

Aquella tarde, hace de esto bastantes años, me detuve delante del escaparate de la librería y busque alguna novedad editorial. Encontré una , y por alguna razón el título me atrajo:
“El oro de los sueños” que me pareció muy sugerente y pensé que, efectivamente, el oro era objeto del sueño, cuando adormecida la mente, emergen en libertad todos los sueños que durante el día pensamos pueden dar la felicidad. En aquel título estaba expresada una perspectiva quimérica de esperanza lograda. Y no por tocar ese blando metal amarillo sino porque a cambio suyo podemos gozar de pequeñas y grandes delicias que restañan los ásperos roces de la vida.
Empuje la puerta y mi amigo el librero me informo de que el autor del libro se llamaba José María Merino y que también de él había aparecido otra novedad: “Cuentos del reino secreto”.
-Ah, le dije, pues yo conozco ese reino : es el espacio del pensamiento intimo que guarda el tesoro de lo que apenas puede expresarse , donde la fantasía del alma secreta , por vivir en un reino público desapacible , está obligada al silencio.
El librero sabía bien que aquel escritor gustaba de crear espacios donde parecían no existir las leyes rutinarias de la naturaleza, y añadió que sus personajes se movían entre fuerzas reales e irreales.
Al observar mi gesto atento, el librero prosiguió diciendo que aquel autor iba a escribir, dentro de unos siete años, un libro que me gustaría mucho.
-¿Y cómo puedes adivinarlo?
- Porque los libreros tenemos ojos magistrales para los libros ,y yo conozco sus entrañas, si son frases vacías de toda inteligencia que pronto caerán al olvido, o textos admirables que siempre se leerán con provecho espiritual. Pero a la vez, intuyo quién será un gran escritor y quien no. Esta obra futura se titulará : “El viajero perdido”.
- ¿Perdido? Pues ese título se refiere a los lectores : perdidos tantas veces entre páginas estúpidas, sin saber cómo avanzar en un viaje de lectura incierta...
- En este libro un “Personaje absorto” cruza “Paisajes imaginarios”, como “Un cautivo” que busca” Las palabras del mundo”, y solo en estas palabras verás el interés y belleza de los relatos que lo componen.
- Me asombra que vayas descubriendo los libros que necesito leer.
Pero yo ya había comprendido que los que venden libros es porque los aman y los adivinan y respetan a quienes los escribieron; son como protectores de la cultura escrita, de la fantasía menospreciada y del realismo censurado.
Como llegó la hora de marcharme, le pedí que me dijera otro título futuro, que solo él sabía.
- Sin duda leerás uno muy valioso porque en sus paginas se guarda toda la experiencia de lector y de escritor de José María Merino y cuando lo leas entenderás el por qué de su titulo: “ Ficción continua” ; es un largo estudio sobre la maestría de hacer literatura de invención, que revela un talento consagrado a una de las mas nobles tareas humanas.
Me despedí, di las gracias al librero y con varios libros bajo el brazo, salí a la calle Mayor llena de gente.
Madrid, noviembre 2009
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(Madrid, 24 de enero de 1929) es un escritor, crítico literario y traductor español. Marcado en su infancia por la Guerra Civil, estudió Bellas Artes y Filosofía y Letras, especializándose en lenguas eslavas, en especial ruso y búlgaro, lo que le ha permitido a lo largo de su vida realizar diferentes estudios sobre la obra de los principales autores en estos idiomas. Además, escribió en 1980 el libro de relatos Largo noviembre de Madrid, sobre la situación de la capital de España durante la guerra, varias veces reeditado, en 1983 El anillo de Puskin, en 1986 La tierra será un paraíso y Sofía, en 1992 Misterios de las noches y los días, en 1999 Flores de plomo y en 2003 otro libro de relatos sobre Madrid en la guerra civil, Capital de la gloria.