es, sin la más mínima duda, uno de los narradores cubanos más prolíficos y originales de la actualidad. Libro tras libro: es decir, cuento tras cuento, novela tras novela, ha ido creándose ese espacio personal, ese mundo fabulado propio que tanto anhelan los escritores como sello distintivo de su aporte a las letras del país que los vio nacer. Y esa construcción ficcionada tiene sus pilares más sólidos en la honestidad de la mirada con la cual este narrador atisba en la compleja realidad social en la que, como una peligrosa telaraña, estamos envueltos siempre todos los cubanos.
También es indudable, y esta es una lección pendiente para los académicos de la actual literatura latinoamericana, que la obra de Antonio Álvarez Gil, pese a haber sido concebida casi en su totalidad en el largo exilio en el cual ha vivido y pese a haber sido publicada mayormente en ese espacio geográfico que se llama Europa, es una de las más aportadoras visiones narrativas sobre diversos ámbitos de esa cubanía de la que tanto se habla a la hora de estudiar la literatura cubana de los últimos 50 años. Me atrevería a decir, conocedor de la mayor parte de lo que se ha escrito en novela y cuento en “esta orilla”, que es una de las narrativas personales del exilio de más profundas raíces cubanas, como si estuviera empeñado en demostrar en cada libro que el simple hecho de haber dejado atrás la isla no implica esa ruptura con “la verdadera esencia nacional” de la que tanto y tan venenosamente habla buena parte de la crítica literaria escrita en la isla, al referirse a la poderosa y rica literatura cubana producida en la diáspora.
Los personajes de Antonio Álvarez Gil plantan sus pies en la más cotidiana y convulsa realidad cubana de los últimos años y del presente. Sus traumas son esos traumas que nos persiguen a los cubanos allí donde quiera que vamos; sus sueños son nuestros sueños; sus rabias, sus miedos y sus odios son también los nuestros, pero lo curioso de este mundo literario es que allí, realidad, trauma, sueño, rabia, miedo y odio, no son armas para el ataque (cosa que suele pasar mucho en la literatura de “ambas orillas”, básicamente en lo ideológico) sino caminos para comprender el origen de esa debacle nacional que habitamos allá y acá…, en simples palabras, se trata de una literatura que apunta a un necesario destino: entender lo que somos, y entender el por qué.
OtroLunes agradece que Antonio Álvarez Gil haya permitido este buceo sorpresivo en su vida y en su obra. Nos enorgullece tenerlo como uno de nuestros colaboradores fijos, pues su prestigio nos prestigia. Y con este dossier dedicado a sus aportes a las letras cubanas, queremos enviar un mensaje bien simple, bien claro: No se puede hablar de narrativa cubana actual sin mencionar a este escritor. Ahí están sus libros para demostrarlo.
- Entrevista
- Otras entrevistas
- “No soy indiferente a la suerte de mi pueblo”, por Isbel Díaz Torres
- Antonio Álvarez Gil y los callejones de Arbat, por Belkis Cuza Malé
- “Nadie es completamente objetivo en su arte”, por Ihosvany Hernández
- “Martí nos dejó a todos un poco huérfanos”, por Ihosvany Hernández
- “El destino de muchos escritores cubanos es ser un Juan Sin Patria”, por Gontzal Díez
- Tras Capablanca, por Galo A. Carvajal
- “Hasta ahora no me he planteado volver a mezclar ajedrez y creación literaria”, por J. A. Montero
- Obras del Autor
- Algunos acercamientos a su obra
- Perdido en Buenos Aires o la otra historia de la cubanía, por Amir Valle
- Apuntes al margen de dos novelas de Antonio Álvarez Gil, por Arístides Vega Chapú
- Las largas horas de la noche: un texto incómodo, por Arsenio Cicero
- La Cuba actual: Naufragios, por David Hernández
- Sobre Callejones de Arbat, por Elidio La Torre Lagares
- … las altas horas de la noche, por Félix Anesio
- Las largas horas de la noche, por Félix Lizárraga
- Callejones de Arbat, de Antonio Álvarez Gil, por Félix Luis Viera
- Perdido en Buenos Aires, por Fermina Daza
- Álvarez Gil disecciona Cuba desde la ficción en Naufragios, por Gonzalo de Santiago
- El Antonio Álvarez Gil que conozco, por Ihosvany Hernández
- Callejones de Arbat: contra los efectos del tiempo, por Ihosvany Hernández
- La URSS en la obra de Antonio Álvarez Gil, por Jacqueline Loss
- La historia de una tragedia, por Jaime Barrios Carrillo
- La estirpe errante, por Juan Ángel Juristo
- El via crucis particular de un hombre, por Juan Antonio Montero
- Historia de un fracaso, por Juan Pablo López Torrillas
- Delirio en Estocolmo, por Julio César Aguilera
- “La niña de Guatemala”: del verso a la prosa, por Madeline Cámara
- Una pura, trágica, bella historia de amor, por Manuel García Rubio
- Unas palabras sobre el autor Antonio Alvarez Gil, por Marta Farreras
- Naufragios, por Miguel Ángel García Guerra
- Enigma de una derrota histórica, por Miguel Ángel Sánchez
- En la bruma de un futuro incierto, por Pedro Valverde Caramés
- La obra de Antonio Álvarez Gil, por Pierpaolo Marchetti
- Unas palabras sobre Naufragios, de Antonio Álvarez Gil, por Pierpaolo Marchetti
- Delirio nórdico, por Pío Serrano
- Perdido en Buenos Aires: la humanización del héroe, por Pío Serrano
- La novela Las largas horas de la noche, de Antonio Álvarez Gil, por Rocío Miranda
- Un Capablanca que convence, por Rodolfo González Almaguer
- Nueve cuentos para recordar, por Susana F. Gutiérrez
- Antonio Álvarez Gil: un autor multinacional, por Teresa Dovalpage
- Antonio Álvarez Gil llora “lágrimas negras”, por Vicente Botín
- Galería
