Categoría: Unos escriben

La literatura cuántica de Juan Pedro Aparicio

Pese a que su indagación en los más diversos moldes narrativos -la novela1, el cuento2, el libro de viajes3– se remonta a los orígenes de su producción, su interés por el cuento brevísimo es reciente, como él mismo declara en el prólogo de La mitad del diablo (2006)4, primer libro suyo compuesto exclusivamente de microtextos, y digo microtextos porque no todos los que lo integran responden a las exigencias del microrrelato: Leer más…

Juan Pedro Aparicio y el poder de la imagen

Teniendo en cuenta la gran solvencia de Juan Pedro Aparicio como crítico de cine ─ y, por tanto, como descifrador de imágenes ─, tal como la misma se manifiesta en sus crónicas cinematográficas de “La mirada del narrador”, de la interrumpida  Revista de Libros,  espacio que compartía con José María Guelbenzu y José María Merino, se me ha ocurrido la idea de abordar la escritura del novelista desde la perspectiva de la imagen. Entiéndase, no obstante, que mi intento no consiste en establecer homología alguna entre cine y literatura, sino tan sólo inspirarme en el hecho de que el admirable “mirador” de imágenes es al propio tiempo un memorable creador de imágenes literarias visuales o, en todo caso, traducibles como visualidad en la mente receptora. En fin de cuentas, ahora me doy cuenta de ello, mi interés por Aparicio se generó en la fuerza y riqueza insólitas de la imagen en El año del francés (1986), para luego proseguir en el estudio de Retrato de ambigú (1989), La forma de la noche (1994) y El viajero de Leicester (1998). Leer más…

Sobre los cuentos de La vida en blanco, de Juan Pedro Aparicio

Como tantos otros autores de su generación, Juan Pedro Aparicio se inició en la escritura cultivando el cuento. La vida en blanco (Menoscuarto, Palencia, 2005) es el segundo y hasta ahora último de los libros dedicados por su autor al género, tras El origen del mono y otros relatos (Akal, Madrid, 1975), reeditado como Cuentos del origen del mono (Destino, Barcelona, 1989). Alrededor de esa fecha emblemática de 1975 publican también libros de narraciones autores tan distintos, en edad y concepción estética, como puedan ser Vicente Soto (Casi cuentos de Londres, 1973; y Cuentos del tiempo de nunca acabar, 1977), Gonzalo Fortea (Corazón frío, 1974), Antonio Pereira (El ingeniero Balboa y otras historias civiles, 1976) y Álvaro Pombo (Relatos sobre la falta de sustancia, 1977). Y junto a ellos, aparecen dos antologías notables: las de Gonzalo Sobejano y Gary D. Keller (Cuentos españoles concertados. Leer más…

Depreciación

A Juan Aparicio

 

Fue en los años felices de la Transición cuando yo recordaba haber visto a menudo aquel anuncio:

COMPRO ALMAS. PAGO AL CONTADO. CONDICIONES A CONVENIR

Entonces no me pareció de ningún interés. Era sólo, quizá, una broma graciosa, o acaso un reclamo publicitario en clave, de intenciones oscuras.

Ahora, el anuncio había desaparecido; pero, cuando las cosas me fueron tan mal en la vida que mi nombre se convirtió ya casi en uno de los sinónimos de la nada, un conocido moralista de El Pensamiento Cantábrico aludió cierto día a aquel comprador de almas como a alguien que, ya sin publicidad, mantenía su infame negocio ante nuestra narices, en los términos más fructíferos. Leer más…

Una reflexión sobre el mundo y sobre sí mismo

Ha pasado mucho tiempo desde que Juan Pedro Aparicio daba a conocer sus postulados estéticos y realizaba nuevos aportes a las letras hispánicas  junto a sus colegas José María Merino y Luis Mateo Díez, dentro del llamado “grupo leonés”.

