Alberto Manuel Francisco Yarini Ponce de León Ponce de León y Ponce de León, vaya nombrecito para un chulo, aunque, la verdad, no estamos ante un chulo cualquiera, uno de esos de café con leche como antes se les nombraba, sino ante un chulo entre los chulos, chulo mayor, superchulo, proxeneta patriarcal, Rey de Chulos, o Rey de San Isidro como también se le conocía, con esa rara propensión de los isleños a lo monárquico semántico y, en los últimos tiempos, a lo monárquico marxista, hereditario, como manifestación del poder político en Cuba; monarquía absolutista por más señas. Leer más…
Han Kang
Los armadillos
La primera vez que vi la imagen de un armadillo y escuché sobre esos animalitos noctámbulos fue gracias a mi padre, quien en uno de sus viajes por el Alto Huallaga, esa singular región de la selva peruana, les había hecho una foto a dos niños andrajosos, pero felices, que llevaban entre ambos a una de esas criaturas en los brazos, y que, al parecer, mantenían en cautiverio, cual mascota. Leer más…
El país de acogida (II)
Estoy dando un salto en la serie de reflexiones que planeaba escribir sobre el tema de la inmigración. Mi propósito original era cerrar con lo que ocurría en ese momento en Estados Unidos desde la perspectiva de alguien que había recorrido los distintos círculos que van desde el arribo hasta asentarse finalmente como ciudadano. Sin embargo, la realidad se me adelantó y la urgencia se me vino encima luego de los resultados electorales del 8 de noviembre del 2016. Leer más…
Fotos viejas
Hace poco estuve mirando algunas fotos de familia. En este caso, cuando digo “familia” me refiero a mis ascendientes, de manera que las fotos son viejas y amarillentas. En una de ellas aparece mi padre con su hermano Antonio, que era su hermano gemelo (“jimagua”, decimos en Cuba) y también con varios otros integrantes de la cría menuda. De los que habían nacido por entonces, se entiende, pues los de la foto no fueron los únicos niños de la camada. La fotografía debe de tener cerca de cien años y allí todos son muy pequeños, excepto el abuelo y la abuela, que son dos personas adultas, jóvenes y fuertes. Leer más…
Bailando descalzo por Madrid
En la pasada feria del libro de Panamá tuve en mis manos un ejemplar de Bailando descalzo por Madrid el primer libro del escritor peruano Leyles Rubio León, quien nos trae esta colección de diecisiete narraciones breves, en las que, en su mayoría, el personaje principal es Yonny, un joven que deja Perú para estudiar en Madrid, ciudad que lo acoge entre contrastes: por un lado, vacíos y por otro, plenitud en cada vivencia. Leer más…
Las dictaduras, todas
Nada más recibir la noticia pensé en un color: verde olivo. En Panamá un hombre se vestía así en mi infancia y otro que vestía del mismo color, más feo, le sustituyó en mi adolescencia. De ese color vestía durante casi toda mi vida, un tipo barbado que fumaba unos tabacos gordos mientras hablaba mucho delante de mucha gente. Leer más…
Efecto post: tribulaciones de un cubano común
La noticia estaba ahí. Y cuando digo ahí, me refiero a todos los medios de comunicación posibles. Ya lo sabía. Todos lo sabíamos. Mi jefe, incluso, bien temprano me había pedido un texto —otro texto— sobre el asunto para el periódico. Pero quise hacer como si nada. Un día normal, me dije. Leer más…
El pensamiento crítico en la era zen
Judgment
The process by which people form opinions, reach conclusions,
and make critical evaluations of events and people based on available
material; also, the product of that mental activity.Richard J. Gerrig & Philip G. Zimbardo, Psychology and Life
Hace un par de meses, Assia, una escritora en busca del amor en Okcupid, tuvo una cita por Skype con Hans, un joven escandinavo de New York. Durante el breve tête-à-tête virtual, ella le comentó que prefería tener citas con chicos de Manhattan, porque no tenía muy buena conexión con los hombres de su ciudad. Leer más…
Las promesas incumplidas de Fidel Castro
Ya no importa que haya sido amado por millones de personas que lo veían como el último adalid de la lucha por un mundo mejor. No importa que otros muchos millones lo hayan odiado por su demagogia, su camaleonismo político y su poder absoluto sobre una isla que consideró su finca privada. Importa que ha muerto y el pueblo cubano, a quien Fidel prometió un Futuro Luminoso, sigue sin ver cumplidas ninguna de las promesas de su líder, un hombre al que se llegó a considerar el Mesías de los cubanos y de los pobres del mundo. Leer más…









