OtroLunes. Revista Hispanoamericana de Cultura. Enero 2010. Antilde;o cuatro. Número once

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Datos de la revista, enero 2010, año 4, número 11
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José María Merino

 

por Alberto García-Teresa

Página 3

Otra cosa: ¿Cómo fueron tus primeros pasos literarios? Pensando que hacías literatura fantástica, que el fandom tampoco te llegó a hacer mucho caso, ¿dónde empezaste a publicar? ¿O tus relatos aparecieron directamente en libro?

Sí. Yo creo que uno tiene que creer en el trabajo que hace; y hacerlo tenga o no tenga mercado. Eso del mercado tiene que venir después. Ahora tal vez ya no, ya vivimos en un mundo en el que hacemos objetos para un mercado. Cuando empecé a escribir tampoco había esa presión que hay ahora. Tal vez tampoco había tanto éxito y la literatura no producía tanto dinero y tal vez, por eso, la gente era más libre. O por lo menos yo me sentía más libre para escribir lo que a mí me daba la gana, y no depender de ninguna orientación. Yo empecé escribiendo poesía, dejé la poesía, o me dejó, en un momento determinado, escribí Novela de Andrés Choz, donde, además, yo sabía perfectamente y era consciente de que estaba utilizando un material que nadie iba a entender, porque los lectores de ciencia-ficción no la iban a leer y los lectores académicos iban a decirme que estaba loco, y que cómo se me ocurría hacer eso. Además, quería hacer mucho experimento formal. Es una novela juvenil en el sentido de un tipo joven que dice: "Bueno, aquí voy a demostrar que soy un listo". Lo peor que tiene Andrés Choz es que me paso un poco de listo, y desconcierto un poco al lector. Pero quería escribir esa novela y no pensaba si iba a tener mercado o no lo iba a tener. En la primera colección de cuentos que hice, Cuentos del reino secreto, lo que quise fue llevar a lo fantástico todos los territorios de mi infancia y de mi juventud. Voy a convertir todo esto que yo recuerdo de niño y tal en cosas fantásticas, voy a cargarlo de elementos fantásticos. Todo. Y fue desde esa perspectiva; porque me apetecía. Ya te digo que lo fantástico tiene una fuerza poética extraordinaria. Incluida la ciencia-ficción. Yo creo que la ciencia-ficción es un género cargado de poesía. Lo que pasa es que mucha gente no lo ve así, porque muchas veces entra dentro de la escasez lectora que hay en España. No hay que olvidar que en España hay pocos lectores. No somos buenos lectores tampoco, como dicen, hace muy buen tiempo y nos gusta salir a la calle y tal, y claro, si, en general, el lector medio, el lector culto es bajo, no te digo ya el lector popular, porque teóricamente aquí el lector de género tenía que ser un lector popular. Así como en Estados Unidos hay un lector popular gigantesco, y además un lector amplio, que es capaz de leer muchas cosas, el lector popular español todavía es muy restrictivo. Y se ciñe a un mundo. Si hay unas novelas estupendas, empezando por el propio H.G. Wells. Wells tiene unos libros y unos cuentos de ciencia-ficción preciosos. Pero eso a lo mejor al lector de género no le interesa, no sale de su marco concreto. Es como el cómic que, en vez de abrirse a más lectores, se ha ido reduciendo cada vez más. Es sorprendente, ¿no? Un género tan interesante como el cómic.

 

El mercado yo creo que es lo que...

Sí, pero el mercado está también en función de que, si la gente no compra cosas, las cosas acaban no vendiéndose.

 

Sí, es una pescadilla que se muerde la cola. El editor que piensa no voy a publicar esto porque la gente no me va a comprar, tratando de ponerse en la piel del lector y al final el lector quería otra cosa.

Yo creo que no hay que ponerse en la piel del lector. Uno tiene que escribir lo que le da la gana. Yo para eso viví toda vida de otra cosa. Hace pocos años, hace seis años, que vivo de la literatura porque siempre me planteé que si tengo que vivir de lo que dicen que quiere el lector pues, primero, voy a generar mucha insatisfacción personal y voy a tener que escribir al dictado. Y yo no quiero escribir al dictado. Yo quiero escribir lo que me apetece.

