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Describo una sociedad universal, rendida y desesperada

Gustavo-Díaz-Sosa-Portada-Artes-Plasticas-OtroLunes39Díaz Sosa es un artista que nació en Cuba en 1983, aunque hace años que reside en Madrid.

Ha vivido el arte desde niño, con diez años ya estudiaba dibujo y perspectiva, y cuando todavía era un adolescente ingresó en la Academia Nacional de Bellas Artes San Fernando. Su extraordinaria formación en el dibujo y la perspectiva es algo que no pasa desapercibido al ver sus pinturas. Éstas son sus obras más conocidas pero también se dedica a la escultura. Desde el año 2000 ha participado en numerosas exposiciones colectivas e individuales alrededor del mundo: Estados Unidos, Italia, Francia, Alemania…

En su pintura utiliza sobre todo el blanco y el negro sobre fondos en tonos neutros, llama la atención por la sensación de inmediatez que transmiten, parece que están recién pintados y vemos rastros del proceso de creación: trazos que gotean, restos de materiales, bocetos… De esta manera sus obras tienen un pie en el arte abstracto, ya que sus fondos nos recuerdan a la pintura matérica, y también se le ha relacionado con el arte povera, por incluir en la obra de restos de materia orgánica. Sobre estas pinturas abstractas, dibuja a sus personajes, sombríos, anónimos, representando así a toda la sociedad. Estos personajes se encuentran en grandes espacios inhóspitos y sobrecogedores. Vemos así en las obras su dominio de la perspectiva que, como hemos dicho antes, ha aprendido desde niño, y que usa magistralmente para potenciar estas sensaciones de dramatismo e inquietud.

Es indiscutible ese carácter teatral y cinematográfico, de hecho, entre sus influencias podemos destacar el arte y cine expresionista alemán y el constructivismo ruso. Con los cuales, en ocasiones, no sólo hay afinidad estética, sino temática. En cuanto a sus temas, también se le relaciona con las obras de Kafka o Dante. Sus obras siempre manifiestan una crítica social, a la política, la manipulación, el poder… Nos hace reflexionar sobre como la sociedad es víctima de unas circunstancias que unos hombres ajenos a esa realidad han creado.

Blog “No disparen al artista”.

 

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¿Cuál es el momento y circunstancias en el que tu obra empieza a tomar forma?

Gustavo-Diaz-Sosa-entrevista-1-Dossier-OtroLunes39Considero que todo lo que toma forma y evoluciona tiene un comienzo antes de su desarrollo. La obra va tomando forma por sí misma desde el momento en que comienza su ejecución. De igual modo, toda la obra de un artista es la evolución de un proceso incesante de investigación y producción que va evolucionando hasta llegar a su público. Incluso, no llega a tomar forma final, porque cada nueva obra será parte de ese proceso de transformación.

Considero que mi obra comienza a tomar forma desde el momento en el que decidí ser pintor. Aunque mis anteriores etapas pictóricas no hayan conseguido el mismo reconocimiento que mi obra actual, no podemos negar que han sido el comienzo de lo que se conoce hoy de mi trabajo.

Las circunstancias son las que condicionan el desarrollo que nos lleva a esa forma. El resultado de una obra se ve condicionado por tres factores: recurso, idea y tiempo. Según se combinen estos factores la obra tendrá una forma final. Mis circunstancias pueden parecer que han sido favorables, pero lo cierto es que son el resultado de un trabajo continuo e incesante que también ha tenido momentos de menos satisfacción. En mi caso he de reconocer que, aunque en mi país de origen (Cuba) mi obra ya gozaba de buena admiración, mi traslado a Europa ha sido un factor importante en el desarrollo de mi carrera. El hecho de que estés en una isla no deja de ser una circunstancia que te mantiene aislado del resto del mundo. Como diría Virgilio Piñera: “la maldita circunstancia del agua por todas partes te obliga a sentarte en la mesa del café”. Por ello noté una mayor consolidación de mi trabajo cuando me instalé en España, donde pude sentir significativamente que el mundo se abría a mi obra y mi obra se abría al mundo. A su vez, no puedo negar que las circunstancias de la isla han sido una fuente enorme y enriquecedora de inspiración y conocimiento donde reina lo Real Maravilloso.

 

¿Siempre estás dentro de una temática concreta? ¿Cómo surge? ¿Cuál es la misma?

