

gracias al comercio de
sombreros de fieltro y de relojes.
M. Proust
Verde y negra, la calle: Pareciera
que no hay gente aquí. Pareciera que resbalan sombras
grises, verdes de trópico hacia un Berghof
por encima de los abismos. Pareciera que unas manos
inválidas te toman por los hombros, y te adentran.
Rápidas −ah, es eso posible?!− difuminan las cosas
a los seres, aquí.
Un artista, ligeramente, vive del barro de esta niebla.
para Antonio Jorge,
in memoriam.
Ejecutan ejercicios entre la nieve, lejos.
El guardia en su torre:
por encima de la torre milanos,
por encima de los milanos misterio.
Alguno sacude una colcha.
Alguno tose al fondo (o la izquierda?) de la barraca.
Alguien duerme.
Los que se bañan, no comen.
Los que leen cartas, no se bañan.
(para Rogeliú, in memoriam)
Un ave-fría va en un cacharro del rey Salomón
y su vida no volverá:
se voltea a mitad de los suyos
aunque ha visto de lejos lo más importante que sucede.
El rombo del vestido responde a la primavera,
a la hoja de papel que el tirano persigue,
al efecto claridad que en las noches persigues.
Suena azul
espíritu sonoro.
Imágenes en un punto no se ven,
pasividad
del vacío.
Sigues pensando nada trascendental
aunque has visto de lejos lo más importante que sucede.
La destrucción interna de tu vestido: un todo.
Las flores que ayudan a la amplitud
empiezan a trabajar por última vez.
Esto lo hace la esquina de una casa.
Estos dos combinados resultarán ascenso y caída
aunque han visto de lejos lo más importante que sucede.
para B.F.
in memoriam
El sirio Philipp Stamma
-mi antecesor-
Después Saint- Amat, La Bourdonnais, etc
Los clientes mueven
ruidosos, una silla
El Maestro cuelga su saco en un clavo,
un clavo de esa pared es el tablero
del Maestro
Estar endeudado
en Amsterdam o en París
o Bohemia
da igual
(Dostoievski lo estuvo:
brisca 7 y ½ monte burro
ofrecen apuestas mínimas
al azar,
ese golpe de dados)
Ex nihilo nihil fit
De ahí crea
sesiones ciegas, simultáneas
de una vida
( zona norte de St. Martin’s Lane:
coche cerrado en sábado,
Madame Sosotris los jueves,
lunes: reposo, viernes café habitual:
duelos, bellaquería, visitas
al golfo Dickens. . .)
“Los peones son el alma
del juego” dice
El alma del juego.
para Elena Tamargo
Dicen que engañó
el melenudo
Hölderlin
a Gontard
engendrando
(feliz contraste)
poesía y Scardanelli
Engañó
la religión de su abuelo
Yeats
(engañado
por Maud Gonne
canta a Sligo como al lugar
de su pobreza)
Heráclito
-El Oscuro de Éfeso-
se engaña a sí mismo,
y a nosotros, así
Sobre quienes se bañan en los mismos ríos
afluyen aguas distintas y otras distintas
Cosa que nadie
ha podido probar
gracias a Dios.
(Cuba, 1955). Tiene publicados varios cuadernos de poesía. Radica en Miami, Florida desde 1999.