 

¿Qué expectativas tienes sobre este género?

Yo del género de ciencia-ficción tenía una idea; que era una utopía del siglo XX que había desaparecido con el siglo XX. Una utopía que nacía de la proyección de la esperanza en la ciencia y la tecnología que nació en el XIX, el optimismo positivista científico, y del miedo a la guerra nuclear. Creo que esos son los dos elementos que, además, hacen cristalizar una ciencia-ficción extraordinaria. Es una mezcla de optimismo y pesimismo. Una vez dedicaron la revista De Libros a la ciencia-ficción y yo escribí que la ciencia-ficción es una utopía del siglo XX y ha muerto con el siglo XX. Como el comunismo de estado, que es otra utopía del siglo XX y que dura lo que el siglo XX. Ahora, tal vez, la ciencia-ficción vuelva a renacer. Primero porque, efectivamente, estamos montados en un tigre tecnológico tremendo, y, además, en unas tecnologías ya mágicas; ya todas son tecnologías virtuales. Y segundo, porque el siglo XX parecía que había racionalizado las relaciones entre los pueblos y ahora vemos que nada de eso. En realidad, el comunismo de estado y la Unión Soviética sirvieron, entre otras cosas, para racionalizar el mundo. El mundo era mucho más racional mientras existía la URSS y el Muro de Berlín. Ahora que ya ha desaparecido aquello pues estamos viendo aflorar cosas que nos parecían totalmente superadas. Incluso el miedo atómico. Ahora de pronto nos enteramos de que Pakistán y la India están cargados de armas nucleares hasta las cejas y que, un buen día, pueden empezar a disparar. Es decir, que vuelve a haber otra vez los elementos que hicieron que la ciencia-ficción tuviese sentido como utopía. La ciencia-ficción siempre es una utopía. Hace una proyección de futuro. Puede ser optimista o pesimista, pero hace una proyección de futuro. Y a lo mejor lo que pasa es que vuelve a renacer. Por eso, cuando me he enterado, primero de que existe la revista 2001...

 

Hay bastantes más...

Sí, sí, si ya contáis con un lector más. Le voy a decir a mi quiosquero de aquí, de la esquina, "Oye, el 2001 éste me lo reservas". Bueno, luego, que sale un libro hablando de las novelas y tal y cual con una lectura en la que mete la mía. No porque meta la mía, pero ¡caray!... Sí que se ha abierto... La gente se entera de las cosas ¿no? Entonces, seguramente, la ciencia-ficción goza de buena salud o está en vías de recuperación de lo que fue.

 

Sí, ahora se está viendo que se está saliendo del gueto de la ciencia-ficción como apta para lectores de tratados de astrofísica y demás.

Sí, la ciencia-ficción soviética iba por ahí aunque era muy interesante. Estos tipos aplican el marxismo-leninismo y el materialismo dialéctico a algunos cuentos extraordinarios. Pero, bueno, eso no tiene nada que ver.

 

Yo me pillo bastante los dedos al decir que la ciencia-ficción no está triunfando. La ciencia-ficción a lo mejor no, pero la literatura fantástica sí.

No, no. Se está produciendo un renacimiento. Desde luego, en EE.UU. la ciencia-ficción sigue viva. Yo tengo una hija, poeta, experta en cómics, Ana, y cuando le he hablado de esto me ha dicho que allí está viva la ciencia-ficción. No creas que a la ciencia-ficción le pasa como aquí, que ha sido como un Guadiana, que durante unos años... Date cuenta que tú eres muy joven, pero yo he visto como la ciencia-ficción desaparecía de las librerías. Y desaparecía de Moyano. Tú vete a Moyano a intentar comprar libros deNebulae.

 

Pues no, hay bastantes, la verdad...

