Juan Domingo Argüelles, nombrar lo que se va

Sobre el poemario Final del diluvio, de Juan Domingo Argüelles

Jorge de Arco

Final del diluvio
Juan Domingo Argüelles
Hiperión. Madrid – Monterrey, 2013.

 

JD-Arguelles-Librario-Poesia-OtroLunes34Si uno analiza la bibliografía de Juan Domingo Argüelles, mexicano del 58, no puede por menos de admirarse, sobre todo al comprobar cuanto ha hecho en pro de la lectura y los lectores.

Una sucesión de títulos, que pudieran resumirse en solo uno de ellos: Elogio del libro y alabanza del placer de leer, editado por el Gobierno del Estado de México, en 2012. Elogio y placer que Argüelles ha glosado y desglosado de muy diversas maneras, y que merecen innegable reconocimiento. Pero en este mexicano hay además un excelente poeta.

Su último libro, Final del diluvio, reúne unos ochenta poemas, que van desde el misterioso y mágico “Piedraojo”, en memoria de su padre, hasta la floral elegía por Albino Hernández, memoria también amigo.

En el poema que da nombre al conjunto, leemos: “Todo se transfigura poco a poco/ incluso las palabras que nacen nuevamente/ para poder nombrar/ lo que se va”. Y con esa palabra nueva, Argüelles nombra y desnuda  su ayer -infancia, adolescencia, casa, amigos…- y el libro va tomando el color de la nostalgia, reflejado “en el espejo tierno del verdor”. No falta la evocación de los poetas mayores -Octavio Paz, Efrain Huerta, Jaime Sabines…-, la admiración y el respeto.

En su breve “Prólogo para españoles”, Eloy Sánchez Rosillo, tras quejarse del desconocimiento mutuo que se viene produciendo entre la poesía de España y la de los países hispanohablantes, afirma, rotundo: “Quien se asome a este libro encontrará en sus páginas la poesía de siempre, escrita por uno de los más auténticos poetas hispánicos de hoy”.