Gustavo-Diaz-Sosa-entrevista-2-Dossier-OtroLunes39Creo que sí, de un modo no intencionado. No me propongo seguir una temática. Pero es cierto que hay un punto común en todas las series que he trabajado: El Hombre y su papel en la Sociedad. Esto surge a partir de experiencias personales que todos en algún momento hemos tenido que vivir como ser dentro de una estructura social.

Describo una sociedad universal, rendida y desesperada ante lo que se presume como democracia a nivel global. Mis personajes “huyen” en largas filas hacia ninguna parte buscando puertas o salidas de muros monumentales que los acorralan ante la burocracia y las normas establecidas. Como borregos, andan en manadas intentando salvarse cada cuál consigo mismo. Así siento yo que marcha y ha marchado el Mundo desde la existencia del Hombre. En estos casos empleo la arquitectura como herramienta o símbolo de poder. La arquitectura siempre ha servido para proteger al hombre, pero también para dominarlo. Los grandes monumentos, iglesias, templos y rascacielos nos recuerdan lo vulnerable que somos ante la majestuosidad de quienes lo imperan. Me baso en escenarios de torres con columnas inmensas, infinitos pasillos, escaleras inacabables y muros sin fin donde quedamos minimizados ante las grandes leyes y leyendas injertadas en las raíces que conforman La Sociedad. La religión y la política siempre se han apoyado en inmensos templos para ratificar al hombre lo frágil que es ante El Poder.

Mi serie “Huérfanos de Babel” es una crítica a la ambición y delirios de grandeza que enferman a la Humanidad. Hago referencia a la milenaria fantasía judeocristiana comparando a la sociedad actual con la de milenios atrás. Aquella Babel que el hombre construyó intentando estar más cerca de Dios puede interpretarse como un concepto contemporáneo cuando observamos las ansias del hombre actual por alcanzar “altura” y desmoronándose siempre al final del camino. Parece ser que la ambición es un defecto grabado en nuestros genes porque han pasado siglos y seguimos cometiendo los mismos errores, sólo cambian los escenarios. Seguimos dentro de la espiral…

Me propongo incitar a la reflexión involucrando al público en el discurso que narra la obra. Utilizo atmósferas de carácter escenográficos que recuerdan a K. ante un inmenso e inalcanzable Castillo o ante la desolada desesperación de un Proceso interminable y sin sentido. O a Raskólnikov en la novela Crimen y Castigo de Dostoievski, donde enferma inmerso en los paradójicos conceptos de lo correcto y lo incorrecto, lo deseado y lo mal deseado; cosa que nos conecta con el pensamiento existencialista de Sartre al manifestar que el ser humano está “condenado a ser libre” y donde cuestiona la naturaleza del bien y del mal. O, como es evidente, no puedo negar el vínculo con George Orwell y su novela 1984, donde acertó con el concepto de Gran Hermano y en la que describe el funcionamiento de una política totalitaria que maneja a capricho a la humanidad.

 

¿El significado pictórico que se desprende de tu trabajo está asociado a un mundo simbólico?

Considero que sí. Por las mismas razones que te he comentado en la pregunta anterior. Me baso en elementos y escenarios que juegan un papel importante en la narración y el concepto de mi obra. No importa la época, año, siglo o milenio a la que nos remiten estos elementos, su simbolismo está vigente en la actitud del ser humano contemporáneo. La obra en sí, es una descripción metafórica de la sociedad desde mi punto de vista personal.

 

¿En qué medida el pasado, la memoria, es uno de los motivos de tu quehacer?

Gustavo-Diaz-Sosa-entrevista-5-Dossier-OtroLunes39No soy consciente de ello. Pero estoy de acuerdo en que el pasado juega un papel fundamental en mi quehacer. Considero que la base de cada ser está en su infancia, su base, sus primeras memorias. No somos artistas porque sencillamente un día decidimos serlo. Somos artistas porque emocionalmente nos satisface ciertas carencias y necesidades pendientes de nuestra infancia. Los artistas, en general, somos personas con una gran necesidad de comunicar, sentirnos escuchados y aclamados. Si fallase uno de estos tres elementos nos sentiríamos insatisfechos, esto se debe a nuestra base emocional arraigada.

