Ha pasado mucho tiempo desde que Juan Pedro Aparicio daba a conocer sus postulados estéticos y realizaba nuevos aportes a las letras hispánicas junto a sus colegas José María Merino y Luis Mateo Díez, dentro del llamado “grupo leonés”.
En la voz de Sabino Ordás, el apócrifo a través del cual el grupo se expresaba, declaraban una búsqueda del propio tono, volviendo la mirada hacia los orígenes de la expresión y, si bien, reivindicaron el gusto por contar, ponían el acento en transmitir “algo” por medio de la palabra; en la función iluminadora que debe cumplir la literatura; en el poder connotativo de la palabra como productora de sentido más allá de la literalidad. Leer más…

