasar de los años lo que están viendo es otra cosa.
Por último, ¿pesimismo u optimismo?
Siempre ha sido optimismo en mi realidad pesimista.