Ah, pues habrán vuelto ahora. Pues estupendo. Pero ha sido algo repentino, porque no creas que... No. Claro, lo que pasa es que yo ya vivo en ciclos, a lo mejor, de cinco años [se ríe]. Pero, no creas, yo he visto como esto desaparecía sustituido por las espadas y brujerías de odioso recuerdo. El que vuelva, el que yo haya visto aquí a Brian Aldiss... [hojeando las páginas de reseñas de números anteriores de 2001]. Vaya, pues hay una novela de Brian Aldiss titulada Drácula desencadenado. No me esperaba yo que Brian Aldiss siguiese dando juego. Otro estupendo autor. Estupendo.

 

Esta es la pregunta estrella. Todo el mundo me decía: "Cuando veas a Merino pregúntale..." ¿Cuáles son tus sentimientos hacia Philip K. Dick?

A mí me gusta mucho Philip K. Dick. El hombre del castillo me parece que era una inmortal novela. Hombre, mis sentimientos son de simpatía como hacia todos los que te he dicho. Como Brian Aldiss, como J.G. Ballard, como… ¡Fredric Brown! [se sobresalta] Yo tengo dos debilidades. Una, frente a un genio que me parece Asimov. Asimov tocó todos los palos. Seguramente, ahora, si no lo habéis leído pensaréis "El pesado de Asimov, el estereotipo". Asimov crea unos mundos... Esos mundos cerrados, en el que la gente no se puede comunicar y en los que llega un robot, que es un gran detective, y resuelve los crímenes. El mundo de los robots es extraordinario. La saga del Imperio, con todo lo que tenga, de la cual ha nacido tanta mitología, porque, también, creo que la Guerra de las Galaxias tiene que ver mucho con el Imperio de Asimov. Creo que Asimov es uno de los grandes. Pero luego hay unos cuantos maravillos, como Sturgeon. Pero hay otro por el que tengo una debilidad especial que es Fredric Brown. Que, además, tiene los cuentos breves más bonitos que se hayan escrito jamás. Tiene un cuento de catorce líneas en el que un profesor empieza a contar la anulación del tiempo. Cuando llega a la mitad, empieza a escribir el mismo cuento pero al revés. Empieza: "El profesor ordenó a su ayudante..." y termina diciendo "ayudante a su ordenó profesor el".Y destruye el tiempo, claro, porque empiezas a leer el cuentecito y, cuando terminas, todo ha quedado destruido. Bueno, ese me parece uno de los grandes genios. También escribió novela policíaca; era un autor versátil. Pero, a Philip K. Dick... no entiendo por qué preguntas eso; por qué razón especial.

 

Porque una de las líneas fundamentales de Dick es la confusión entre la realidad y la ficción, la desestabilización de la realidad y, en eso, se encuentran muchas similitudes entre tu obra y la suya. Digamos que, para mucha gente, el referente de Merino es "el hombre ese que escribe cosas como Dick".

Pues fíjate, a mí me han dicho que tengo mucha influencia de Cortázar. Pero de Dick no me la hubiera imaginado nunca. Yo tengo una gran influencia de Hoffmann, y, además, de "El cascanueces". Donde descubrí el juego realidad-sueño es en ese cuento donde el tipo, con una maestría extraordinaria, continuamente, está metiéndoles en la vigilia y en el sueño. Nunca sabemos dónde están. Ese fue mi gran maestro en la interferencia realidad-sueño. Luego me ha gustado mucho Cortázar y todos los latinoamericanos, pero Dick... Me sorprende. Incluso Theodore Sturgeon. El caldero de oro, en la situación, hay un homenaje a un cuento de Sturgeon que me fascinó. Pero de Dick, en especial no lo recuerdo, fíjate. Puede que haya leído cuentos de Dick que me hayan influido y no lo recuerde. O sea, que recuerdo otros maestros de la ciencia-ficción y le recuerdo a él como, en fin, como lector que he disfrutado mucho con él pero no como alguien que me haya influido. A lo mejor es verdad pero es inconsciente.

 

¿Has leído Ubik? Es la piedra angular de ese planteamiento

Pues seguramente que esa novela no la he leído. La voy a leer, la voy a leer.

 

¿Y hacia Borges? El empleo de cuentos-anécdotas-ensayos para los textos de Días imaginarios me recuerda mucho a los escritos del argentino. Además, es muy sospechoso ese cuento (editado en la antología de Cátedra Cuento español contemporáneo) "Tres documentos sobre la locura de J.L.B."...