En la voz de Sabino Ordás, el apócrifo a través del cual el grupo se expresaba,  declaraban  una búsqueda del propio tono, volviendo la mirada hacia los orígenes de la expresión y, si bien, reivindicaron el gusto por contar, ponían el acento en transmitir “algo” por medio de la palabra; en la función iluminadora que debe cumplir la literatura; en el poder connotativo de la palabra como productora de sentido más allá de la literalidad. Leer más…

Juan Pedro, el recuperador

En enero de  1989, Juan Pedro Aparicio me dio una gran alegría. Andaba yo, hacía ya muchos años, un poco mosca por la ausencia, en el lenguaje corriente, de una palabra hermosa que nadie parecía conocer o recordar. Una palabra perdida, lo que siempre es muy triste. Una palabra que había sido de uso común en mi  infancia, por lo menos entre mi gente, en Mansilla de las Mulas. La pronunciaba con frecuencia mi hermana, una mocita pinturera y bien relacionada, mayor que yo. Y si ella la decía, con una mezcla de cotidianeidad y secreta admiración y la aplicaba como es debido… qué iba a hacer yo, que además gustaba de las palabras y las zarandeaba con aire de persona mayor. Muchas veces habíamos comentado, andando ya los años, mi hermana y yo: ¿Qué habrá sido de aquella palabra? Ni se la oíamos decir a nadie ni aparecía escrita en ninguna parte. Raro, muy raro… Leer más…

Lo fantástico en la novelística de Juan Pedro Aparicio

Juan Pedro Aparicio es un novelista que habitualmente se reconoce asociado a León y a lo leonés. Nada tiene de extraño esto, cuando una mayoría de sus obras transcurre en este territorio, o cuando ha dedicado varios ensayos y artículos a su tierra. Otra cuestión, sin embargo, es que esta relación de su obra con un espacio regional concreto lleve a la identificación automática de considerarlo un escritor realista, incluso costumbrista. Y en cierto modo algo de eso pasó tras la publicación de El año del francés (1986) y, sobre todo, de Retratos de ambigú (premio Nadal 1988), dos novelas que retrataban colectivamente la sociedad leonesa de la posguerra. Leer más…

Juan Pedro, cineasta

Juan Pedro Aparicio es conocido sobre todo como escritor. De estilo clásico, entre un casticismo refinado y una elegancia anglosajona, su español es diáfano y grave, donde el sentido del humor se alterna con una preocupación con categoría filosófica. Todos esperamos su próxima gran novela.

Juan Pedro Aparicio ha demostrado recientemente una nueva pericia, su faceta de cineasta, término que señala aquel artífice que transita el llamado séptimo arte desde distintos lugares. En el documental “León, cuna del parlamentarismo” (conocido también como “La cuna del parlamentarismo”) ha recorrido la gestación completa de una muy notable obra fílmica. Ha sido autor del proyecto, artífice del guión, supervisor del montaje definitivo, e incluso presentador o conductor del jugoso documental sobre el ayer y el hoy de su muy querido León. Leer más…

Breve descripción en malos versos

Un hombre muy guapetón, un caballero,
de todos los seres buenos, el primero.
Amable, fino, galante, detallista,
un príncipe de la vida, socialista.
Inteligente, burlón, con ideales
adorador de tertulias, y animales.
Paciente, comprensivo, tolerante,
mas capaz de renegar cual dios tonante. Leer más…

Juan Pedro Aparicio: invitación a la complicidad

Es muy clarificadora la reciente Antología del microrrelato español (1906-2011). El cuarto género narrativo, de Irene Andres-Suárez. Entre las muchas conclusiones a las que podemos llegar después de su lectura, subrayo la que conduce a una afirmación de la que ya éramos muy conscientes: Juan Pedro Aparicio es un autor de hondo significado a la hora de hablar del microrrelato español, con dos títulos de especial relieve: La mitad del diablo (2006) y El juego del diábolo (2008). Es conveniente añadir un nuevo título, Asuntos de amor (2010), por su carácter unitario desde el punto de vista temático y porque en sus páginas aparecen media docena de inéditos. Leer más…