Sí, somos egocéntricos, es nuestra característica, pero por ello somos artistas. Pocas son las personas que reconocen este hecho. Es un miedo propio del Ego al sentirse amenazado. Mi pasado está lleno de circunstancias y memorias familiares, sociales, culturales…, que me impulsan a mi forma de pensamiento y conducta actual como persona y ser social. Negarlo sería cerrar consciencia.

Las circunstancias de mi pasado han jugado un papel fundamental en mi percepción del presente. Y espero que mi presente, cuando en un futuro sea pasado, tenga la misma connotación. De ahí surgen emociones que se convierten en imágenes. Estos recuerdos están afectados por muchos factores que no siempre somos conscientes, como por ejemplo, la cultura, religión, la educación y la clase social a la que perteneciste cuando eras niño.

Muchos encuentran relación en mi obra con mis orígenes. Algunos creen y aseguran que se debe a haber nacido y crecido en un país tan particular como Cuba. Pero lo cierto es que nunca he sentido que sea así. Mi obra es más universal. Los conceptos que en ella manejo están enfocados a una situación global, generalizada.

 

¿Configurar una formulación estilística propia es una de tus metas? ¿Por su poder explicativo?

No es un objetivo configurar una formulación estilística. Según he ido desarrollando, mi trabajo se ha ido transformando por sí mismo al estilo actual. Sí soy consciente de los materiales o técnicas que favorecen más el acabado de mi obra o mis objetivos, pero no busco una formulación estilística. Utilizo diversas técnicas sin objetivo consciente, redibujando cada vez la idea, rebuscando formas. La estética final de la obra es resultado de un proceso no premeditado, aunque sí controlado. Es cierto que mi modo de trabajo ha marcado un estilo que me caracteriza, pero no ha sido un objetivo en mí. Sin embargo, reconozco que este estilo favorece mis temáticas y el carácter dramático y teatral de la obra, por lo que poco a poco he ido intensificándolo y enriqueciéndolo.

 

¿Te consideras un artista de la Diáspora? ¿El haber sentido, si fuese afirmativa, esa experiencia te ha ayudado o perjudicado?

No, no me considero un artista de la Diáspora. Para nada. Sería un error si se me considerase como tal sólo porque mi obra tenga un mensaje social y resida fuera de mi país de origen.

 

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¿Tiene una producción como la tuya una función social?

Desde luego, aunque no de un modo tan significativo como otras especialidades, acciones u oficios. El arte, en todas sus manifestaciones, tiene una gran función social. Algunas obras han llegado a ser tan significativas socialmente que han marcado un antes y un después en la historia del hombre. En mi caso, al involucrar emocionalmente al público en el discurso de la obra, podría provocar una reacción o función social. La imagen de mi obra ha sido usada en portadas de libros, ilustraciones, escenarios de cine y teatro precisamente por su connotación social. Pero, sinceramente, este no es mi objetivo. No pretendo causar ninguna función social. Sencillamente pinto a partir de emociones y experiencias con las que se pueden sentir identificado el receptor.

 

¿La singularidad de tu concepción creativa va encaminada a una determinada percepción expresiva? ¿Eres un espectador más dentro de cada una de tus representaciones o te quedas fuera?

La selección de materiales que empleo es consciente e intencionada. Con ello busco crear un ambiente y expresividad visual que someta emocionalmente al receptor. El uso de perspectivas pronunciadas tiene, además de un simbolismo, un papel fundamental a la hora de involucrar al público. Así también el uso de monocromías y grises, creando una atmósfera romántica, bucólica y dramática. En ocasiones se me describe como pesimista por ello, pero considero que es un acabado estético que ayuda a transmitir al receptor el carácter de lo narrado en la obra.

Es una obra que manifiesta una idea global y en la que se involucra al Ser Humano como un Todo. En ocasiones me siento protagonista, otras veces sólo uno más en el escenario de mis composiciones. Mis personajes son anónimos, reflejo a la humanidad como un Todo. No me considero dentro ni fuera de la obra, sino uno más dentro de ese Todo gregario.

 

¿Hay connotaciones en tu enfoque plástico de elementos clásicos, renacentistas, barrocos, etc.? ¿La perspectiva juega un papel fundamental?