Ese es Borges, claro. Hombre, Borges es un referente para mi generación total. Pero no hay que olvidar una cosa; que Borges, que ya sabes que tiene un gran menosprecio por El Quijote, yo creo que nunca lo terminó y en Días imaginarios el profesor Souto hace una teoría sobre eso, es un hombre que conoce muy bien la literatura española al que fascina, por ejemplo, ese cuento que te dije de Lucanor. Bueno, a lo que vamos. Yo, en Días imaginarios, lo que intento es hacer un homenaje a aquellas misceláneas que se hacían en el siglo XVII. Y esas misceláneas eran así. Un libro, El jardín de flores curiosas, de don Antonio Torquemada, prohibido por la Inquisición, entre otras cosas, pues podría ser un Borges. Está lleno de anécdotas, cosas que cuentan, pequeñas historias, pseudoerudición... Es decir, que los libros barrocos tenía mucho que ver con eso. Borges es un autor muy barroco, es muy hijo de Kafka, tiene una gigantesca cultura. Borges decía que, para escribir una novela histórica, no hacía falta conocer historia. Bueno, los que no tengan la historia metida en la cabeza como usted ¿no? Usted, lo que pasa es que tiene la Enciclopedia Británica en la cabeza, entonces no necesita coger ningún referente ¿no? Sí, Borges es un gran referente para toda mi generación. Pero yo creo que el referente de toda mi generación, el gran referente, es Kafka. Y ese es el padre de todo; de ahí venimos todos. Luego, claro, Cortázar. Yo tendría más referente de Cortázar que de Borges. Un cuento de Cortázar que dicen que influyó mucho en La orilla oscura, pues lo leí después, no antes. O sea, que también hay cosas un poco arquetípicas y que están en la cultura. Y, cuando lees, estás recibiendo unas informaciones que, a lo mejor, son múltiples, o que son influencias indirectas. También un señor una vez me dijo que tenía mucha influencia de Hugo von Hofmannsthal. Y no lo he leído jamás. A lo mejor yo tengo influencia de alguien influido por Hofmannsthal ¿no?

 

Y ya para terminar, ¿cuál ha sido tu último descubrimiento literario?

Pues mira, mi último gran descubrimiento literario, el que más me ha vuelto a enardecer como no lo había hecho un libro nunca es este autor: un tipo kurdo que se llama Yasar Kemal. Son novelas realistas pero con una potencia tal, que hasta las sabandijas, las mariposas, todo tiene una vida extraordinaria. Esto es novela ficción. Resulta que es un individuo que ha sido propuesto para el Nobel hace muchos años, que ha sido traducido en España por primera vez. Ha inventado una saga de un bandolero, La saga del Halcón, que son cuatro tomos. Yo creo que el tomo genial es el segundo. Luego ya es un poco manierista. A cualquier lector le recomiendo, aunque sea sólo lector de fantasía científica, que se meta con El Halcón para ver la construcción de un mundo mítico. Además, es una novela muy ideológica porque es una guerra entre los pobres y los ricos, muy marcada por el marxismo-leninismo. Ahora, tiene una capacidad de evocación, de fuerza y de leyenda... Es la historia de un muchacho del pueblo en un mundo terrible de ricos implacables y de pobres expropiados continuamente con una naturaleza bellísima. Como un tipo, un muchacho pequeñito, se echa al monte después de matar a unos cuantos terratenientes y se acaba convirtiendo en una leyenda. De tal manera que la gente, cuando le ve, no le conoce porque es muy grande, muy alto, muy fuerte. Es un libro maravilloso. Está editado en Ediciones B. Lo he descubierto como hace dos años y, desde entonces, no he hecho otro descubrimiento tan maravilloso como este. Luego, en cuanto a libros en España, creo que hay una buena calidad media pese a la contaminación comercial. Ahora, en el mundo de la ciencia-ficción la verdad es que no lo sé. Y, por cierto, no has hablado de mi libro de ciencia-ficción más libro de ciencia-ficción que es No soy un libro.

