

Leyendo a José María Merino hay siempre esa sensación que proporciona la buena literatura: cierta incomodidad, lo emotivo, la extrañeza, la esperanza. En las diferentes capas geológicas que atraviesan sus textos, se hallan siempre restos arqueológicos que remiten a los arcanos de la identidad y la memoria, a la infancia, a los paisajes personales, todo aderezado con el lirismo con que trata sus materiales narrativos. José María Merino está obsesionado con un imposible, la aprehensión de la escurridiza realidad mediante los símbolos, un imposible que en el camino produce una literatura que no cae en manos de factores extraespirituales, mercado, editores, concursos, política… y que en cualquier página intensifica, sensibiliza, enriquece la vida, por sus diferentes niveles de percepción y comprensión del mundo en cada una de sus historias, de las relaciones humanas, de los sentimientos, porque en la narración habla cada sílaba, cada letra, puntos y comas e incluso sus locuaces silencios. De hecho, estoy convencido de que en sus saltos de género, en todas sus reinvenciones, mutaciones, transgresiones, José María Merino mantiene en la cabeza la aserción de Plinio de lograr la ardua empresa de dar novedad a lo viejo, autoridad a lo nuevo, brillo a lo anticuado, luz a lo oscuro, gracia a lo tedioso, credibilidad a lo dudoso; en una palabra, a todas las cosas su naturaleza y a la naturaleza todo lo que le pertenece. Y este es el antiguo arte de contar. Sin más.
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Nació en Oviedo, Asturias (1971), aunque reside en Madrid. Ha publicado hasta 2009 seis novelas. La última, Los demonios de Berlín, es la continuación de El tiempo de los emperadores extraños, ha sido traducida a varios idiomas y sus derechos han sido adquiridos para ser llevada al cine. Además cuenta en su haber con más de cuarenta premios de relato de ámbito nacional. Mantiene una columna de opinión en los diarios El Comercio y Panamá América, ejerce la reseña literaria en el suplemento Culturas y colabora con el suplemento El Viajero del diario El País y otros periódicos y revistas. También ha mantenido colaboraciones en la radio.