Otro lunes. Revista Hispanoamericana de Cultura. Septiembre 2008. Antilde;o dos. Número cuatro

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Datos de la revista, febrero 2009, año 3, número 06
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Las pequeñas editoriales alternativas en el mercado del libro en lengua hispana

 

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Escritor colombiano. Autor de la célebre novela Los parientes de Ester. Reside en Berlín.

Luis Fayad:

Hace poco escribí un artículo sobre un libro publicado por una editorial pequeña, en el que decía que las editoriales pequeñas y las editoriales alternativas llenan el vacío que dejan las editoriales poderosas. Las grandes editoriales, no todas pero sí muchas, comienzan a tomar un carácter comercial que desplaza a la intención literaria y artística en general. El propósito de la comunicación cultural se pierde en estos casos y se sustituye por la obligación de leer un producto comercial. Las editoriales pequeñas no buscan acumular un capital sino mantener el nivel comercial que no las deje quebrar y pueda dar las ganancias suficientes para el trabajo, y a la vez cumplir el propósito del arte, que es el deleite del lector mientras le hace comprender mejor su relación con el mundo.

 

 

 

Escritor español. Su próximo libro será El humo en la botella. Reside en Sevilla.

Juan Ramón Biedma:

Hace años, cuando trabajaba en la radio y la premisa inviolable para todo locutor era decir cualquier cosa con tal de no provocar un vacío en las ondas, llegó Jesús Quintero, El loco de la colina, inventó el silencio radiofónico y obtuvo un éxito masivo que creó jurisprudencia entre los oyentes.

En el horizonte del universo editorial, sitiados como estamos por las apisonadoras de los grandes grupos que intentan imponer su normalización estilística y moral a cuanto texto sale de sus imprentas, las pequeñas empresas suponen esa última esperanza de poner al alcance de los lectores lo discordante, lo inesperado, lo excéntrico, para que sean ellos quienes decidan sobre su validez. Que son a quienes corresponde hacerlo.

 

 

 

Escritor mexicano. Es Ejecutivo de Ventas de la editorial mexicana Almadía. Reside en México, D.F.

Arturo García Abrajan:

Indudablemente las editoriales llamadas independientes ocupan y han ocupado  un lugar importantísimo en el desarrollo de la literatura. En líneas generales, a partir de estas, se van generando nuevas formas de narrar y de entender la literatura e, incluso, el diseño editorial y la forma de vender libros. Resulta una perogrullada lo que digo, pero para ejemplo, unos botones: City Lights y los beatniks; Black Sparrow y Bukowski; Hogarth Press y Katherine Mansfield; Los Contemporáneos y Jorge Cuesta. Coincidentemente, alguno de estos casos contaba con una librería, lugar imprescindible para el encuentro de libros, personas, amigos y desarrollo de este tipo de proyectos. Esto ha venido dándose continuamente, ya que ahora tenemos los ejemplos, en el caso mexicano, de Moho, Generación, A Sangre Fría, El gallito Inglés, La Pus Moderna, Nitro Press, entre algunas pocas mas, donde se publican y promocionan a un grupo de autores que han venido refrescando el panorama literario y editorial en México (Fadanelli, J.M Servin, BEF, Alberto Chimal, Bernardo Equinca, etc.).

 

 

 

Escritor francés. Su novela más reciente es Le Linceul du vieux monde. Reside en París.

Sebastien Rutes:

Se me ocurrió una metáfora. El debate entre pequeñas y grandes editoriales es parecido al que se da en el fútbol europeo entre pequeños y grandes clubes. Los primeros, por falta de recursos económicos, privilegian una política de cantera. Reclutan jóvenes jugadores, se arriesgan y los forman. Apuestan por la novedad. Buscan y descubren talentos por no poder fichar estrellas. Y cuando los jóvenes demuestran algún talento vienen los grandes clubes con su dinero y su prestigio y se los llevan. Igual pasa en el mundo de las editoriales...

