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La desintegración del campo socialista europeo y de la URSS como nación al inicio de los años 90, el continuado bloqueo económico impuesto al gobierno de Castro por los Estados Unidos desde los años 60 y los sucesivos errores y rectificaciones políticos y económicos de los cuadros dirigentes del país, han llevado al país al estado de depauperación económica y moral conocido como "período especial en tiempo de paz", en el cual la vida cotidiana del cubano se ha convertido en una "batalla por la supervivencia".34
Por desgracia, la diferencia esencial —no señalada por los especialistas del tema— entre la utopía y la distopía parece ser, por una parte, la imposible realización de la primera más allá de la imaginación y la escritura y, por otra, la siempre factible realización de la segunda en las diferentes sociedades humanas.35 Pero si, como afirma Rubén Dri, "la utopía no es mera evasión, no es salirse de la realidad para no verla, no es un mero imposible",36 valgan entonces estas anti-utópicas inmersiones arenianas en la realidad histórica del hombre contemporáneo (cubano por más señas) para que el lector pueda de nuevo, con ojos más críticos y alertas, escribir y construir otra gran utopía, esa que alguna vez sí le permita su más libre, plena y auténtica realización sobre la tierra.
Notas del artículo:
1.- Reinaldo Arenas. Otra vez el mar, Argos Vergara, Barcelona, 1982. Todas las citas de la novela (en lo adelante OVM) vendrán de esta edición y se señalará su número de página entre paréntesis en el texto.
2.- Reinaldo Arenas. El asalto, Universal, Miami, 1991. Todas las citas de la novela (en lo adelante EA) vendrán de esta edición y se señalará su número de página entre paréntesis en el texto.
3.- Arenas mismo afirma haber leído en Cuba novelas soviéticas de la tendencia más ortodoxa del realismo socialista. Por una "especie de voracidad campesina de leerlo todo" se leyó, asegura Arenas, Somos hombres soviéticos, Así se templó el acero y El pueblo es inmortal (en Carlos Espinosa, "La vida es riesgo o abstinencia". Quimera No. 101. 1991. p. 66).
4.- Arenas califica a Bulgakov de "grande" y "genio" en Paulo Octaviano Terra, "Entrevista exclusiva a Reinaldo Arenas", Linden Lane Magazine No. 11.3, 1992, p. 19.
5.- Francisco de Oraá. La rosa en la ceniza, Unión, La Habana, 1990, p. 209.
6.- Ibid., p. 446.
7.- Iguales propuestas ortodoxas, pretendiendo orientar la realidad nacional, se encuentran en el "community-based popular theatro movement" que, siguiendo las exitosas experiencias del Grupo de Teatro Escambray, y del Cabildo de Santiago, floreció en Cuba durante los años 70. “This grassroots theatre would be, to use Qeorge Szanto's distinctions, a vehicle for integrational propaganda, as oppossed to the radical theatre of capitalist societies, which was to a great extent agitational and oppositional”, afirma Judith A. Weiss en su artículo “Traditional Popular Culture and the Cuban New Theatre: Teatro Escambray and the Cabildo de Santiago", Theatre Research International No. 14.2, 1989, p. 142. El subrayado es mío.
8.- Fernández Retamar. Hacia la nueva. Unión, La Habana, 1989, p. 16.
9.- Nicola Abbagnano. Diccionario de filosofía, FCE, México, 1986, p. 1171.
10.- Northrop Frye. "Varieties of Literary Utopias", Frank E. Manuel, Ed. Utopias and Utopian Thought, Houhgton Mifflin, Boston, 1966, p. 43.
11.- Azor. "Entrevista a Vicente Revuelta", Universidad de La Habana No. 227, 1986, p. 342. El subrayado es mío.
12.- La Revolución Cubana de 1959 significó para muchos latinoamericanos en particular, la posibilidad de realización de una utopía: "Fue, para todos nosotros, la Revolución de la utopía, la que hizo posible, de súbito, aquí y ahora, que ese lugar que no está en ninguna parte, ese lugar que no existe, se situara, se encarnara, tuviera lugar en una determinada geografía social y humana", afirma Jaime Labastida en su "Revolución de la utopía, utopía de la revolución", Plural 21-10.250, 2da.época, 1992, p. 1.
