Alguien que simplemente baila

Polémica

Sobre la novela El corazón del rey, de Félix Luis Viera

Rafael E. Saumell
Sam Houston State University
Academia Norteamericana de la Lengua Española

Polemica-4-Foto-rafael-saumell-OtroLunes39Graduado de las universidades de La Habana y de Washington University, Saint Louis, Missouri, EE.UU. Ex-guionista de radio y televisión, antiguo miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Ha publicado en Unión, El Caimán Barbudo, Revista Iberoamericana, Encuentro de la cultura cubana, Revista Hispano Cubana, Círculo: Revista de Cultura, Research in African Literatures, The Texas Review, Hispanic Poetry Review, MELUS, Linden Lane Magazine, Revista de Estudios Hispánicos, L’Ordinaire Latino-Americain, Monographic Review/Revista Monográfica, Cuadernos del Lazarillo y Cuba in Transition. Ha publicado el libro En Cuba todo el mundo canta. Memorias noveladas de un ex preso político (Madrid, Betania, 2008). Autor de varios ensayos sobre literatura recogidos en antologías dedicadas a José Martí, Mario Vargas Llosa y Alejo Carpentier, entre otros. Miembro de Número de la Academia Cubana de Historia en el exilio.

 

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Los lectores ya se han dado cuenta de que Abel Germán ha tirado la toalla para irse pronto de la bronca que él mismo formó. A bailarín que huye…pista de plata. Sin embargo, antes de poner pies en polvorosa no dejó de lanzarme unos cuantos adjetivos infamantes. De él no puedo esperar siempre otra actitud. Por eso no me sorprende que reitere la mala fe y la insidia dominantes en su primer ataque personal. Además quiero subrayar su escaso entendimiento de las figuras retóricas. Ante la molestia (¿genuina?) que le ocasiona el hecho de que denuncio su intención de querer “bailar en la casa del trompo”, añade a su currículum otra pericia. Es decir, Abel Germán, según su interpretación es “alguien que…simplemente baila”. Pido a sus amigos cercanos que le aclaren cuál es el significado de la expresión.

A pesar de lo anterior y quizás por descuido, no todo lo que afirma está cargado de veneno. Por ejemplo, antes de zafarse del forro que quiso meter, hace varias sugerencias y hasta comparte un ruego. Debe prestarse atención al título de su respuesta que, en esencia, toma prestado de las líneas finales de mi réplica. Quizás sin desearlo me hace caso…cuatro veces, un gesto inesperado y que dadas las circunstancias se agradece. La única diferencia que tengo en cuanto a ellas radica en que mi orden de prioridades es el siguiente:

  1. Leer  El corazón del rey.
  2. Leer todos los trabajos dedicados a la novela e incluidos en la cita hecha por Abel en su “Nadie busca al rey David en Santa Clara” (OL de este mismo número): “1. Aimée González Bolaños, Marco Tulio Aguilera, Amir Valle, Baltasar Santiago, Abel German, Rafael Carralero, Rodolfo Pérez Valero, Joel Franz Rosell, Teresa Dovalpage, Ena Columbié”.
  3. Leer “Buscando al rey David en Santa Clara” (OL # 38). Hasta el momento de redactar estas líneas aparece en la sección “Librario” bajo el título y el nombre del autor de la novela, no el mío.
  4. Que decidan los lectores.