 

Libro que no me he leído...

¿Que no has leído? Bueno, pues nada, léetelo.

 

No lo he leído porque siempre he pensado que era infantil y, con tantas cosas por leer...

Bueno, claro, si además esta gente dice [lee la contraportada de la edición de Siruela] "muy estimulante para jóvenes de doce años", con lo cual... Pero este es un libro que, cuando lo publiqué en una colección de Siruela que yo llamaba "de ocho a ochenta y ocho años", recibí muchas cartas de gente de veintitantos años. Muchas. Es el libro que más interés ha despertado en la gente joven. No en los niños, no. Porque yo aquí, además, juego con la tipografía como un elemento fundamental. Así que bueno, te lo vas a llevar. Aunque esta no es la edición que me gusta a mí. Primero fue de tapa dura, que salió muy cara, y luego, con los años, pues he ido claudicando. Aquí, para empezar, hay un estudio escolar que no me gusta nada. En fin; no tiene la limpieza que tuvo cuando salió. Pero está absolutamente hecho desde la perspectiva de un libro de ciencia-ficción. Es la historia de un náufrago estelar, hay un cruce de universos... El libro se llama Los trenes del verano pero se convierte en No soy un libro por una razón de un juego que está dentro.

 

Un matiz. Sobre El cuaderno de hojas blancas, has sacado el Regreso y el Adiós ¿no? ¿De qué año son?

Son una trilogía, sí. Eso es del año 91 o por ahí. Salió con unos dibujos estupendos de Juan  Ramón Alonso. Pero cuando vi la segunda edición preferí hacer los dibujos yo. Es un cuento que lo pretende a los chavales es estimularlos para que no tengan miedo a leer y a escribir. Y he estado con chavales pequeñitos, porque he ido a algún encierro, y la verdad es que les encanta y me han dado ideas. Es un muchacho que tiene problemas con la lectura y la escritura y, por hacer los deberes en casa, porque es muy pundonoroso, acaba perdiéndose en un cuaderno de hojas blancas con un lápiz que tiene una goma en el extremo. Pero a este hombre, que tiene tantos problemas en la vida real para escribir y leer, lo poco que sabe le hace dueño de su cuaderno. Porque pinta un monigote y él sabe más que el monigote que pinta. Y descubre que las letras le sirven para pintar el mundo, para hacer el mundo. Y un chaval me dijo: "Yo he escrito el mismo libro pero mi protagonista llevaba también un afilapuntas" [se ríe]. Con lo cual  la palabra "afilapuntas" la acabo metiendo aquí. Que parece que los lectores de seis años son bobos pero afinan, afinan. Además jugué un poco, como con éste [No soy un libro / Los trenes del verano] con la tipografía. Lo hice, sobretodo, para que los chavales vean que cuando estás pintando un monigote estás creando un personaje y que tú eres el dueño de ese personaje. Con un lápiz y un papel somos los dueños del mundo. Esa era mi teoría. Hay un cruce de espacios y el chaval pasa de la realidad al cuaderno. Es una trilogía que les está gustando mucho a los chavales. Acaba porque le regalan un ordenador, pero como digo yo, "eso es otra historia". [Tras mirar en los propios libros] Ah, pues es del 96, el Regreso del 97 y elAdiós del 98. El tipo ha hecho esos garabatos en el cuaderno de hojas blancas pero al año siguiente, cuando busca las cosas del año pasado, se encuentra que en el cuaderno ha habido un follón tremendo. Un ogro se ha hecho dueño de la situación, se ha montado un dictadura, es un país con una lengua especial, para empezar está todo negro, no se puede entrar, encuentra encadenados a sus amigos... En fin, es un lío, un desastre. Entonces el tipo vuelve a entrar, reconduce las cosas y, al final, lo último de todo, acaba con la constitución [se ríe]. Al final tienen que hacer una constitución para ordenar un poco aquél país, aquel cuaderno de hojas blancas. La constitución dice que cada uno es libre para hacer lo que quiera siempre que no haga daño a los demás, que todos deben echar una mano para ayudar a hacer las cosas que sean necesarias para la comunidad, que los que se porten mal deberán enmendarse, que nadie podrá borrar los dibujos de cosas, plantas y animales por muy pequeños que sean, que se reunirá para todo el mundo para elegir a su gobernante una vez al año, que todo el mundo podrá ser elegido siempre que le apetezca, que no podrá mandar más de un año y que uno de cada tres días será fiesta [risas].

