*** I ***
La vida íntima de Raúl Castro
Hace poco se publicó en Miami la traducción española de La vida oculta de Fidel Castro, aparecida originalmente en francés sin que yo sepa la razón. La misma fue escrita por el teniente coronel (retirado) Juan Reinaldo Sánchez, quien fuera, durante más de tres lustros jefe de la escolta del mayor de los Castro. Es un libro sumamente interesante pues Fidel Castro, a diferencia de otros dictadores, ha procurado mantener en secreto su vida privada. Al poco tiempo de la publicación de la obra el coronel Sánchez murió, de muerte natural según se ha dicho.
Tras la lectura y relectura del texto decidí glosar el capítulo correspondiente a Raúl porque es mucho más sencillo y porque Raúl, como todo el mundo sabe, es quien tiene ahora el mando. Espero que esta recensión sea valiosa para dar a conocer la vida secreta del tirano de turno.
Sin contar a Fidel, Raúl tiene cinco hermanos, a saber: Ramón (1923), Angelita (1924), Juanita (1933), Emma (1935) y Agustina (1938). De ellos no hay obviamente contacto ni con Angelita, fallecida en 2012 ni con Juanita, refugiada en Miami desde 1964. Emma, casada con un rico empresario mexicano, vive en el país azteca desde los años cincuenta y tiene poco contacto con el resto de la familia aunque no está excomulgada como Juanita.
Físicamente hay poco parecido entre Raúl y sus hermanos mayores varones, pues el actual jefe del Estado cubano es pequeño, casi imberbe y tiene rasgos tan orientales que muchos lo han llamado desde joven “el Chino”. Según las malas lenguas no es hijo de Ángel Castro sino de un jefe del puesto de la guardia rural en Birán; sin embargo se parece bastante a Juanita.
Raúl carece de todos los dones que a Fidel le sobran: carisma, agilidad mental, visión política, facilidad de palabras y en general el don para la comunicación.
Por otra parte, Fidel ha sido para Raúl una especie de padre sustituto a quien su hermano menor idolatra. A Raúl le encanta el baile (Fidel lo detesta), las peleas de gallos y en general la juerga. En contraste es meticuloso, organizado y relativamente bueno con sus amigos. Pudiera decirse que constituye un team en el cual Fidel es el policía bueno y Raúl el policía malo. Es decir, las buenas noticias las da Fidel; las malas, Raúl.
Mientras que por muchos años Fidel afirmaba a voz en cuello no ser comunista, Raúl mantenía relaciones cordiales con los comunistas cubanos. Fue él quien le presentó a Fidel a un argentino llamado Ernesto Guevara de la Serna quien sería conocido con “el Che”. En la Sierra Fidel lo designó jefe de un frente y tras el triunfo lo nombró ministro de las Fuerzas Armadas, cargo que desempeñó durante 49 años. En ese lapso transformó unas desorganizadas milicias populares en un eficaz ejército profesional capaz de batirse con buen éxito hasta en África.
En la familia Castro Raúl es el pater familias quien se ocupa hasta de los hijos de Fidel. Raúl se ha casado solo una vez con Vilma Espín, una joven revolucionaria un año mayor que él. Contrajeron nupcias en Santiago de Cuba tras el triunfo de la Revolución. Por cierto que Vilma fue de las pocas mujeres que siguió firmándose “de Castro”. La razón es obvia.
Tras haber ocupado un inmueble de cuatro pisos en la barriada de Nuevo Vedado, en La Habana, los Castro-Espín se instalaron en una gran casa cerca de Fidel en el distrito de La Rinconada, situada en la calle 222. Allí casi todos los domingos Raúl solía organizar una parrillada donde reunía la familia entera. Fidel asistía con frecuencia aunque se quedaba poco rato.
Vilma le dio cuatro hijos, tras hembras y un varón. Sus nombres: Deborah, Mariela, Alejandro y Nilsita. Salvo la más joven todos intervienen de una manera u otra en la vida pública nacional, a diferencia de la prole de Fidel (salvo Fidelito y Antonio).
Deborah es consejera del ministerio de Educación, estuvo casada durante largo tiempo con Luis Alberto Rodríguez y López Callejas, personaje de gran influencia con quien procreó dos hijos, un varón y una hembra. El chico es el joven que siempre aparece en todas las actividades públicas junto a su abuelo como una especie de guardaespaldas glorioso.
