OtroLunes. Revista Hispanoamericana de Cultura. Enero 2010. Antilde;o cuatro. Número once

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Datos de la revista, enero 2010, año 4, número 11
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Para no olvidarse de los peces

 

Santos Domínguez

José María Merino reúne en La glorieta de los fugitivos, que publica Páginas de Espuma, su minificción completa: los relatos que ya aparecieron en Días imaginarios (2002) y en Cuentos del libro de la noche (2005), más algunos inéditos y dispersos que se recogen en la primera parte, Ciento once fugitivos. A ellos se añaden en una segunda parte los veinticinco textos de La Glorieta miniatura, que fueron su aportación teórica y práctica a la vez a IV Congreso Internacional de Minificción que se celebró en Neuchâtel en 2006.

No es José María Merino un recién llegado al género de la minificción, que por otro lado es tan antiguo como el impulso narrativo del ser humano y empieza por manifestarse en las historias cortas, en las leyendas o en las fábulas orales:

La ficción –escribe Merino en uno de los textos reflexivos del libro – fue la primera sabiduría de la humanidad, el jardín literario en donde está la verdadera historia de la humanidad.

Y allí, en uno de los extremos de ese jardín literario, lindando con los alcorques de la leyenda, los macizos de la fábula, los parterres y pabellones de la poesía y las  praderas del cuento, se halla la Glorieta Miniatura. Hay muchos que al llegar allí quedan desorientados, porque los relatos diminutos no les permiten ver el inmenso bosque de la ficción pequeñísima.

Las leyendas medievales, el Patrañuelo, la Sobremesa y alivio de caminantes de Timoneda o algunos pasajes cervantinos dan razón del antiguo origen de una modalidad que para muchos escritores es un género de llegada, una meta que alcanzan algunos narradores privilegiados como Merino cuando descubren la capacidad expresiva del minicuento, en el que se condensa la quintaesencia de la narratividad con la intensidad de unas pocas líneas. Un género que desde el chispazo de la intuición inicial, desde la inspiración y la subjetividad que relaciona el microrrelato con el poema, requiere la elección de un título atractivo pero que no dé pistas sobre un desenlace a menudo inesperado, en el que caben el humor y la ironía de la última frase, el ritmo del relato y la imprescindible tensión narrativa que distingue el minicuento de la mera ocurrencia chistosa.

Por eso al microrrelato le exige Merino que sea pequeño pero que sea volátil, que desaparezca enseguida de nuestro campo de visión, pero que nos deje una intensa imagen de ese mundo paralelo, certero, hecho sólo con palabras que tiene que suscitar la narrativa verdadera.

José María Merino viene reivindicando a través de toda su obra narrativa, larga o corta, la tradición de la literatura fantástica que tiene uno de sus referentes en Hoffmann y en sus narraciones inquietantes, pero también en una tradición española que está ya en Don Juan Manuel y en los libros de caballerías y que fue arrasada por la labor inquisitorial de la iglesia tridentina y por una crítica posterior no menos inquisitorial, encabezada por Menéndez y Pelayo con las perniciosas secuelas que aún hoy pueden leerse en los suplementos periódicos de los diarios nacionales.

La literatura debe hacer la crónica de la extrañeza, escribía José María Merino en la nota con la que abre sus Cuentos de los días raros. Esa declaración de principios sirve para entender el territorio narrativo predilecto de Merino, el lugar donde se diluyen las fronteras entre la vigilia y el sueño y la fantasía invade con naturalidad los espacios cotidianos en unos relatos en los que la realidad enseña sus abismos vertiginosos o sus iluminaciones.

Porque para José Mª Merino escribir es una forma de conocer y los personajes y los lugares funcionan a la vez como realidad y como representación, más allá de la dimensión individual y de las circunstancias concretas de la trama, y la materia narrativa articula una reflexión sobre la realidad.