 

Pues a No soy un libro lo tenía catalogado como juvenil para la bibliografía que incluiremos junto al artículo y lo voy a quitar...

¿Sabes qué pasa? Que es un libro que, seguramente, si lo hubiese escrito canónicamente no hubiera encontrado donde meterlo. Me pasó a mí con las aventuras americanas. Ahora, claro, han venido otros autores y han podido escribir cosas del siglo XVI; pero cuando yo escribí aquel libro de aventuras no tenía más salida que una colección juvenil. La gente me hubiera mirado como a un idiota si yo digo: "He escrito una novela de aventuras española que transcurre en la conquista de América. El protagonista es un muchacho de quince años..." Dirían: "Ah, ¡novela juvenil!". Bueno, yo he escrito una novela de aventuras dentro del canon de aventuras; un homenaje, además, a La isla del tesoro y todas las novelas de aventuras que yo leí. Con este pasó lo mismo. Quería hacer un libro muy experimental, demostrando que la tipografía del siglo XV, el sistema Gutenberg, sigue siendo modernísima y puedes crear una pieza que sea tremendamente sugerente para el lector. Además, mi apuesta, es una apuesta, y si os lo cuento lo reviento, pero mi apuesta es que, en un momento determinado, al lector le tiene que pasar lo que los personajes del libro. Durante una micromillonésima de segundo. Y creo que funciona ¿eh? Creo que funciona. A mí se me ocurre ir con ese libro al editor y me dice: "Pero tú estás bobo o qué". Yo creo que en la literatura juvenil, como pasa con los cuentos, hay mucha más flexibilidad. Ahí tú puedes hacer un experimento que no puedes hacer en la novela. Y no hay más que ver que muchos escritores de novelas, cuando se sueltan el pelo, escriben cuentos. Se sienten mucho más libres para eso. Y yo en eso pensé en una novela no juvenil, pensé en una novela... Mira, mi hija menor vino de Interrail. Y dije yo "¿Y dónde has estado?" Y me enseñó el carné. Y yo dije: "Pero mira, no puedes haber estado en Estocolmo, Francfort, Chipre, Atenas, Burdeos. Es que no puede ser". Efectivamente, la juventud duerme en cualquier sitio, se mete en un tren... "Pues sí, hemos estado en todos esos sitios". Entonces yo decidí escribir una novela sobre un grupo de amigos en el Interrail. Me apetecía hacer una novela sobre amistad. Empecé a escribirla y, de pronto, se me cruzó una novela de ciencia-ficción. Se me cruzó. Estos tipos salen a recorrer Europa, hay una cosa rarísima en el tren con un cargamento de libros y, de pronto, la Europa que recorren es distinta. La Torre Eiffel no está en Paris, los aztecas son los dueños de Inglaterra, la parte sur española es árabe totalmente, en la parte de arriba de la península se habla pachuezo, un dialecto leonés... En fin, es todo una locura tremenda. De tal manera que cuando los lectores inexpertos empiezan a leer, los chavales, sobre todo, se cabrean conmigo mucho, porque, claro, tú empiezas y, de pronto, a las tres páginas, en el texto pone "El tren se alejaba velozmente entre la noche No soy un libro No soy un libro...". Empieza a aparecer un mensaje que al lector inexperto le desconcierta profundamente. Por eso yo tuve cartas de gente de veinte años. Salió, primeramente, en la colección de tapa dura. Pero luego, bueno, empezó a ir bien, le dieron el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil y los editores, que son siempre tan listos en la cosa comercial ponen aquí "Muy estimulante para jóvenes de doce años en adelante". Y digo, bueno, pues entonces los jóvenes de trece no lo van a leer. Porque esta es una novela para todo el mundo, pero lo lógico es que fuese para jóvenes de... No sé, para cualquier joven. No sé cómo decirte. Pero al poner esos doce años... Yo recuerdo que una vez estuve en la feria del libro con la trilogía de El cuaderno de hojas blancas y apareció un chavalín. Cogió mi libro, miró y vio que pone "A partir de seis años". "Yo ya tengo siete". Y dije yo: "Decidles a los de comercial que les den una medalla". Porque poner esto es quitarte de encima los lectores de siete años. Pues será a partir de seis, de siete o de ocho, depende también de la práctica de lectura del chico y tal. Ahora, es un libro con un guiño para cualquier lector. Es decir, que un lector adulto puede ver una serie de guiños que yo escrito aquí, ¿me entiendes?. Pero No soy un libro es una novela de fantasía científica española, hecha con todos los elementos al estilo de los grandes maestros. Incluso con el elemento tipográfico porque juega a que el libro que tú tienes en las manos es un elemento importantísimo de la aventura que están pasado los personajes. Por eso.