La segunda y más conocida de los vástagos de Raúl Castro en Mariela. Nacida en 1962 comenzó su vida política como diputada a la Asamblea Nacional de Poder Popular en el 2003, aunque su fama la ha alcanzado como directora del Centro Nacional de Educación Sexual (SENSEX), desde donde aboga por la instauración en Cuba del matrimonio homosexual. Tuvo un amante, Juan Gutiérrez Fischmann, a quien le dio un hijo. Se trata de un chileno marxista que se refugió en Cuba tras la caída de Allende. Separada del mismo se casó con Paolo Titolo, fotógrafo y empresario italiano. Por su frecuente intervención en los asuntos públicos nacionales y su también muy frecuente presencia en eventos internacionales, es de suponer que Mariel aspira a más altos cargos y responsabilidades dentro del Régimen.
Alejandro, nacido en 1965, es hoy coronel del Ministerio de la Fuerzas Armadas (MINFAR) y consejero allegado de su padre, así como director de la coordinación informativa entre el MINFAR y el Ministerio del Interior (MININT). Es decir, es poseedor de todos los secretos importantes del país. Peleó en Angola donde perdió un ojo, por lo cual es apodado “el Tuerto”. Salió a su padre en su falta de carisma y defectuosa locución.
Nilsita, como se apuntó, es la única hija de Raúl Castro que no tiene una actuación pública hasta ahora, al menos.
Vilma murió en 2008 tras funcionar muchos años como “primera dama” de la República. Se dice que su influencia era comparable a la de Celia Sánchez Manduley, edecán y amante del Comandante en Jefe. Fue asimismo presidenta vitalicia de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), organización con 4 000000 de asociadas pero sin ninguna influencia en el proceso de la toma de decisiones. Eso sí, todas pagan puntualmente una cuota mensual.
Por lo demás Vilma fue una excelente esposa, madre de familia y revolucionaria comprometida.
Sin embargo, se dice que delató a Frank País pero esto no está totalmente comprobado. Lo que sí es un baldón en su biografía es haber votado la ratificación de la sentencia de muerte en el caso de Arnaldo Ochoa a quien unía estrecha amistad y se sabe que era inocente de los cargos que se le imputaban.
Volviendo a Raúl, a diferencia de Fidel, no llegó a completar el bachillerato. Estuvo matriculado en una escuela subordinada a la Facultad de Ciencias Sociales y Derecho Público de la Universidad de La Habana. Allí se expedía el certificado de Capacitado en Administración Pública. No hay constancia de que Raúl lo obtuviera. Ya ministro de las Fuerzas Armadas tomó cursos en la URSS siendo sustituido temporalmente en su cargo ministerial por el difunto Juan Almeida Bosque.
Es fama que Raúl bebe mucho, especialmente vodka helado, pero no se sabe que padezca de ninguna enfermedad del hígado.
A diferencia de Fidel, insisto, no se le conocen queridas ni hijos bastardos.
Con estos antecedentes personales no es difícil comprender su gestión de Gobierno. Raúl no se cree un enviado de los dioses para ser un líder antiimperialista mundial ni tampoco una reencarnación de los gestores decimonónicos de los países iberoamericanos. Esto explica que haya transigido en buscar un acercamiento con el gobierno de los Estados Unidos pero que a la vez no haya cambiado su política de represión a la oposición interna con actos de repudio, palizas, encarcelamientos, y torturas.
Ahora que el régimen de Nicolás Maduro se tambalea veremos que hace el jefe del Estado cubano.
De todas maneras el propio Raúl Castro puso un límite temporal a su gestión de gobierno. Además, su edad nos garantiza que no será un plazo muy largo, aun cuando se lo propusiera.
*** II ***
El matrimonio homosexual en Cuba. Antecedentes
Desde hace poco ha aparecido en la prensa noticias sobre matrimonios de esta naturaleza. Debo confesar que en los años en que estudié Derecho de Familia nunca me lo encontré, al menos como institución jurídica. Así que me sorprendió mucho hallar que tenía antecedentes en Cuba y nada menos que en la remota villa de Baracoa.
Pues bien allá por el año 1818 llegó a Baracoa un suizo de lengua francesa, nacido en Lausana, que se hacía llamar Enrique Faver. Era graduado en la Universidad de La Sorbona, en París, y había sido habilitado para ejercer su profesión, en Cuba, por el Protomedicato, institución que se dedicaba a aprobar títulos y diplomas expedidos por universidades extranjeras. A fines del siglo XVIII Baracoa, primera villa fundada por los españoles, había recuperado su importancia debido a la revolución de los negros de Haití. Numerosas familias francesas se habían establecido y fundado cafetales con lo cual, unido al contrabando o comercio de rescate, habían hecho correr el dinero en la región. Como se sabe Baracoa esta geográficamente separada del resto de la isla e inclusive goza de un microclima particular.