13.- Crane Brinton. "Utopia and Democracy", Frank E. Manuel, Ed. Utopias and Utopian Thought, Houghton Mifflin, Boston, 1966, p. 58.
14.- Dice María Elena Cruz Varela en su poema "Fuera del paraíso" (deudor del mencionado libro de Padilla) lo siguiente: "Y era mentira. Indefensa mentira de cobardes. / Ni siquiera verdad pintarrajeada / epitafio de vieja prostituta... / Era mentira, piadosa ficción para el agonizante, / que dijéramos mar / y saltaran los peces" (citado en Madeline Cámara, "Locura, poesía y subversión. Una mujer que espera por la lluvia", Plural 21-10.250, 2da.época 1992, p. 8.
15.- Dicha pentagonía la forman los novelas Celestino antes del alba (La Habana, Unión, 1967), vuelta a editar bajo el título de Cantando en el pozo (Argos Vergara, Barcelona, 1982), El palacio de las blanquísimas mofetas (Monte Avila, Caracas, 1980), Otra vez el mar (Argos Vergara, Barcelona, 1982), El color del verano (Universal, Miami, 1991) y El asalto (Universal, Miami, 1991).
16.- "Mi vida ha sido no sólo un éxodo político, sino también un éxodo familiar. No sólo he huido de Fidel Castro, sino que además he escapado de mi madre. En EA al final se descubre que el dictador es la madre del protagonista disfrazada", afirma Arenas sobre lo que considera el "binomio tan hispano de madre-dictador" (en Espinosa, "La vida", p. 66). La destrucción de la madre ocurre también en su cuento "Adiós a mamá", recogido por Ángel Rama en su antología de Novísimos narradores hispanoamericanos en "Marcha", 1964-1980, Marcha, México, 1981, pp. 156-171.
17.- Volok. "La carnavalización y la alegoría en El mundo alucinante do Reinaldo Arenas", Revista Iberoamericana No. 51.130-131, 1985, p. 140.
18.- Volek. "La carnavalización", p. 145.
19.- Volek. Ibid., p. 143.
20.- En OVM Héctor consideraba la sociedad comunista como el ejemplo máximo de sociedad represiva. Según él, "el comunismo pone en práctica (agudizándolas) las características (es decir, las más connotadas barbaries) de los sistemas anteriores" (328).
21.- Así lo reconoce Roberto Valero al señalar entre comillas el supuesto "optimismo" del final de EA (El desamparado humor de Reinaldo Arenas, University of Miami, Miami, 1991), p. 174.
22.- "Critique and Justification of Utopía". Frank E. Manuel, Ed. Utopias and Utopian Thought, Houghton Mifflin, Boston, 1966, p. 296.
23.- Dicha indistinción entre ficción, biografía y testimonio, presente en toda la pentagonía de Arenas y señalada por el propio autor en sus numerosas entrevistas y ensayos, se reafirma más aún con la reciente publicación de sus memorias: Antes que anochezca, Tusquets, Barcelona, 1992.
24.- En Jesús J. Barquet. "Conversando con Reinaldo Arenas sobre el suicidio", Hispania No. 74.4, 1991, p. 934.
25.- Véanse al respecto los siguientes artículos de Guillermo Cabrera Infante: "Entre la historia y la nada. Notas sobre una ideología del suicidio". Vuelta No. 7.74, 1983, pp. 11-22, y "Más sobre el suicidio". Vuelta No. 7.79, 1983, pp. 50-51.
26.- Ya el mencionado poema de Martí emplea una metáfora animal para describir al que aceptaba el yugo del opresor y señala la involución que esta animalización representa: "hace de manso buey / y en apagado bruto / la escala universal de nuevo empieza" (Obras completas, Vol. 16, Poesía, Ciencias Sociales, La Habana, 1975, pp. 161-162).