Muchos suelen quejarse del pillaje de los clubes formadores y de la lógica mercantil que reina en el mundo del deporte pero, seamos honestos, el fútbol que nos gusta mirar no es el fútbol de división provincial sino el de las grandes ligas. Y ocurre exactamente lo mismo con las editoriales. Por una razón simple: si el lector compra una novela en una editorial de prestigio, sabe que las lógicas del mercado le imponen un nivel de calidad más o menos constante y dentro de una línea editorial definida (a veces poco original, pero eso es otro debate). Una plantilla de estrellas que a veces juegan un futbol estereotipado pero eficaz. Al contrario, salvo alguna que otra jugada espectacular, alguna que otra novela extraordinaria, en general las pequeñas editoriales no le garantizan al lector ese promedio, que por otra parte algunos se atreverían a llamar mediocridad. Pero, por un solo joven prometedor, ¿cuántos jugadores de tercera en los pequeños clubes?

Esa lógica me parece normal. Las pequeñas editoriales están más cerca de los autores, les dedican más tiempo, los forman y a veces los descubren, los ayudan a desarrollar su arte para que luego los más destacados se vayan con las grandes editoriales a ganarse la vida un poco mejor y ampliar su lectorado. Por lo tanto pequeñas y grandes editoriales me parecen igual de imprescindibles.

Ahora bien, como en el fútbol, veo dos problemas. Uno es que existen diferentes clases de jugadores. Por una parte las estrellas, que necesitan de la presión, la competencia y el prestigio para expresar su talento. Y por otra los jugadores de la sombra, menos ambiciosos pero no menos talentosos, de esos que suelen quedarse fieles a su club de por vida. Prefieren el contacto humano con el staff y el público, el ambiente sosegado y familiar, tienen una relación amistosa con el técnico. Estos, si llegan algún día a ceder a la tentación de firmar por un club grande y un salario más consecuente, se pierden. Casos se vieron de jugadores que hubiesen tenido una carrera más que honesta en un club modesto y se gastaron la vida en el banquillo de uno más renombrado. Son uno entre muchos otros y se los trata como tales. Así en las editoriales prestigiosas...

Otro problema, menos anecdótico y más actual, surge cuando las lógicas financieras se sustituyen a las lógicas deportivas. Cuando lo máximo para los dirigentes de un club no es ganar trofeos ni ser campeón, sino sacar beneficios para sus inversores. Esa es la diferencia en mi opinión entre grandes editoriales, imprescindibles, y transnacionales del libro. Si la meta es producir ganancias a corto plazo, se imponen lógicas mercantiles que aniquilan nociones tan poco productivas como la originalidad, las propuestas formales alternativas, la poesía, el compromiso político, etc. Ya no se apuesta por la novedad, la palabra riesgo desaparece del vocabulario tanto de los editores como de los autores a los que imponen sus cánones y someten al yugo económico.

A sabiendas de que el talento, en fútbol como en literatura, no es otra cosa que riesgo y apuesta...

 

 

 

Escritor mexicano. Acaba de obtener el Premio Juan Rulfo a primera novela con La ira del filósofo. Reside en México, D.F.

Eduardo Parra Ramírez:

Uno escucha hablar de editoriales independientes. Le preguntan sobre su circunstancia, sobre su futuro. Uno suele disponer de respuestas automáticas: la presencia de las editoriales independientes es crucial; de ella depende la diversidad de títulos asequibles en el mercado, el conocimiento de nuevos autores, la posibilidad de que géneros “difíciles” como la poesía encuentren circulación aunque sea en tirajes casi confidenciales. Más allá de la idea romántica respecto al editor-héroe y la editorial-apostolado, es indiscutible que son los sellos independientes los que señalan el panorama de los autores y corrientes que serán culto y canon.

Y así.

