


Una revolución pequeña (Lengua de trapo 2009) es la cuarta novela de Aparicio-Belmonte y para ella recupera los personajes de su primera obra titulada Mala suerte (Lengua de trapo 2003) premiada, entre otros, con el que se otorga en la Semana Negra de Gijón a la mejor primera novela negra publicada durante el año.
No pretendo hacer una crítica al uso, solamente expresar una opinión personal sobre esta novela. Gamberra en su forma pero con un fondo crítico, afilado como un bisturí, desenmascara fantasmas, falsas progresías y sugiere dudas.
A esta novela se la puede calificar como “negra” pero enlaza con otras “luces”: las del Hollywood dorado y los malvadísimos personajes interpretados por las Bettes Davis. También se pasea juguetón entre la sugerencias más exquisitas y perversas de “Las amistades peligrosas” tocando a las heroínas de culebrón tan malvadas y tórridas. Algo de todas ellas tiene Perversa, la protagonista de esta peripecia, sus refinados padres y su círculo. Aparicio-Belmonte salta por encima de prejuicios: sus personajes ejercitan incluso el asesinato buscando el único fin de hacer daño, y en ningún momento se contempla la cortapisa de la culpa. La motivación no importa, puede ser premeditada o casual pero siempre despreocupada. Perversa comete un error de base: el asesinato en que se inicia lo comete por despecho, y ahí, ya, se mete en el complicado jardín de los sentimientos, cuando el éxito de este juego solo ha de residir en si el hacedor de la fechoría sale airoso de ella o le trae alguna consecuencia desagradable. Por la novela se pasean jueces, comisarias, policías, sicólogos, abogados con poca empatía; todos ellos con un punto en común: dar total prioridad a sus ambiciones y sus placeres del aquí y ahora.
Está escrita en un lenguaje directo, fresco, que llega. La carpintería o estructura está compuesta por capítulos cortos, cómo el tableteo de una metralleta de juguete que se controla a base de manivela, cada vuelta es un capítulo. Engancha al lector hasta el final, y este es su logro. También tiene algún ritmo desacompasado, pero su frescura y su historia plagada de despropósitos hacen que lo olvides. Si la lees tienes asegurado pasar unos buenos ratos. Pero no te animes a entrar en ese “juego”, la vida real es muy diferente a lo que se narra en este divertido juguete.
Enero de 2010
Ha escrito para cine, televisión, teatro y ha publicado novela.