Tal vez sea en esta recopilación en donde se puede rastrear con más nitidez la intensa reivindicación de lo fantástico que conecta a Merino también con un larga tradición de relatos hispanoamericanos, de Borges a Cortázar. Cuentos nocturnos en los que la fragilidad de límites entre el sueño y la vigilia, la metamorfosis y la identidad, lo fantástico y el misterio del tiempo, los espejos y las simetrías, la muerte o el terror apenas sugerido en el acecho invisible de lo cotidiano, que son algunos temas fundamentales de su universo narrativo, aquí se abordan con el rigor y la depuración que exige el género.

Estos relatos son una muestra espléndida de lo que el propio narrador ha definido como realismo quebradizo, una detección de las grietas por las que lo raro asalta la realidad.

De esa realidad movediza e insegura, con vigilia y sueño, de sus perfiles inquietantes, dan cuenta estos magníficos textos que ofrecen también la posibilidad de lecturas simbólicas porque van más allá de lo puramente narrativo para proponer interpretaciones irónicas, perplejas o compasivas de la condición humana.

La demostrada capacidad de contador de historias de José Mª Merino, la sutileza en la descripción de personajes y en la narración de hechos, su precisión estilística son los instrumentos que operan el milagro de que lo fantástico se instale con naturalidad en lo cotidiano y lo raro sea una variante verosímil de lo normal.

El fulgor breve pero intenso de estas narraciones, la elipsis de los datos o la inquietante e invisible fauna doméstica que las habita, producen en los lectores un vértigo pendular que les lleva de la ficción a la realidad, de la orilla de la vida a la de la muerte y de un tiempo a otro, con la conciencia de vivir un sueño o una pesadilla como parientes próximos de Kafka, uno de los padres del microrrelato contemporáneo.

Acabamos con un ejemplo modélico, porque resume los temas, la tonalidad y la concentración estilística de estos textos:

 A las doce, hora de límites, el tiempo separa cada jornada con su peligrosa cuchillada. Es la hora en que, a veces, se reúnen. Hablan en voz muy baja, con murmullos tenues, pero desde la cama, forzando mi atención, puedo advertir esos cuchicheos, sus risas, el tintineo de los vasos. Varias noches me he levantado con sigilo para intentar sorprenderlos. Camino a tientas por el pasillo, abro despacio las puertas, enciendo de repente la luz del salón. Ya no están, nunca están cuando llego. ¿Que si dejan rastros? Una vez, mi gato tenía en el cuello un lazo verde. Otra, había un clavel sobre la mesa. Ayer, una postal de un templo hindú cuyo destinatario no soy yo, con una letra poco inteligible que, al parecer, habla de calor y recomienda no olvidarse de los peces.

 

José María Merino.
La glorieta de los fugitivos.
Minificción completa
Páginas de Espuma. Madrid, 2007.


Santos Domínguez

Cáceres, 1955. Catedrático de Lengua y Literatura. Crítico y poeta. Su obra poética figura en varias antologías nacionales e internacionales, la más reciente aparecida en Francia en 2008: Inuits dans la jungle. 25 poètes d’Espagne. Ha publicado libros como Las provincias del frío, La flor de las cenizas o Para explicar la nieve, por los que ha obtenido abundantes reconocimientos con premios nacionales e internacionales de poesía: Gerardo Diego, Jaime Gil de Biedma y Alba, Eladio Cabañero, Tardor, Alcaraván,Barcarola, Kutxa Ciudad de Irún, Ángaro, Miguel Labordeta o el Manuel Alcántara, de Málaga, el más importante que se concede a un poema suelto en España. Parte de su obra poética ha sido traducida al francés, inglés, húngaro e italiano. Ha sido durante seis años director del Aula literaria Jose Mª Valverde, de la que fue también fundador, y desde 1997 dirige un Taller literario de poesía y relato corto.  En 2006 fue becado como escritor invitado en la Universidad de Extremadura, en donde impartió cursos de verano y talleres de escritura. Como crítico, dirige la revista Encuentros de lecturas y lectores (http://encuentrosconlasletras.blogspot.com).