Sí, es como la fotografía en el cine y el teatro. De hecho, es evidente el carácter cinematográfico y escenográfico que persigo en mis composiciones. Me baso en elementos arquitectónicos porque, además de su simbolismo, ayuda a maximizar la escala. Esto aporta monumentalidad en las composiciones. Intento minimizar a los personajes ante la majestuosidad de los elementos que imperan. En mi obra el ser humano es frágil, borrego, solitario a pesar de la multitud y, a su vez, gregario a pesar de su individualidad. La perspectiva es un elemento muy rico de explotar para conseguir estas sensaciones. Empleo, de modo ecléctico, elementos clásicos, renacentistas, contemporáneos, barrocos, etc, según el enfoque que quiera dar al discurso. También porque considero que El Hombre, no importa en qué época lo situemos, sigue teniendo los mismos comportamientos éticos y morales desde siempre. El hecho de que los elementos a los que hago alusión no sean contemporáneos no resta contemporaneidad al discurso. Todo lo contrario, la hace actual.

 

¿Tienes una visión universal a partir de una concreción topográfica isleña y caribeña?

No lo creo, siempre he sido muy global. Si es así no soy consciente de ello. Tampoco me lo planteo. Siempre me he basado en la historia, cultura y literatura a nivel Universal. Tal vez precisamente por haber crecido en una isla, no lo sé, pero no creo que sea así. No siento que mi obra esté concretada a raíz de ello. Sin embargo, todos los seres humanos estamos concretados según nuestros orígenes, o sea que de algún modo mi persona sí podría estar marcada por una topografía isleña caribeña, pero no lo considero así en mi obra.

¿Quién es Gustavo Díaz Sosa?

(Sagua la Grande, Cuba. 1983)

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  • Título de Oro de la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro, Cuba. 2002
  • Beca de residencia ARTELEKU, Donostia-San Sebastián, España. 2004 – 2008
  • Taller de litografía de Don Herbert. 2004 – 2005
  • Taller de Serigrafía de Pepe Albacete. 2005 2006
  • Taller de Animación Vuk Jevremovich. 2007

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Del Paso y México

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Tal vez el episodio cultural más importante del año 2015, como lector, fue ver reconocida con el premio Cervantes de las Letras 2016 la obra de uno de los escritores que mucho he admirado y leído a lo largo de mi vida: Fernando del Paso.

Desde la lejana José Trigo, publicada originalmente en 1966, pero que yo vine a leer hacia 1985, en esa vieja edición de Siglo XXI que tenía un tren de vapor debajo del nombre. Recuerdo las primeras palabras: “Era. Era un hombre. Era un hombre de cabello encarrujado y entrecano”. Uno de los principios de novela más cautivadores que conozco y que van metiendo al lector de cabeza no sólo en la historia del ferroviario, sino en un entramado de lenguaje que, visto desde hoy, extraña que no haya tenido aún más éxito del que tuvo, tan sólo tres años después de la publicación de Rayuela, con su propuesta de “libro espejo” en el que los capítulos del principio se reflejan en los de la parte final.

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La inmortalidad finita

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La inmortalidad que solo dura un día. El éxito, esperado o no, nos hace percibir que muchas cosas pueden ser inmortales, o llegar a serlo.

A lo mejor era mi cuarto año de bachillerato y el recuerdo es el de un paseo que asocio al salón de clases situado al fondo del primer pasillo y en el inicio del segundo, el salón más cercano a la oficina del rector. Leer más…

Volver a Coetzee

 

J. M. Coetzee - Foto: TIZIANA FABI/AFP/Getty Images.

J. M. Coetzee – Foto: TIZIANA FABI/AFP/Getty Images.

 

El dolor es la verdad, todo lo demás está sujeto a duda, dice el personaje narrador de la novela Esperando a los bárbaros, de John Michael Coetzee. Esta frase no sólo parece ser una de las premisas centrales de la novela, sino además, colmada de síntesis, es parte de un libro pero contiene el espíritu de toda una obra excepcional. Leer más…

“Norte/Sur” o apuntes sobre el exilio

 

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Siempre he pensado que Valparaís es la cuna de la poesía latinoamericana, que en ella se gesta la voz de todos los latinos. Ahí llegó Darío y escribió Azul; en mi fantasía y delirio me gusta pensar que César Vallejo se inspiró y, metafóricamente, escribió Trilce ahí; que todos los poetas del Litoral Central son el mismo poeta haciendo la gran obra: Vicente Huidobro, Pablo Neruda, Nicanor Parra, Adolfo Couve Rioseco y Juan Luís Martínez; la influencia es tan vasta que llega hasta uno de los mejores poetas centroamericanos: Roque Dalton. Leer más…