27.- Las cigarras y las hormigas nos remiten además a la fábula clásica.
28.- Personaje apócrifo, según Valero (El desamparado, pp. 142 y 148).
29.- Si seguimos los correcciones señaladas por Valero, en vez de "estallado" sería "estallando" (El desamparado, p. 138).
30.- El desamparado, pp. 138-139.
31.- Afirma Arenas que cuando terminó de leer Rebelión en la granja y 1984 "estaba llorando" ( Espinosa, "La vida", p. 66).
32.- Es por esto que, aunque la destrucción física de Héctor al sexto día pueda verse como un rescate pírrico de su condición humana, ese día ha significado dentro del "tiempo bíblico" de la novela un acto de "creación" paralelo al descrito en el Génesis (Valero, El desamparado, p. 145). Para nosotros, es la gestación de un hombre nuevo. Pero este individuo, en su autogestación, tiene que volver a asumir el Verbo que había abandonado (sabemos por su esposa que había dejado de escribir como una de sus tantas inhibiciones o autocensuras). Si saltamos al correspondiente Canto Sexto de la Segunda Parte veremos que, al renacer al sexto día, vendrá con Verbo justiciero, vengativo, con fiera espada encendida arremetiendo contra todo y contra todos en dicho Canto (véanse en particular la historia de Tedevoro o "La fuga de la Avellaneda" y la reescritura del monólogo de Hamlet (368-87). Estamos frente a una versión del hombre nuevo muy diferente a la de las propuestas ortodoxas: opuesto al hombre comunista idealmente integrado a su sociedad, presenta Arenas un individuo independiente de toda atadura social que hace de su permanente rebeldía la clave de su autenticidad y condición humana. Similar hombre nuevo propone un discípulo literario de Arenas, el narrador cubano Miguel Correa, en la "Receta para la fabricación del hombre nuevo” de su novela Al norte del infierno (Sibi, Miami. 1984, pp. 115-117).
33.- No obstante su ilocalización, ya señalamos las posibilidades do entender EA como una alucinada anti-utopía de la presente realidad cubana, o como anotamos ahora, un anticipado testimonio de la misma. En tanto que continuadora de El color del verano (ubicada entre los años 1999 y 2009) dentro de la pentagonía areniana, EA puede analizarse también como novela de ciencia-ficción y derivar de esto su pretendida intención anticipatoria. Similar mecanismo acusador-anticipatorio se encontraba ya en 1984 de Orwell.
34.- Vivian Martínez Tabares. "¿Hacia dónde vamos? Memorias para una valoración de la escena cubana de los 80". La Gaceta de Cuba, julio-agosto, 1992, p. 38.
35.- Véanse al respecto la distopía de la sociedad capitalista desarrollada que realiza Arenas en su novela El portero (Universal, Miami, 1990) y la pesadilla social de las diferentes etapas de la historia de Cuba que presenta en su poema El central (Seix Barral, Barcelona, 1981).
36.- "América Latina: identidad, memoria histórica y utopía", Casa de las Américas No. 32.184, 1991, p. 137.
(La Habana, 1953) Reside desde 1980 en los Estados Unidos. Entre sus poemarios se hallan Sin decir el mar (1981), Sagradas herejías (1985), Ícaro (1985), El Libro de los héroes (1994), Un no rompido sueño (1994), El Libro del desterrado (1994), Naufragios / Shipwrecks (1998/2001) y Sin fecha de extinción (2004). Un capítulo de su tesis doctoral de 1990 sobre todas las revistas origenistas ("El grupo Orígenes y la eticidad cubana: recuento de un proceso") dio lugar al libro Consagración de La Habana (1991, Premio "Letras de Oro"). Como crítico literario cuenta, además, con Escrituras poéticas de una nación (1999, Premio "Lourdes Casal") y Teatro y revolución cubana: subversión y utopía en Los siete contra Tebas, de Antón Arrufat (2002). Desde 1991 trabaja como profesor en la Universidad Estatal de Nuevo México, en Las Cruces.