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José María Merino

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Sumario

Este Lunes

Las lenguas prohibidas

Rafael rojas

El flamenco y América Latina: un habla de ida y vuelta

Fernando Iwasaki

Condenado por tener hambre: Pánfilo, el estado peligroso y la situación de los cubanos negros

Leonel A. de la Cuesta

Contra la impunidad

Sanjuana Martínez

Por una nueva concepción de la Sociedad, el Estado y el Derecho cubanos

Faisel Iglesias

¿Quién es Herta Müller?

Esther Andradi

La nueva utopía: Un día sin mexicanos & A wonderful world

Alfredo Antonio Fernández

Unos escriben

José María Merino

Otros miran

Gustavo Acosta

OtroLunes conversa

con Alejandro Aguilar

“No soy un escritor de academia”

con Alberto Chimal

“Renunciamos a nuestro libre albedrío para eludir responsabilidades”

con Lina de Feria

“No me arrepiento de nada”

con Manuel García Verdecia

“Nací en Marcané, en el batey de un central azucarero”

con Armando León Viera

“Viví diecisiete años como exiliado en mi ciudad natal”

con Juan Aparicio-Belmonte

“Mi fuerte no está en lo romántico”

Punto de mira

Ese imaginario llamado América Latina

 

Antonio Caballero
Antonio Skármeta
Eduardo Antonio Parra
Fernando Butazzoni
Javier Reverte
Leonardo Padura
Moacyr Scliar
César Verduguez

Cuarto de visita

Literatura Guaraní

En la misma orilla

El Diván, de Narrativa
a cargo de Amir Valle

Volar y Casting

José Lorenzo Fuentes

Relatos

Radio Puente

Héctor Huerga

Fragmento de Novela

Porcelana

Mariela Varona

Relato

Cine y literatura

Ricardo Bada

La lluvia que trajo el viento

Alcides Rafael Pereda

Relato

La tragedia de Regina

Roberto Quesada

Relato

Hasta el fondo

Yoenia Gallardo

Relato

La marmita, de Poesía
a cargo de Alberto García-Teresa

Manual para niños rusos

Rolando Jorge

Poemas

Claudio Bertoni

Dama del exilio

Oscar Kessel

Haikus

Rafael Álvarez Rosales

Otras voces hispanas

A cargo de Luis Rafael

El Caribe de Antonio Benítez Rojo

Ignacio Padilla, las búsquedas del presente

Las «cuatro estaciones» de Leonardo Padura

Elia Barceló y los mundos imaginarios

Recycle

La Revolución Cubana y el golpe en Chile: Jorge Edwards

Jorge Edwards

El Socialismo es Inviable, según las propias leyes de la Dialéctica Marxista

Roberto Álvarez Quiñones

De lunes a lunes

Anunciados en La Habana los Premios Alejo Carpentier y Nicolás Guillén

Actividades de cierre del 2009 en la editorial Iduna

Anatomía de un instante, de Javier Cercas, libro del año 2009 en España

Círculo de Bellas Artes de Madrid acoge la poesía de Juan Antonio Villacañas

Biblioteca de OtroLunes

Librario

A cargo de Recaredo Veredas

Última rumba en La Habana

Fernando Velázquez Medina

Traiciones de la memoria

Héctor Abad Faciolince

Vivir en otra lengua

Esther Andradi

Los huéspedes

Rubén Sánchez Trigos

Invisible

Paul Auster

De mecánica y alquimia

Juan Jacinto Muñoz Rengel

Un poco de crematística

Juan Valera

Una revolución pequeña

Juan Aparicio-Belmonte

Los últimos días de Michi Panero

Miguel Barrero

Comunión

Eloy M. Cebrián

Pero sigo siendo el rey

Carlos Salem

A cargo de Alberto García-Teresa

Semilla insólita

Lydia Zárate

Una mirada diversa

Xuan Bello

La pasión según Georg Trakl: Poesía y expiación

Hugo Mújica

Pájaro relojero. Poetas centroamericanos

Mario Campaña

Sustituir estar

Julián Cañizares Mata

Última función

Marcelo Uribe

La casa que habitaste

Jorge de Arco

A cargo de Lorenzo Rodríguez

Los libros y los días

 

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