 

Alberto García-Teresa: Bueno, muchísimas gracias por todo, José María. Ha sido una charla realmente enriquecedora. Gracias por tu amabilidad y buena disposición.

 

Publicada en Bibliópolis: http://www.bibliopolis.org/articulo/merino.htm

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Sumario

Este Lunes

Las lenguas prohibidas

Rafael rojas

El flamenco y América Latina: un habla de ida y vuelta

Fernando Iwasaki

Condenado por tener hambre: Pánfilo, el estado peligroso y la situación de los cubanos negros

Leonel A. de la Cuesta

Contra la impunidad

Sanjuana Martínez

Por una nueva concepción de la Sociedad, el Estado y el Derecho cubanos

Faisel Iglesias

¿Quién es Herta Müller?

Esther Andradi

La nueva utopía: Un día sin mexicanos & A wonderful world

Alfredo Antonio Fernández

Unos escriben

José María Merino

Otros miran

Gustavo Acosta

OtroLunes conversa

con Alejandro Aguilar

“No soy un escritor de academia”

con Alberto Chimal

“Renunciamos a nuestro libre albedrío para eludir responsabilidades”

con Lina de Feria

“No me arrepiento de nada”

con Manuel García Verdecia

“Nací en Marcané, en el batey de un central azucarero”

con Armando León Viera

“Viví diecisiete años como exiliado en mi ciudad natal”

con Juan Aparicio-Belmonte

“Mi fuerte no está en lo romántico”

Punto de mira

Ese imaginario llamado América Latina

 

Antonio Caballero
Antonio Skármeta
Eduardo Antonio Parra
Fernando Butazzoni
Javier Reverte
Leonardo Padura
Moacyr Scliar
César Verduguez

Cuarto de visita

Literatura Guaraní

En la misma orilla

El Diván, de Narrativa
a cargo de Amir Valle

Volar y Casting

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Relatos

Radio Puente

Héctor Huerga

Fragmento de Novela

Porcelana

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Relato

Cine y literatura

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La lluvia que trajo el viento

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Relato

La tragedia de Regina

Roberto Quesada

Relato

Hasta el fondo

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Relato

La marmita, de Poesía
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Manual para niños rusos

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Poemas

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Dama del exilio

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Haikus

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Otras voces hispanas

A cargo de Luis Rafael

El Caribe de Antonio Benítez Rojo

Ignacio Padilla, las búsquedas del presente

Las «cuatro estaciones» de Leonardo Padura

Elia Barceló y los mundos imaginarios

Recycle

La Revolución Cubana y el golpe en Chile: Jorge Edwards

Jorge Edwards

El Socialismo es Inviable, según las propias leyes de la Dialéctica Marxista

Roberto Álvarez Quiñones

De lunes a lunes

Anunciados en La Habana los Premios Alejo Carpentier y Nicolás Guillén

Actividades de cierre del 2009 en la editorial Iduna

Anatomía de un instante, de Javier Cercas, libro del año 2009 en España

Círculo de Bellas Artes de Madrid acoge la poesía de Juan Antonio Villacañas

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La pasión según Georg Trakl: Poesía y expiación

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Pájaro relojero. Poetas centroamericanos

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