Faver había participado en las guerras napoleónicas y después de la derrota de las fuerzas imperiales había ejercido su profesión con éxito en la isla de Guadalupe y en Santiago de Cuba. Era guapo, tal vez demasiado guapo para su sexo, moreno, de ojos negros muy expresivos y de voz timbrada y armoniosa, en fin, un tipo encantador, como que no era un hombre sino una mujer en sus treinta años. A los quince años se había casado con un oficial del ejército francés y al enviudar decidió adoptar la ropa y hábitos masculinos, no sabemos porque, aunque lo hizo probablemente para poder estudiar medicina, cosa que estaba vedado a las mujeres en aquella época. Al hacerlo, aunque con otros motivos, parodió hasta cierto punto a la famosa Catalina Erauzo, la monja alférez, quien también se desenvolvió en las Antillas.
Enriqueta hizo capital en Baracoa donde supo atraerse la estimación y el respeto de los hombres y el amor de las mujeres. Simpática y atractiva en su atalaje de varón (algunos hombres la encontraban ligeramente afeminada) hacía visitas a la finca de su jurisdicción montando una mula tusada, más de una guajirita y señoras de los alrededores miraron con interés al médico francés, quien naturalmente era soltero. En una de sus andanzas puso sus ojos en una linda guajirita de Tiguabos llamada Juana de León, quien le correspondió formalmente. Así las cosas el médico hizo proposiciones matrimoniales y el himeneo se celebró ante el sabio padre Sanamé, párroco de Baracoa1.
No sabemos si después de cometido el delito midió Faver toda su magnitud, pero lo cierto es que una vez recibida la bendición se despidió de su “esposa” y emprendió camino a La Habana con la disculpa de que tenía que poner al día la autorización del protomedicato. Cuando Enriqueta regresó al hogar se disculpó de no consumar la unión, ahora con el pretexto de cumplir una promesa. De entonces en adelante se dio en inventar disculpas y poner obstáculos para mantenerse separado de su bella “esposa”, llenando a esta de desesperación y confusiones.
Sin embargo, a los seis meses Juana entró de madrugada en el dormitorio de Faver y descubrió su verdadero sexo. No se resignó la guajirita a seguir tan inicua superchería y rechazó las proposiciones de diversa naturaleza que le hizo Faver. Consultó con el padre Sanamé, quien le aconsejó que denunciara al médico. Enriqueta fue arrestada y sometida a proceso, el supuesto matrimonio anulado y el francés condenado a cuatro años de trabajos forzados en el hospital de Paula, en La Habana, así como de indemnizar a su víctima. Esta, dicho sea de paso, contrajo matrimonio legítimo a los pocos meses de terminado el proceso.
Tras cumplir su condena Enriqueta Faver fue expulsada a perpetuidad de Cuba y de todos los dominios españoles. Desde ese momento se pierde el rastro de esta extraña mujer. Hay quienes dicen que se estableció en Luisiana. Otros afirman que fue en México donde carenó pero, en definitiva, nadie sabe a ciencia cierta donde fue a parar, ya vistiendo ropas femeninas que debían sentarle horriblemente a quien durante casi toda su vida había vestido con hábitos masculinos.
Así es que en nuestra pequeña isla tuvimos un primer antecedente conocido de esta “institución” que ha venido a popularizarse casi 200 años después.
Para el lector interesado en saber más sobre Enriqueta Faver recomendamos la siguiente bibliografía. Es escasa dada los pocos datos positivos que tenemos sobre Enriqueta:
- Emilio Bacardí Moreau. Crónicas de Santiago de Cuba, vol. II. Madrid: Breogán, 1972, pp. 218-219.
- Francisco Calcagno. “Un casamiento misterioso” en Diccionario Biográfico cubano. Nueva York, Imprenta de N. Ponce de León, 1878, pp. 272-273.
- Leví Marrero. “La cirujana suiza que para ejercer como tal debió hacer creer que era hombre”. Cuba, economía y sociedad, vol. XI, Madrid, Editorial Playor, 1988.
- Emilio Roig de Leuchsenring. Médico y medicina en Cuba: historia, biografía, costumbrismo. La Habana: Museo Histórico de las Ciencias Médicas Carlos J. Finlay, 1965.
- Andrés Clemente Vázquez. Enriqueta Faver. La Habana: Imprenta La Universal, 1894.
