Rock y poesía

Sobre Antología Poética del Rock, de Alberto Manzano

Carlos Murciano

Antología Poética del Rock
Varios Autores
Selección y traducción de Alberto Manzano
Hiperión. Madrid, 2015

 

antología-del-rock-librario-poesia-OtroLunes39“Es difícil de explicar lo que es el rock, es algo que te agarra, algo que sientes”, dejó dicho Elvis Presley hace ya varias décadas. Rabindranath Tagore, un siglo atrás, escribió: “La poesía es el eco de la melodía del universo en el corazón de los humanos”. Rock y Poesía. Un binomio, al cabo, que camina próximo y cómplice y que confluye ahora de manera amena y ordenada en la compilación que ha seleccionado y vertido al castellano Alberto Manzano para la editorial Hiperión.

Este barcelonés del 55 lleva tiempo dedicado a traducir la obra de grandes poetas del rock: Leonard Cohen, Bob Dylan, Patti Smith, Lou Reed, además de compaginar su tarea como adaptador de canciones al español -Suzanne Vega, Santiago Auserón, Luis Eduardo Aute…- con la de periodista musical -“Rockdelux”, “Ruta 66”, “Ajoblanco”…-.

El volumen, que cuenta con doscientas doce canciones, sus intérpretes y sus correspondientes fechas, supone un detallado itinerario por la historia de este apasionante género. Es de sobra conocido, que fue la fusión del blues y del country el germen que derivaría en el nacimiento del rock´n´roll. O lo que es lo mismo, el mestizaje entre la música negra y la música blanca, la suma de Chuck Berry y Bill Halley and The Comets.

En su notorio prefacio, afirma Manzano que a esta citada alquimia, se sumó “la rebeldía visceral, el cuestionamiento de los valores establecidos por la sociedad adulta y la imperiosa necesidad de vivir de espaldas a una moral apolillada”; los cuales, añade, “alcanzaron su vehículo ideal de expresión en una música que hacía del ritmo su principal carta de naturaleza”.

Es un acierto que la relación de canciones se inicie con “Irene, Goodnight,”, escrita en 1886 por Gussie Davies, pues hasta el mismo Tom Waits ha versionado este excelente tema. El salto hasta el siglo XX es inmediato, y ahí, el lector, encontrará “Los preciosos recuerdos” de J.B.F. Wright (1925) o el “Ol´ Man River” de Oscar Hammerstein (1927), un bello y revelador canto al Missisipi:  “El Viejo Río, ese Viejo Río/ no dice nada, pero debe saber algo/ Solo fluye, sigue fluyendo”.

Muchos de los temas aquí reunidos resultan familiares y forman ya parte de la mística del Rock. Así, “Like A Rolling Stone” de Bob Dylan, “Jailhouse  Rock”, de Elvis Presley, “Blackbird” de The Beatles, “Take A Walk On The Wild Side”, de Lou Reed, “On the beach”, de Neil Young, “London Calling”, de The Clash, “The Future”, de Leonard Cohen, “Into My Arms”, de Nick Cave…, se suman a otros dos centenares de canciones que componen un espléndido atlas para comprender más y mejor lo que el Rock significó ayer y significa hoy.

Cabe destacar que la nómina de mujeres aquí recogidas resulta sobresaliente y que su visión sirve para tener un panorama más completo sobre los fundamentos del género. Queden los nombres de Joni Mitchell, Nico, Laurie Anderson, Ma Rainey, Suzanne Vega, Grace Slick.., y los versos de Patti Smith en “Dead City”: “Esta ciudad muerta anhela ser/ Esta ciudad muerta anhela ser libre/ Gritan siete caballos/ derretidos al sol/ montando escenas sobre sueños vacíos/ fumándoselos uno a uno”.

Una antología, pues, plena de atractivos, sabiamente orquestada y que invita a memorar aquel aserto del político y periodista italiano Giuseppe Mazzini: “La música es la fe de un mundo en el que la poesía no es sino la alta filosofía”.