Pero antes de encarrerarse, uno se pregunta ¿qué debemos entender por “editoriales independientes”? La noción más extendida, por simple, es que se trata de las pequeñas. Más de uno se sorprendería al saber que la “Declaración de Editores Independientes del Mundo Latino”, emitida en Guadalajara, México, en 2005, fue suscrita, entre muchos otros, por Jorge Herralde y Beatriz de Moura, directores de Anagrama y Tusquets, respectivamente, ambas editoriales a las que no podríamos con justicia considerar pequeñas. Suponiendo que independientes son todas aquellas editoriales que no forman parte de un emporio, ello no quiere decir que algunas no compartan con éstos el dominio del mercado. Hay matices que hacen resbaladizo en término.

En efecto, quienes dominan el mercado son, en general, los grandes grupos. Ante la crisis de la industria, su estrategia es sencilla y redituable: reducir los catálogos. Pocos títulos pero bien vendidos. Ello, aunado a la desaparición de librerías, dificulta la subsistencia de las pequeñas editoriales y, en consecuencia, trae consecuencias negativas para los lectores y los autores, particularmente los debutantes. Como respuesta, las editoriales se han ido especializando cada vez más.
Pero internet.

La tendencia marca la radicalización de ese proceso que reduce y, paradójicamente, expande. La editorial más independiente de todas, la de un solo autor: el blog. Se aproxima una etapa que será interesante atestiguar.

 

 

 

Editor español. Uno de los fundadores de la ya prestigiosa editorial independiente española Salto de Página. Reside en Madrid.

Pablo Mazo:

En 2008, el último Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial que concede el Ministerio de Cultura español fue otorgado al conjunto de editoriales agrupadas en Contexto, «por enriquecer la vertiente cultural del libro, al margen de criterios puramente comerciales», en reconocimiento a esa labor híbrida de proyecto empresarial y compromiso cultural en que consiste la edición independiente. Sin duda, del colectivo galardonado puede decirse que son todos los que están pero no están todos los que son, pues el contexto (en minúscula) de las editoriales independientes españolas es hoy —por fortuna— extenso y diverso; y precisamente por ello esa distinción constituye un reconocimiento más amplio a ese continente rico y fértil del mapa editorial español, cuyo valor viene reconociéndose y premiándose desde mucho antes por parte de críticos, libreros y —muy especialmente— lectores.

Se trata de un continente habitado por editores, no siempre del todo cuerdos, que asumen los riesgos inherentes a una empresa frágil y expuesta a la incertidumbre, cuyas apuestas demandan unos ciclos largos que el mercado pocas veces admite, en un marco de sobreproducción —en España 62.000 nuevos títulos al año, una media de 170 libros diarios— a menudo dominado por criterios conservadores y comerciales. Editores que desde su opción personal apuestan por la calidad (noción siempre discutible, pero en cualquier caso suya), comprometidos con los valores que el libro encarna, que entienden su trabajo como una forma de activismo cultural y se sienten cómplices de los autores, de los libreros, de los bibliotecarios, y, en fin, de los lectores. Pero, de entre los valores que de forma casi unánime se han venido reconociendo a la edición independiente, aquel que podría reivindicarse quizá con mayor justicia es la apuesta por autores emergentes, cuyo acceso a los grandes sellos resulta hoy prácticamente imposible, y su descubrimiento al público. Haciendo de la necesidad virtud, estas editoriales desempeñan una valiosa labor de investigación y selección; escrutan montañas de manuscritos como quien se lanza a la búsqueda de un tesoro para confeccionar su catálogo, trabajan estrechamente con los autores (y cada vez son más los que, con su fidelidad a un sello, dan muestra del extraordinario valor que conceden a ese cuidado) y, en definitiva, confían en la calidad de los textos como principal carta de presentación ante sus lectores. De esta forma, el continente del que hablamos se ha convertido no sólo en un auténtico refugio de bibliodiversidad sino en el lugar en el que se descubren nuevos valores, donde se rescatan otros olvidados, donde ambos se cuidan; en otras palabras, donde se juega el futuro de nuestra literatura.

