El día que Alejandro Dumas padre
invitó al Dr. Manuel Galguera a ir al teatro en París

Sobre el libro Alejandro Dumas
Su vida y sus obras dramáticas
, de Manuel Galguera

Sergio García Zamora

Alejandro Dumas – Su vida y sus obras dramáticas
Manuel Galguera
Publicaciones Entre Líneas, 2014

 

Manuel-Galguera-Librario-Narrativa-OtroLunes34Raras veces una afición personal redunda en beneficio de muchos. Pienso, por ejemplo, en los coleccionistas de venenos, en los coleccionistas de armas de fuego y en los coleccionistas de cabezas reducidas (que hasta de esa índole ha tenido la Humanidad). Sin embargo, un ser noble como nuestro amigo el Dr. Manuel Galguera, nos regala para provecho de todos el fruto de su pasión: Alejandro Dumas. Su vida y sus obras dramáticas (Publicaciones Entre Líneas, Miami, Florida, EE.UU.2014). Obra que agradecemos porque está concebida más con el fervor de un lector que con la soberbia de un escritor.

Ya antes Galguera había debutado junto a Mercedes Balda con una primera muestra de su devoción por el escritor francés: Alejandro Dumas. Vida y obras (Editorial Balam, México, 2009), lo cual  a mi juicio nos convida a prever una posible tercera entrega por parte del autor. Así, el Galguera coleccionista de la obra de Dumas ha devenido verdadero promotor de su (re)lectura.

Este segundo ejemplar, Alejandro Dumas. Su vida y obras dramáticas, resulta una rara avis dentro del panorama editorial tan dado a la publicación y difusión de obras de ficción (fundamentalmente novelas) que dejan a las obras de referencias un tanto soslayadas. No obstante, el atractivo y justificación del libro están expuestos desde el primer párrafo del prólogo que hace el autor:

El escritor francés Alejandro Dumas padre, es conocido en el mundo entero por sus novelas, algunas de ellas como El Conde Montecristo y Los tres Mosqueteros, se han traducido a todos los idiomas. Pero en el siglo XIX, cuando Dumas comenzó en este difícil oficio los escritores se probaban en el teatro, ante el público que era su mejor o peor juez; ante la prensa y el resto de sus colegas, que en ocasiones eran los más severos.1

A ese prólogo, que en lugar de afán académico y erudito, busca confrontación directa con la página viva, le sigue un texto estupendo de Dumas: «De qué modo llegué yo a ser autor dramático»; texto que Galguera rescata en mi opinión no solo por su relación directa con la producción teatral del galo, sino también por su profundo carácter aleccionador para todo escritor que comienza, incluso para todo escritor supuestamente consagrado. En dicho texto además he tenido el placer de encontrar la mejor explicación sobre la idea de originalidad (concepto puesto en examen constante) y el mejor elogio que un autor puede prodigar sobre otro:

Vi también a Romeo y Julieta, Shylock, Guillermo Tell, Otelo; vi actuar a Macreadi y a Kean. Leí, devoré todo el repertorio extranjero,  y conocí que en el mundo teatral, todo emanaba de Shakespeare, del mismo modo que en el mundo real todo emanaba del sol; pues ninguno podía ser comparado con él, porque era tan dramático como Corneille, tan cómico como Moliere, tan original como Calderón, tan pensador como Goethe, y tan apasionado como Schiller. Reconocí que sus obras por si solas encerraban tantos tipos, como todas las de los demás reunidas. Reconocí, en fin, que este hombre es el que más ha creado después de Dios.2

Por otra parte, la reproducción de ese texto (verdadera joya literaria y humana) «que apareció como prefacio del libro Tesoro de Autores Ilustres: Alejandro Dumas, por la Imprenta de Don Juan Oliveres de Barcelona en 1844»3, revela una faceta conmovedora de Alejandro Dumas: la relación entrañable con su madre Marie-Louise Labouret, viuda del general Thomas-Alexandre Dumas. En esa relación entre Dumas y su pobre madre he querido yo ver un paralelo, un azar concurrente entre el Dr. Manuel Galguera y su difunta madre, quien lo alentó en el amor por la obra de Dumas.

Luego, un segundo acto, como declara el propio Galguera: un resumen de las 67 obras de teatro que Dumas escribió. A mi modo de ver resulta una manera encantadora de enamorar al lector de obras que aún no ha visto. La selección de las anécdotas contadas por los biógrafos de Dumas (o por él mismo en sus Memorias) con respecto a la obra que se trate en cuestión, me parece una labor crítica encomiable; existe sin dudas un ejercicio crítico a lo largo del libro, pero sobre todo en este segundo momento del estudio. Creo que con ello Galguera también nos incita a perseguir nuevos derroteros: comparar, por ejemplo, obras teatrales como Monte-Cristo (1948) y La juventud de los mosqueteros  (1849) con las archiconocidas novelas homónimas que les sirvieron de génesis. En fin, amigos, pocos lectores tienen una guía tan atractiva y abarcadora sobre sus autores preferidos, como la que nos obsequia Galguera sobre el teatro de Dumas. (¡Dan ganas de ver Enrique III y su corte (1829) o Cristina (1830) con ese monólogo del pobre marqués de Monaldeschi!) Si alguien compusiera para mí semejante mapa literario sobre autores que venero (Borges, Camus, Calvino…), sería el mayor regalo de las próximas Navidades.

Y como telón final, una jerarquizada bibliografía sobre la vida y obra de Alejandro Dumas, bibliografía que dice mucho sobre el perpetuo interés que este autor despierta y despertará por los siglos de los siglos, pues Alejandro Dumas padre siempre permanecerá como ese retrato suyo hecho por William Henry Powell y que ocupa por entero la portada del libro de nuestro amigo el Dr. Manuel Galguera, donde se admira a un Dumas rozagante, pleno e intenso como su obra toda.

Notas del artículo

  1. Galguera, Manuel: «Prólogo» en Alejandro Dumas. Su vida y sus obras dramáticas, Publicaciones Entre Líneas, Miami, 2014.
  2. Dumas, Alejandro: «De qué modo llegué yo a ser autor dramático» en Alejandro Dumas. Su vida y sus obras dramáticas de Manuel Galguera, Publicaciones Entre Líneas, Miami, 2014. p. 27. El subrayado es nuestro.
  3. Galguera, Manuel: «Prólogo» en Alejandro Dumas. Su vida y sus obras dramáticas, Publicaciones Entre Líneas, Miami, 2014.