Mi abuelo conversa con Clint Eastwood

Del poemario De Otra versión de vos (Ed. subversiva, Honduras, 2014)

Antonio Cienfuegos

Antonio-Cienfuegos-orilla-OtroLunes34Antonio Cienfuegos (San Salvador, El Salvador, 1981). Escritor salvadoreño, de niño vivió en San Salvador una breve temporada y luego vino a radicar a México debido a la diáspora causada por la guerrilla. Tiene estudios de Doctorado en Humanidades en la Universidad Autónoma Metropolitana en la Ciudad de México donde reside intermitentemente. Se considera a sí mismo un ante/poeta, ya que a pesar de haber publicado Otra versión de vos (Public Pervert, Chiapas, 2013), aparecido en varias antologías (Doscientos años de poesía mexicana, inv. y sel. de Jair Cortés y Berenice Huerta, Tlaxcala 2010; La luz que va dando nombre, Secretaría de Cultura Puebla, 2007; Carruaje de pájaros, Col. La lectura con hechos, 2010), y en varias revistas (Alforja, primavera 2004; Cultura de Veracruz, 2005; Casa del Tiempo, UAM, 2009), considera que la poesía se encuentra en una crisis tanto creacionista como mediática pero, sobre todo ética, en donde el poeta utiliza la poesía como un medio para obtener beneficios capitalistas como premios y becas (bajo un régimen de mafias literarias).

 

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Mi abuelo conversa con Clint Eastwood

 

«Me llamo William Munny. He matado a hombres. He matado mujeres y niños. He matado todo tipo de seres vivientes. Y hoy he venido a matarte a vos»

Clint Eastwood

 

El viejo
en el viejo oeste de la selva de San Salvador
apostado en el pórtico de sus recuerdos
emulando a aquel otro grande y enjuto anciano duro
de tensas tersas arrugas relámpagos en el rostro
en su última película donde fumaba y escupía
también en el pórtico (del “Gran Torino”)
como queriendo recordar aquella edad
en que era el detective Callahan.

Mi abuelo conversa con Clint Eastwood
desde la finca donde creció
como el mismo William Munny de “Unforgiven”
pero mi abuelo no fue actor
su película era la vida misma
por eso sus arrugas tienen más matiz
y son más nítidas que las de su contraparte ficticia.
A los doce años le decían El Zarco
y tenía ya sobre sus hombros mayores hazañas
manejaba tractocamiones y revólver.

Clint Eastwood no sabe de mi abuelo
no sabe que lo que él soñó ser en películas
toda aquella hombría y tremendos huevos
que siempre cargó colgando desde los reflectores
existían en la vida real.

¿Qué pensás abuelo
qué pensás?
Le pregunto mientras fuma en su casa
alejado del su pórtico en San Salvador
con el aguardiente indeleble en la memoria.

—Yo le enseñé a tirar sin desenfundar.

A Don Toño le pelaron los huevos los guerrilleros
y el ejército nacional
los yankys hijoeputas también le apostillaron esa vaina
y la mimierda fálica siempre la trajo fajada al cinto.

Era de aquella raza de hombres que aún usaban machete
—yo recuerdo que de niño me laceré los dedos
tratando de emularlo—

Siempre Clint Eastwood quiere conversar con mi abuelo
le platica sobre sus Mustang
de alguna Magnum que usara
de cierta guerrilla urbana
—pero el Señor Eastwood usa balas de salva
de esas que no matan ni el espíritu—.

Ambos tienen ahora ochenta años
pero mi abuelo ha burlado la muerte tantas veces
que tiene el derecho de reírse a carcajadas de la vida
y cuando conversa con su amigo Clint no duda en decirle
que a él no le han matado a su hermano en Honduras
ni que su madre parió cinco hermanos
de diferente padre
y que sin embargo él no tiene maquillaje en las arrugas
sino aguardiente en las heridas.
Y ni Clint Eastwood rememorando sus más grandes hazañas logra
mínimamente igualar al bastardo de mi abuelo
(huelga decir que yo también soy bastardo).

Bien pudo ser su doble, manejar tráileres
conducir ebrio por la vida
montar miles de vírgenes
encañonar otros miles de hijoeputas
Clint Eastwood bien pudo ser el doble de mi abuelo
en las nítidas selvas de Centroamérica.

Son dos grandes viejos similares
que han platicado un par de veces
sólo cuando mi abuela despierta
al viejo de la siesta
lo convence de que Clint Eastwood fue un personaje ficticio
basado en su vida.