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"Caricatura"

Hernán Vidal - HERVI

Sumario

Este Lunes

Antecedentes de la homofobia cubana contemporánea

Emilio Bejel

Doscientos años de Argentina

Guillermo Orsi

Ni tan pocos, ni tan tontos

Ernesto Morales

Cuba-1959: el castrador espejismo de la nada

Manuel Gayol Mecías

Crónica de una muerte anunciada: Roque Dalton frente a la Historia

Luis Pérez-Simón

El socialismo en cuestión: anti-utopía en Otra vez el mar y El asalto de Reinaldo Arenas

Jesús J. Barquet

Vasto y golpeado abanico de la «gaycidad»

Eduardo Monteverde

Otro lunes Conversa

Con Iván Thays

Un escritor peruano llamado Iván Thays

Con Alberto Salcedo

Más allá de las verdades oficiales

Con Ángel Santiesteban PRATS

Somos el vehículo, la mano, el nombre que representa una lucha cultural

Punto de mira

Las pequeñas editoriales alternativas en el mercado del libro en lengua hispana

RICARDO ORTEGA

ROBERTO AMPUERO

RAÚL TÁPANES

ESTHER ANDRADI

TERESA DOVALPAGE

ALVARO CASTILLO GRANADA

YANITZIA CANETTI

CARLOS SALEM

ÁNGEL ALONSO DOLZ

NAHUM MONTT

SINDO PACHECO

DANILO MANERA

ALEJANDRO AGUILAR

FRANCISCO ALEJANDRO MÉNDEZ

LUIS FAYAD

JUAN RAMÓN BIEDMA

ARTURO GARCÍA ABRAJÁN

SEBASTIEN RUTES

EDUARDO PARRA RAMÍREZ

PABLO MAZO

Cuarto de visita

Poesía Inglesa

Carlos López Beltrán y Pedro Serrano

I’r Hen Iaith A’i Chaneuon

Ian Duhig

Matrushka

Elizabeth Garrett

Recuerdos desde una ciudad extranjera

Lavinia Greenlaw

Desconocidos

Alan Jenkins

La llamada del apóstol Mateo

James Lasdun

Táctica

Sarah Maguire

Unos escriben

Lorenzo Silva

Otros miran

Hernán Vidal - HERVI

En la misma orilla

De mis memorias

José Lorenzo Fuentes

Escenas del paraíso

Relato

David Torres

Queso y ron

Relato

Esther Andradi

Poemas

Frank Castell

Bosquejos de El Emperador

José Gabriel Ceballos

Poemas

Raúl Tápanes López

CUBA PERFORMANCES me recuerda al mundo: Sobre el documental Cuba Performances, de Elvira Rodríguez Puerto

Mares Marrero

Recycle

Notas sobre (hacia) el boom II: los maestros de la nueva novela

Emir Rodríguez Monegal

El fascismo eterno

Umberto Eco

De lunes a lunes

Nuevo libro de nuestro columnista Uriel Quesada

Escritor mexicano Eduardo Parra Ramírez gana el Premio Juan Rulfo para Primera Novela 2008

Hacia el Centenario de José Lezama Lima

Una nueva lista de excelencias editoriales en la editorial Terranova

Propuesta para una Sociedad Participativa

Biblioteca de Otro lunes

Otras voces Hispanas

A CARGO DE LUIS RAFAEL

Jesús Díaz y sus "años duros"

José Gabriel Ceballos: Variaciones argentinas

Cintio Vitier y Lo cubano en la poesía

Juan Ramón Biedma: Voyeur de la miseria humana

Librario

De cuando Pablo Neruda plagió a Miguel Ángel Macau

Álvaro Castillo Granada

La Tabla (Reseña II)

Armando de Armas

Ladrón de sueños

Bernardo Fernández - BEF

Matar y guardar la ropa

Carlos Salem

Cuba: contrapuntos de cultura, historia y sociedad

Francisco A. Scarano y Margarita Zamora

La ventana doméstica

Juan Carlos Valls

Horror al vacío

Osvaldo Navarro

 

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